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Tiumen, una ciudad sorprendente en la sexta parada del tren

Al preparar un viaje en el Transiberiano es primordial estudiar la ruta y seleccionar las paradas. Si bien serán el destino y los horarios de los trenes quienes tendrán la última palabra, es necesario llevar un itinerario tentativo para aprovechar el tiempo de la mejor manera.

El viaje en el Transiberiano es un largo camino que ofrece además pueblos y ciudades infinitos a la vera del ferrocarril o cerca de él. Es muy difícil, casi imposible, visitar a fondo toda esta inmensidad por eso encarar el viaje en Transiberiano con un programa tentativo de paradas nos servirá de guía y será de gran ayuda.

Tiumen, la ciudad que sorprende

En esta parada, según lo investigado, parece que es sólo Tobolsk lo que vale la pena. Tobolsk ha sido por supuesto muy antigua y muy hermosa pero llegar a Tiumen después de semejante belleza, lejos de desilusionar, deslumbra.

Tiumen es una ciudad llena de parques con muchos árboles, pinos, abetos.

Los edificios son monumentales. Cuenta con teatro de arte dramático y ballet, teatro de marionetas y un edificio de la Filarmónica que es un verdadero templo para la música.

Entre los edificios monumentales le ponen un toque de color a la ciudad imponente, las antiguas casas de madera con tejados yo ventanas con marcos de cenefas que parecen tejidas al crochet.

Abundan los memoriales a los héroes de la Gran Guerra Patria, las placas y exposiciones permanentes honrando a los ciudadanos que combatieron al fascismo.

El Parque Lenin es el parque central y la estatua de Vladimir Ulianov supera toda altura alrededor.

Malecones y el río Turá

Cuando creías que ya lo habías visto todo aparece un río y no un río cualquiera. El río Turá es un río hermoso, con una serie de malecones en diferentes desniveles, con fuentes y jardines y música.

El agua fluye por canales de mármol y cae desde vasijas de piedra preciosa. Cataratas de agua bajan desde la ciudad por laderas de carrara esculpida y se estrellan en chorros tupidos de espuma.

Es un continuo espectáculo de placer para los sentidos. Recorrer este malecón y cruzar el Puente de los Enamorados sobre el río le dan un toque descollante a la quinta parada de nuestro itinerario de viaje en el Transiberiano.

Cómo llegar a Tiumen

Tiumen está sobre el trazado ferroviario de viaje en el Transiberiano. Si hemos ido a recorrer Tobolsk y dormido allí, sólo debemos tomar el autobús número 20 (no muy frecuente) hacia la estación de Tobolsk.

La estación de trenes de Tobolsk está a más de 14 km y el autobús, muy puntual como todo por aquí, toma 42 minutos desde la el centro de Tobolsk hasta la estación de trenes.

Una vez en la estación de trenes, tomamos cualquier tren a Tiumen.

Continuar el viaje en Transiberiano desde Tiumen

Para continuar el viaje en el Transiberiano desde Tiumen vamos a tomar un tren a Novasibirsk. Será un largo camino. Viajaremos toda la noche y la mitad del día siguiente, 18 horas en total.

Quinta estación: Tobolsk, una de las ciudades más lindas de Rusia

Tobolsk está catalogada como una de las ciudades más lindas de Rusia. No está sobre la línea principal del Transiberiano pero vale la pena desviarse un poco para conocerla.

Es una ciudad antigua, fundada en 1587 y fue la primera capital de Siberia.

Cómo llegar a Tobolsk

Para llegar a Tobolsk que es una de las ciudades más lindas de Rusia, podemos bajar del Transiberiano en Tiumen y tomar otro tren hasta aquí. Hay varios trenes por día y demoran poco más de dos horas.

También se puede tomar un tren nocturno desde Ekaterimburgo. Esta fue nuestra elección. Dormimos en el tren y amanecimos en Tobolsk.

La estación de trenes de Tobolsk está alejada del centro de la ciudad unos 15 km. Pasan algunos autobuses que acercan al centro histórico y taxis que cuestan 350 rublos.

Dónde dormir en Tobolsk

Como la ciudad está esparcida en distintos barrios y con desniveles entre unos y otros, es conveniente buscar un alojamiento cerca del Kremlin.

Nosotros encontramos el Hotel Yamskaya y ha sido una maravilla completa.

Está a pocas cuadras del Kremlin, rodeado de flores. Nuestra habitación tiene un ventanal que da a la mejor parte del jardín.

El personal de administración es por demás de amable, muy agradables y el desayuno, incluido en el precio es soberbio y delicioso.

Además, el precio del Yamskaya está muy bien, 3100 rublos con el desayuno.

Qué visitar en Tobolsk

Lo más llamativo y por lo que se ha honrado a Tobolsk con el título de una de las ciudades más lindas de Rusia, es su Kremlin.

Esta construcción de muros trufados y torres blancas con simpáticos techos en sus torres, será una delicia para nuestros ojos.

Para donde miremos, admiraremos las doradas cúpulas intercaladas con otras de lapislazuli, como si un manto de cielo estrellado cubriera los templos.

El interior de las iglesias es igual de suntuoso por dentro. Magníficos frescos e iconografías pueblan techos y paredes de las catedrales de Santa Sofía y de la Intersección.

Entre ambas iglesias se eleva un campanario legendario cuya campana llamó a revelarse contra el zar Boris Godunov.

Los insurrectos fueron encerrados en la prisión del Kremlin que hoy constituye un interesante museo.

Todos las calles del Kremlin, jalonadas de flores, los amplios parques que rodean las edificaciones nos invitan a detenernos a contemplar.

Una vez rodeado y recorrido este Kremlin de una de las ciudades más lindas de Rusia, podemos bajar por unas largas escaleras de madera hasta el Casco Antiguo.

En el Casco Antiguo de Tobolsk se mantienen en pie casas de madera. Algunas bien conservadas y otras desmoronándose en el suelo pantanoso del río Irtish.

Las ciudades más lindas de Rusia nos revelan más de un secreto y sorpresa. En Tobolsk nació, estudió y trabajó Mendelyev, el creador de la tabla periódica de los elementos. Un logro magnífico que desde su creación ha servido a todos los estudiantes y profesionales de la química.

Hay otros museos para visitar, de historia local y regional siberians, y palacios y mansiones.

También pasaremos por iglesias llamativas como la del Arcángel Miguel con un interior muy colorido y la de Zacarías e Isabel.

Honor a los combatientes de la Gran Guerra Patria

Cada ciudad de rusa tiene impreso el recuerdo de la Gran Guerra Patria. En todas ellas se honra a la memoria de quienes lucharon y derrotaron al fascismo.

En Tobolsk existen varios memoriales, uno de ellos, el del Regimiento Inmortal, presenta paneles con fotos de los combatientes locales en una pasarela de cientos de metros. Más adelante flamea la llama eterna y nunca faltan los claveles frescos.

Hay otros memoriales a lo largo y a lo ancho de una de las ciudades más lindas de Rusia.

Ekaterimburgo, la cuarta ciudad más grande de Rusia y cuarta parada de nuestro recorrido

Ekaterimburgo constituye sin lugar a dudas una de las imprescindibles ciudades que visitar en Rusia.

Se trata de una ciudad moderna y movida. Pujante y muy rica. Su ubicación emerge de una tierra en la que los minerales y piedras preciosas brotan como la maleza. Desde tiempos ancestrales, cuando los reinados de Pedro I, el Grande, y su esposa Catalina, patrona de la minería, Ekaterimburgo no ha dejado de regalar joyas ni de crecer en todas direcciones.

Ekaterimburgo, una de las ciudades que visitar en Rusia para entender su historia

Esta metrópoli es la capital política de los Urales y su ubicación señala, aproximadamente, la frontera entre Europa y Asia.

El protagonismo de las ciudades que visitar en Rusia como Ekaterimburgo es relevante. Además de haber sido y seguir siendo fuente inagotable de riquezas, fue aquí en este reducto bien comunicado de Rusia, donde se establecieron para mayor seguridad, las fundiciones y fábricas durante la Gran Guerra Patria.

Por otro lado, esta ciudad fue clave entre el imperio y el periodo revolucionario ya que aquí se ejecutó al último zar.

Uno de los edificios más destacados el de la Administración de Ekaterimburgo. Un edificio monumental de la época soviética, frente a la Plaza 1905 y saludado desde el lado opuesto de la Avenida por una estatua de Lenin eterno.

Qué ver en Ekaterimburgo?

Salimos a caminar y la ciudad es una incongruencia de contrastes muy acentuados entre lo moderno y lo antiguo.

Hay mucho tráfico todo el tiempo pero existe una peatonal en pleno centro neurálgico, que otorga cierto respiro al bullicio urbano.

Caminamos por la Peatonal y enseguida nos asalta la atención, una serie de hermosas y bien logradas esculturas de hierro.

La presencia del arte callejero en todas las ciudades que visitar en Rusia es permanente y con piezas muy bien logradas.

En Ekaterimburgo, no sólo nos sorprenderán las esculturas en las veredas sino que, de pronto, la música en vivo inunda el aire.

En varios puntos de la ciudad hay pianos. Pianos de madera bajo un kiosco techado y no es raro, sino frecuente, que haya un ruso tocando. Y tocando bien.

Al mismo tiempo, se aprecian partidas de ajedrez en cualquier superficie plana que permita apoyar un tablero.

En Ekaterimburgo, al igual que en Perm y otras ciudades que visitar en Rusia, existe una línea roja trazada en las veredas para hacer un circuito turístico por los lugares que no hay que dejar de ver. En este caso la línea roja nos guía hasta las Iglesias de la Sangre Derramada, la Capilla de la gran duquesa Isabel Fiódorovna, la Iglesia de la Ascensión y el barrio literario con varias casas tradicionales de madera, restauradas.

Uno de los lugares más agradables para caminar, es la zona del estanque y el río Iset.

Tal como ocurre en otras ciudades que visitar en Rusia, la construcción, ampliación, remodelación, están a la hora del día.

Cómo moverse en Ekaterimburgo?

Ekaterimburgo cuenta con un trazado de metro de dos líneas que nos permiten ir de la estación a la ciudad. Existe también una red de autobuses y una de trolebuses. Con el trolebús número 3, línea rosa, también podemos cubrir el trayecto estación de trenes-centro.

Los buses urbanos, trolebuses y metros cuestan 32 rublos. En el trolebús una cobradora se acerca a solicitar el pago y entregar el boleto y en el metro, por el mismo precio, se compra una ficha.

La estación de trenes está ubicada a unos cuatro kilómetros del centro de la ciudad.

Donde alojarse en Ekaterimburgo?

Para descansar es mejor hacerlo a no más de uno o dos kilómetros del centro, sobre todo si vamos a recorrer la ciudad a pie.

Nosotros estuvimos en un departamento ubicado en el barrio Arbat, rodeado de comercios de todo rubro y con acceso a varios medios de transporte.

Además es de considerar que si vamos a llegar tarde, un departamento de este tipo con entrada con código electrónico, facilita la llegada tanto para el anfitrión como para el huésped.

Estos alojamientos, podemos conseguirlos a través de páginas como Ostrovok donde existe la opción de reservar sin tarjeta de crédito.

Museos, teatro y orquesta para disfrutar en ciudades que visitar en Rusia

Todas las ciudades rusas, además de la calidad musical y artística de los espectáculos callejeros, cuentan con teatros de opera y ballet y filarmónicas, de las mejores del mundo. En la Filarmónica de Ekaterimburgo, por ejemplo, dirigen los directores más prestigiosos del ámbito internacional y con frecuencia toca la orquesta de los Urales.

Entre los museos que podemos escoger para visitar está el de íconos de Neviansk, el Museo de Historia Militar de los Urales, y el de Bellas Artes.

Perm, uno de los lugares que visitar en Rusia. Tercera parada de nuestro tren

Viajamos de noche en un largo tren y llegamos a Perm, uno de los lugares que visitar en Rusia. Aunque los itinerarios clásicos pasen sólo por San Petersburgo y Moscú, lo que ya abunda, visitar otras ciudades ampliará significativamente lo que el título de Federación Rusa se refiere.

Recorrer Rusia en tren

Hacer una noche en un tren de largo recorrido también puede considerarse entre los lugares que visitar en Rusia. Estos trenes constituyen un mundo.

Hay varias categorías, el camarote cupé que es un compartimento cerrado con cuatro literas y el platskart que son todas las literas en el vagón pero sin puertas. Esta segunda opción es más barata y más conveniente.

Viajando en platskart uno toma contacto con el ruso genuino. Se comparte o se escucha la charla ajena o los ronquidos en ruso. Se huele lo que comen y a veces, si convidan, se prueba. Como si esto fuera poco, en platskart uno puede seguir de cerca una historia de amor o desamor y hacerse la película, literalmente hablando.

Perm, uno de los lugares que visitar en Rusia

Llegamos después de mediodía ala estación de Perm 2.

En Perm hay dos estaciones. La 1 está cerca del centro, alberga un museo y es de un estilo clásico muy bonito.

La estación Perm 2 está a cuatro kilómetros del centro y se puede llegar hasta allí en el autobús número 1. Los billetes de autobús pueden pagarse al chofer y cuestan 35 rublos. También se puede ir en un tren suburbano de una estación a la otra por 32 rublos.

Dónde alojarse en Perm

Llegamos a nuestro alojamiento frente al Parque Gorky. Este es un parque de diversiones con juegos modernos, ferias, arboledas.

El alojamiento que conseguimos en Perm, una de los lugares que visitar en Rusia, es un departamento de la época soviética. En estos edificios todo es grande y sólido. Tenemos dos habitaciones con camas enormes, cocina equipada, baño con bañera alta hasta la cadera -una piscina- y balcón.

Lugares que visitar en Rusia, la ciudad de Perm

Salimos a recorrer las calles. En Perm hay dos recorridos sugeridos para no perderse nada. Se deben seguir las flechas pintadas en las veredas. Hay dos opciones, verde y roja.

La línea verde pasa por lo más destacado arquitectónicamente y la roja, más romántica, sigue el hilo de las historias de amor que tuvieron lugar en Perm.
Seguimos las dos líneas de manera indecisa, una y otra alternativamente según lo que nos fuera llamando la atención.

Pasamos por el Teatro de la Ópera y el Ballet, la Catedral, una mezquita, un montón de mansiones de mercaderes que vivieron aquí.

Ríos y malecones

De los lugares que visitar en Rusia, Perm es una de los que ofrece un malecón imponente.

El río Kama es un río caudaloso y profundo que comunica al país con todos los mares. Caminamos por el malecón que al igual que muchas otras calles y edificios vemos que están en refacciones o construyéndose más. Evidentemente y tal como nos comentó nuestro anfitrión, podemos conocer un Perm hoy y encontramos con una ciudad que visitar en Rusia, muy diferente, en pocos años.

1 de septiembre, «Первый звонок» y Día del Saber

En Perm nos toca vivir un día especial para el pueblo ruso todo. Amanecemos aquí el 1 de septiembre, День знания.

Este día empiezan las clases en todos los establecimientos educativos de toda la Federación Rusa. Sobre todo es un día relevante para quienes comienzan la escuela. Este día será recordado por ellos para siempre.

Se llama el día de «Первий звонок», el primer timbrazo. Todos los chicos llevan flores a sus maestros y luego quienes comienzan su educación, son llevados en andas, sobre los hombros, tocando campanas, por quienes están egresando.

Nizhny Novgorod, segunda parada en la ruta Transiberiana

Dejamos Suzdal y un pedazo del corazón allí, en lo de Tatiana que tan cálidamente nos acogió en su milenario hogar. Para retomar la ruta de todo lo que hay que ver en Rusia de camino a Vladivostok, regresamos a Vladimir.

En Suzdal caminamos hasta la estación de buses. Una hora de bus a Vladimir, 116 rublos y, desde enfrente de la estación de buses, tomamos el tren a Nizhny Novgorod. Vamos hacia nuestra segunda parada en esta ruta y la tercera ciudad más grande que hay que ver en Rusia.

Dónde alojarse en Nizhny Novgorod?

En Nizhny Novgorod nos alojamos en el Hotel Volga, sobre la Avenida de la Natividad y a pocos pasos de la Catedral del mismo nombre. Varias imágenes nos asaltan la vista al llegar allí, las esculturas de personajes típicos de Nizhny y el racimo de cúpulas doradas de la catedral con su increíble iluminación multicolor.

Luego de alojarnos en el Volga que cuenta como la mayoría de estancias rusas, trenes, salas de espera, hoteles, con dispenser de agua fría y caliente, preparamos el mate y nos fuimos a caminar por uno de los malecones de Nizhny Novgorod.

Volga Volga a más de 30 grados de calor

Una de las cosas que ver en Rusia es la inmensa red fluvial. Ríos de mucho caudal y profundidad que permiten el fluido hacia todos los mares de embarcaciones.En Nizhny Novgorod estaremos frente a la confluencia de dos de estos enormes brazos de agua, el Oká y el imponente Volga.

Caminar por los malecones es un espectáculo a cielo abierto. Músicos y cantantes, puestos de ferias de artesanos, la ciudad encendida al igual que las fuentes y una fiesta de niños disfrutando de la calurosa noche bañándose y jugando entre los chorros frescos.

Recorrer la ciudad con Alyona: amabilidad y simpatía rusa

Al día siguiente caminamos con Alyona a quien habíamos conocido en el tren. Alyona habla castellano, inglés y francés y supo trabajar de guía turística. Nos contó la historia de la ciudad y nos guió por un recorrido perfecto desde el Kremlin hasta la Peatonal y luego a la avenida de la Natividad donde está el hotel.

El Kremlin de Nizhny es notorio ya que se erige sobre un barranco. Trepamos a él y recorrimos sus edificios interiores, una exposición referente a la Gran Guerra Patria, la Iglesia de San Miguel Arcángel.

Luego caminamos por la Peatonal donde se destacan varias casonas estilo ecléctico que admirar. Edificios soviéticos y pre-soviéticos, esculturas con historia y proveedoras de buena suerte.

Gorky vivió en esta ciudad y es un personaje emblemático y muy querido. Su estatua de siete metros es visible al final de la peatonal.

Pelmenis y kvas en un restaurante tradicional

Gracias a la compañía de Alyona entramos a comer a un restaurante tradicional muy bello. Al son de los tangos de Piotr Lecshenko degustamos pelmeni y probamos el kvas, fuerte, agrio y muy sabroso. Una escena de película que ver y protagonizar en nosotros mismos.

Más tarde y tras despedirnos de Alyona bajo un chaparrón in crescendo, subimos al malecón Fedorovsky, un malecón que, desde las alturas, nos regala vistas fabulosas que ver en Rusia de la confluencia de dos gruesos cinturones de agua, el Oká y el Volga.

Más parques, más flores, más fuentes. Despedida con sabor a nostalgia

Y es que en cada calle de Rusia una se va dejando el corazón.

Cayendo la noche nos sentamos en el parque. La música clásica fluye desde los altoparlantes y los chorros de las fuentes danzan al son.

Ya de noche, compramos algunas vituallas para el viaje nocturno en tren y nos fuimos a la estación en el «marshrutka» número 1. En el trayecto hicimos dos amigos. Una mujer que llevó mi mochila en su falda y se despidió con besos y un hombre que no permitió que yo cargara la mochila para bajar del bus. En otro país hubiera pensado que me la quería robar…

Nuestro tren sale a las 23.16. En punto como eternamente en Rusia. Subimos a nuestras literas de «platskart» los vagones más baratos, no sin antes cargar el mate con el agua del samovar.

Viajar en tren es algo que se debe vivir y que ver en Rusia. Toda una experiencia.

Primera parada al hacer el Transiberiano: Vladimir y Suzdal

Una de las maneras de hacer el Transiberiano es viajar de corrido y sin parar, una semana en tren. Otra manera es elegir la ruta e ir parando en las ciudades que se quieran visitar. Hacer el Transiberiano es un sueño y, ese sueño que ya comenzó a realizarse desde el deseo, ya está pintando sobre el riel de la «Восточный вокзал», la estación de Oriente de Moscú.

Antes de hacer el Transiberiano, leí y estudié los pasos fundamentales. Muchos de ellos siguiendo las sugerencias de la guía Lonely Planet. En la guía dice que los trenes salen desde Курский вокзал, sin embargo, hoy día no será así y, si bien se pueden comprar los billetes en esta estación, el tren sale desde Восточный.

Cómo conseguir los billetes para hacer el Transiberiano

Debido a que no podemos concretar la compra por internet ya que las tarjetas no funcionan, fuimos a Курский a comprar por ventanilla. El pasaje cuesta unos 1500 rublos. Nuestra primera parada será Vladimir aunque desde allí nos iremos a dormir a Suzdal. Vladimir y Suzdal son parte del llamado «Anillo de Oro de Moscú». Don ciudades muy antiguas, de más de mil años y Patrimonio de la Unesco.

Arrancamos!

Suena el pito y arranca el tren. Un momento de euforia. Al fin ponemos pie en el estribo y nos largamos a hacer el Transiberiano. Este será un tramo corto, unas dos horas de viaje.

Junto a nosotros viaja Alyona, una chica rusa que habla muy bien castellano y que está feliz de poder practicar nuestro idioma. Alyona vive en Nizhny Novgorod así que quedamos para volver a encontrarnos allí en un par de días.

Vladimir, cuna de la historia rusa

Llegamos a la estación de Vladimir. Enfrente se encuentra la estación de buses desde donde iremos a Suzdal. Antes vamos a recorrer Vladimir, una de las ciudades más antiguas de Rusia.

Vladimir tiene sus orígenes actuales en el año 958. Es la cuna de la historia rusa y su edad de oro comienza cuando el príncipe estableció aquí la capital.

En la centuria del 1100 al 1200 se construyeron los edificios blancos con grabados que la caracterizan. Cuando los mongoles devastaron la ciudad en 1238, la sede del poder se trasladó a Moscú que era aún un asentamiento menor.

Los principales edificios para ver al hacer el Transiberiano son la Catedral de la Anunciación, la de San Dimitri y caminar plácidamente por la peatonal Georgievskaya.

Como toda Rusia, Vladimir está llena de parques y flores y además cuenta con bombas de agua antiguas pero en funcionamiento.

Una escapada a Suzdal al hacer el Transiberiano

Si bien el tren no pasa por Suzdal, nos haremos una escapada a esta bella ciudad desde la primera estación Transiberiana.

Suzdal es una ciudad bucólica construida sobre el río y salpicada de monasterios y templos. Supo haber ochenta edificios religiosos de los que actualmente se conservan cincuenta. Suzdal es también patrimonio de la humanidad.

Al hacer el Transiberiano, vale mucho la pena llegar a Suzdal y caminar por sus callejuelas antiguas y contemplar sus casas típicas de madera que son arquitectura protegida. Además, alojarse en una de estas casas junto a una familia local constituye una experiencia completa.

Cómo llegar a Suzdal

Desde Vladimir se llega a Suzdal en autobús. La estación de autobuses está frente a la estación de trenes. El bus demora casi una hora y cuesta 116 rublos.

Si se vive en una época como la actual (agosto de 2022) en la que no se pueden hacer compras en línea con tarjetas occidentales, es aconsejable averiguar o comprar el billete de tren para el día siguiente a Nizhny Novgorod. Al respecto suele haber ofertas comprando uno u otro día y es bueno preguntar porque las diferencias de precio son muy grandes. De un pasaje que cuesta normalmente 1500, pagamos 500 porque salió una oferta justo para ese día.

Todo el conjunto de edificaciones del siglo XII aglutinadas dentro del Kremlin de Suzdal constituirán una de nuestras postales favoritas luego de hacer el Transiberiano. Rodeadas por un kilómetro y medio de muros nos encontraremos con casas antiguas mezcladas con la Catedral de la Natividad de la Virgen, la iglesia de madera de Nikolskaya y varios museos.Todo entre canteros de flores, jardines y con la música constante y sonante de las campanas ortodoxas.

Más allá de caminar y perderse por los senderos de Suzdal, es ineludible acercarse a los grandes monasterios del Salvador y San Eutimio. En el grupo de edificaciones que constituyen el terreno del Monasterio, no sorprenderemos con la belleza de las iglesias del Refactario de la Asunción, la Puerta de la Anunciación, una fotografía necesaria que al hacer el Transiberiano.

Serán muchas las cúpulas que nos encandilarán y guiarán hasta la iglesia del Zar Konstantino, la de la Resurrección y el Convento de la Santísima Intercesión.

Dónde dormir al hacer el Transiberiano

En Suzdal nos quedamos en la casa de Tatiana y su familia maravillosa. Encontramos el lugar en «Ostrovok». Figura como V Sadobichii pereulko o Tatiana guesthouse. Un pequeño departamento muy cómodo y limpio con jardín y huerto, cerca del centro y con personas muy agradables y acogedoras.

Un paseo por Moscú ¿qué visitar?

Para arrancar la ruta del Transiberiano, salimos desde la capital rusa. Aprovechamos entonces para dar una vuelta por aquellos lugares que hay que visitar y volver a visitar en Moscú.

Nuestras miradas no se detienen. Hay tanto para ver y visitar en Moscú que a cada paso nos encontraremos con páginas de la historia de este país. Una historia rica e influyente en el resto del mundo.

Arbat y alrededores

En un extremo de la peatonal Arbat, Pushkin y su amor, Natalia Garchova, primera belleza de Moscú, nos dan bienvenida desde el lado de Smolyenska.

Arbat es una de las calles más antiguas de Moscú. Parte de una ruta comercial desde el siglo XV con constante presencia de artesanos.

A lo largo de un paseo de poco más de un kilómetro apreciaremos varios de los íconos que visitar en Moscú.

El mini hotel (mini, literal) Bulgakov, donde nos alojamos, está entrando por la calle Plotnikov donde se erige un monumento a Bulat Okudzava, célebre cantautor ruso de origen georgiano.

En esta calle están también la Casa del Actor y un teatro que fue reconstruido tras ser bombardeado durante la Gran Guerra Patria.

La estación de metro Arbatskaya en el extremo opuesto a Smolyenskaya, constituye otro sitio de realzada belleza arquitectónico que visitar en Moscú.

Las estaciones de metro fueron edificsdas bajo el concepto de «palacios del pueblo» y lo son de verdad. Edificios con materiales preciosos, esculturas de bronce, mosaicos, pinturas, mármoles e iluminación de salón de baile.

Biblioteca Lenin

Centro neurálgico donde confluyen la zona de Arbat y por donde cruzamos para avanzar hacia la Plaza Roja y el Kremlin.

Es la tercera biblioteca más grande del mundo, con casi veinte millones de volúmenes. Su depósito de archivos históricos es incalculable. Además hay confortables salas de estudio y lectura y el acceso a las instalaciones, otro de los sitios que visitar en Moscú, es público y gratuito.

Plaza Roja, Kremlin y alrededores

Por supuesto la zona más emblemática que visitar en Moscú. Pasar por aquí y dedicarle más de medio día al Kremlin, completar con el bellísimo y único en el universo, interior de la Catedral San Basilio, emblema de Rusia.

Por aquí nos dejaremos llevar por los parques y las sorprendentes fuentes de Ojotny Ryad, el parque Zariade con su increíble cúpula de vitrales y la profusión de colores de flores o, por las noches, la iluminación de los almacenes GUM y de todas las calles que lo circundan.

Andar por aquí es una explosión de alegría. Nada puede estar mal si nos dejamos llevar por la belleza conjunta de esta postal que visitar en Moscú sin descanso. Algo que nuestra memoria no olvidará jamás.

Viajar a Rusia y redescubrir Moscú más espléndida que nunca

En estos tiempos de complicaciones que intentan aplacar nuestras alas nómades, podemos preguntarnos si se puede viajar a Rusia. La respuesta es sí. Se puede viajar a Rusia y, aunque en el intento occidental de alienarla del mundo «civilizado», hacen lo imposible por cerrar y proscribir a todo lo ruso, estos rencores no reúnen al mayor porcentaje ni de ciudadanos, ni de países ricos, ni de recursos naturales o industrializados de ningún país y ni siquiera de ningún grupo de países que se uniesen para aplastar a Rusia.

Si se puede viajar a Rusia, cómo llegar a ella

En agosto de 2022 nos encontramos en un momento en el que hasta los cielos están vedados a los rusos. Hay que hacer malabares, inventarse un itinerario indirecto para llegar al objetivo.

Hay varias opciones, volar primero a Turquía, Serbia, Teheran, Armenia… Hay otros pero esos son los más accesibles yendo desde Europa.

Nuestra elección fue Estambul por ser la más barata, la más sencilla en cuanto a requisitos y porque en mi caso ya la conozco y la amo.

Segundo escollo si se puede viajar a Rusia

El segundo obstáculo con el que nos vamos a encontrar es cómo y a través de qué agencia comprar el pasaje.

Actualmente, muchas agencias muy utilizadas en el mundo occidental, no ofrecen viajes a Rusia. A la fecha tampoco aparecen ofertas a través del funcional skyskanner.

Sin embargo sí se puede viajar a Rusia buscando ofertas en buscadores como Gosbilet, Abiabilet y luego en agencias como Lowfare, Kupibilet y muchas otras que aparecen en los buscadores antes mencionados.

También es buena opción buscar en Yandex y en la medida de nuestras posibilidades, en ruso.

El último detalle es que hay que pagar y necesitaremos una tarjeta permitida.

En nuestro caso compramos de manera separada los vuelos y directo a la aerolínea.

Separados porque compramos primero el viaje de Bilbao a Estambul y aparte el viaje de Estambul a Moscú.

Directo a la aerolínea porque aunque cueste un poco más es lo que más nos garantiza que, de haber algún problema serio, la aerolínea tomará al toro por las astas.

Cómo se puede reservar alojamiento en Rusia?

Como en estos momentos no se aceptan tarjetas de crédito o débito Visa o Mastercard, escribimos email a un alojamiento que encontramos en la guía Lonely Planet.

También buscamos en Суточно.ру (Sutochno.ru) que es una especie de airbnb pero al no poder ingresarse una tarjeta válida es casi imposible concretar una reserva.

La buena noticia es «Островок». En este sitio se pueden filtrar las opciones «reservar sin tarjeta» y «pagar en el hotel».

A través del email sí pudimos hacer la reserva de nuestro alojamiento en Moscú. Nos quedamos en el Mini Hotel Bulgakov del que leímos en Lonely Planet. Luego lo buscamos en Yandex y les escribí un mail.

El Bulgakov está sobre la peatonal Arbat. El hotel es mini como su nombre indica pero ofrece unas cuantas ventajas además de la ubicación. Tiene una cocina con dispenser de agua fría y caliente, heladera, cocina y más artefactos, vajilla y utensillos.

Se puede viajar a Rusia y, desde el corazón de Moscú, redescubrir esta ciudad espléndida, recorriendo sus rincones legendarios a pie y disfrutando paso a paso de la magia y la belleza de un país único. País que ya nos había conquistado el corazón antes de visitarlo.

Bulgaria, una promesa

Todo empezó un año antes, cuando Bulgaria se interpuso en nuestro camino.
Íbamos desde Turquía hacia Rumania, por tierra. Stellete, Martín y yo.
Bulgaria estaba ahí, en medio, y decidimos darle una oportunidad. El recorrido fue tan breve como sorpresivo y encantador. En la pestaña Bulgaria podrán enterarse de más detalles acerca del descubrimiento. Nos impactó y yo me prometí regresar al año siguiente, sobre todo para recorrer las Rila.
Volví a Bulgaria. Interesada en las montañas Rila pero también interesada en su gente y su cultura que habían despertado mi curiosidad. «Casualmente» cuando recorríamos los Himalayas algunos meses antes, nos habíamos cruzado bajo la bruma de una tupida tempestad de aguanieve con una chica búlgara. Contra viento y tormenta nos dio su teléfono que yo guardaba húmedo y desteñido entre mis cosas. Teodora Hadzhivosheva.
Llegué a Sofía y me alojé en un hostal. Luego llamé a Teodora, Teo, y en dos días estaba viviendo en su casa. Un departamento antiguo, lleno de bibliotecas y libros, dos gatas y un piano y cuyas ventanas y balcones daban a un parque enorme. Era perfecto.


Teodora me comenzó a conectar con gente. Yo quería recorrer las Rila pero para conocer más acerca de la cultura, el idioma, la historia y lo cotidiana, nada mejor que hacer un voluntariado.

Yavor, una aldea con cuatro habitantes y montañas violetas

El primero que encontré fue a través de un amigo de Teodora que lidera una organización ecologista y un tanto mística Learning for change . En general los búlgaros son bastante místicos. Este chico, Ognian, me contacto con Nadezhda Maximova que fue mi primer lugar de voluntariado en Bulgaria.
El voluntariado fue en una aldea llamada Yavor, a 7 kilómetros de la pintoresca ciudad de Triavna. En Yavor vivían cuatro personas contándome a mí. Uno solo de ellos tenía vehículo. Los otros tres nos movilizábamos de a pie hasta el cruce con una carretera principal y desde allí, caminando o a dedo hasta Triavna. Para regresar había un autobús que pasaba por Gabrovo y daba una vuelta por otra ruta pero que llegaba hasta la misma intersección.
Mi trabajo en este lugar fue en parte reemplazar a Nadezhda, Nadia, debido a que durante el verano ella se ocupaba de actividades de limpieza de las playas con la organización ecologista.
Yo tenía que limpiar los huertos, quitar las malas hierbas, cosechar el trigo, desgranarlo, cosechar manzanilla y tilo, secarlo y preparar sobres de té para la venta y algunas tareas más como lijar un cerco para repintarlo después. Vale decir tareas de campo, producción y de mantenimiento. Otra de las tareas era cargar estiércol en una carretilla y llevarla a un corral donde se compostaba, y otra cosechar frutos rojos cuando estaban a punto, para hacer dulce.
A cambio tenía una casita preciosa donde vivir, en un lugar hermoso, y comida.


En este lugar aprendí mucho acerca de cómo se trabaja la tierra en esa zona fresca y entre montañas. Aprendí a reconocer malas hierbas y rescatar otras que parecen insignificantes pero sirven para muchas cosas. Tuve contacto con los pocos vecinos que sólo hablaban búlgaro, así que no me quedó más remedio que hablar como ellos o callar para siempre. También incorporé las tradiciones de la región y me sumé a los rituales estacionales.
Estuve un par de meses allí donde tanto el lugar como la vida me resultaron muy inspiradores.

La vida es una oportunidad que merecemos todos

Mi segundo voluntariado en Bulgaria fue en una Casa de Oportunidades. Muy diferente a una casa de «oportunistas». Encontré el anuncio en internet y fui a una entrevista.
Fue en una ONG llamada Foundation for Social Change and Inclusion en inglés. Esta organización ha ido creciendo muchísimo con el correr de los años. Lo que hacen es ofrecer un lugar para vivir a los jóvenes huérfanos que, cumplidos los 18 años, quedan fuera de los orfanatos, en la calle y sin medios para salir adelante.
Llegar a una Casa de Oportunidades es opcional. Los jóvenes corren la voz entre ellos y llegan a ver si hay lugar. Al principio, cuando yo llegué a la Fundación tenían sólo dos casas. Actualmente hay muchas más.
Desde la Fundación se busca motivar a los jóvenes, ayudarlos a buscar una salida laboral. Ellos mismos han creado una fábrica de jabones «Hope sope», los jabones de la esperanza y tienen al menos un café restaurante en Sofia.
Mi tarea en este lugar era desde la nada, porque había pocos recursos y pocos materiales, inspirar a los jóvenes a hacer cosas. Guiarlos a administrar el dinero que se nos daba por semana. Una suma mínima, como un salario mínimo. Con es dinero había que sobrevivir y yo lo hacía junto a ellos como una especia de ejemplo organizado.
La Casa estaba en Skravena, un pueblo rural cerca de Botevgrad. Allí crecían ciruelos en las calles por lo que una de las tareas que invité a hacer fue la de cocinar dulce de ciruelas. También les enseñé a hacer pizzas y pan ya que en le Casa había un horno eléctrico. Hicimos cerámica gracias a que la tierra del lugar era plástica y arcillosa. Hicimos huerta. Y así lo que se iba ocurriendo y en lo que yo podía, algunos se entusiasmaron aprendiendo griego o inglés, otros quisieron hacer macramé y en esos días, además, arrancamos con la fábrica de jabones. Aprendiendo todos, yo también.


Yo aprendí búlgaro, aprendí de la región y su gente, aprendí a cocinar algunas tortas que me enseñó una señora que iba una vez por semana a la Casa de Oportunidades.
Me daban una casa pequeña donde vivía sola. Tenía todo lo necesario. Y me daban la misma cantidad de dinero que a los jóvenes para administrarnos juntos.
Además también yo era una guía en cuanto a manejar horarios normales, tener voluntad de levantarse en las mañanas a hacer cosas y adoptar hábitos saludables de higiene.
Fue una experiencia genial y enriquecedora para todos.

Hacer voluntariado en Bulgaria es una opción ideal para conocer más de este país y su gente. Una sociedad sana e inocente dentro de un paisaje encantador y lleno de sorpresas.
Para llegar la puerta de entrada es Sofia, pero también se puede llegar a través de las fronteras terrestres. En Sofia la estación de trenes y de autobuses están una junto a la otra y es bastante fácil manejarse. Además, el pueblo búlgaro es acogedor y estarán a gusto de indicar y ayudar al viajero.

Escalas rumbo a los Cárpatos: Bucarest

Cruzar los Cárpatos a pie, «pe jos» como dicen en rumano. Caminar las laderas escarpadas de la Transilvania profunda. Deambular de cresta en cresta como en la idea de la alternancia sin fin de las fuerzas contrarias por las regiones valacas, donde se cree que el vampiro cierra el círculo eterno entre la vida y la muerte. Desentrañar paso a paso los bosques umbríos de secretos, la cruz que se interpone en el sendero, trasunto simbólico del árbol sagrado, la cruz enhiesta triple nexo entre dioses, hombres, y árboles.

La motivación nos abundaba, la curiosidad era enorme desde todo punto de vista, no sólo orográfico o de altura, sino también: misterio.

Este viaje arrancó desde Kuşadası, Turquía, donde yo terminaba de trabajar una temporada veraniega más en el Liman Hotel. Allí llegaron mi amiga Stellete, y mi hijo Martín, dos fieles compañeros de aventura, y desde Kuşadası arrancamos atraídos como por un imán poderoso rumbo a esta aventura. Como siempre, poco a poco, explorando cada rincón del camino hacia ese lugar. Primero unos días de por Estambul y por Kuşadası y sus alrededores, las ruinas de Efesos, las playas, el Milli Park, los pueblos viejos cercanos como Sirince o las ciudades antiguas como Izmir, Esmirna.

Partimos algunos días después desde el puerto de Kuşadası hacia la isla griega de Samos, en ferry, ferry que en verano hace dos viajes diarios, trayecto de 45 minutos que no es muy barato quizás por su carcater internacional ya que combina Turquía-Grecia y viceversa. Un par de días en Samos para recorrer de igual manera, palmo a palmo, Vathi y Pitagorio, y un nuevo ferry hacia Lesvos para de igual manera, en un par de día echar un vistazo a los pueblos viejos y su encanto tradicional y un poco de sol en las costas de Mithilene. De allí a la Grecia continental, de allí a Bulgaria que se nos interponía en el medio como un obstáculo y resultó ser una sorpresa tan agradable que le dedicamos más días y posteriores viajes y estancias. Este párrafo merece otros posts. Fueron varios días de viaje, ferries entre Kuşadası-Samos-Lesvos-Tesalónica, auto alquilado para recorrer Lesvos, autobús, tren y dedo entre Grecia, Bulgaria, y llegamos a Bucarest, capital de Rumania. Romania. Romanía.

Bucarest

En rumano București, la raíz Bucur, de origen dacio, significa «alegría». Bucarest viste las orillas del río Dâmbovița con su arquitectura ecléctica que mezcla los estilos neoclásico, de entreguerras (Bauhaus y Art Deco), comunista y moderno. En el periodo de entreguerras su sofisticación le valió el apodo de «Pequeña París» (Micul Paris), sin embargo su edificación lujosa y monumental nos impacta; nada tiene de pequeña.

El Palacio del Parlamento, construido en la década de Ceaușescu, es el edificio administrativo más grande de Europa y el segundo más grande del mundo. El Arcul de Triumf, el Ateneo, la catedral de San Marcos, el palacio la Centella y la Universidad, una de las más concurridas de Europa del Este. La opulencia, el mármol y los jardines con pilares y pérgolas y fuentes por doquier, nos enceguecen. En el mismo centro de la ciudad hay un lago artificial, el Cismigiu, rodeado por los jardines Cișmigiu, y allí, como salidos de las páginas de un libro o de las pinturas de un museo, poetas y escritores persiguen la inspiración.

Dimos vuelta la ciudad al derecho y al revés, visitando museos, teatros y más jardines, entrando en la piel de la cultura a través del arte y sus vestigios, de su historia, de su música, de la tradicional mămăligă, polenta original, sin dejar de mencionar entre plato y postre, que en esta ciudad tuvo una de sus residencias el príncipe de Valaquia, Vlad Tepes.

Para emprender el recorrido desde la capital rumana viajamos en tren. Aquí el enlace de ferrocarriles rumanos