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ENCUENTRO EN PANAMÁ-Con la vida en un carro

Cual caracoles que llevan su casa a cuestas estas dos mujeres argentinas que de casualidad se reunieron en Panamá en su recorrido por América, viajan para aprender y enseñar
DARMA L. ZAMBRANA
dzambrana@laestrella.com.pa

Sus casas las llevan a ellas, un poco como el caracol pero a la inversa. Sus carros, en los que recorren kilómetro tras kilómetro en la superficie inmensa de esta América, son sus casas. Allí tienen de todo. Sus recuerdos más preciados, las fotos de sus hijos, sus enseres de cocina, su ropa, un mapa, quizás una carpa, un GPS que no funciona y una de ellas hasta un rottweiller de miedo.

Con el pelo castaño muy corto, el flequillo casi blanco en la frente y cuentas de colores en uno que otro mechón de cabello, Zulema sorprende a quien la conoce por su nueva ocupación: jubilada viajera. Pero no porque viaje o porque esté jubilada, sino porque a sus 61 años viaja sola por los extensos caminos del continente sin más compañía que Pelé, su robusto rottweiler de 7 años, que la protege celosamente día y noche.

Zulema que afirma que es del mundo, nació en una casa de viajeros, pues sus padres le dieron la vuelta al mundo varias veces, se jubiló el 1 de julio de 2008 y el 15 de ese mismo mes dejó la casa donde vivía en El Calafate, muy cerca del glaciar Perito Moreno en la Patagonia argentina y empezó su periplo por el continente. A bordo de una Toyota Four Runner 2001 de color rojo que tiene la bandera argentina en todas partes, con el asiento del copiloto ocupado por Pelé, se incorporó a un grupo de vehículos doble tracción que desde Iguazú hace todos los años un recorrido por la Amazonia.

Manejó por 20 días entre Brasilia, Belem, las Guyanas, Manaos y otras poblaciones sin un peso en el bolsillo esperando que le llegara la primera remesa de su jubilación. Así llegó a Venezuela, estuvo en Colombia y Panamá antes de llegar a Costa Rica donde permaneció 40 días para regresar aquí y continuar su recorrido hasta Alaska que es su destino. No tiene apuro, quiere disfrutar de todos los lugares por los que pasa, quedarse y partir cuando le plazca.

“Tengo fecha libre hasta junio de 2010”, cuenta, “porque estoy anotada en una caravana que parte desde el norte hasta Chile para celebrar el bicentenario de ese país”, agrega y después Zulema seguirá viajando hasta “que el cuerpo me deje”. Para ella viajar y conocer gente es una experiencia única, una forma de crecer y madurar. Y empezó muy joven, a sus 17 años formó parte, junto a su madre y dos hermanas, del equipo argentino de hockey femenino y estuvo en Alemania y España representando a su país.

Maestra de Educación Física hasta su jubilación, Zulema no le teme a nada, salvo a perder el coche porque eso significa “perder la vida”. Confiesa que la inseguridad le preocupa un poco, “no me da miedo”, dice, “la gente me ayuda mucho y ya tengo mi vida hecha, no me importa si me pasa algo y me muero en el camino, solo me preocupa mi perro”. Divertida comenta que su hijo, que la apoya en todo lo que hace, le ha pedido que “no te vayas a morir muy lejos, de repente tengo que ir a buscarte”.

Esta mujer de pequeña estatura, bronceada por los soles de muchas jornadas al aire libre se topó en Panamá sin pensarlo con otra, 18 años más joven, también argentina que hace el viaje en sentido inverso pero al igual que ella con su casa a cuestas. María, que ha viajado mucho con sus dos hijos y que desde octubre pasado, hace una travesía por primera vez en su vida sola, sin ellos conoció a Zulema cuando ambas tomaron contacto con Tea otra compatriota residente en Panamá que las ayudó en los trámites de traslado de los vehículos.

Después de vivir 6 años y medio en Guanajuato, el tiempo más largo en alguna parte, María cuenta sonriendo y entrecerrando sus pequeños ojos verdes que “seleccioné de mi casa lo que tenía algún significado para mí y lo metí en mi auto. Primero los adornos, los barquitos de diferentes países, las muñecas de coco, las balsitas de Bolivia, los sombreritos de Turquía, las castañuelas de mi abuela que era gitana, la bandera de Argentina y me marché”. Su automóvil un Matis Pontiac 2007 color rojo fuego se ha convertido en su casa mientras llegue a San Clemente del Tuyú, al sur de la Provincia de Buenos Aires, donde piensa recalar después de recorrer Centro y Sur América.

Menuda, musculosa, también bronceada y con el cabello negro recogido en dos trenzas, María ha hecho de todo para sobrevivir y puede intentarlo todo si es necesario. Tiene en el Matis una valija de disfraces y una máquina de escribir Olivetti, donde ya ha escrito cuatro novelas de ficción con elementos de todas las personas que va conociendo en el camino. Ha trabajado como actriz, cantante, periodista, patinadora en hielo, acróbata y es maestra de profesión.

Desde que nacieron sus hijos ha hecho infinidad de viajes con ellos. Cuando llegaban a un nuevo lugar si les gustaba se quedaban y si era por una larga estancia María les buscaba escuela y ella trabajo para partir de nuevo cuando tuviesen ganas. Así estuvieron en diferentes países de Europa y América. Hoy ambos hijos, de 19 y 21 años, ya han empezado a hacer su propio viaje, es decir su vida y por eso ahora ella emprendió este recorrido sola con el propósito de encontrar un lugar donde vivir y trabajar “y dedicar el resto de mi vida a mejorar las condiciones de vida de otras personas y aportar a los procesos sociales en Latinoamérica”, dice María.

Ahora mismo le interesa trabajar en Venezuela, Bolivia o Nicaragua. Tiene en perspectiva un proyecto comunitario como voluntaria en Palestina por un par de meses y después un tiempo en América Latina. “Siempre es por un tiempo y nunca sé cuánto”, dice María que a lo único que le teme es a la idea de “instalarse” en alguna parte, “mi vida es andando” agrega pensativa, mientras sorbe un poco de mate “el auto es mi vida, es lo que me lleva y me trae, todo lo que me interesa está en él, ahí está mi pasado”, agrega.

“Cuando empecé a viajar, tenía pronóstico de melancolía” recuerda María, pero aclara a continuación que felizmente aún no la ha experimentado. Nunca se ha sentido sola y por eso no siente la necesidad de viajar con nadie y, por el momento, tampoco le hace falta una pareja. “Me basto a mí misma”, asegura, “solamente estaría con alguien como el Comandante Marcos, con quien comparta los mismos principios de lucha, de otro modo no”, dice haciendo referencia al guerrillero zapatista.

Y en eso coincide con Zulema que mientras sigue cebando mate, opina que no quiere que nadie le cambie el rumbo y por eso prefiere viajar sola.

“Los argentinos somos todos inquietos” dice María reflexionando sobre el viaje de ella y de Zulema, dos mujeres fuertes, decididas y valientes, que por encima de todo han comprobado y demostrado que se tienen a sí mismas.

http://www.laestrella.com.pa/mensual/2010/01/03/contenido/187545.asp

Entrevista en revista panameña – 3 de enero, desde Cartagena




Publicaron la entrevista que nos hicieron a Zulema y a mí en casa de Tea. Lástima que no pusieron la foto de Zulema, se me hace mucho más atractiva con su Pelé amenazante y su camioneta enorme.
Me voy a la playa.
Me fui a comprar un candado para poner mis valores en una casetita acá en el hostal.
Anoche les robaron a la pareja de suizos que vienen viajando en una Van desde Estados Unidos. Están en mi mismo cuarto. A mí me mudaron abajo del entresuelo, duermo en una cama individual al lado de Rainer, el alemán de 2 metros 10 cm de altura.
Acá les paso el link de la revista donde salió la nota: http://www.laestrella.com.pa/mensual/2010/01/03/contenido/187545.asp

Cartagena de Indias-Colombia – 2 de enero

















No adelanté nada.
La aduana o DIAM, no trabaja los sábados. Anticipo para los que vengan después. En la agencia de Ocean King o King Ocean, que es la naviera que se hace cargo del container en Cartagena, me dijeron, SÍ SÍ, EL SÁBADO TRABAJAN DESDE LAS 8, VAYA CON ESTE PAPEL QUE VA A PODER ADELANTAR UN MONTÓN. Fui. No trabajan hasta el lunes.
También fui a hacer el depósito de los movimientos de puerto al Citibank. Fui a la sucursal de Boca Grande que me dijeron que es la única que abre los sábados. SÍ, SÍ, VAYA AHÍ Y AHÍ HACE EL DEPÓSITO. Fui. No reciben depósitos en esa sucursal. Las otras están cerradas. Por lo tanto el lunes a las 8 de la mañana tengo que ir a hacer el depósito y al mismo tiempo tengo que ir a la aduana o DIAM a hacer el trámite o a ver, al menos, cómo se hace.
Si la ciudad de Panamá se destacó por ser la ciudad de gente más antipática y caracúlica de todas las que he pasado, Cartagena se caracteriza por ser la ciudad de gente más inepta de las que he pasado desde que salí de Guanajuato. Además, me parece una falta total de respeto que los empleados o funcionarios de King Ocean me hayan hecho perder un día pateando para no hacer nada. Al menos la ciudad es bastante bonita. Los barrios, los lugares donde tengo que ir no están tan lejos, puedo ir caminando, de paso mirando, pensando, elucubrando, engranando, puteando, bronceandome, insolandome…
Otra apreciación: en ciudad de Panamá las mujeres sacan a pasear el culo, dignos culos del monumento al bundäo, naturales. En Cartagena las mujeres salen a pasear las tetas, tetas de esas que aunque se acuesten como lagartijas al sol, no se desinflan, quedan como melones estáticos.
Voy caminando y voy sacando conclusiones acerca de la idiosincracia general de esta gente. Ejemplos:
1-El lanchero de Puerto Obaldía a Capurganá, tenía que cobrar 12 dólares. Le pago con 15. Espero el vuelto. Espero. Pido. Insisto. Lanchero acomoda sogas, salvavidas… Insisto, de nuevo. Al final exijo, dame los 5 dólares que voy yo a buscar el cambio.
2-Compro pasaje de Capurgana a Turbo. Previamente averiguo, cuesta 49mil pesos. Pago con 50mil pesos. Espero el vuelto. Nada. El hombre me mira inquiriendo con la mirada, que qué espero… el cambio por favor, me debe mil pesos. Cuesta 50mil me dice. No le retruco, cuesta 49. 50 precio de temporada, me dice. Lo miro, 49. Y me da los mil.
3-Voy a hotel trucho y feucho en Turbo donde nadie quiere darme agua para el mate. Pregunto cuánto cuesta, me dicen 14mil, llega alguien detrás, colombiano, pregunta cuánto cuesta, le dicen 12mil.
4-Tomo autobús de Turbo a Montería. Averiguo previamente, pasaje cuesta 34mil. Voy a sacar pasaje y me dicen 39mil. No, le digo, son 34mil. 39mil precio de temporada, me dicen… No, 34mil. Pago 34mil.
Sigue el camino y siguen los ejemplos horribles de este tipo.
Hoy lo que me molestó, y no tanto, porque a estas alturas me da risa, es la falta de respeto y la ineficiencia, la gente que se supone trabaja en un rubro y que se supone debería saber cómo se manejan las instituciones fuertemente vinculadas a ese rubro, no saben nada. Parece como si fuera la primera vez que reciben un auto embarcado.
PERO ESTOY CONTENTA!!!!
Tengo contacto en Caracas, Henry, hermano de Urania, profesora de español que conocí en Guanajuato. Ya me escribió Henry y ni siquiera lo conozco y por lo que su hermana Urania me contó, será un eslabón fundamental en el tramo del viaje que tan ansiosmanete espero. Creo que él podrá ayudarme a saber dónde ir, a qué puerta golpear para trabajar en Venezuela. Quiero ser parte del proceso bolivariano. Quiero ser parte. Quiero estar ahí, quedarme un poco, hacer algo y algo más todavía.
Es probable que mi llegada a Argentina se atrase, se postergue, pero no es posible que se suspenda, en algún momento, presumiblemente y con buenas perspectivas, en el 2010, voy a llegar. El tiempo vuela y voy a llegar de un momento a otro, pero ahora tengo tanta Venezuela por delante como inversamente proporcional dinero en la bolsa.

Cartagena de Indias-Colombia – 1 de enero – 2010






AÑO NUEVO! 2010!
Anoche brindé con ron con una pareja de argentinos cordobeses, periodistas y poetas.
Toda la noche hubo batifondo. Música muy fuerte. Los ritmos se enfrentaban desde las esquinas. Hubo fuegos artificiales. Inmensos. Los vi desde la terraza del hotel.
Varios de los viajeros que conviven aquí se fueron a una fiesta a la playa, a unos cuantos kilómetros de Cartagena. Volvieron un poco desilucionados. Dicen que fue un relajo de bebidas todo bien, pero había al por mayor y al revoleo LCD, éxtasis, cocaína… y además, les decían que había transporte de regreso y era mentira así que tardaron cuatro horas en regresar desde donde normalmente se tarda una hora y media.
Después de la medianoche me fui a leer, a pensar, a escribir, a seguir pensando, a dormir y en la mañana caminé plácidamente hasta la playa. Encontré un lugar calmo cerca de la orilla pero no tanto como para no ser presa de la embestida de la marea traicionera. Me apropicué panaza arriba y panza abajo. A eso de las 4, la tarde empezó a inquietar el hormiguero. Llegaba más y más gente. Junté mi pañuelo Palestino que hacía de lona y emprendí el regreso. Recién llego.
Hoy, playa.
Mañana, aduana.

Cartagena de Indias-Colombia – 31 de diciembre
















Venezuela deberá esperar y mi ansiedad ceder al mismo tiempo.
Por feriados y fin de semana en medio no será posible que tramite la salida del auto del puerto antes del lunes.
Hoy casi caigo en estado alterado de desesperación y angustia. Encima no me queda más que un puñado de yerba mate y los paquetes están en el auto. Sería muy feliz si me dejaran trepar al container, meterme adentro, sacar un paquetito de yerba y saludar de paso a la burbuja colorada y revolucionaria.
Entré en pánico porque llamé a la naviera y me dijeron, «tiene que pagar 65 dólares de consignación y 400mil!!!! De depósito.» (Además de que el barco llegó esta mañana y todavía no autorizaban el B.L para que yo pudiera adelantar algo en la aduana). Metieron el auto en un container. Viva la pepa, cada naviera y cada empleado se ve que hace lo que se le antoja en el momento de hacer algo. Yo no pedí container, pero a ellos se les ocurrió que era mejor y sí, seguro es mejor, pero ahora yo tengo depositarles para que vean si el container está en buen estado y lo limpien y después consideren si me devuelven algo, que ya me dijeron que limpiarlo lo tienen que limpiar y si está roto?? Yo qué sé cómo estaba antes de salir?? Además yo no pedí container!!!!!!! Y quién se hace responsable. La Barwil Agencies que fue la que me vendió el paquete??
Reconozco que conseguí un buen precio para lo costos reales de los fletes. Lo reconozco, pero justamente decidí embarcar porque era esa cantidad y no otra superior, sino había pensado regresar a México, vender el auto, comprar una bicicleta y empezar de nuevo.
Me revienta que me pasen por encima.
Hoy me reventaba casi todo. Compro un patacón, plátano frito. Cuesta 700 dice el hombre. Le hecha queso y me lo da y me dice con queso son 1300. Metetelo en el orto. Viste. Abusan. Esto es casi tan caótico al respecto como el Valle del Nilo, con la salvedad que hay un supermercado con precios visibles y yo para estar a resguardo de estas tranzas que me joden voy al super y después me cocino el hostal.
Como si fuera poco, los colombianos, tan amables que se pre-anunciaban, a todos y cada uno de ellos, en la calle, a los que pregunté si sabían dónde estaba la naviera, porque no la encontraba, ni siquiera se molestaron en abrir la boca para responder, simplemente movían la cabeza de izquierda a derecha.
«Hay gente que te invita a su casa a dormir y gente que te deja en la calle morir, hay gente de mierda y gente que no.»
Y hablando de mierda, el tapón de Darién debería llamarse «tapón de mierda». Ese tapón ahí no existe por necesidad de ecosistema o profusión incontrolable de la jungla. Ese verso que se lo hagan a los gringos. El tapón de Darién o de mierda, existe porque encierra un negociado enorme y ese negociado no es el Canal de Panamá, que igual es un negociado pero visible. En el tapón de Darién o de mierda, hay más que gatos encerrados. Y no me digan que no. Estuve cerca de ahí. En la puerta. La vegetación salvaje es fácilmente controlable. La ruta podría existir. Los milicos cuidan qué?? Hay tantos!!! Al italiano que encontré en los primero días se le ocurrió caminar y acampar entre el Darién y la costa y los paramilitares colombianos, lo sacaron con las manos atadas y los ojos vendados -para que no vea qué- y le advirtieron que fuera la última vez que se metía por ahí sin permiso. Qué tal??
El tapón de mierda nos jode la vida a los que aunque pocos, sumamos unos cuantos con el deseo y la oasadía y el atropello de querer surcar las Américas Latinas a pie, en bicicleta, en moto, en auto o con un carrito. Somos pocos, pero SOMOS, y esto nos caga. Para el resto del mundo es indudablemente un MUY BUEN NEGOCIO.
Y acá estoy. En el hostal Casa Viena, haciendo huevo. Leyendo. Ya me conzco la ciudad. Puedo ir a la playa, embadurnarme en Hawain Tropic y quedarme como las iguanas al sol hasta que pasen los feriados y la gente vuelva a trabajar. Con un depósito pendiente de 65 dólares que fui a hacer pero el único banco donde se puede cerró a las 11 porque es 31 y quizás, con suerte, pueda hacer el sábado en la sucursal de Boca Grande. Encontré la naviera preguntándole al pedo a los cartagineses, la encontré pateando. Previo me subí a una moto. Moto taxi, con casco y todo. Ese moto taxi me dejó por ahí, por la aduana, me habían explicado que era por ahí cerquita.
Afortunadamente el barrio no es tan choto como el de donde se hacen los trámites en Panamá. Es un barrio urbanizado, con casas, gente que vive ahí, algunos árboles y no es lejos del centro histórico así que regresé a pie, cruzando el puente de Román y con vistas al Castillo de San Felipe, por la Calle Larga llegué a la PLaza de la Trinidad y por la calle Guerrero hasta la de la Media Luna donde pasé por el hotel que estuve la primera noche ya que la empleada me había prometido un poquito de yerba que tenía en la casa. Es un poquititito pero de GRAN AYUDA!!!
Ahora tengo un B.L original, el sábado puedo ir a la aduana que atenderá desde las 8 para que vayan viendo… los papeles… y asignando un inspector… y a la sucursal del Citibank de Boca Grande, que atenderá desde las 11 de la mañana… un ratito… para adelantar… la naviera no trabaja hasta el lunes y hasta el lunes no pasa nada.
Esperamos. Venezuela espera. Yo espero. Y Argentina tendrá que esperarme un cacho más porque como va la cosa voy a tener que parar a laburar un rato antes de poder llenar el tanque en tierras brasileras. En Venezuela ya sé, que en cuanto a combustible no me tengo que preocupar, porque con un dólar tanque lleno.
Y aprovechemos cada oportunidad de brindar que por ahí se nos cumplen los deseos!!! Yo creo que sí. Ahí vamos.
Abrazossssss y FELIZ AÑO 2010!!!

Cartagena de Indias-Colombia – 30 de diciembre



































Casi todas las personas con las que hablo un rato desde que estoy en Colombia, y si entramos en tema, tiene en su familia uno o más de uno, muerto sin saber quién lo mató. En la mayoría de los casos fueron encontrados amarrados con alambres, muy golpeados, torturados y con un tiro de gracia en el medio de la nuca. Qué pasó, quién fue… no se sabe. Se denuncia en la policía, no se denuncia en los medios. La gente con la que he tenido oportunidad de hablar, un rato, mientras tomo mate, es gente sencilla. No se animan a publicar sus historias, casi no se animan a contarlas, tienen miedo, porque tienen más hermanos, o porque tienen hijos. Por lo visto que esto pase es normal y están convencidos de que nada puede hacerse porque hacer algo resultaría peor.
Hay muchos militares. Están dispersos por todos lados. Me di cuenta hace un rato, que caminando, tomé dos fotos y en las dos, en el fondo hay un militar. No me sorprende.
Hoy fui a las playas cartaginesas, Boca Grande y Laguito. Son playas de ciudad, hay mucha gente. Se puede ir caminando tranquilamente desde el centro histórico, por el muelle de los Pegasos, y después, el largo malecón hasta que aparece la zona costera, moderna, de dificios altos. La playa es angosta, con escolleras de piedra. La brisa una bendición. Me tiré al sol como las iguanas y al mar como las sirenas y volví por los callejones del casco viejo amurallado.
Tomé mates mientras charlaba y charlaba y reflexionaba de qué manera hacer algo, algo que denuncie, multiplique pero no sea peligroso para nadie, es complicado, cualquier referencia, fecha, lugar, nombre, hecho, puede delatar de qué asesinato se trata… Quisiera gritar al mundo que esto está sucediendo, es muy feo, triste y doloroso. Es una mierda. Hay confusión en los colombianos. Los multimedios siempre tienen que ver en favorecer esa confusión y acá se ve que vienen haciéndolo desde hace largo rato. Es difícil refrescarle la memoria al pueblo colombiano, me alegra escuchar, después de una hora de charla la palabra «bogotazo», como un hecho lejano, histórico, pero que al fin y al cabo les pertenece y se oculta en un rioncón de la memoria.
Esta noche ceno frutas, como para digerir una tarde demasiado condimentada.
Mañana termina el año 2009, según el calendario gregoriano equivocado y chueco, mañana sigue la VIDA y el VIAJE, los dos para mí son casi lo mismo, mañana, aguarda la Esperanza a la burbuja que viene llegando al puerto de Cartagena. Esa Esperanza me trasnporta con la mirada en el mapa, Santa Marta… Riohacha… Maicao… VENEZUELA! Falta poco. El corazón me arde, rojo como la estrella.

Cartagena de Indias-Colombia – 29 de diciembre

Cartagena es PRECIOSO. Tengo un problemita con la cámara de fotos. Quisiera ya estar metiendo fotos en el blog para que vean. Casona antiguas, coloniales, llenas de balcones con flores. Plazas enormes con calor y palmeras y de frente a todo esto, barrera cointundente, amplia, impasible, el Mar Caribe. Es muy lindo. Lo primero que se cruzò en mi camino, de forma totalmente inesperada, fue la Casa de Garcìa Marquez. Ni sabìa que tenìa una casa acà y de pronto miro el mapa y oh! Estaba paradita en la esquina de su propia casa. A él no lo vi, pero pude intuirlo detràs de las ventanas. Estaba ahì.
Cambiè de hotel. Estoy en Casa Viena, cuesta menos de 10 dòlares, tengo internet gratis y cocina donde puedo almacenar mercaderìa en la heladera y calentar el agua para el mate. Me queda poca yerba y por acà no tienen ni idea de lo que es el mate, asì que no creo que haya.
Tea me avisò que probablemente el barco sale hoy, sino mañana, asì que me queda poco y voy racionando la latita de yerba que traje conmigo.
En cuanto pueda subo fotos. Los colombianos no son la amabilidad del otro mundo que me habìan pronosticado. Son simpáticos, normales, no sonrìen como los argentinos, ni tienen el semblante bueno de los guatemaltecos o los nicas, ademàs se ve que tienen un hambre, que donde pueden te sacan un peso màs, pero todo bien, de todo se aprende. Las personas del hostal son simpàticas, en la calle màs o menos. La ciudad es pintorezca, colorida, da para caminar y perderse en los callejones. Està lindo. Recorrerè centro y alrededores hasta que llegue mi autita querida y cuando la tenga, sigo viaje, al timón!

Cartagena de Indias-Colombia – 28 de diciembre



















La lancha sale de un lugar llamado Tubalá donde baja una avioneta que debería llegar a Puerto Obaldía pero no llega, baja ahí nomás, en Tubalá, en la costa. Nada de aeropuerto o pisa de aterrizaje. Una locura! Luego la lancha que tarda dos horas o màs en llegar a Puerto Obaldìa, con la proa en punta hacia el cielo, embistiendo olas de dos a tres metros de altura. La lancha les hace frente y siempre pa’elante, cae como podrido sobre la inmensa masa de agua marina. El casco suena que parece que se parte y yo me consuelo, es un bote y està hecho para esto…

Puerto Obaldìa es un puesto militar, viven cuatro o cinco personas y el resto son militares y son muchos. Ahì se`pasa por migraciones para sellar la salida de Panamà y sale otra lancha hacia Capurgana. Esta fue de oleaje pronunciado tambièn, pero uno se va acostumbrando. Tardò media hora y se sella la entrada a Colombia. Capurgana luce màs encanto, hasta daban ganas de quedarse un poco pero visto y considerando que anunciaron una tercera lancha a Turbo encarè. Esta lancha ya para mì, fue una papa. Iba lo màs bien, con toda la experiencia adquirida, eran màs de las dos de la tarde, el mar estaba calmo o me pareciò a mì. Dos horas màs de lancha para llegar a Turbo. Turbo es feo. Nada que valorar. No habìa internet y no pude comunicarme, detalle nimio, pero ademàs de eso, nadie querìa calentar agua para cargar el termo y eso a mì, como una daga en el pecho, mientras, la pavita verde y la hornalla estàn adentro del auto en algùn lugar del Puerto Manzanillo en Colòn. Los hoteles en Turbo no bajaban de 8 dòlares y eran bastante decadentes, olorosos de humedad y sucios. Tuve que quedarme en uno porque ya a esa hora no habìa buses rumbo a Cartagena.
Esta mañana me levantè apenas amaneciò. No dormì mucho. El tv del hotel estuvo encendido con el volumen al mango hasta la madrugada, despuès hubo gritos. Me levantè como a las 5 y me fui a la terminal, sin mate. Salì hacia Monterìa, son como 4 horas y media de viaje. El camino es mitad de tierra y mitad de pavimento con pozos. Todo muy movidito, nada que envidiar a las lanchitas. En Monterìa, otro autobùs a Cartagena, cinco horas y media màs.
Lleguè y me tomè el metrocar hasta el centro, habìa tràfico y tardò cerca de una hora. Hoteles todos re caros porque dicen que empieza la temporada. Estoy en uno que cuesta màs de 10 dòlares y menos de 20, 25mil colombianos, 1 dòlar es 1900/2000 colombianos.
Supongo que voy a encontrar palabras para relatar las bondades de Cartagena, no las tengo hoy, no he visto casi nada y lo que he visto no me gusta, pero a todo el mundo le ENCANTA Cartagena, asì que a partir de mañana les cuento.
De todas maneras espero irme lo màs pronto posible a Venezuela.
Viaja por la aerolìnea Aires resulta màs econòmico que todo el traqueteo que yo hice, pero no lleguè a tiempo para conseguir pasaje con las fechas festivas de navidad y fin de año. Los que quieran hacerlo, Panamà-Cartagena o viceversa, aconsejo volar directo por esa aerolìnea y no hacer este trajin que no se disfruta mucho, sòlo como una experiencia màs, una aventura, pero es màs tardadao, màs cansador y màs caro.
Esta màquina, en el hostal Holiday, tiene un virus, todo el tiempo, mientrs escribo baila un cartel por la pantalla anunciando que la computadora serà atacada, ya me està mareando!!! Me voy a tomar unos mates al patio, espero conseguir agua o rompo todo!!!
Abrazotesssssssss

Panamá-Panamá – 26 de diciembre

Nos hicieron la entrevista! Vino Darma, periodista y dos fotógrafos, Adriano de chofer y Bienvenido. Bienvenido meta click foto, una atrás de otras, tipo profesional vio?
Esta entrevista a las viajeras argentinas, Zulema y yo, saldrá en una edición dominical del diario panameño La Estrella. La publicación se llama «Facetas». En cuanto sepa que es publicada enviaré el link de la web para los que quieran curiosear.
Mañana arranca la odisea de llegar a Cartagena buscándose la vida. Tengo la avioneta a Tabulá a las 10 de la mañana. Tea y Zulema me acompañan al aeropuerto, «llevamos el mate», dice Tea.
Después del vuelo de 50 minutos tengo que conseguir una lancha hacia Puerto Obaldía donde está la oficina de migraciones para salir de Panamá y esperar enganchar otra lancha para entrar en Colombia y sellar entrada en Capurgana. Después tercera lancha hacia Turbo y después… colectivo desde Turbo a Cartagena.
No sé cómo se me presenten las conexiones, cuánto tiempo demore en sentar cabeza, juájuájuá, nuevamente en un lugar civilizado. Pero tranquilos compañeros queridísimos de utopías, que en cuanto pueda enviaré el relato de cómo salga todo esto. La estrella acompaña y unas cuantas sensaciones más.
Los quiero mucho a todos los que están por ahí! Nos vemos pronto.