Día 26: Gedelme-Yayla Kuzdere (2011)/Göynük-Hisarcandir (2018)

Experiencia mayo-junio 2011.-

No he seguido el orden consecutivo de los senderos, pero esta es otra posibilidad de poder recorrer la Ruta Lycia.
Desde Olympos hay dos posibilidades, una es subir a la montaña hacia Beicik y Yayla Kuzdere, y otra es seguir por la costa hacia Tekirova y Phaselis y luego el Puente Romano.
Recordemos que yo estuve en Olympos, luego en Tekirova, Phaselis -la ruta de la costa-, y más tarde en el Puente Romano, por lo tanto, no había ido hacia Yayla Kuzdere -ruta de la montaña.
El último tramo, si siguiéramos un orden consecutivo de la ruta Lycia, es el que va desde Göynük Yaylasi, donde yo estuve hace tres días (día 24), hacia Hisarçandir, donde no estuve porque es ruta de alta montaña que exige acompañante humano con cuerpo. Podría haber terminado la ruta en el día 24, en Göynük Yaylasi, pero quise hacer algún tramo más de los que había dejado de lado al irme sobre la costa en Tekirova y Phaselis. Tal es así, que esta mañana, muy temprano, encaré con ganas, bien desayunada, buena pila y adenosintrifosfato al palo, la ruta que va desde Gedelme donde estuve alojándome las dos últimas noches, hacia Yayla Kuzedere.
Un camino PRECIOSO. Fue genial y casi casual dejarlo para el último día. Fue un masaje para los pies. El camino fue en casi todo el recorrido un camino ancho, de tierra húmeda, con pocas piedras. Creo que es la primera vez que escribo esto «con pocas piedras». A ambos lados del camino había laderas con millones de pinos. El olor de las resinas, el aire fresco, el suelo suave, fue como un vuelo relajante después de todo lo andado. Y como premio mayor, cada tanto, los ríos, el agua fresca, la música del agua bajando entre las piedras y los colores según la luz, los reflejos o el color de las adelfas.
Fue un camino excepcional. Largo porque lo hice de ida y de vuelta hacia Gedelme, y cada tanto pensaba «bueno, hasta aquí llego, mejor pego la vuelta», pero la montaña y sobre todo la arboleda me invitaban a seguir, y no había pretexto, el agua aparecía cuando hacía falta, los días son largos, el aire que respiraba me daba mucha paz y quería ver qué había más allá. Fue casi todo igual pero diferente, casi todo húmedo y con pocas piedras pero con diferentes vistas alrededor, casi todo arbolado de pinos, pero también con flores, adelfas y retamas, también con mariposas, también con pájaros. Un belleza.
Antes de llegar a Yayla Kuzdere di la vuelta hacia Gedelme. En subida. Igual. No me pesó. Subí y aunque pasaron algunos jeeps de montañistas que ofrecían llevarme les dije que no. Quería caminar, el último día de esta Ruta Lycia que volvería a empezar porque es una ruta muy rica, y la volvería a caminar y a ver toda, y más.
Desde Gedelme, ya duchada y con la mochila pronta, hice dedo hasta Azagiskuzdere, bajando de las montañas hacia el mar. En Azagiskuzdere tomé un dolmus hasta Kemer y en Kemer un ómnibus hasta Antalya a unos 20 km.
Ya estoy en Antalya, dándole cierre al Lykia Yolu: Fethiye’den Antalya’ya, como se dice en turco, Ruta Lycia: desde Fetiye hasta Antalya.
Es otro de mis sueños concretados, llevado a cabo, hecho realidad, es otro deseo para los otros, para que otros puedan ver todo lo que he visto, y disfrutar lo que yo he disfrutado, y estaré para aquellos que tengan dudas o preguntas a las que yo pueda ayudar a responder.
La Ruta Lycia vale la pena. Ya lo dije que es muy rica, por su historia y por lo que la naturaleza maravillosa ofrece. Es increíble, y sorprendente cada día, y como me ha pasado otras veces al viajar a Turquía por conocer, buscar y descubrir algo nuevo, Turquía me ha dado esta vez, una vez más, más de lo que esperaba.
Llegué a Antalya, apenas he llegado y todo lo que veo lo encuentro aún más bonito que antes. Estuvimos acá en febrero de 2009. Nos pareció un lugar intachable, recuerdo que buscábamos algo para decir «qué feo» y no lo encontramos. Apenas he andado unos minutos, Antalya está resplandeciente. Türki’ye seviyorum. Amo Turquía.

Actualización enero-febrero 2018.-

Desde Göynük a Hisarçandir, según el libro de Kate Clow, son 11 horas de caminata. Puede hacerse en menos y puede completarse en una jornada. La primera parte transcurre por el cañón del río Göynük, por dentro de la reserva forestal o Parque Nacional. Hay senderos bien señalizados, agua potable todo el tiempo, y las vistas son maravillosas y únicas. Luego sube y sube hasta un paso donde las vistas son cada vez más impresionantes. Había algunos manchones de nieve, pero nada comparado con el Tahtali y luego de venir ya con el entrenamiento de tantos días de caminata y con ganas de llegar, se puede. Hay lugares para acampar y hay arroyos de deshielo, pero se puede seguir hasta Hisarçandir desde donde salen dolmus hacia Antalya. Así lo hicimos. Tomamos un dolmus a Antalya donde llegamos en menos de una hora y buscamos la Pensión Sabah donde ya me he alojado en oportunidades anteriores.

Hasta aquí, la ruta Lycia, desde Fethiye arrancando en Ovacik, hasta Antalya finalizando en Hisarçandir, puede completarse en 26 días sin descansos intermedios ni saltearse ninguna etapa. Recientemente han agregado dos tramos opcionales entre Hisarçadir y Antalya.

 

 

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