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Bulgaria, una promesa

Todo empezó un año antes, cuando Bulgaria se interpuso en nuestro camino.
Íbamos desde Turquía hacia Rumania, por tierra. Stellete, Martín y yo.
Bulgaria estaba ahí, en medio, y decidimos darle una oportunidad. El recorrido fue tan breve como sorpresivo y encantador. En la pestaña Bulgaria podrán enterarse de más detalles acerca del descubrimiento. Nos impactó y yo me prometí regresar al año siguiente, sobre todo para recorrer las Rila.
Volví a Bulgaria. Interesada en las montañas Rila pero también interesada en su gente y su cultura que habían despertado mi curiosidad. «Casualmente» cuando recorríamos los Himalayas algunos meses antes, nos habíamos cruzado bajo la bruma de una tupida tempestad de aguanieve con una chica búlgara. Contra viento y tormenta nos dio su teléfono que yo guardaba húmedo y desteñido entre mis cosas. Teodora Hadzhivosheva.
Llegué a Sofía y me alojé en un hostal. Luego llamé a Teodora, Teo, y en dos días estaba viviendo en su casa. Un departamento antiguo, lleno de bibliotecas y libros, dos gatas y un piano y cuyas ventanas y balcones daban a un parque enorme. Era perfecto.


Teodora me comenzó a conectar con gente. Yo quería recorrer las Rila pero para conocer más acerca de la cultura, el idioma, la historia y lo cotidiana, nada mejor que hacer un voluntariado.

Yavor, una aldea con cuatro habitantes y montañas violetas

El primero que encontré fue a través de un amigo de Teodora que lidera una organización ecologista y un tanto mística Learning for change . En general los búlgaros son bastante místicos. Este chico, Ognian, me contacto con Nadezhda Maximova que fue mi primer lugar de voluntariado en Bulgaria.
El voluntariado fue en una aldea llamada Yavor, a 7 kilómetros de la pintoresca ciudad de Triavna. En Yavor vivían cuatro personas contándome a mí. Uno solo de ellos tenía vehículo. Los otros tres nos movilizábamos de a pie hasta el cruce con una carretera principal y desde allí, caminando o a dedo hasta Triavna. Para regresar había un autobús que pasaba por Gabrovo y daba una vuelta por otra ruta pero que llegaba hasta la misma intersección.
Mi trabajo en este lugar fue en parte reemplazar a Nadezhda, Nadia, debido a que durante el verano ella se ocupaba de actividades de limpieza de las playas con la organización ecologista.
Yo tenía que limpiar los huertos, quitar las malas hierbas, cosechar el trigo, desgranarlo, cosechar manzanilla y tilo, secarlo y preparar sobres de té para la venta y algunas tareas más como lijar un cerco para repintarlo después. Vale decir tareas de campo, producción y de mantenimiento. Otra de las tareas era cargar estiércol en una carretilla y llevarla a un corral donde se compostaba, y otra cosechar frutos rojos cuando estaban a punto, para hacer dulce.
A cambio tenía una casita preciosa donde vivir, en un lugar hermoso, y comida.


En este lugar aprendí mucho acerca de cómo se trabaja la tierra en esa zona fresca y entre montañas. Aprendí a reconocer malas hierbas y rescatar otras que parecen insignificantes pero sirven para muchas cosas. Tuve contacto con los pocos vecinos que sólo hablaban búlgaro, así que no me quedó más remedio que hablar como ellos o callar para siempre. También incorporé las tradiciones de la región y me sumé a los rituales estacionales.
Estuve un par de meses allí donde tanto el lugar como la vida me resultaron muy inspiradores.

La vida es una oportunidad que merecemos todos

Mi segundo voluntariado en Bulgaria fue en una Casa de Oportunidades. Muy diferente a una casa de «oportunistas». Encontré el anuncio en internet y fui a una entrevista.
Fue en una ONG llamada Foundation for Social Change and Inclusion en inglés. Esta organización ha ido creciendo muchísimo con el correr de los años. Lo que hacen es ofrecer un lugar para vivir a los jóvenes huérfanos que, cumplidos los 18 años, quedan fuera de los orfanatos, en la calle y sin medios para salir adelante.
Llegar a una Casa de Oportunidades es opcional. Los jóvenes corren la voz entre ellos y llegan a ver si hay lugar. Al principio, cuando yo llegué a la Fundación tenían sólo dos casas. Actualmente hay muchas más.
Desde la Fundación se busca motivar a los jóvenes, ayudarlos a buscar una salida laboral. Ellos mismos han creado una fábrica de jabones «Hope sope», los jabones de la esperanza y tienen al menos un café restaurante en Sofia.
Mi tarea en este lugar era desde la nada, porque había pocos recursos y pocos materiales, inspirar a los jóvenes a hacer cosas. Guiarlos a administrar el dinero que se nos daba por semana. Una suma mínima, como un salario mínimo. Con es dinero había que sobrevivir y yo lo hacía junto a ellos como una especia de ejemplo organizado.
La Casa estaba en Skravena, un pueblo rural cerca de Botevgrad. Allí crecían ciruelos en las calles por lo que una de las tareas que invité a hacer fue la de cocinar dulce de ciruelas. También les enseñé a hacer pizzas y pan ya que en le Casa había un horno eléctrico. Hicimos cerámica gracias a que la tierra del lugar era plástica y arcillosa. Hicimos huerta. Y así lo que se iba ocurriendo y en lo que yo podía, algunos se entusiasmaron aprendiendo griego o inglés, otros quisieron hacer macramé y en esos días, además, arrancamos con la fábrica de jabones. Aprendiendo todos, yo también.


Yo aprendí búlgaro, aprendí de la región y su gente, aprendí a cocinar algunas tortas que me enseñó una señora que iba una vez por semana a la Casa de Oportunidades.
Me daban una casa pequeña donde vivía sola. Tenía todo lo necesario. Y me daban la misma cantidad de dinero que a los jóvenes para administrarnos juntos.
Además también yo era una guía en cuanto a manejar horarios normales, tener voluntad de levantarse en las mañanas a hacer cosas y adoptar hábitos saludables de higiene.
Fue una experiencia genial y enriquecedora para todos.

Hacer voluntariado en Bulgaria es una opción ideal para conocer más de este país y su gente. Una sociedad sana e inocente dentro de un paisaje encantador y lleno de sorpresas.
Para llegar la puerta de entrada es Sofia, pero también se puede llegar a través de las fronteras terrestres. En Sofia la estación de trenes y de autobuses están una junto a la otra y es bastante fácil manejarse. Además, el pueblo búlgaro es acogedor y estarán a gusto de indicar y ayudar al viajero.

Sueño de Solentiname

Solentiname es un archipiélago de treinta y seis islas que salpican el enorme lago de Nicaragua que es tan enorme que puede tener tantas olas como el mar.
El nombre de Solentiname está teñido con un aura mágica de color y poesía. El color de los animales de madera pintados con gracia, los cuadros típicos de estilo naïf de la cultura ancestral, y la poesía de Ernesto Cardenal que eligió este lugar encantado para morar.
Desde su ventana o desde el porch de su casa de madera, se tiene una imagen idílica e inspiradora del lago y del paisaje.
Me dejé tentar por la posibilidad de irme a Nicaragua a hacer un voluntariado y, atraída por toda esta leyenda de color y poesía, busqué un voluntariado en Solentiname.
El primer trabajo que encontré resultó un fraude.
Estaba en Chiapas. Desde allí me fui a Guatemala y desde allí hacia Nicaragua en bus. Ver el maltrato hacia los latinoamericanos que viajan tantas horas y días en esos autobuses de cuarta, es denigrante. No importa la edad de los pasajeros, el calor, la humedad pegajosa, la mugre. No importa si hay bebés o niños. Las comodidades son nulas. El maltrato y la humillación se acentúan en cada frontera terrestre, obligando a bajar todos los bártulos, abriéndolo todo, decomisando mercadería según le venga bien a los oficiales de turno, es una asquerosidad.

América Central en autobús

De ida, desde México a Nicaragua, viajé en un autobús barato lleno de locales. A la vuelta, cuando luego de estar tres meses en Solentiname y más allá, regresé hacia Chiapas, tomé un autobús más caro, el Ticabus, unos 80 a 100 euros, con turistas. Es otro cantar. Hasta aire acondicionado tenía y pasamos por las fronteras como si nada. Un vergüenza que para los locales el trato sea tan denigrante y para los gringos de tanta categoría.
Los viajes, tanto de ida como de regreso, suelen hacer una parada y noche en San Salvador donde hay que pagar un hotel. Ellos sugieren uno y está muy bien.
Volviendo al fraude del voluntariado. Lo encontré por internet y consistía en trabajar con una Fundación de un yanqui que había abierto un instituto para homologar el nivel de los alumnos de Solentiname hacia el nivel que se les requiere luego para ingresar a la Universidad fuera de las islas. La idea es muy buena porque el nivel educativo en las islas, si bien hay escuelas accesibles a todos, lanchas que recogen y despachan a los alumnos, buenos maestros e inclusive clases los sábados para el nivel secundario con profesores que llegan desde San Carlos, los chicos de las islas van un poco desfasados respecto de los contenidos que se dan en las ciudades. Por eso, la idea de la Fundación era buena.
Tras un par de días de viaje llegué a Managua. Allí me encontré con el yanqui responsable de esta Fundación, Jim, con quien me había estado comunicando por email. Él estaba haciendo un tratamiento médico y necesitaba comprar algunas cosas en Managua. Nos alojamos en una hacienda en las afueras, Finca Portón Verde. Era de un extranjero también. Unas tierras maravillosas, fértiles y exuberantes entre las sierras calurosas. Espectacular. Lleno de plantas y frutos tropicales.

Luego de una noche allí salimos hacia Solentiname. Se pasa por la ciudad de San Carlos donde existen todos los servicios y un nutrido mercado y allí se toma la panga: la lancha colectivo o la lancha rápida que salen cerca del mediodía.

Un voluntario fallido y otro en el camino

Al llegar a la casa de Jim en la isla principal de Solentiname, Mancarrón, el humor del tipo empezó a cambiar. No tenía nada organizado. Me dijo que busque un lugar por ahí para montar la carpa. El terreno no era muy apto. Las comodidades nulas. Y el hombre se notaba molesto. Alrededor de él giraba un harem familiar. Maricela, la madre de Maricela, el esposo de Maricela, el hijo, todos se ocupaban de Jim como si fuera un rey convaleciente. Jim se relajaba en la hamaca paraguaya. La panza obesa rebosaba sobre la camisa desprendida. No lo abanicaban literalmente con hojas de palma, pero ese detalle gráfico era lo único que le faltaba a la postal.


Un día después Jim me envió a la Fundación. Yo no sabía ni dónde quedaba pero pregunté y llegué. Era una casa en cuya parte principal se había instalado una familia a vivir. En otra habitación que estaba con llave se veían mesas, computadoras, libros apilados. La llave no la tenía nadie. La Fundación estaba cerrada. No funcionaba.
La familia que vivía allí que también eran parientes de Maricela -todos son parientes allí- me explicó que tras la muerte de la esposa de Jim, éste había quedado triste y tocado y que desde que murió ella que era la que se ocupaba de organizar las clases, la Fundación ya no funcionaba.
Jim estaba de mal humor casi todo el tiempo. Bipolar negativo diría yo sin respaldo profesional. Con algún rasgo esporádico de euforia y entusiasmo pero en general, bajón total. A mi proyecto de hacer voluntariado allí le veía pocas perspectivas así que empecé a pensar en pegarme la vuelta.
En la isla de Mancarrón hay una biblioteca que fundó Ernesto Cardenal. Es magnífica. Hay libros de la historia de Nicaragua de los que sólo allí pueden encontrarse ejemplares. Además hay internet, televisión, DVD, películas. La gente de la isla puede usar el lugar que es cómodo y lindo desde para conectarse y usar las redes sociales, leer, o ir a ver películas. Los fines de semana se deja abierto o se le da la llave a alguien para que no quede limitado el acceso.
El lugar está cuidado y limpio.
Me instalé allí. A leer, a conectarme. Allí conocí a las chicas que lideraban otra Fundación voluntaria: Huelva con Solentiname. Les vino bien contar con una maestra voluntaria para ir de isla en isla. Organicé clases de inglés y francés y empecé a trabajar con ellas.

Abandoné a Jim sin explicaciones. Me mudé al hostal Buen Amigo donde sólo me cobrarían algunos gastos ya que estaría como voluntaria. El hostal el Buen Amigo es de un hermano de Maricela que está casado con Andrea, la madre de Pedro que a su vez es el esposo de Maricela. Así de enredados se tejen los parentescos. O sea que Andrea es a su vez la cuñada y la suegra de Maricela y, el Buen Amigo, es a su vez el padrastro y cuñado de Pedro. Los hijos de Maricela y Pedro son los sobrinos del Buen Amigo pero los nietos de Andrea que es su esposa, y Ever que es hijo de Andrea y el Buen Amigo es sobrino de Maricela pero hermanastro de Pedro que es el esposo de Maricela. Macondo, un poroto.
Me quedé con Huelva con Solentiname con Nieves y Al Zahra, dos chicas andaluzas que llevaban bastante bien organizadas una serie de actividades en el Archipiélago. Actividades que iban desde llevar clases a todos los isleños a mejorar el cuidado de los recursos naturales, sobre todo el agua.


El Lago de Nicaragua sufre el vertido de deshechos industriales desde Nicaragua y también desde Costa Rica. Está cada vez más contaminado por minerales pesados. Normalmente se bebe de las aguas del lago, se lava allí la ropa y la gente tira al lago la basura. Es un desastre actualmente. En potencia, ni hablar.
De la mano de las chicas de Huelva por Solentiname y en la pamga conducida por Ever, conocedor de cada rincón de l inmenso lago, viajé de isla en isla, conocí todas las comunidades y el quehacer de su gente. Iba a La Venada, San Fernando, Mancarroncito, Santa Rosa o la Atravesada. Los fines de semana daba clases también en la biblioteca tanto de idiomas como ayudando en el manejo de las computadoras y los programas digitales.

Fue un buen tiempo. Aprendí mucho de Solentiname y de su gente. Disfruté su ambiente caluroso y sofocante. El aroma de los sacuanjoches enredados desde los pies hasta las trenzas. Los tamarindos del enorme árbol que hay cerca de la biblioteca. El canto y el vuelo de las oropéndolas. La amistad de Belkis, del maestro Juan y de todas las personas tan sencillas como grandes y maravillosas que conocí en las islas.
Solentiname es un lugar para conocerlo así. Quedándose un tiempo. En general todos los lugares es mejor vivirlos y convivirlos de esta manera.
Estuve allí tres meses. Luego emprendí el regreso a Chiapas.
Jim murió poco después.

¡Palestina Inshallah! Ser voluntario en Palestina, un grano de arena vale oro.

¿Por qué Palestina?

Entre el año 2008 y 2009 hicimos un periplo con mis hijos que iba desde Egipto hacia Jordania, Siria y Turquía. Ida y vuelta. Los tres vivíamos en diferentes partes del mundo y el encuentro se efectuó en el Cairo.
Cuando cruzamos el golfo desde Nuweibaa hacia Áqaba y tomamos un taxi desde el puerto hacia el centro de la ciudad, el taxista frenó un momento y nos señaló una escena escalofriante. En la margen de enfrente, donde se ubica la ciudad de Eilat, los israelíes festejaban con vítores, brindis, aplausos, cada bomba de fósforo blanco que cual un ornamental fuego de artificio caía sobre el pueblo palestino.
Los aviones sobrevolaban Gaza cerca de Eilat y las bombas destellaban en el cielo. A cada explosión una ovación. Debajo de la colina, los palestinos de Gaza, correrían de un lado a otro. Heridos o llevando en andas a otros heridos o muertos. Esa masacre se conoció con el nombre de la Operación Plomo Fundido.
El taxista, al igual que la mayor parte de la población de Jordania, era palestino. Él nos contó lo que estaba sucediendo. Nosotros, si bien sabíamos de la existencia de un conflicto en la región, desconocíamos los detalles. A partir de ese momento nuestro periplo viajero cambió un poco de tenor. Además del recorrido cultural y geográfico, se sumó a nuestro andar el involucrarnos con la causa palestina. Buscar información, transmitir por los medios a nuestro alcance lo que estaba sucediendo y participar de las marchas sumándonos en la medida de lo posible a la resistencia palestina.
Además abrimos un blog: palestinainshallah y allí metíamos notas del día a día en castellano, inglés y francés. Estando en Siria incluso nos entrevistaron para un programa de televisión mientras acompañábamos una marcha pro-Palestina.
El viaje continuó y al regresar a casa cada uno siguió divulgando lo que sucedía en la Palestina ocupada.
Me interioricé e involucré más, contacté personas a través de internet y sin sentirme satisfecha, con la necesidad de hacer algo más, busqué una organización donde ir a trabajar como voluntaria. Hay muchas y la primera que me respondió favorablemente fue el Palestine Solidarity Project, de raíces comunitarias y con sede en Beit Ummar. Luego fui conectando y trabajé con otras organizaciones.

El viaje a Palestina

Palestina no tiene control de sus propias fronteras por lo que, para llegar hasta allí sí o sí hay que cruzar algún borde israelí, jordano o bien ir desde Egipto a Gaza.
La primera vez entré por Israel. El boleto era a Tel Aviv y ya sabía que había unas combis que iban desde Tel Aviv a Jerusalem y que para estar cerca del sector oriental, donde viven los palestinos y cada vez menos porque los van empujando poco a poco, tenía que bajarme en la Puerta de Damasco.
La entrada a Palestina por Israel es sencilla. Preguntan mucho. Sobre todo si uno va con un pasaje de tres meses, lo que ya hace sospechar de algo raro. El territorio que ocupa Israel constituye un país que no es demasiado grande y tres meses sobran para recorrer lo más turístico si uno fuera realmente a hacer turismo. Hay que inventar. Que voy a hacer trekking alrededor del Mar de Galilea… que tengo un novio o un amigo… En lo posible llevar el número telefónico de algún israelí ayudará bastante.
El interrogatorio de un oficial israelí es siempre intimidatorio; para eso está preparado. Sin embargo lo peor es la salida.
La primera noche me quedé en un hostal de unos palestinos cerca de la Puerta de Damasco y me dediqué a recorrer Jerusalem o, en árabe Al Quds, la capital histórica y legítima de Palestina.

Palestine Solidarity Project, Beit Ummar

Al día siguiente, muy cerca del hostal, tomé una combi a Ramallah y, desde allí, otra combi a Beit Ummar. Las combis con palestinos salen todo el tiempo. Son reconocibles, aparcadas cerca de la Puerta de Damasco con sus carteles escritos en árabe.
Durante el trayecto la gente con la que viajé en las combis fue muy amable. Están acostumbrados a ver extranjeros que nos acercamos a las distintas poblaciones palestinas de Cisjordania a hacer trabajo voluntario. Me comunicaba en un árabe básico que había estudiado previamente y que había tenido oportunidad de practicar durante el viaje con mis hijos por Oriente Medio.
Llegué a Beit Ummar y ubiqué enseguida la casa de Mousa Abu Maria que es uno de los fundadores del Palestine Solidarity Project.
Una vez en la casa y cuando aún no había apoyado la mochila en el suelo, ya urgió salir a cubrir un hecho de violencia de Israel contra Palestina. Estaban talando un monte de olivos en plena producción del campo de una familia palestina.
La dueña de la finca se abrazaba a un tronco mutilado y lloraba desconsoladamente.
Filmé, hablamos con la gente, tratamos de hacer una barricada contra los taladores que avanzaban con la motosierra. Éramos pocos. Mousa, su hermano, un vecino, yo y algunos palestinos más que se acercaron.
A partir de ese primer día todos los días fueron igual. Un llamado o varios y salir corriendo a cubrir un evento de abuso contra palestinos de la zona.
Además, el Palestine Solidarity Project cuenta con un espacio que se llama Center for Freedom and Justice y allí yo di clases de castellano a un grupo de jóvenes interesados. También asistí al jardín de infantes donde hacía manualidades y enseñaba canciones y bailes a los chicos.
Vivía en la casa de Mousa. Cuando uno va de voluntario a estas organizaciones se suele proveer el alojamiento y la comida. Las casas están bien construidas, son fuertes y muy bonitas por dentro y con todos los servicios.
Conocí y compartí la vida con todo el barrio y los vecinos de Beit Ummar. Me hice habitué del mercado, ya me conocían en los negocios y hablaba con mucha gente de todas las edades. Todos los fines de semana marchábamos hasta la colonia ocupante y todos los fines de semana éramos reprimidos con dureza.
Algunas noches también invadieron las casas y en cuanto a otras agresiones hubo de todo, negocios y carreteras destruidas, demoliciones, detenciones arbitrarias en cualquier momento, destrucción de los pozos de agua o de los generadores de energía solar o eólica. Y mucho más. Cada día durante un mes y medio se cometió al menos un acto de violencia de Israel contra los palestinos.
Al cabo de un mes y medio fui a Jerusalem para quedarme unos días junto a las personas que hacen el Alternative Information Center.

Alternative Information Center, Al Quds (Jerusalem) y Beit Sahour

Alternative Information Center es un medio alternativo organizado, dirigido y donde trabajan israelíes que están en contra de la ocupación ilegal de Palestina. En este medio se hacen programas de radio en distintos idiomas y se elaboran ediciones graficas. Allí conocí gente muy valiosa, entre ellos argentinos, Sergio, Germán, Meir Margalit, que me ayudaron a volver en posteriores viajes a Palestinas y con los que compartí experiencias, trabajo y momentos maravillosos.
Estuve colaborando en el Alternative Information Center en los intermedios de mis viajes. La sede está en Jerusalem, Al Quds y tienen también un sede en Beit Sahour, cerca de de Belem. Visitando estos lugares conocí más acerca de la colonización de los territorios palestinos y pude compartir el día a día con palestinos de todas las edades y convivir con sus familias.

Jordan Valley Solidarity, Tubas y Valle del Jordán

Jordan Valley Solidarity tiene sus raíces en Tubas y trabaja en toda la zona del Valle del Jordán que corresponde a Zona C según los acuerdos de Oslo. Esto significa que es un territorio, habitado por palestinos y palestino por derecho propio pero bajo la ocupación y el control administrativo y militar de Israel.
El Valle del Jordán es el lugar donde elegí regresar en siguientes viajes de voluntariado a Palestina. Fue así porque esta organización además de reportar los hechos de violencia, trata de crear inmediatamente las condiciones mínimas necesarias para que no se produzcan los desplazamientos. Para que, tras perderlo todo, o a pesar de no tener nada, los palestinos resistan y se queden en su tierra.
En el Jordan Valley Solidarity donde regresé varias veces, conviví y conocí tanta gente que sería imposible nombrarlos a todos, especialmente a la familia de Sirene, a sus padres, hermanos, sobrinos; a Fathi y Amané, a todas las familias del Valle como Abu Seqer y Rabiha, y a todos los chicos que fueron mis alumnos en las escuelas beduinas y sus familias, o al maestro Ibrahim dueño de tanta mansedumbre y nobleza.
El lema allí es «Existir es Resistir». Resistir es la única manera que tienen de existir. Sólo pueden hacerlo con la fuerza de la paciencia y la resignación. Pacíficamente pero sin transigir ni darse por vencidos. Lo importante es continuar, repite Sirene. No importa morir, sino continuar.
Ellos tienen que pasar innumerables check points todos los días para dirigirse de un lado a otro. Es inevitable. Viven en ghetos controlados por Israel. La destrucción de sus casas, escuelas, pozos de agua, recursos naturales, la imposibilidad de hacer mejoras, la humillación constante, las detenciones y asesinatos indiscriminados por parte de Israel, son sucesos de todos los días.

La presencia de activistas internacionales es indispensable para hacer visible lo que ocurre allí y para que, con nuestra presencia, pongamos un mínimo freno a la caradurez de los israelitas que violan los derechos humanos de los palestinos, y les roban y destruyen todo los días. No es mucho lo que podemos hacer pero es algo y si somos más, haremos mucho más.
Convivir con los palestinos es una vivencia enriquecedora. Se aprende mucho de ellos, pero no sólo de su cultura sino que se aprende a vivir y a aceptar y luchar en las peores circunstancias. Se aprende además a ser mejor persona. La generosidad de los palestinos no tiene límites.

Si quieres ir a Palestina puedes contactar las organizaciones antes mencionadas. En internet encontrarás muchas más. Si no quieres ir pero apoyas la causa palestina, puedes enterarte de lo que allí sucede y multiplicar. Cada granito de arena vale oro.
Cualquier duda o inquietud puedes escribirme tus dudas y en cuanto pueda te responderé.
¡Viva Palestina Libre!

No hace falta tener dinero para viajar

Al momento de soñar con viajar el dinero suele aparecer como un obstáculo. No lo es tal, sin embargo es lógico que lo parezca, porque nuestro día a día está invadido por tener que comprar y comprar. Casi nadie puede pasar un día de su vida sin comprar nada. Y a veces más que una necesidad real de algo, comprar es un consuelo para satisfacer otra necesidad de mentira que nos domina desde afuera.

Para viajar no se necesita dinero. Antes de explicar por qué o cómo, habría que distinguir que viajar es distinto de hacer turismo. Hacer turismo, es por ejemplo contratar una excursión con todo organizado, all inclusive, llegar al aeropuerto y que te esperen con un cartelito con tu nombre, te trasladen a un hotel y te fijen una agenda ajustada según la cual te estarán pasando a buscar a las siete de la mañana dejándote quince minutos para desayunar un variado buffet de un hotel 5 estrellas, luego te pasearán por los 20 lugares que no podés dejar de ver, mientras un guía con micrófono te lo explica todo, y te divierte jugando al loto o al karaoke, te dejan una horita para visitar la playa paradisíaca donde te embardunás a las apuradas el protector y te tomás un margarita una piña colada y te volvés a subir a la combi que ya se va, escupiendo las últimas patitas de la langosta que te acabás de manducar y como colofón te depositan en el centro comercial y te devuelven al hotel advirtiéndote que mañana hay que madrugar y al cabo de 8 días 7 noches te llevan otra vez al aeropuerto y volvés a tu casa y al trabajo habitual.

Clase de francés en universidad palestina

Algo así considero que es hacer turismo y esas excursiones se venden, se pagan, se necesita dinero para contratarlas, incluso hay mucha gente para la que eso es ‘viajar’, y es válido que haya opciones para todos los gustos. Para mí VIAJAR es otra cosa, y para VIAJAR no hace falta dinero.

Si al momento de decidir arrancar ahorraste algo para el pasaje, mejor; aunque sea sólo de ida, ya sea en avión, tren, autobús, pero si no ahorraste nada, no importa, viajamos igual. Podés usar la bicicleta, que no necesita gasolina, hacer dedo, y caminar. Se demora mucho más y lo que se aprende es proporcional a lo que se demora, más tiempo tardás en llegar más pasos das para cubrir una cierta distancia, más vas a aprender de lo viajado, vas a ser más rico porque vas a ser más sabio. Te vas a llenar del mundo y su gente, no los verás al pasar. Vas a saber qué plantan en sus tierras porque vas a respirar el aroma de los campos, vas a saber qué comen en las pulperías de los caseríos, en qué idiomas hablan, aprenderás seguramente a saludar, a dar las gracias, verás cómo envuelven a sus hijos, cómo los cargan, a qué juegan los niños, cómo limpian sus casas, a qué huelen y saben sus almuerzos, qué música escuchan, de qué se ríen, porqué se preocupan, cómo miran. Si vas en bicicleta o a pie, el contacto íntimo con la realidad del paisaje y la gente es inevitable, aunque sólo sea por un vaso de agua, ya entablarás una comunicación. Si hacés dedo, por más que el chofer sea húngaro o laosiano, hablarás con él. De alguna manera.

Viajando a dedo en México

Para conseguir pasajes baratos también hay tips que después de tantos años andando de aquí para allá, manejo bastante, suelo conseguir pasajes a precios irrisorios, pero eso lo voy a escribir y a detallar en otra nota, otro día.

Una vez que germinó el deseo de viajar, el impulso, que no motivamos, que nos ilusionamos, que ya estamos viajando con la imaginación, que ya contamos lo que nos queda abajo del colchón en el bolsillo y en la billetera y sea lo que sea, decidimos si salimos en avión, en tren o en bicicleta, arrancamos, nos vamos de una vez.

Voluntariado: Construyendo una escuela en Palestina

Poner fecha es fundamental, no rígida, porque a veces un pasaje es barato el martes 13 pero sale carísimo el sábado 17, sin ser estrictamente rígido, hay que decidir por ejemplo antes de fin de mes me voy, o entre tal y tal fecha, y no darle chance. Cuando llega el día límite pegar el portazo y partir, aunque no vayamos lejos, aunque sólo sea al pueblo de al lado. Ya estamos en-caminados y ya en el camino irán surgiendo cosas para hacer y sobrevivir aunque no tengamos un centavo.
Se pueden hacer trabajos voluntarios de diferente índole, ya sea en tareas agrícolas como ayudando en la construcción de casas o escuelas, o dando clases de idiomas, puede ser de tu idioma nativo, y si además de tu idioma nativo hablás otros, mucho mejor. Si sabés inglés, además de los voluntariados podrás trabajar en bares, hoteles, restaurantes de cualquier parte del mundo. Los trabajos voluntarios, son voluntarios, y no te pagan en dinero, pero son altamente gratificantes. A cambio te dan casa y comida, siempre con generosidad absoluta, más de lo esperado. En el voluntariado las necesidades básicas están cubiertas, y en un trabajo de hotel o restaurante, también, ya que, además de cobrar un sueldo, comemos, dormimos ahí; a mí me han comprado hasta la yerba mate… Como si todo eso fuera poco, el enorme cariño; y sin querer, como beneficios extras, aprendés de sus costumbres, su idioma, sus tradiciones.

Voluntariado: Clase de inglés en Nicaragua

Tengo varios voluntariados en mi haber. A casi todos los contacté previamente a través de internet. Fui voluntaria varias veces en Palestina, en México, en Nicaragua, en Siria, en Bulgaria, entre otros. A veces acordaba con una organización o fundación a través de la web, pero después, estando en el lugar, encontraba otras que me resultaban más interesantes y cambiaba. También sucede que en estos trabajos voluntarios conocés mucha gente que está haciendo lo mismo y ellos te cuentan de otras organizaciones, otros lugares, y el intercambio es muy enriquecedor. En algunos voluntariados además de casa comida cariño y enseñanza, te dan también alguna remuneración, mínima, pero que igual viene bien.
En mi caso, además de los voluntariados, he podido viajar y trabajar remunerada, gracias a mi afición por los idiomas, eso me ha permitido ejercer ya sea en Institutos de Idiomas, escuelas y jardines de infantes, restaurantes, albergues, y hoteles. Así que buena idea es ponerse las pilas y a estudiar! Saber inglés es importante, abre puertas, y no es tan complicado, prometo un próximo post con algunas pautas para aprender inglés en cuatro o cinco pasos. Saber más idiomas, un plus, hay miles de cursos online, gratuitos, y con disciplina se logra, doy fe.

Voluntariado: Casa de oportunidades en Bulgaria. Asistencia a Jóvenes en situación de vulnerabilidad social

Para buscar por internet las palabras clave son job o volunteer . Si ya tenemos la idea de ir a un área determinada, se puede buscar específicamente, por ejemplo job in Greece o volunteer in Cambodia o donde sea que te gustaría ir. Hay páginas muy populares para esto como workaway, worldpacker, workanywhere, y muchas más. Algunas piden pagar, yo nunca he pagado pero igual siempre encontré algo, me animé, partí y después fui viendo cómo y hacia dónde seguir el rumbo.
Luego también se pueden ir descubriendo páginas de anuncios clasificados de cada país. Con la ayuda del tío Googletranslate podemos ir visitando los anuncios en su idioma, por ejemplo queremos ver cómo pinta trabajar en Francia, buscamos entonces emploie en France, o emprego no Brasil, y así empiezan a aparecer páginas y vamos viendo y mandando mails. Si se tiene una computadora y se sabe trabajar ya sea en programación o traduciendo o escribiendo artículos, también hay páginas de internet donde apuntarse y convertirse así en nómada digital, es otro de mis recursos. La comunidad de nómades digitales está cada vez más extendida y desparramada por todo el mundo y hay casas, departamentos, que se alquilan de manera comunitaria para ir trabajando un poco en una ciudad y otro poco en otra, conviviendo en este caso, con otros nómadas digitales.

Las alternativas para no acomodarnos en la vida sedentaria y suspirar desde la poltrona “ah… cómo me gustaría viajar…” son inagotables. Se pueden vender artesanías, ensaladas de frutas, tocar música, hasta tirar las cartas! Insisto, todos sabemos hacer algo y tenemos algo más de lo que creemos tener para ofrecerle al mundo y hay tanto mundo por ahí dispuesto a abrirnos las puertas con una sonrisa. Y aún más, en caso de que quisiéramos VIAJAR pero sin tener que hacer job ni volunteer, sólo pasear y gastarnos nuestros ahorros, es más barato pasar esos días viajando que en casa. Hay hostales o campings en todo el mundo por menos del valor de 10 dólares, muchos con un buen desayuno incluido y donde tenemos las mismas o más comodidades que en el hogar. Podemos cocinar, hay vajilla, lavandería, wifi, televisión con todas las tecnologías, libros, juegos de mesa, computadoras, y más gente que viaja.

Trabajando en Turquía. Preparando Sigara Börek para el desayuno de un hotel

En conclusión, si queremos VIAJAR y aprehender al mundo en su totalidad, no necesitamos dinero. Decidimos adónde nos gustaría ir, a qué tipo de entorno natural, mar o montaña, urbano o rural, que tipo de cultura, buscamos cómo acercarnos hasta allí y encaramos en esa dirección, a lo mejor tardamos en llegar pero eso es el VIAJE! Y antes, durante, o después, vamos viendo volunteer y jobs. Si tenemos una imagen idílica de por dónde queremos andar, pero no sabemos exactamente cuál es el lugar, podemos tener en cuenta, además de todo los dicho para un presupuesto nulo, qué países tienen un costo de vida más barato. Si buscamos países que son más económicos que nuestro lugar de residencia, obviamente en el día a día gastaremos menos que en casa. Otra cosa que hay que evitar al elegir el destino, son los países que se ponen de moda. Agarrar el mapa y mirar alrededor, seguramente, en los países cercanos, encontraremos el mismo paisaje, una cultura similar, a más bajo precio y con menos invasión de turistas.

Podemos llevar la carpa, suele venir bien, y una lista minimalista de elementos indispensables. Es importante aunque el viaje se convierta en largo, en una vuelta al mundo, en una travesía de meses, años, o de toda la vida, no cargar demás. En las otras partes por dónde pasaremos también hay cosas, y no siempre están a la venta. Suele suceder que lo que necesitás, el camino te lo da. No puedo explicar esto racionalmente, pero así funciona.

Crónicas Palestinas-Programa «Derribando Muros», Radio Gráfica. Transmitiendo desde el Valle del Jordán