Archivo de la categoría: La casa con ruedas

Introducción de un viaje de 15mil kilómetros, 235 días y miles de historias. De México a Argentina en bicicleta.

Vamos. La palabra nos traslada. Enseguida se nos viene a la mente una imagen: un camino y nosotros en el camino. Vamos puede implicar la realización de un sueño acuñado o el hartazgo ante una situación agotada. Un lugar aprendido de memoria, la rutina, o el simple deseo de andar o de volver. Cuando uno dice “vamos”, la palabra puede enredarse en una ilusión cuya madeja es interminable, entonces el enredo es más grande y dados a la tarea de dejar todo acomodado, no nos vamos nunca. No arrancamos. Una forma de apaciguar la cobardía. El miedo a lo desconocido. Este no es nuestro primer viaje. Sí es el primer viaje largo en bicicleta. Ya habíamos recorrido los mil templos de Angkor en Camboya y el Valle de los Reyes en Egipto pedaleando de la mañana a la noche unos cuantos kilómetros, pero lo que se dice viajeviaje en bicicleta, no teníamos nada de experiencia. Sin embargo Martín tiró la idea y yo, María, dije la palabra transportadora, “vamos”. Sin cobardía y sin miedo a lo desconocido porque ya desde hace muchos años mis hijos y yo venimos recorriendo el mundo. Viajando de manera sencilla pero intensa. Con poco dinero pero involucrándonos hasta el caracú con la historia y la actualidad de los pueblos y sin dejar de apreciar lo más destacado de la naturaleza. Seguramente desde otro punto de vista del que muestran las fotografías de un tour organizado. El lado salvaje. El lado oscuro. El lado agreste que obliga a marcar la huella por caminos que no están parquizados para el turismo. La naturaleza virgen, las ruinas cuyas columnas apenas se asoman entre los escombros. Lo menos visitado y, a veces, por otra entrada, por donde sólo saben y van los lugareños, acceder gratuitamente a lo que está privatizado y maquetado bonito para el turista convencional. Se puede llegar a todas partes y así me lo ratificaba Martín cuando nos hacíamos preguntas acerca de tal o cuál ruta para este viaje, nada es intransitable. Los otros muchos viajes que hicimos son parte de otras muchas historias, la mayoría de ellas sin publicar aunque escritas en borrador en nuestra memoria. A pesar de las andanzas anteriores este es el primer libro con que nos atrevemos. Lo escribimos para ustedes. Para los que se animan a dejar la madeja en banda y cumplir con los sueños y para los que prefieren quedarse desmadejando detrás de la ventana. Para los que echan raíces y son como los árboles que nos miran pasar y para los que, como nosotros, prefieren aprender el idioma de todos los árboles del mundo, el idioma de los pájaros, el aullido de los monos, y el grito o el silencio de la gente y el ruido o la música de las diferentes culturas del planeta.

Todas las etapas del viaje en la pestaña: https://marialaqueviaja.com/category/latinoamerica/america-latina-en-bicicleta-latinoamerica/

Poner fecha es primordial, aunque sea una fecha tentativa, una fecha marginal, entre tal y tal día, entre tal y tal mes, es mejor no alargar el objetivo a “entre tal y tal año” sino corremos el riesgo de que el sueño se desvanezca en la espera o naufrague en lo inesperado de un incierto futuro. Mejor ver más cerca y ver más claro.

Era noviembre de 2014, Martín cumplía doce años de vivir en México con ciertas interrupciones: viajes, siempre viajes y alguna que otra mudanza temporal a otro país. En definitiva, para él, México era el lugar de retorno durante esos doce años. Yo me había ido en 2010 y había vuelto a principios de ese mismo año, 2014. El camino me llevó de Chiapas a Nicaragua ida y vuelta y, a la vuelta, quedé empantanada en las quebraditas sinuosas de la Realidad entre los surcos de sandía y pepino que había sembrado con esperanza. Me fui a la Ciudad de México donde estaba Martín y alquilé una cabaña en la cima del Ajusco. Lo más lejos posible de la realidad. Sin proyectos. Trabajando. Viviendo. Sin mucha idea de qué vendría después. Cuál viaje, cuál camino. En medio de esa incertidumbre Martín me hizo la mejor propuesta del año: -¿y si nos vamos a la mierda?- una forma de decir. Un impulso que para los dos significaba que era hora de salir y dar un portazo. Vamos a Argentina en bicicleta. Él se planteaba la idea con calma, quizás en agosto, o septiembre del año siguiente; yo redoblé la apuesta de manera terminante: entre febrero y marzo, salimos. Ni siquiera tenía bicicleta. Martín, sí; hacía casi un año que se movilizaba raudamente a través de los barrios del Distrito Federal -barrios que son como pequeños pueblo vecinos-, en una bicicleta italiana bastante buena. Un rodado 29, de aluminio, con freno a disco en la rueda delantera y 24 tiempos. Yo no sólo no tenía bicicleta sino que, además, no tenía ni la más pálida idea de todas estas especificaciones que ahora describo con total discernimiento. En enero fui a la calle San Pablo del Distrito Federal donde están todas las bicicleterías baratas y me compré eso, una bicicleta barata. Una segunda marca mexicana, rodado 27 y medio, una novedosa rareza, de aluminio, sin freno a disco, con frenos llamados V-brake, de gomitas, y 21 tiempos.

En México, salvo las casas de marcas caras y reconocidas internacionalmente, en este barrio de la calle San Pablo, la venta de bicicletas es netamente comercial, minorista y mayorista. Si bien los mexicanos suelen ser dedicados al cliente, en este lugar no me dieron ni pelota. Nadie me midió o sugirió qué talla o tipo de bicicleta era conveniente para un viaje de tal envergadura. Compré esa bici sin que me dieran mayores detalles ni garantía, sólo un ticket en papel de fax que en menos de una semana ya se había borrado. Me subí a la bici y cuando llegué a la esquina me di cuenta de que los cambios de la mano izquierda -reitero que yo no tenía ni la más pálida idea de nada- no funcionaban. Volví a la bicicletería a quejarme y me indicaron que la palanca de esos cambios iba debajo del manubrio. Algo obvio, pero yo era la primera vez en mi vida que me montaba en una bici con cambios. El barrio de la calle San Pablo se encuentra a 11 kilómetros de Coyoacán donde yo me había mudado a una habitación con la finalidad de abaratar mi costo de vida y ahorrar. Llegué sana y salva aunque transpirando, más que por la pedaleada, por el estrés de las calles del Distrito Federal y el temor a equivocarme y salir a cualquier parte. Perderme, aunque soy viajera, es un suceso cotidiano.

Era enero y aunque ya teníamos lo primordial, un plan y las bicicletas, nos faltaba todo lo demás para concretarlo. Equipamiento básico, repuestos, y ¡dinero! La fecha tentativa de salida era entre el 28 de febrero y el 25 de marzo así que apuramos el trámite. Hicimos varias ‘ventas de garaje’ sacándonos de encima todo lo que no podríamos cargar en las bicis, todo lo que no nos haría falta por un buen tiempo; vendimos cosas nuestras y cosas que no eran de nadie, cosas que habían quedado arrumbadas en el departamento que Martín, a través de sus años en México, supo compartir con otros. Ahorramos y empezamos a promocionar este libro, idea que se nos ocurrió como parte del financiamiento necesario del viaje que pronosticábamos nos demandaría alrededor de un año. Un año durante el que andaríamos por ahí. Trabajando a veces si se daba la oportunidad y cobrando casi nunca ya que la idea era hacer trabajos voluntarios a cambio de comida en comunidades y pueblitos. Conocer lo auténtico, el mundo real latinoamericano. Conseguimos algunos mapas de carretera, muy poco, y analizamos las rutas de google maps y los sitios interesantes a los que podíamos llegar sin desviar demasiado el rumbo y aunque hiciéramos un poco de zigzag. Al mismo tiempo frecuentábamos la calle San Pablo para equipar las bicis. Fue complicado. No se conseguían los aditamentos porque los rodados 29 y 27 y medio son rodados nuevos para cuyas medidas aún no existen muchos accesorios. Hicimos adaptaciones, portaequipajes rudimentarios de rodado 26 con abrazadera al asiento, las alforjas fueron alforjas de rutina, de las que se usan en la ciudad para llevar lo cotidiano de la casa al trabajo. No eran impermeables ni tenían gran capacidad ni ganchos para agarrarse a los portaequipajes, ni buenas hebillas, ni bolsillos extras. Todo muy rudimentario y bastante barato. Portaequipajes de un equivalente de 3 dólares y alforjas de menos de 15. Además incorporamos repuestos, cámaras, cadena, zapatas o pastillas de frenos, y herramientas básicas. Guantes, algunas calzas con badana que estaban en oferta, y tela impermeable de paraguas con la que fabricamos dos cubre-equipajes.

Fijamos la fecha inamovible, 21 de marzo. Mi entrenamiento se redujo a tres paseos por las calles del DF cerradas para ciclistas en fin de semana. Un circuito dominguero de casi 50 kilómetros que no me pesó en absoluto y que me llenó de optimismo, si podía hacer los 50 kilómetros en menos de tres horas y sin ninguna molestia, avanzar en la ruta no sería imposible.

Dos días antes de le fecha prevista, hicimos un servicio completo a las bicicletas. Fuimos a la Bicicletería Albatros, a la vuelta del departamentito de Martín, por Delfín Madrigal y Escuinapa. Sus dueños, Juvenal Illescas y Arturo Illescas, nos atendieron con entusiasmo y nos regalaron consejos y una cajita con parches y herramientas. Juvenal auguró con una sonrisa un buen desempeño de la bicicleta italiana de Martín. Yo esperaba mi diagnóstico junto al cordón de la vereda y apoyaba la ansiedad en el cuadro demasiado alto de la mía. Juvenal me miró y no dijo nada. Cerró la boca y alargó un dudoso mmmm.

Mmmmm. Y así nos fuimos.

Todas las etapas del viaje en la pestaña: https://marialaqueviaja.com/category/latinoamerica/america-latina-en-bicicleta-latinoamerica/

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Venezuela

Maracaibo y Coro, 8 de enero de 2010

Entré a Venezuela flotando. Como por un tubo. Ayer. Todos me decían, pase, pase, pase… Sellé el pasaporte y me quedé mirando el sellito y el oficial de migraciones me dice, vaya señora, vaya, ya se puede ir. Y yo le respondí, ey, recièn llego y ya me estás echando! (No encuentro los quiones de diálogo)
Me llamaron la atención algunas cosas, cualquier cascajo con ruedas anda en la ruta y claro, todo el mundo tiene auto. La gasolina es regalada. Yo llené el tanque con menos de 40 centavos de dólar. Otra cosa es que cuando vi un anuncio de peaje y estaba pelando la billetera, llegué a la caseta y decía 0.00 Bolívares. CERO! Peajes a la mierda. Las rutas son del pueblo y para el pueblo. No están tan mal como algunos me habían vaticinado. En la entrada de Paraguachón, apenas entrando en el país, hay algunos boquetes, ya después hacia Maracaibo no hay, y hoy que viajé a Coro, menos. No hay pozos para este lado.
Ayer dormí en Maracaibo. No llegué a tiempo a internet porque este es un país donde a la gente le gusta hablar y nunca falta un tema de conersación que se torne comprometido y por lo tanto interesante. Enseguida entran en conversación, entramos. Ayer me quedé en la Plaza Bolívar charlando y como se hizo tarde, una chica me prestó el teléfono para que deje tranquila a la familia. Dormí en el Hotel Caribe, muy lindo. Me habían dicho que todo es más caro que en otros lugares de América Latina y… todo depende del cristal con que se mire. A mi el hotel me salió 10 dólares. Habitación individual, con ventilador, tele y piscina. Lindo, y en Maracaibo, la verdad, no encontré opción más barata. No hay hostels, ni dormitorios comunitarios, ni hamacas. Es la segunda ciudad más grande de Venezuela después de Caracas. Ese hotel Caribe está en el centro viejo, el casco antiguo, ahora hay un centro más moderno, el centro nuevo. El hotel tiene estacionamiento. Creo que compensa, entre que la gasolina es un regalo y no hay que pagar estacionamiento extra y lo que es mejor pero mucho mejor que los chicos de la cocina se peleaban por calentarme el agua para el mate y charlar conmigo. Sí,compensa.
Hoy estoy en un hotel bellísimo. Se llama La Casa de los Pájaros. La ciudad de Coro es la que conserva los edificios más entiguos de la época colonial y en mejor estado. Llegué y algo del auto se trabó. Ayer hacía piiiiiiiiiiii por ahí atrás y hoy hizo crok crak crak y no andaba y después marcha atrás y andó pero después otra vez crok crak crak. Roberto arregló todo. Llamó a un amigo, lo vieron y ya lo deben estar arreglando, es la cadenita, o ruleman o no sé qué que va en la rueda de atrás, justo en la que le falta la tapita plateada, porque me la afanaron en el barco, no sé si será por ese motivo pero se me zafó la cadena, viteh.
Mientras ellos me ayudan con el tema de la cadenita y la rueda yo me comí un muchacho!!
Qué ricos los muchachos venezolanos, juájuájuá!!
Un muchacho consiste en dos medallones de carne tierna en una salsita con arroz, patacones, papitas fritas, arepa y ensalada. La ensalada estaba re rica! Bueno, todo, o será que tenía hambre.
El cuarto en Casa de los Pájaros cuesta 5 dólares y como decía antes, no sólo es preciosa la casa, luego sacaré fotitos de ahí, sino que además puedo usar la cocina, tiene estacionamiento, y Roberto, el dueño, es bárabaro, pobre, le caí yo, con el auto averiado y ahí anda él con la llave y haciéndose cargo mientras yo paseo. También hay internet en el hotel, gratis… pero no quise abusar y me vine a un ciber.
Otra cosa que noté ayer, entrando por la ruta, es que para aquellos que no tienen cascajo y como hace mucho calor y para que no esperen el colectivo, la poli para en la ruta a los autos grandes para que si tienen lugar vayan transportando a la gente, estilo botella a la cubana pero no tan apretaditos.
Estoy contenta, más que eso, estoy feliz de estar acá y de haber salido de Colombia, yo lo lamento por algunos colombianos que conozco y que son buena onda, pero para mí pasar por ahí fue un garrón, espero no pasar nunca más por un trámite tan largo, cambiarìa el dicho, más largo que esperanza de pobre, ya no màs, porque a los pobres en Venezuela la esperanza se les acortó y los sueños que venìan de la mano de la esperanza se van haciendo realidad. Ahora el dicho debería ser, más largo que trámite en Colombia.
Seguro que hay mucho por hacer acá en Venezuela. Por ejemplo, cómo regular la popularización, la socialización de la riqueza para que todos queden contentos, cómo hacer para ordenar, organizar, que aquellos que antes no tenían nada y que ahora saben que tienen los mismo derechos que todos, puedan ser parte de la vida de todos pero todos aprendan a convivir en un margen de tolernacia e igualdad?? Cómo hacen los frentes que reflejan antiguos esplendores de una sociedad rica en petrodólares para convivir ahora con el mercadeo popular que inunda la plaza central de Maracaibo?? Es cuestión de organizarse, de ordenar, de enseñarle a los que nunca tuvieron cómo ser parte de esta sociedad, facilitarles la integración, pero en serio, y a los que siempre tuvieron hacerlos recapacitar acerca de la justicia y la equidad, para que acepten que aunque sea normal la desigualdad social, no es lo que corresponde, no está bien. Será una larga y ardua tarea, pero valdrá la pena porque es una tarea por la humanidad, y yo quiero ser parte de todo esto. Bueno, son tantas cosas che, tantas cosas… Che.

Península de Paraguaná, 10 de enero de 2010

Y salimos de excursión. Daniel, amigo y colaborador de Roberto, dueño de la casa de los pájaros, nos llevó en su auto. Fuimos con Katrin, Verónica, dos alemanas y Faruk, alemán también pero medio egipcio. Bordeamos el Sahara venezolano y luego comenzamos la larga y delgadísima hebra, que no es la de Chichí, sino de la del ítsmo de Paraguaná. Nos detuvimos en el pueblito de Adícora, en la costa calma de una villa de pescadores. Desde lejos vimos la superpoblación de flamencos rosados. Después el lago de sal de las aguas violelílatafú, donde Don Victor nos deleitó con sus manjares de pan de horno, de coco, y de canela. Seguimos viaje, bordeando la península hasta el extremo más septentrional de América del Sur continental, el Cabo San Román y luego por los caminos de adentro, a visitar el interior de esta formación extraña que conjuga un equilibrio de artista, quien vea el mapa de Venezuela, adivinará que entre la concavidad del Lago de Maracaibo y la convexidad de la Península de Paraguaná, hay una correspondencia inequívoca y perfecta, obra de arte, indudablemente de la madre naturaleza que la pintó así de un maremotazo.
Dentro de los misterios de la península, caminamos por senderos sinuosos y serranos en una reserva natural en la que cactus vigilantes custodian armados de espinas a los árboles que lloran epífitas, mosquiteros de las hadas.
Ya de noche, pasamos por Santa Ana, antiguo colonial, con la primera iglesia erigida en la zona y que aún conserva su blanco de yeso iluminando la noche con la luna.
Llegamos de regreso a la casa de los pájaros y lo primero que hice fue poner la pavita verde en la cocina para tomar unos reconfortantes mates mientras charlo con ustedes a través del blog y colaboro en la posada atendiendo el teléfono in English.
Mañana a primera hora, mecánico, y si todo sale bien y la rueda yira yira nos vamos para Chichiriviche!

Maracay, 12 de enero de 2010

Ayer fue un fastidio y como el fastidio me desanimó no quise escribir para no ser misiva de mala onda.
Todo fue porque el mecánico, que se jactaba de ser hijo de italianos, como si a mí me importara un pepino o eso me otorgara alguna garantía, además de ser hijo de italianos era bastante pelotudo.
Estuvo todo el día, desde las 8 de la mañana y hasta que todos los comercios de Coro cerraron tratando de quitar la rolinera de la rueda, prácticamente desarmó además de la rueda, el freno; se metió abajo del auto, adentro, me hizo sacar cosas y no podía sacarlo, hasta que yo medio jugando con la ruedita, le dije me parece que se saca así. Y era así. Así que el mecánico me ofreció trabajo de asistente pero en ese momento yo ya tenía trabajo de recepcionista de la posada. Por suerte. Como si fuera poco entre que atendía a los extranjeros, teléfono, puerta, tomaba mates, charlaba con los venezolanos que son bien charlatanes y buena onda, asistía al Bebe, el mecánico, y encerraba a las perras como si fueran mías porque el dolobu les tenía miedo, así andaba, mate y llaveros en manos y llaves de todo tipo, de las puertas de la posada, francesa, inglesa, cruz.
Esta mañana por suerte lo armó y parece ser que puso todas las tuercas en su lugar porque acabo de llegar a Maracay. Estoy muy cerca de Caracas, pero a las 6 de la tarde empieza a oscurecer y como ya sé que llegando a una ciudad metrópoli me pierdo durante hora u hora y media en promedio, prefiero encarar a perderme mañana y para colmo de los buenos colmos, encontré un lugar para parar de lujo. Tengo el auto adentro y un cuarto para mi sola, con tv y agua caliente que hace muuuucho que no tenía, no se justifica porque son climas calurosos, pero viene bien de vez en cuando para una buena refregada de caeja, a caeja noooooo!!!!
Viajé por una ruta espectacular, alternando las sierras y la costa del mar, ruta, autopista en buen estado, con menos de un dólar de gasolina y sin peajes.
Tudo beim.
Espero seguir haciendo changas para sobrevivir y encontrar cauce para mis deseos de ser parte de la vida revolucionaria en Venezuela. Analizo que es un proceso diferente al de Ncaragua donde estuve, o Bolivia donde hace mucho que no voy, es diferente y más complicado porque acá hay dinero y el dinero al final, que podría ayudar, jode. El dinero, que abunda, hace que exista una sociedad especulativa y materialista que los Nicas no tienen porque allá todo es más parejo y van todos por lo mismo porque nadie siente que tiene nada que perder.
Antes, en Panamá, escuché quejas atroces de la ruta que pasa por Valencia, ta gueule! esa ruta está espectacular, los que hablaron, hablaron al pedo, la ruta está buena en todo el tramo Coro-Maracay, muy buena, y la obra que se anuncia sí se ve en el camino que llega, esto lo digo porque esta misma gente gusana, se quejaba de que las obras no llegan, SÍ LLEGAN, se ven las misiones en actividad en todas las rutas y se ven en las ciudades, que hay que hacer siempre más? SÍ, pero que se está haciendo, TAMBIÉN. Así que no jodan. Vamos por más y esto está marchando con fritas.
Y ahora, si me disculpan, me están calentando el agua.
Un abrazo fuerte y con más ánimo revolucionario que ayer.

Caracas, 14 de enero de 2010

Ayer salí con Henry Perez. Fuimos a comer unas arepas impresionantes, con tanto relleno que casi no me la pude terminar. Riquísima. La arepería está cerca del hotel donde me alojé y donde me alojo.
Me acabo de cambiar de hotel. Estuve en La Mirage, ayer,cuando llgué de Maracay me instalé ahí porque el precio me pareció accesible -acá son más caros que en el interior-, 100 Bolívares, y tiene estacionamiento. Sin embargo las empleadas de anoche eran bastante antipáticas, parecían enojadas y aunque tenía Tv y agua caliente que pela, era un ambiente solitario. Los empleados de hoy eran amables, pero ya había tomado la decidión de buscar otra cosa. Así es que esta mañna salí tempranito Lonely Planet en mano y me mudé a Nuestro Hotel, sale 80 Bolívares, más barato, tiene garage, inclusive más resguardado que La Mirage y más ambiente mochilero, además de poder calentar el agua ahí mismo, ya que en el no había cocina.
La ruta de Maracy a Caracas es una autopista de 6 carriles en muy buen estado, ayer lo escribí en un comentario respondiendo a Farid y Fernando en el post anterior. Es muy linda ruta, gratis, tranquila y bordeada de un paisaje serrano muy bonito, mucha vegetación en las laderas.
Llegué a Caracas y contra todo pronóstico de la desorientación que suelo padecer en las grandes metrópolis, me ubiqué enseguida entre el Centro y la Sabana Grande. Hay muchos carteles y ayudan, yo seguí los carteles a la Sabana Grande, ubiqué enseguida la zona de los hoteles, después hay que dar unas vueltas para llegar porque hay calles que se vuelven contramano y Avenidas en el medio, pero al final llegué lo más bien y mucho más rápido de lo que pensaba.
Salí de recorrida, por el Centro histórico, Plaza Bolívar, Catedral, visité la casa donde nació y vivió el libertador y también el Museo Bolivariano, todos los museos son gratis, hoy sigo recorriendo. También tengo que ir a una lista de lugares que sugirió Henry donde él conoce algunas personas y yo puedo tratar de conseguir trabajo. Necesito TRABAJAR. Para la revolución, el cambio social donde sea, y ahora para mí porque estoy seca y no sé cómo voy a seguir andando en los próximos días. Pero voy a seguir, yo sé que voy a seguir.
Entre los lugares sugeridos está el Nuevo Circo de Venezuela, una opción muy
tentadora y que me apasionaría, por supuesto que sí, somos saltimbanquis! Creo que sería un espacio adecuado para detenerme un tiempo, creo que sí.
Henry es un tipo estupendo, geógrafo y estudioso, animado, simpático, muy agradable, estoy feliz de haberlo conocido. Gracias a Urania! Hoy nos encontraremos por la tarde e iré con él a la Universidad.

Caracas, 15 de enero de 2010

Voy al Palcio de Gobernación. Me dijo Henry que hoy hay un informe de gobierno, se junta gente chavista en la Plaza donde llega el Presidente a contarle al pueblo.
Ayer fui a la Universidad de Caracas. El campus es muy amplio y las actividades diversas, además de lo académico, las bibliotecas, los laboratorios, hay gente por todos lados desarrollando alguna actividad cultural. La cultura florece en Caracas como un estallido primaveral. La importancia que este gobierno ha dado al arte y a la cultura se manifiesta en cada cuadra desde la Sabana Grande donde me alojo y todo a lo largo de la ciudad. Murales y mosaicos en los muros, parques enormes con cientos de parejas enfrentadas en partidas de ajedrez.
Ayer visité el Museo de Bellas Artes, la Galería Nacional, la Cinematéca Nacional, el Mercado La Hoyada y el Nuevo Circo de Caracas.
Todas las personas con las que hablo de ofrecer mis servicios en lo que pudiera ser útil al proceso bolivariano me dicen que sí, con alegrí y convicción, pero debo esperar a que haya algo.
Tendré que seguir viaje, mientras sigo esperando una respuesta concreta. No puedo quedarme detenida en Venezuela. Necesito regresar a México lo antes posible para solucionar contratiempos que me quitan el sueño seriamente, necesito llegar antes a Argentina, «con mi casa entera como una rama encendida». Necesito seguir viaje, volando. El cruce del Darién hizo pedazos mi plan, el «muro» de la maratón me paralizó y me está costando recuperarme, a pesar de estar en esta tierra que soñaba conocer en estos momentos de su historia.
No podré continuar por Brasil ni cruzar el Amazonas en una barcaza, necesito regresar a Colombia, cruzar a Ecuador, bajar por el oeste. Es una idea que también me da vueltas. Me cuesta tomar una decisión, ver claro qué es lo mejor en esta mañana nublada de enero. Me gratifica tener agua caliente y una terraza donde sentarme a tomar mates y a lo mejor ser capaz de descifrar la respuesta del viento.
Ahora salgo a la Asamblea y de ahí a Miraflores.

Estuve en el Coliseo, esperando a la Asamblea legislativa a la que arribó el Presidente Chavez para dar un informe. Una masa el pueblo venezolano. Yo con ellos, gritando y discutiendo igual. Me encantó estar ahí. Uh! Ah! Chavez no se va! Increíble. Lo que ha pasado en este país, es irreversible, les guste o no a una minoría clasista y oligarca, lo hecho hecho está y es mucho como para que al pueblo se lo vuelvan a arrebatar y se agache la cabeza. Hay una conciencia espectacular. Hoy hablé con mucha gente ahí. Nos hicimos amigos, camaradas, en un rato, nos despedimos con besos y abrazos. Antes me metí al museo de Ciencias Naturales porque pasé por ahí y había una jurafa envidiable.
Los dejos con las fotos.
Vi diputados y ministros que aparecen por ahí y a Nicolás Maduroooo que me encanta, pero me puse nerviuda y me salieron las fotos de él movidas, snif snif…
Mañana salgo de viaje, según creo entender que es la indicación más favorable, voy para el oeste, por ahora sigo en Venezuela.

Mérida, 17 de enero de 2010

Aclaro el panorama para mis queridos seguidores, compañeros del camino, camaradas de utopías y otras yerbas.
Estando en Colombia y mirando hacia el sur, uno puede dejar volar la imaginación y delirar millones de sendas o ríos para llegar hasta el extremo meridional de nuestro inmenso subcontinente. En ese delirio yo trazaba en mi deseo un puntito rojo, ínfimo, moviéndose a tráves del corazón del gigante, Brasil. Amo Brasil y esta idea la fui modelando a partir de un posible compañero, Rico, que tiene más onda reaggie que aymará. Este compañero, al final, decidió no partir conmigo, pero yo mantuve el entusiasmo apuntando a las junglas misteriosas del gigante.
Bajar por ahí implica llegar desde Venezuela a Manaos y en Manaos embarcarse con auto y todo en dos posibles direcciones, hacia Belem, este, o hacia Porto Velho, sur. Ambos recorridos toman unos 4 días y cuestan unos 500 dólares para el auto y unos 100 para el pasajero.
Como a partir del embarque en Panamá entré en crisis financiera -aunque por algunas changuitas no entré en default- además de haber entrado en una crisis de pánico, por así decirlo, de lo que puede significar la palabra «embarcar» (el auto), me puse desesperadamente a pensar. Tenía que tomar una decisión. En Caracas. En una ciudad donde me he sentido maravillosamente bien, maravillosamente integrada a un pueblo efervescente y encima de todo eso, bienvenida y acompañada. Extraño a Henry.
En esa desesperación, condenada a la libertad sartriana, tuve que elegir. Con dolor, dejar Venezuela, por un tiempo… no me voy a de acá para siempre. En Venezuela hay mucho que puedo y quiero hacer, quiero volver y que sea pronto. (Pero… también quiero volver a Nicaragua… eso es otro tema. No voy a complicarlo ahora.) Volveré a Venezuela y creo que muy pronto. Hay trabajo.
Entonces, pensaba en el embarque, le preguntaba al mapa, miraba los fondos menguantes, sorbía un mate. Bajar por Ecuador significa volver a cruzar fronteras en Colombia. No me gusta la idea. Espero que no vuelva a ser complicado. Tengo que hacerlo por ahí y la nueva perspectiva me entusiasma, ahí está Ecuador, participando también de su revolución socialista, amaneciendo con el ALBA. (Ya vieron el SUCRE?? Ya está en vigencia entre los países del ALBA, imaginensé por un momento si todos y cada uno pensara en el SUCRE como moneda de cambio o de ahorro?? Todos. Espectacular.)
Me entusiasma Ecuador y me entusiasma Bolivia y allá voy.
Hoy estoy en Mérida. Llegué por un camino tan bello, con pueblos tan pintorezcos y acogedores trasponiendo la ruta, que no sabía en cuál detenerme, seguí y seguí y estoy en la ciudad principal de la zona, Mérida. Paro en un hotel super barato y re lindo, televisión para seguir al pie de las noticias, las elecciones en Chile y ese mapa que adoro y del que no puedo asumir la idea de verlo manco, o fragmentado, menos ahora, ahora que hace falta ser un cuerpo y ese cuerpo un escudo al mismo tiempo, tengo baño privado, agua para el mate, una cama cálida, acá hace frío, es la montaña. Ayer subí y subí 2000, 3000, 4000, 5007! El pico más alto de Venezuela y ahora me irá a explorar algunos senderos por los alrededores.
Desde Caracas hasta aquí fueron 790 km. La ruta entre Caracas y hasta Valencia es la autopista de 6 carriles que ya conocía y había comentado, luego es de 4 carriles hasta Barinas y luego se convierte en una ruta de montaña, típica. Todo está en buen estado, salvo algún pozo visible y evitable cada tres o cuiatro horas.
Puse gasolina, 4 bolívares en total.
Estoy contenta de estar acá, estoy contenta de haber sido capaz de lidiar conmigo misma y con mi libertad y haber podido tomar una decisión que en este momento es la mejor. Bajar por el oeste, llegar a Argentina, compartir todos los asados, las polentas, los vinos tintos y los mates que me inviten -invitenmé muchos-. Después volver a México para despedirme definitivamente de Don Quijote y seguir peleando por estas latitudes con los molinos que nunca faltan, pero seguir, hasta la victoria.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Costa Rica

Playa del Coco, 20 de noviembre de 2009

No es alucinante y mucho menos el paraíso anunciado. “Si esto es el paraíso cómo será el infierno” (hombre en un tren dixit).
Crucé la frontera. Dejar Nicaragua fue un tanto desgarrador. Casi, casi me quedo un día más, casi, casi me cargo un “nica” y dejo el bombo murguero en su lugar.
Anoche charlamos largo y tendido con Karolina, la alemana que viene recorriendo las Américas en su moto. Dice que las fronteras de América del Sur son menos complicadas y gratis. Lo de hoy fue un suplicio.
Post charla y trasnoche, con Karolina y otros viajers gringos, el ruido del mar tan cerca de la ventana me dio insomnio. Qué fortaleza la del mar y yo que escuchaba romper las olas pegaditas a mi ventana, traspasado la ventana, adentro de la habitaión, y no le había puesto el chaleco salvavidas a la autita y me la imaginaba naufragando en un tembladeral de arena, caracoles y marea va y marea viene. Dormí y me desperté a ese ritmo, al ritmo de las mareas.
Pero la mañana empezó bien, Paúl, el muchacho del hotel -va foto-, me esperaba con el agua calentándose porque se había acabado el garrafón del dispenser y dice que él pensó, esta María se va levantar con su deseo de mate, así que ya tenía la pava en el fuego. Charlé mucho con él, es joven, revolucionario y lindo y toma mate! Hablamos del progreso lento pero seguro que preveen los cambios que está llevando a cabo el FSLN en el gobierno, de que el gobierno del frente no es hablar solamente de Daniel Ortega, que hay mucha gente joven, según él, toda la juventud de Nicaragua y los universitarios como él, trabajan para facilitar que lo que se está dando tenga continuidad, por eso hay que facilitar la reelección. Mañana habrá una marcha importante en Managua. Con reelección o no reelección el pueblo es el que vota y el que elige, a qué temerle, por qué nadie teme a la tercera reelección de Uribe?? Porque no molesta a los empresarios. Porque no reparte las ganacias entre todos sino entre unos pocos. De todas estas cosas apasionantes charlamos con Paúl y daban ganas de seguir pero me fui (y no me lo llevé).
En la frotenra, si la otra vez entrando a Nicaragua casi me desarman el auto, juro por lo que más quiero que hoy, me lo desarmaron. Primero me hiceron bajar aboslutamente todo, hasta el estandarte de la murga Pura Lata, todo. Me prohibieron sacarle fotos al poli. Desarmó los focos traseros, desarmó los plásticos que van a los costados del baúl, desarmó los asientos, todo!!!!!! Solamente mi auto, entre una multitud de camiones aterradores, en un lodasal de tierra, barro y pozos. Después hicieron entrar a ese playón a una camioneta con un matrimonio mexicano cincuentón que venían de Guatemala. Pobres… Tenían un susto…
Migracioanes, pasaporte, entrada y salida mía, bien, fácil.
El trámite de aduana engorrosísimo y horrible.
Primero con un agente de aduana que andaba de remera azul, después con un policía de camisa celeste, el policía me dio un papelito y me mandó al playón de inspección. Previo a ésto, el de remera azul y el de camisa celeste, ya me habían hecho abrir todo, pero no bajar los bultos. El otro, el tercero, de remera negra en el mugroso playón, me dijo: tiene que desocupar absolutamente todo el vehículo. Después ya inspeccionado, le pusieron un sello al papelito y me mandaron con uno de remera lila, me hizo llenar un papel con lo datos del auto, me mandó a comprar un seguro para entrar en Costa Rica que cuesta unos 15 dólares -es lo único que hay que pagar para entrar en Costa Rica- y me hizo sacar una fotocopia de la hoja recién sellada del pasaporte; ese me mandó a otra ventanilla donde una mujer me dio el permiso para entrar a Costa Rica. Todo me tomó cuatro penosas largas horas. Es molesto encontrar las oficinas, las ventanillas, dar con el empleado indicado para hacer el paso burocrático indicado. Y encima sacarse de encima a los que te quieren ayudar por lo que quieras darles de propina y que después te sacan mínimo 40 dólares cada uno, con la única ventaja de que esllo saben por qué ventanilla pasar, y como los conocen y reparten la mordida te atienden más rápido, pero de la inspección no sé si zafaba, por ahí si coimeaba a alguno, qué sé yo, pero yo firme, loco, al frente con el Frente, como dice el spot nica. Ya fue. Fue un bajón, pero pasé.
Entré a Costa Rica y encaré al camino de las playas de Guanacaste. En el camino que no son más de 100 km me pararn tres veces para pedirme los papeles, me tienen harta la verdad y recién llego (salí a las 9 de la mañana y son las 6 de la tarde si es que no cambió la hora). Al tercer poli casi se lo revoleo al permiso y al pasporte. Además los tres me hiceron abrir el auto, el baúl, gggggggggggggrrrrrrrrrrrrrrr y yo con Mozart al mango, no los quería escuchar más. El segundo me dijo, puede bajar un poquito la música? Es Mozart le contesté yo, no te gusta? Y mietras él miraba los papeles un idiota alzado desde una camioneta me tiraba besitos, pendejo pelotudo, le grité. Juájuájuá!!!!!!
Entré a Playa del Coco y no me gustó. Está sucio es un terraderal y todos los lugares donde pregunté para dormir me parecieron caros. Así que me fui a Playa Hermosa y pará qué, más caros. Unos hotelitos de mierda, tipo cabañitas, cabinas le dicen acá, por 25 dólares, una quería 25 dólares sin baño. Mandé a todo el mundo a cagar a los yuyos, busqué un camping, uno solo encontré, en Playa Hermosa, a 3000 colones (1 dólar es 515 colones, según la cara…) en medio del terraderal, pedregal y nada por aquí nada por allá, así que encaré la vuelta a Playa del Coco y acá estoy, en una habitación GRANDE, con dos camas GRANDES, enfrente del mar, con TV y baño por unos 17 dólares, es una guasada, pero me puse a dieta.
Mañana me voy a Samara donde vive mi amiga Lucy. Creo que podré acampar en su patio. Si Costa Rica, el paraíso prometido me sigue cobrando derecho de paso a 10 dólares por km cuadrado me voy cuanto antes y el paraíso que se lo metan en el culo de Adán y Eva, a mí me pachounvohue, yo creo en la teoría de la evolución de Darwin y en los duendes.
Lamentablemente mi estado de ánimo no me permitió encontrar el humor necesario para documentar e fotografías el cruce fronterizo y cuando quise hacerlo el poli me cortó en seco, terminantemente prohibido.

Playa del Coco, 20 de noviembre de 2009

Costa Rica va tomando color.
Me levanté temprano, tomé unos matecitos en la terracita y salí a caminar por la costa, el mar se había llevado la mugre que había ayer en la tardecita y con la luz del día y la arena límpida se veía bello.
Caminé por una amplia bahía, hasta donde se cierran los peñascos.
Después fui a cambiar euros, los cambié en un supermercado porque hoy es sábado y los bancos están cerrados, además Playa del Coco, no es un pueblo muy grande, ni muy comercial. Me los pagaron muy pero muy bien. Acá manejan colones y dólares como si fuera moneda nacional. Pero bueno, tuve suerte con los euros.
En un momento parto a Samara. Lucie me espera con alegría.
Ya les contaré cómo me va de ruta, hoy le mando Carmina Burana como para enloquecer. Si me paran bueno, jode, pero zafa, el tema es cuando me hacen bajar todos los bártulos y el bombo murguero y las castañuelas y el repique empiezan a quejarse, es un bochinche bárbaro.
Reconozco, con las dos manos en el corazón que me afectó el contraste, que me enamoré de Nicaragua y el cambio fue drástico ayer, pero uno le va a encontrando la vuelta, el panorama se va aclarando y estar en el camino, es a lu ci nan te, eso ni dudarlo.

Sámara, 21 de noviembre de 2009

Estoy en casa de mi amiga Lucie Angers. Nos conocimos en Guanajuato. Ella vivió en mi casa cuando fue a estudiar espaniol -no enies, no acentos- hace como 5 anios. No nos habíamos vuelto a ver y por esas cosas de la vida, pocos días antes del fin de octubre me contacto en facebook. Vive en Samara (esdrújula con acento en la primer a), región de Guanacaste en la península de Nicoya. Entre la ciudad de Nicoya y la playa de Samara, la ruta es angosta y la envuelve un verde exuberante que excede su gama a dorados y rojos. Iba sacando fotos a diestra y siniestra, ya casi llegaba al pueblo, y en un cruce de caminos veo a Lucie en la camioneta! Ella salia para la playa, llevaba el celular porque yo la llamaría y se detuvo en el cruce para esperar que pasaran los autos que venían por la carretera principal. Vio un auto rojo, y dice que pensó, seria mucha casualidad que esa fuera Maria. Era yo. La reconocí al toque. Y vos que haces aca? Le pregunte yo. Vivo acá, me dijo. Vinimos a su casa, dejamos mi auto y nos fuimos en su camioneta a la playa. La casa es espectacular, me encanta, esta llena de luz, separada de la urbe, rodeada de jungla y termina en un río. Ella misma la dibujo, la disenio, busco el arquitecto, el maestro mayor de obras y controlo la edificación. No se dedica a eso. Trabaja en una escuela de idiomas que fuimos a conocer, esta frente a la playa, casi en la playa misma, es colorida y se ve llena de vida y de proyectos frescos. Pasamos la tarde al sol, caminando en la orilla, tomando mates, adentro del mar. Conoci a sus amigos, charlamos, comimos frutas con helado y después fuimos a Playa Carrillo a ver ponerse el sol.
Me paseo un  poco por aqui un poco por alla y despues armamos una cena con ensalada variada y pan casero que ella hizo esta maniana.
El pan no lo amasa, mete los ingredientes en una maquina con un timer y la maquina lo hace solo. Esta maniana a las 7 de la maniana, tal como lo programo tenia el pan casero hecho y calentito.
Yo me alojo en un departamentito, esta pegado al suyo, lo piensa alquilar pero por ahora esta desocupado. Acá todo el mundo con quien hable hoy, me dicen que me queden un poco, mas de el jueves hay una fiestonga y les gustaría que estuviera… El lugar es muy lindo, la temperatura perfecta, las personas que conocí resultaron agradables y simpáticas, el mar un encanto y Lucie también, una alegria volver a encontrarnos. La pasamos realmente bien. Charlamos mucho, cosas de la vida y nos entendemos.
A la que no entiendo muy bien es a la Macintosh… asi que espero disculpen cualquier edicion chueca y sobre todo la ausencia de acentos y lo que sea.
Samara esta bueno, casi, casi se parece al paraíso, todavía no me atrevo a aseverarlo… quizás unos días de relax, “pura vida” -como dicen aca- vengan bien.

Sámara, 22 de noviembre de 2009

El encanto de la naturaleza. Calor, mar, jungla, río… La vida en Sámara no es complicada. Por qué hay quienes insistimos en complicarnos la vida? La mayoría de las veces tratando de inmiscuirnos en problemas ajenos.

En esta ciudad nunca hace frío. El agua es pura. El aire es puro. No se necesita abrigo. Hay frutas en los árboles, peces en el mar, camarones cerca del río.
Esta mañana, antes que Lucie se levantara fui a tomar mates al río. Llegó Chavelo, el vecino, la rasta más corta le llega a la rodilla, se dio un baño en el río con su perra Leona y se acercó a charlar. Me habló de las plantas, de las flores, de la medicina natural… La gente sonríe, es amable. Nadie sabe nada de lo que pasa más allá de Nicoya, Guanacaste o la marea pacífica. Me doy cuenta que soy una adicta incurable a la noticia. No hay noticias. Sólo la versión de CNN en español en la TV por cable. En un café encuentro un diario. Son las 5 de la tarde. Nadie lo abrió todavía. Lo despliego con ansiedad. Leo que el colisionador de hadrones fue reparado y puesto exitosamente en marcha, que el Pepe Mujica es con alta probabilidad el presidente de Uruguay en la segunda vuelta, que en las marchas de ayer en Nicaragua todo estuvo tranquilo, 50 mil opositores marcharon en la mañana y 300 mil partidiarios del frente lo harían -usa potencial- en la tarde. Leo con avidez mientras las chicas toman algo fresco y hablan en francés con la dueña del café. Las chicas son Lucie y Sophie, una estudiante de trabajo voluntario que se quedará aquí un tiempo.
Dicen que Sámara tiene un imán. La gente viene por una semana o por dos y se queda años. Yo dudo que me atrape, culo inquieto… no digo nada. Lucie vino a estudiar español por 4 semanas y eso fue hace 4 años. Fue a Canadá, dejó a un novio de 15 años, vendió todo y se hizo esta casa acá.
En el supermercado venden yerba mate… hay varios argentinos. Hay gente de todas partes. Se vive, no es complicado. No es una ciudad grande, todos se conocen, se saludan, charlan. Hay muchos francofones y hay “ticos”, la convivencia parece amena.
Después de mi amanecer ribereño, volví a la casa. Lucie preparaba crêpes para el desayuno. Crêpes y mates. Salimos de excursión. Vamos en su camioneta, más apta para estos caminos de piedra y jungla surcados por ríos esporádicos. Encontramos a Sophie en el camino y subimos las tres, caminando, a un cerro desde cuya cima es espectacular la vista de la costa y el mar inmenso fundiendo sus azules con el cielo en el horizonte. Bajamos a Playa Izquierda. Una playa de piedra clara y desierta. Acampamos al sol, un rato… y retomamos otros senderos de junglas, zopilotes, hongos naranjas, libre albedrío de árboles, lianas, ramas, troncos desordenados, naturaleza a su antojo y la mariposa azul, símbolo de Costa Rica. Una belleza. Fuimos a otra playa y cuando la tarde se desmayó como el fuego, roja como las brasas del carbón sobre el montículo de peñascos que nos cierran la bahía, volvimos a casa y yo hice unas pizzas.
Gracias a la Vida que me ha dado tanto. La Vida merece algo a cambio. Me mueve ser parte de cambiar algo para mejorar la calidad de Vida de los grupos humanos. No puedo extraviarme en el paraíso. Es Bueno ver la Belleza. Lo Bueno y Bello Platónico.

Sámara, 24 de noviembre de 2009

Detenida en Sámara. Ayer cortaron la luz en la casa. Lucie dijo que era normal, lo que no fue normal fue amanecer hoy todavía, después de casi 24 horas, sin luz. La pagaste, le pregunté. Y no. Se le había olvidado. En este sitio de calor tropical y mansedumbre, la gente no se hace mucho problema por nada. Se tira al fresco de las hamacas y las palmeras y ahí permanece. Es tentador para leer, tomar mates… ellos normalmente no leen, y no toman mates… sólo contemplan y a veces se levantan a hacer algo. Ellos dicen “pura vida”. Nada más.
Ayer no supe nada de lo que hubiera sucedido en el mundo más allá del río, la costa y el camino que cruza por el puente y lleva al pueblo pequeño. El pueblo es un campo de fútbol y alrededor, la iglesia, la escuela y algunas casas. Caminé por la orilla del río, por adentro del río, debajo de árboles frondosos que provocan vértigo con sus sombras inmensas en el agua, en el espejo del agua se extravía la dimensión de la realidad. Uno viaja. A otras dimensiones. Hay duendes. Las raíces como brazos largos y fuertes se retuercen en la orilla, los monos arriba acróbatas de rama en rama.
La casa de Lucie es un museo en proceso de organización. El container con sus cosas desde Canadá llegó hace dos semanas. Es una aventura recorrer los rincones y abrir las cajas. Hay maravillas exóticas de Tailandia, Bali, Indonesia. Ella y su novio se dedicaban a eso. A viajar y comprar al por mayor esas increíbles obras de arte anónimo. Tallado minucioso en la madera. Esas manos que lo hicieron. No se puede creer que hayan sido dedos humanos. Dedos humanos guiados por la magia o una intención divina.
Hoy es otro dia de relax. Vine al centro de Sámara. Acompañé a Lucie a su trabajo , yo a cumlir con las novedades y la adicción comunicativa. Y ahora me voy a la playa con alfguna fruta en la bolsa.
Si hay luz más tarde les cuento.
Un detalle, la gente en Costa Rica, se trata de USTED. Todos! Dice Lucie que tuvo un novio que un día le preguntó, USTED quisiera hacer el amor…? juájuájuá!!!
Sí hay luz.  Agrego: fotos de la escuela de idiomas Intercultura, playa con cielo plomizo y nubes densas y deseosas de desatar musical llanto. Imágenes de la jungla desde la pequeña terraza de la casa, suficiente para ver los bambúes que superan a las copas frondosas y en las noches sin neón, a las estrellas.
Nosotras comimos lentejas, o las comes o las dejas, y nos dedicamos a la decoración de interiores. Tengo libros para leer, en francés. Empiezo con Biologie et structure de Henri Laborit. Une étude de bases biologiques actuelles du comportement humain montre pourqouoi et comment celui-ci est entierment dominé par les jugements de valeur et une sémantique inadapté. Tout étant lié, de la physiche moléculaire á la sociologie et á l’économie politique… etc… Pura vida.

Sámara, 25 de noviembre de 2009

Caminata por la costa en dirección a Playa Carrillo. Bolso con frutas y libros varios, frutas tropicales y libros en francés. Antes de alcanzar el segundo pueblo de las riberas pacíficas, lluvia torrencial. Una casita pequeña y blanca me dio refugio por un par de horas. De regreso, los ríos se sumergen en el mar en torrentes.
Leí el diario en la escuela, en un aula de puertas invisibles, enfrente el mar.
Parto en un par de días. Llevé el auto a controlar el aire de las ruedas. A “la bomba”. La bomba es la estación de servicios. Creo que hay una rueda que está dando suspiros, suspiros a las chicharras del calor, o bufidos de aburrimiento, malcriada acostumbrada a rodar.
Mañana hay pavo. No me gustan las fiestas. La soledad me ha vuelto antisocial y antipática. Voy a experimentar, observar a un grupo social festejando algo de lo que reniego. Seguramente disfrutaré sin reparos el pavo que Lucie prepara relleno de pan y cebolla, embuido en cerveza negra.

Sámara, 26 de noviembre de 2009

El pavo, los pavos -fueron dos- estaban tiernos y sabrosos. Lo mejor fue la recepción ofrecida en casa de Lucie. La sensación de que la bienvenida a los amigos estaba preparada de todo corazón. Entre los amigos, tres argentinos.
Ayer monté la nave hasta la bomba, la gasolinera. El aire está bien. La burbuja respira, se inflama de felicidad como si también tuviera un corazón para ofrecer.
Hoy salimos. Rumbo sudeste, a los altos valles costarricenses y en dirección a la costa del Caribe. Por ahí nos encontramos compañeros de utopías.

Ajuela, 27 de noviembre de 2009

Dejar a Lucie fue un desprendimiento difícil. Estos días de los que perdí la cuenta porque no fueron pocos pero tampoco me parecieron muchos, tan juntas, como buenas vecinas. Nuestros saludos de buenos días, nuestras charlas y el mate, siempre el mate. Qué rico. Fueron días de sosiego. Días de distendimiento y también de alegría y también de novedad, no cualquier mañana uno abre los ojos y tiene un mapache colgado de una rama espiando por la ventana del cuarto. O colgás la ropa y una mariposa azul surge por sorpresa entre los pliegues de la sábana y eso es una imagen real, una imagen insólita y sin editar, en crudo.
Acarrée el desparramo de cosas de una casa a la otra, de la otra al auto y fui a Intercultura a despedir a Lucie y los chicos de la escuela, fueron abrazos y besos de esos que no se van del todo porque un poquito del otro se queda pegado en uno y uno siente que viceversa.
Me acomodé en la nave previo revisar las ruedas. El hediondo pendejo de la bomba de Sámara me dijo que las dejaba en 30, pero mi burbuja y yo somos culo y calzón, yo me daba cuenta que la colorada saltaba mucho, el pelotudo le había puesto 40 libras, bessshhtia! Las bajé, cargué gasolina super costarricense, una garcha, la deben rebajar con kerosen o agua, cuesta más cara, 640 colones el litro, recordemos que un dólar es 550 colones y aunque cara, no rinde, se evapora, debe ser agua…
El camino en principio es muy lindo entre Sámara y Nicoya sobre todo, confío en los carteles, por ahí abundan por su ausencia, así que dos veces giré alrevés y bueno pegué la vuelta, me doy cuenta a tiempo y sino igual llego a otro lado.
La carretera principal es fea. Será la interamericana o panamericana, pero no es una autopista, ni sueñen, la ruta 9 de Argentina o las autopistas en México son un lujo al lado de esto. Y a pesar de, se paga, poco pero se paga. Recuerdo que en Honduras en un tramo pagué, pero era un billar donde se podía circular de a cuatro y en Nicaragua no pagué nunca y había algunos pozos pero en general se circulaba bien. Acá el pavimento está bastante bueno, no hay muchos pozos, pero es angosta y hay demasiados autos para circular en el tan poco ancho de la mal llamada autopista de solamente dos carriles, uno para ir y otro para volver con una raya amarilla pintada al medio. Demasiados caños de escape resoplando CO2 y ahogando pulmones y clorofila, demasiados embotellamientos. Un buen tramo, antes de llegar a San Ramón y todo después de San Ramón hasta San José, es una amansadora, hay que ir a 20 km por hora. Por lo demás los Ticos conducen normalmente a 60, así que en la montaña hay que hacer cola, yo aprovecho a tomar mates. Como si fuera poco, los camiones llenos de guayabas, sandías o cerdos se quedan en la vanguardia y no se pueden rebasar porque siempre hay otros camiones enfrente, pero se aprende, se hace poco a poco, y a menudo el paisaje frondoso acompaña y Mozart también.
Pasé y entré a San Ramón y desde un teléfono público llamé a Martín Morello. Quedamos de encontrarnos en el estadio para tomar unos mates. Pregunté dónde era el estadio y me indicaron, pero creo que entendí mal porque agarré justo para el otro lado. Consecuencia, nunca llegué al estadio, llegué a un caserío, barrio, pueblito precioso que se llama La Cima, como su nombre lo indica, justo enCima de la montaña. El aire fresco, húmedo, el bosque… pregunté si por ahí era el estadio… me miraron raro… el estadio?? Cuál estadio?? El de San Ramón, donde juega Martín Morello, es argentino, de San Pedro, como yo… Uno de los hombres a los que pregunté se puso la mano de viscera y miró allá lejos y hace tiempo… aaaaahhh… vaya de ladito mi amor (acá y en Nicaragua todos te llaman “mi amor”, o “reina”) siempre de ladito -el hombre hacía el ladito con la palma de la mano- siempre al norte. El norte? Dónde está el norte? Necesito a Martín -Murzone en este caso- él nunca se pierde. Me fui de ladito y aparecí otra vez en la abultada carretera de camiones, la inter-pana-mericana así que retomé el camino al sudeste y ahí me di cuenta, que el norte iba quedando atrás.
Tenía que avisarle a Martín Morello. Lo dejé pagando en el estadio. Busqué un teléfono público y no andaba con monedas, así que un chico que estaba ahí me prestó su tarjeta para que llame y bueno, esta vez con el futbolista argentino, de San Pedro igual que yo, no nos encontramos. Ya el cartel de la ruta anunciaba Palmares, próximo pueblo, lo que significaba que entre subir y bajar de La Cima había hecho como un atajo y ahorrado caravana de tráfico. Otra vez la caravana, a 20 km por hora y yo mate y mate. Llegué a Alajuela oscureciendo. Busqué el hostal que según la Lonely Planet es de unos artistas que hacen mosaiquería, pintura, escultura. Me encanta! Es de lo más barato que hay acá, cuesta 12 dólares -Costa Rica es más caro que los otros países- La decoración, la ambientación y el recibimiento de Carlos, fenomenal. Hay unas pinturas muy interesantes, la mosaiquería estilo Gaudí buenísima y delante del hostel trabajan ellos, los artistas y hay un cuadro de bienvenida con el retrato del Che.
Atrás el patio, lleno de plátanos y otras doñas verdes y la cocina. Dijo Carlos: -para que calientes el agua de tu mate.
Lo inaudito, antes de encontrar el hotel fue preguntarle a quinientas personas: -Sabe cómo se llama esta calle?? Esta, la que usted habita, en la que usted trabaja??!!
Nadie sabe en qué calle está parado!!! Pueden creer eso?? Hasta a un taxista le pregunté y me dijo al revés. Ahí fue cuando dudé quién se equivocó con la explicación de dónde era el estadio.
A pocos km de la ciudad de Alajuela se encuentra el Volcán San Pedro Poás, el camino es pavimentado hasta la cima, así que mañana antes de seguir rumbo al mar Caribe del oriente me mando. Tengo que salir temprano. Debo dejar el auto en un parqueo separado del hostel porque dicen que acá autos y de los autos se roban todo.

 

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Nicaragua

Nicaragua vive! Estelí, 11 de noviembre de 2009

Estoy emocionada, desde que llegué parece que hubiera traspuesto las puertas de un cementerio o antro de momificación. Nicaragua está VIVA. Lo de Honduras es muy triste. Hay gente en la resistencia, ahí la vemos, la gente sigue reuniéndose tantos días después, desde el 28 de junio!!!Pero hay situaciones insoportables y capaces de asquear a cualquiera con dos gramos de cerebro como escuchar decir anoche, en la Tv, a un periodista, que Chávez quería hacerle a Honduras lo mismo que le está haciendo a América del Sur, que ayer, Chávez, dejó sin luz a Brasil. Qué tendrá que ver??!! Es repugante con qué liviandad mienten, relacionan cualquier cosa con cualquier cosa, tejen historias truculentas y la gente común, lejos de intentar ver más allá, abrirse un poco la cabeza, por curiosidad, por dignidad, se queda en el molde, como si nada. No es todo el pueblo hondureño así, hay una minoría luchando contra la corriente y debo decir que tuve el agrado de leer las columnas del diario El Tiempo, donde algunos pensadores se juegan con verdaderas reflexiones.
Esta mañana dejé Honduras. En el borde fronterizo se vienen al humo. Quieren sacar plata. Ayudarte a hacer el trámite desde antes de llegar a la fronteras ya te empiezan a perseguir y a intentar pararte. Ya no me paran. Sólo si se identifiocan, si están uniformados, yo sigo de largo hasta las oficinas. Están las oficinas de migraciones y de aduana y no puede ser tan complicado hacerlo uno solo, para eso están ahí los empleados. Sin embargo a veces es engorroso porque los que trabajan en las oficinas están prendidos en la mordida y entonces no atienden en las ventanillas, se quedan adentro leyendo el el diario. Yo me mando, por la puerta. Buenos días, buenos días… voy a salir de Honduras y a entrar en Nicaragua, con mi carro. Por favor, me descarga el permiso de entrada del carro?? Y me sellan la salida en el pasaporte…?
Aquellos que planeen travesías de ida y vuelta por América Latina, sobre todo hablo por Honduras (hasta el momento), no les conviene cuando entran y salen por primera vez descargar el permiso aduanal del vehículo, si pueden evitarlo… les sirve para el regreso siempre y cuando esté en los términos de fechas. Es lo que hice yo. Vine en agosto, tenía permiso hasta noviembre, pero en el medio me fui a Guanajuato y cuando me fui, me hice la boluda y me llevé el permiso, no lo descargué, por eso ahora cuando regresé, ahí estaba escrito que mi permiso, estaba en mi poder y estaba vigente. Hoy al final descargué el permiso, pero el hombre de migraciones de Honduras no estaba. Así que seguí de largo hasta el siguiente puesto de oficinas donde me dijeron que había uno. Lo tuve que esperar. Nicaragua desde su ventanilla ostentando retrato de Sandino se preguntaba dónde estaba Honduras…? Dónde estará Honduras…? Habrá que preguntar a Estados Unidos. Honduras no sabe dónde está, vive este período en la sombra generalizada y la pelotudez. Mi abrazo a la resistencia, su labor y constancia es admirable inmersa en ambiente de tal apatía. Admirable.
Al final apareció el hombre de Honduras, me quería cobrar los 3 dólares de la entada otra vez. Le dije que no. Que ya estaban pagados, que ahí estaba el papelito abrochado, que se fije y que yo sabía que se paga una sola vez. En Nicaragua me cobraron 7 dólares, son dos pagos, uno de 2 y uno de 5 dólares. La moneda nicaragüense se llama Córdoba, 1 u$d = 20,20 Córdobas.
El permiso de aduana me lo hicieron con rapidez, eficiencia y es gratis, no se paga. Ya de entrada, ahí, en la oficina de aduanas me encantó porque había tres tipos en sus computadoras y apenas supieron que era argentina me dieron cátedra del Che.
Encaré feliz y chocha de la vida pero ups! La policía! Antes de que pudiera avanzar más de cien metros la poli de Nicaragua que tiene que revisar el auto, me sacaron todo y por poco no lo desarman. El poli que me paró estaba de civil así que al principio no le hice caso, se ve en una foto de remera marrón queriéndose meter adentro de la puerta. Miraron hasta el útlimo hueco. Me preguntó para qué llevaba el gas pimienta y le dije que para defensa personal en caso de necesitarlo. Me dijo que en Nicaragua las mujeres son muy respetadas y que estaba seguro que en su país no lo necesitaría. Al final me pidió disculpas pero me dijo que tenían orden de revisar todos los autos con placa de México, la puta, no había pensado en ese detalle. Ayer en esa frontera de Las Manos encontraron un auto de México con 685 kg de cocaína.
Llegué a Estelí. Sandino está en cada rincón de la ciudad, la bandera del FSLN también. El hotel donde estoy es barato y precioso, entré el coche, el cuarto es lindo y hasta tiene una mesa que da a una ventana donde me puedo sentar a escribir. Charlé con Pancho, el dueño del hotel, tomamos mates, hablamos de política, me contó de la larga dictadura y de la guerra, está queriendo ampliar con otras personas de la ciudad el museo de Estelí. Que ya nos dejen de joder los yanquis, aquí el pueblo es el que manda y les guste o no, es nuestro pueblo, son sus palabras. Comí un vaho, una especie de puchero, hecho en un brasero en la esquina, con una mezcla de grasitas animales hervidas, yucas, plátanos, rico y nutritivo. Todo parece ser bastante barato. El vaho 30 Córdobas, unas mandarinas 9 Córdobas… Me fui a la galería de héroes y mártires de Estelí y cuando entré y vi todas esas fotos, esas caras, esa gente, me puse a llorar. Me emocionó. Este pueblo tiene historia y MEMORIA.

Estelí, 12 de noviembre de 2009

Y sí, sigo en Estelí, y de pura cháchara. Ahora se me hace tarde, tarde no sé para qué, pero en todas partes me quedo charlando. La gente a mí me resulta normal, o sea que si a mí me resultan normales es porque deben ser todos locos como yo.
Hoy caminé hacia un cerro donde hay una cascada, se llama la Estenzuela, muy lindo el camino, subida, subida y subida, buen ejercicio, a 6 km del centro. Estuve un rato con las patas en remojo en el río (fijensé en la foto, junto al pie izquierdo, un pez.. o un cangrejo…) y disfrutando de la bruma de la caída de agua, del aire, del olor de las plantas, del sonido. No andaba mucha gente. Un tipo al que se le había quedado el auto, otros que lo iban a ayudar con un camión. La gente amable y los hombres respetuosos, algunos dicen algo, pero no se zarpan. En Honduras, eran bastante pesados y groseros. Otra cosa, que noto, diferente, acá, en Nicaragua hay mujeres en la vida pública, mujeres solas en auto, o en la calle, en Honduras no me encontraba con mujeres en la carretera, a veces en la gasolinera atendía una mujer, pero no andaban manejando ni en los hoteles en que paré, sólo hombres que andarían de paso. Bueno acá todo es más unisex y más mixto. Antes de llegarme a la Estenzuela me di una vueltita por el mercado desbordante de frutas y verduras inyectadas con siliconas naturales de sol, calor y humedad y no transgénicas, con el color propio y el olor de la tierra fresca, recién salidas del barro o de la rama, un olor especial el del mercado.
La comida me resulta rica y barata, una empanada 5 Córdobas, una bolsa de frutas surtidas 7 Córdobas…
Después de disfrutar de los aires frescos de la cascada encaré el regreso de bajada y a mitad de camino se me sumó una chica, Mayra, y después otra, “así nos acompañamos” -dijeron- y charlamos. Bárbaras las dos, me contaron de sus vidas, tienen una vida propia, tienen hijos, trabajan, quieren viajar, tienen proyectos, hablan de los padres, de lo sacrificado que fue para ellos sacarlas adelante de cómo es ahora, discuten, me entero. En 12 años de guerra hubo más educación y progreso que en 16 años de neoliberalismo, en 16 años de neoliberalismo no se hizo ni se construyó ni un solo plan de viviendas ni una sola escuela. Me encanta enterarme. Nadie parece estar del otro lado.
Llego a la casa y Aura, la hija de Cándida, la señora que limpia el hostal, que me espera preparando el mate. Luego Aura me da un show -ella con mis ojotas-, me canta una canción, tiene 5 años y hace ademanes como si estuviera en un escenario y baila. Charlo con Cándida, charlo con Pancho y Elena, los dueños del hostal “Tomabu” (lo recomiendo para los que pasen por Estelí, está en la Av Central, pronto tendrán página web) que se conocen todo, que saben de todo, que conocen el mapa de centromaérica como la palma de su mano, que han viajado y vivido en Nicaragua desde que nacieron hace más de 40 y pico de años. Charlo, tomamo mates y me tardo, me entretengo, me tardo, me quedo, me gusta.
Me voy al centro, a la librería Rubén Darío, es grandísima! Farid quiere una bandera del FSLN y me dijeron las chicas que conocí en el camino desde la cascada que ahí pueden tener. No les quedan más, sólo pequeñas, pero paso por el comité del FSLN donde estuve ayer. Charlo, otra vez charlo (esto parece Cuba), dos horas con las mujeres que me cuentan de sus hermanos caídos en la guerra, que opinan y discuten sobre lo que pasa en Honduras. Tienen como 60 años y están al tanto de todo y mañana, una de ellas, me va a llevar su propia bandera para que viaje conmigo y de regalo para Farid. Es increíble. No dan ganas de irse. Acá me gustaría quedarme, hacer algo, aportar algo, pero Nicaragua recién empieza, Estelí es mi primer amarre a Nicaragua. Me gusta, iré a ver qué pasa más adelante.
Estoy feliz compañeros de utopías, vivir para cambiar el mundo vale la pena y hay gente que está en camino aunque algunos no lo muestren y otros no se interesen por verlo, acá se siente que el pueblo está vivo y que no es más que eso, un pueblo, con su cotidianeidad, con sus penas y alegrías pequeñas y diarias pero VIVO.
Y como si fuera poco hablan de “vos”, vos mirá, vos venís, vos querés… y se puede tomar agua de la canisssssshhhhhhaaaaaaa!!!!!!

Matagalpa, 13 de noviembre de 2009

Esta mañana fui al comité departamental del Frente Sandinista donde la señora María me había prometido que ella me llevaría una bandera del FSLN para Farid. Ahí estaba. Misteriosamente doblada y pculta en una bolsita. -No la saques- me dijo en voz baja, -acá todos quieren y se agotan…
Di una vuelta por el centro de Estelí. La ciudad nicaragüense del muralismo. Inscripta en el libro Guiness por haberse elaborado allí el mural más grande del mundo. Es triste partir de Estelí. La pasé tan bien… no es que la ciudad sea un encanto… una de esas postales del lugar soñado con farolas, flores en los canteros y casitas de colores. El encanto lo pone la gente, el movimiento, las voces, el desparpajo de colores, la música de la calle, el olor de braseros y frutas, la charla, la sonrisa. Tomé mates con Pancho y Elena y me fui retrasando, aletargando la partida hasta que al final, partí. Venía en la ruta, escuchando en la radio a los productores de café de la zona, trabajan en cooperativas y están recibiendo, traído por el gobierno, capacitación de especialistas brasileños en café. Son tantas cosas… que yo pensaba en que esto que siempre pensamos los que pensamos como pensamos, en esto que siempre y tanto nos repetían que era muy “idealista”, al punto de llevarnos casi a dudar de si ese “idealismo” con el que venimos cumpliendo años y seguimos cumpliéndolos (sin sentar cabeza), sería viable alguna vez o sería una quimera. Estar acá, me pone delante de los ojos, en los oídos, que no es una quimera. Pensar como pensamos no es solamente caminar hacia la utopía y seguir caminando, es poder concretar logros durante ese camino y es realizable, hoy soy testigo, todo el tiempo, en este país, de que se está trabajando por ese “idealismo” que es revolucionario porque se rebela contra un orden económico mundial que pretende a través del poder del dinero mantenerse en boga, sin embargo pende de un hilo. Me preguntaba cómo llega Nicaragua, además de haber padecido años de guerra, a llevar a cabo esta instancia de proceso de realización. Es que de esa pobreza que provocaba la desigualdad en la distribuciíon de los recursos, de esa pobreza mayoritaria, y de ese enorme dolor y herida que les dejó la guerra, organizarse para una vida más justa y equitativa para todos no implicaba prácticamente nada que perder para nadie. Y acá está la gente, gente que sabe de todo, que habla, se comunica, participa, se moviliza. A mí este pueblo me conmueve.
Estoy en Matagalpa. Comí unas güirilas, tortillas de maiz tierno con nata… mmm… qué rico. También unas rosquillas. Todo rico y barato. Estoy en un hotel muy lindo, charlando para seguir apegándome a la costumbre, con Ángela, la encargada del lugar. Mañana partiré a una finca donde producen y elaboran café y de ahí, a seguir, a seguir descubriendo Nicaragua y el quehacer de sus maravillosos “nicas”.

Jutiaga, 14 de noviembre de 2009

Esta mañana, aún en Matagalpa, fui a la casa de José Amador Fonseca, líder sandinista oriundo de esa ciudad. Di otra vuelta por el centro y volví al hotel donde charlé y tomé unos mates con Ángela.
Salí de Matagalpa hacia Jutiaga, subiendo una cadena montañosa, uno de los escenarios naturales más preciosos que en cuanto a camino he visto en Nicaragua. La ruta está un poco rota, buraco por aquí y por allá, pero yo voy despacio, voy mirando… las montañas cultivadas, las plantaciones de café, el olor en el aire, respiro fuerte… mmm… y sigo subiendo a la ciudad de las brumas por un camino bordeado de flores naturales y de puestos que venden más flores, abundan las flores, los viveros y las fincas cooperativas de café, de café café y de café orgánico.
Sigo hablando con la gente. No quiero ser densa con mis impresiones. El nivel de organización, la cohesión que existe en toda la comunidad en pos de un proyecto y el conocimiento que se les brinda para que todos estén al tanto de cómo va a funcionar. La organización es lo que me deja pasmada y la confianza del pueblo también en lo increíble pero realizable. La entrega. La solidaridad.
Se trabaja en la producción vacuna, para exportación y vacuna para extracción de leche, consecuentemente se trabaja en la instalación de los tambos, paralelamente se entregan chapas para cumplir con el proyecto techo para todos.
Ayer, las mujeres de Matagalpa presentaron un festival en la radio, radio comunitaria, en el festival presentaron los discos que les grabaron a los grupos que ganaron un concurso previamente organizado para la gente del campo, de las fincas en los alredodres de Matagalpa y Jutiaga, la gente de la montaña que también hace poesía y le pone música y la canta pero que esta mujer explicaba a veces se les hace tan difícil llegar a un estudio de grabación y darse a conocer, ellas lo hacen posible. Piensan en todo.
Me sigue conmoviendo. No quiero ser pesada. Esto está funcionando y para mí que es un sueño. Un sueño hecho realidad… qué sé yo… ando tanto que a veces dudo de seguir en la tierra o en esta dimensión, hay tanto para mirar, tanto para ver, oler, probar, escuchar, aprender…
La comida es barata, una enchilada 5 córdobas, una empanada 5 córdobas, cuando querés acordar te llenaste la panza con el valor de un dólar. Todo el mundo me calienta el agua en su cocina, el agua de la canilla es potable, gasto en gasolina nomás, cuesta 25 dórdobas la súper, creo que es por litro… no estoy segura, creo que sí. Hasta ahora resulta buena. No he encontrado camping en Nicaragua, pero un hotel como el que estoy hoy, lindo, limpio, con anfitriones amables, educados, cuesta 100 córdobas, menos de 5 dólares… o sea… que qué más podría pedir, si el viaje de esta vida o la vida que es este viaje continúan de esta manera, esto es en serio un sueño y yo que creí estar despierta…
Aquí van algunas fotos, algunas de Matagalpa, un poco más populosa que Jutiaga. Con el hijo de Ángela, Steven y su amigo Jonathan, otras del centro de las dos ciudades -están mezcladas- y millones de abrazosssssssss… desde Jutiaga, la ciudad de las brumas (dicen que dentro de un rato, el cielo se cae con la tarde y hará mucho frío aunque ahora parezca increíble. Así funciona por acá lo que a simple vista parece inconcebible)

León, 15 de noviembre de 2009

Me fui junto con las brumas de las montañas de Jinotega. Era cierto. Anoche sólo se veían los duendes fugaces que brillaban como bichitos de luz adentro de una nube que parecía infinita. Entra la bruma se distinguían las chispas de los fogones de los puestos de fritanga. Carnes, papas, plátanos, quesos. Me comí un buen plato de res (anticuchopara elque entiende) con frijoles, arroz, ensaldas y me llevé de postre un plátano frito con queso también frito. Hígado resiste, estaba buenísimo. Me desperté temprano, sin duendes y rodeada de pájaros y me levanté como se levantaban las nubes por las laderas de las montañas. Todos me sugerían, “te vas por el Guayamil…” Yo no sabía que era el Guayamil, pero cuando vi un cartel que decía Guayamil me mandé. Resultó ser una ruta más nueva y menos pozeada que por la que había llegado desde Matagalpa. Viajé con los rebaños, los arrieros, las vacasy las vaquitas que no son ajenas. El paisaje en sí es menos desopilante que el de subida pero ya lo había conocido y estuvo bien bajar por ahí.
Llegué a la ciudad deLeón, una de las joyitas coloniales de Nicaragua, cuna del poeta Rubén Darío, transitando la cadena volcánica llamada Cordillera de los Maribios. Algunos de estos volcanes siguen en actividad, sobre todo a uno de ellos, se lo veía fumar en ayunas esta mañana.
Me estacioné en el parque central donde está la catedral más grande de centromamérica, construida a lo largo de cien años y donde está el mausoleo del poeta custodiado por un león esculpido, no pude entrar, en Nicaragua la mayoría de las iglesias están de adorno, cerradas, abren de vez en cuando como museos, dicen que en esta hay un vía crucis que es una verdadera obra dearte pintada por el artista Antonio Sarría.
Dejé el autito en el parque y me encaminé a buscar hostal, después de ver un par decidí quedarme en la Casa de Ivana, un cuarto con estilo de poeta que escribe en máquina antigua, una entrada con sillones hamacas, reloj de campanadas, toda la luz de un patio interno, abierto al cielo y a una galería colgada de helechos y begonias, un papagayo que grita, una guacamaya que le contesta cantando y una cacatúa que se da aires de opereta. Cuesta 140 córdobas, el coche en un estacionamiento, por día 15 córdobas. Atrás mío llegaron almismo hostal una pareja que está recorriendo América Central en bicicleta. Él, un hombre medio mayor, más mayor que yo, perdón… de Estados Unidos y ella, una alemana que enseguidale echó el ojo al mate, su madre es argentina. Entró acalaroda por la pedaleada y tomamos unos mates que le vinieron bárbaro para recuperar energías. Casi al mismo tiempo llegó una francesa que está recorriendo América Latina a pie, en colectivos, a dedo y en lo que venga, arrancó del sur de Chile.
Salimos a caminar por la ciudad. Yo dedicada a los héroes y mártires. La ciudad de León es una de las ciudades más progresistas y pulenta de Nicaragua, acá, en los años de revolución, toda la ciudadanía luchó contra Somoza, todos y cada uno de los habitantes de León que hoy día son cerca de 140mil habitantes. Y por lo poco que he podido charlar con la gente del lugar hasta ahora que hace apenas unas horas que llegué, sigue VIVA.
Sé que medio me estoy instalando en Nica. Por ahí me preguntan cuánto tiempo va adurar el viaje y no sé… No quiero batir un record para el libro Guiness, entiendo que la primera parte fui práctimente volando, hice 3mil km en menos de 10 días y ahora aletargo, aletargo… y no quiero que se acabe este descubrimiento fenomenal que estoy padeciendo en estos días. Poco apoco iré acercándome al sur, por ahora me sigo estacionando en estas tierras. Además de todo, el clima me envuelve, el climaen genera,en lamontaña o acá donde hace mucho más calor. Anoche,en Jinotega, todos andábamos con nuestras capuchas de lana y pompones, increíble, acá es con ventilador y aire acondiciaonado, a sólo dos o tres horas de camino, pero está bueno, me saqué los largos-es horadeque los lave- y ando de vestidito ligero, me di una ducha apenas llegué, refrescante, y salgo a andar y me gusta, me gusta mucho Nicaragua, nunca había pensado en este país como destino, si alguien piensa en viajar, VALE LA PENA, es muy rico en todo sentido, cultural, arquitectónico, paisajístico, y bueno lo que le pone la gente que es la mayor riqueza.
Y ni hablar de la comida…
Ya me comí el raspado de hielo granizado de dulcede leche, una bolsa de frutas surtidas y ahora voy a salir a buscar algo. Casi todo cuesta 5 córdobas.
Para que se den una idea, puse nafta y todo, el litro de la super que ayer dudaba cuesta 20 córdobas (casi un dólar). La gasolina es más cara en Honduras y mejor en Guatemala, acá va bien, está bien. Pero voy al grano, a los números, puse nafta y todo y hace cuatro días cambié 50 euros para repartir en 4 días y hoy que se cumplen los 4 días, me doy cuenta que me van a alcanzar para 5, está bien no? Durmiendo en hotel… Y comiendo algo sólido…a ver qué hay…mmm…

Poneloya y Las Peñitas, 16 de noviembre de 2009

Hoy me fui a la playa, un rato. Pero antes de eso, me es imprescindible echar unas página pa’trás. Lo de anoche fue A-LU-CI-NAN-TE. Salí del ciber como a las 5 de la tarde, empezaba a oscurecer. Desde afuera del teatro se escuchaba música sinfónica. Me acerqué a la cartelera a ver qué anunciaban. -Si quiere pase, es gratis- me dijo una voz masculina a mis espaldas. Me di vuelta. -Es la sinfónica Nacional de Cuba- agregó el hombre, -acaba de empezar y aún hay butacas libres.
Me quería morir de la emoción. La sinfónica de Cuba! Subyugada ante las interpretaciones. Hacen sonar los instrumentos, pero no como cualquier snfónica, los hacen SONAR con todo el cuerpo que tienen, desde las cuerdas hasta las cajas. Interpretaron varias composiciones, sobre todo cubanas. En una de ellas, El Huahuancó, en un fragmento, todos los integrantes de la orquesta comienzan a desarrollar un ritmo percutivo con su instrumento, uno tras otro se van acoplando y suena increíble y en eso entra una trompeta con un solo exelso. Aplausos de pie. Después del concierto habló el alcalde de León, agradeciendo al pueblo cubano por estas presentaciones solidarias con el pueblo nicaragüense, dijo que en el amar a otro pueblo, no hay pueblo que ame más que Cuba y otras cosas. Fue conmovedor.
La sala es grande, estaba casi llena. El alcalde contó que cuando le ofrecieron traer la soinfónica de Cuba a León, le dijeron que tenía que anexar unas plataformas al escenario, alargalo, porque no entrarían los músicos y que él decía que no, que no podía ser, que el escenario nunca había hecho falta alargarlo, que al final agregaron un tapanco hacia adelante y así y todo los músicos estaban muy juntitos.
Salí del teatro y me fui a comer al Parque Central y se me acercó un hombre que me había visto en el teatro, cómo para que no me vea, yo era la que gritó, VIVA CUBA!! BRAVO!! OTRA!! El hombre se llama Bernardo y es periodista en Managua, tiene dos progranmas de radio, charlamos mientras comíamos unos plátanos fritos con salsas, me dio su dirección y los programas en los que trabaja para que los escuche cuando voy en el auto.
Vi que la catedral estaba abierta, entré a ver la tumba de Rubén Darío, ya apagaban las luces así que salí rapidito y volví al hostal donde tomé dos termos de mates con Marisa, la alemana hija de argentina, que esta mañana partió con su compañero a pedaleo limpio y parejo. Salieron temprano, como a las 6.30, pero me levanté un cachito antes para despedirlos y tomarnos otro matecito. Después esperé leyendo y me fui a la lavandería y al banco. Pasé por La Casa del Obrero.
La Casa del Obrero la están remodelando, es importante porque ahí fue donde Rigoberto Pérez ajustició al primer engendro asesinos de la saga de los Somoza, claro que enseguida lo mataron, pero Perez cumplió su cometido y acá es considerado un héroe y mártir del pueblo. Después pasé por la casa de Rubén Darío. Quién diría, si preguntan, -dónde está María, -fue a la casa de Rubén Darío, el poeta, el de Maragarita está linda la mar y el viento lleva escencia sutil de azar tu aliento yo siento en el alma una alondra cantar tu acento, Margarita, te voy a contar un cuento. Me la sé toda, todavía la recuerdo… Y se fue la niña bella por el cielo y más allá a buscar la blanca estrella que la hacía suspirar.
Me fui al mar. El mar está a menos de 20 km de León. Me fui en el colectivo amarillo, desde el Mercado de Sutiava donde sale, a 1 km del centro, caminando siempre recto por la calle principal, Rubén Darío. La playa estaba casi sola. La arena impecable a lo largo de la costa, ni una huella, el aire, una brisa reconfortante. Me quedé un rato en agua y después me fui a un barcito a tomar un batido fresco de café con banana. Estaba en Las Peñitas y caminé por una calle que une Las Peñitas con Poneloya. Poneloya -algo así como “poné la olla”, en vez de la pava- es de aguas más apacibles, como una laguna de mar.
En Las Peñitas el suelo es de arena pero hay peñascos que forman sutiles bahía de olas muy caprichosas en el medio. Ahí conocí a Nelson quien me contó un poco de su vida. Bien vale decir, de las vueltas de su vida. Tiene como 40 años y me habló de cómo una mañana el ejército lo reclutó en el colegio para pelear contra la revolución. Dejó de estudiar, tenía como 14 años… Dice que casi todos los soldados de su escuadrón eran hondureños, entrenados en Honduras, porque los muchachos Nicas ya se iban yendo desde antes, a la guerrilla o a otro país. El se escondía en el monte y agradece estar vivo, dice que él no podía matar a sus hermanos, a sus vecinos, a gente de su misma familia que se había ido antes con los sandinistas. Volvió a la escuela y émpezó a estudiar agronomía, pero volvió la guerra y el ejército volvió a buscarlo. Pensó en irse del país pero sólo le quedaba su mamá y no quiso dejarala, por eso huyó a las montañas. Dejó de estudiar y a vivir como podía, dice que siempre contaba con la ayuda de los campesinos, pero que después a los campesinos los mataban aunque no hicieran nada y fueran nada más que una familia simple en el medio de la nada, con su ranchito y lo poco que les quedaba. Cuando fueron las elecciones volvió. Terminó de estudiar agronomía y trabajó para la producción del algodón. Los gobiernos neoliberales extirparon el algodón de Nicaragua y dedicaron la tierra a la soja y a los ingenios azucareros de dos o tres millonarios que todavía son dueños de todo eso y dice Nelson que el proceso de transformación es muy difícil pero que la gente tiene confianza y las propuestas vienen una tras otra y están bien pensadas, que espera que a nadie se le ocurra dar un golpe de estado acá como en Honduras, porque algunos tienen la idea de pagarle a los militares para voltear al sandinismo, pero él dice que contra ellos no van a poder y después de un rato se despide. Me estrecha la mano. -Fue un gusto conocerla, compañera.
Vuelvo en el colectivo de colores que cuesta 10 dórdobas, 20 km. En el camino desde el mercado de Sutiava encuentro a Severine, la francesa que viaja hacia el norte. En el hostal me hago amiga de dos italianos, Alessandro y Katia. Ellos van para el sur, igual que yo pero a pie o en lo que venga. Son del lago de Como. Esta noche vamos a charlar acerca del camino. Quieren llegar hasta Argentina, así que nos pondremos de acuerdo y seguro nos iremos viendo bastante durante el camino porque llevan más o menos el mismo ritmo que yo.
Y visto y considerando que ya anochece y tengo hambre, emprendo el camino de las fritangas, frutangas y otras gangas. Y como le dijo el poeta a Margarita, yo siento en el alma una alondra cantar tu aliento guarda niña un gentil pensamiento para aquél que un día te quiso contar un cuento.

Masaya y Granada, 17 de noviembre de 2009

Y anoche encontré la fritanga en las inmediaciones del Mercado de León. Una buena dósis de queso y banana frita y unos choricitos con ensalada. Después hubo cerveza Toña y mate en la sala de la Casa Ivana con Alessandro, Severine, Janis y Laura (letonios), parece que Katia, la tana, se había puesto brava que mamma mia y va fangulo.
Esta mañana partí con rumbo a Masaya, esquivando Managua. Anduve cerca de la metrópoli, pero en cuanto arreciaba el quilombo de autos, colectivos de colores y bocinazos yo como quien dice esquivaba el bulto y me iba por la tangente. Llegué bien. Entré en Masaya departamento al que pertenece el pueblito de Niconohomo donde nació Augusto César Sandino. En la galería de héroes y mártires de Masaya está la partida de nacimiento del llamado general de hombres libres. Sandino, ídolo. Cada pueblo, cada ciudad, abre las puertas de su galería en conmemoración de los que dieron su vida en esta lucha. En la de Masaya, esta mañana, me detuve en las cartas, esos mensajes de puño y letra que los milicianos enviaban a sus mamás o a sus hijos o testimonios de la gente que vio cómo mutilaban y asesinaban a sus vecinos, tantos niños… Hay muchos objetos que utilizaban en la guerra, además de su ropa sencilla, restos de caite, sandalias hechas de una tira de cuero con las que se adentraban en las Segovias, las granadas rudimentarias, fabricadas con latas de sardinas, ingenio artesanal que con más voluntad que fuerza enfrentaba a los tanques de los yanquis invasores. Me di una vuelta por el Parque Central de Masaya y partí hacia Granada. Granada es la otra joyita colonial de Nicaragua. Está impecable. Es una ciudad bella. Con sus farolas y sus colores contrastantes y estridentes. En un extremo hace guardia fumando su pipa el volcán Mombacho y en otro de los extremos sacude el Lago de Nicaragua su oleaje efervescente. Está picado. Anduve caminando y buscando un estacionamiento para que la autita colorada pasara la noche. Ya está, a una cuadra del hotel Esfinge. En el hotel Esfinge podemos usar la cocina y hay un patio concurrido de viajeros con mesas y hamacas; el hostal está frente al Mercado, así que es un barrio concurrido y hay panes, güirilas (tortilla de maiz con cuajada), fritanga, frutanga, y a un par de cuadras está el centro histórico.

Granada y Niquinohomo, 18 de noviembre de 2009

Hoy, allá fui, a la casa de Sandino. Alguien se preguntará, -dónde está María? -Fue a la casa de Sandino. El mismito, Augusto César, como dice la canción, con Bolívar y el Che, porque el mismo camino, caminaron los tres.
Temprano deambulé por los barrios pintorezcos de Granada. Granada es bonito. Ha rivalizado con León históricamente, al punto de haber transitado una guerra civil (mediados del siglo XIX) en la que, contratado por León, el filibustero William Walker la destruyó y dejó inscripto, “aquí fue Granada”, érase una vez una cuidad llamada Granada… sin embargo los granadinos sudaron -no es complicado sudar acá- hasta reconstruirla. Mucho antes había sido víctima del pirata Morgan y otros bucaneros que llegaban a través del Atlántico ingresando a lo que es hoy territorio de Nicaragua por el Río San Juan y el Lago de Nicaragua. Morgan como en el 1600 y pico se fue de Granada con medio millón de libras esterlinas.
Aquí sigo, en el hostal Esfinge donde hace unos minutos estuve tomando unos mates con Benjamín, otro viajero que ambula en micro, a pie o en lo que venga… Granada parece ser una comunidad más pequeña y más conservadora que la de León. Es de construcción típica colonial y justamente dicen que es la ciudad más colonial de Nicaragua. Anda bastante turismo. El FSLN es menos visible -aunque está presente- que en las ciudades por las que paré antes.
Y hoy me fui. Me tomé el bus de colores y me fui a Niquinohomo, la ciudad natal de Sandino. A su casa!!! Entré a su casa y anduve en su patio como él lo haría hace un siglo. Hoy la casa es una biblioteca, fue reconstruida y arreglada. Permanece una pequeña exposición de fotos históricas de Augusto César como general de hombres libres y de su familia. Fotos de él, la familia, su hermano Sócrates con el bigote incipiente y seductor sentado al lado de Augusto César, Rubén Ardila Gómez… de cuando estuvo en Yucatán y fue entrevistado por periodistas mexicanos. Con su esposa Blanca… Ahí está la foto del abrazo con el presidente Sacassa sarnoso, después de haber firmado una paz engañosa allá por 1933 y con Anastasio Somoza, traidor, asesino, después del mismo acto hipócrita. Pero Sandino no murió. Su sueño enarbolado detrás de su ejemplo y de su nombre hoy se realiza. Me conmovieron los padres, de luto en El Salvador, luto por los dos hijos muertos Sócrates quien también aparece en una de las fotos con su bigotito incipiente y seductor, sentado al lado de su hermano.
El pueblo de Niquinohomo es pequeño, di una vuelta por el parque central y regresé a Granada a tomar unos mates, una merienda de empanadas de queso y pastel de maiz blanco, todo por 17 córdobas. Otra vuelta por Granada y paso por la llamada Casa de los Leones donde vivió el poeta Ernesto Cardenal, no sabía que era de Granada, me lo comenta Chichí y casualmente vivió en esa casa señorial del centro de Granada, miralo vos.
Pienso salir mañana rumbo a la playa de San Juan del Sur, está cerca de Rivas. Me voy acercando a la frontera costarricense, dicen los que dicen porque ya han pasado por ahí, que no es nada agradable. Es la única frontera que hay por tierra entre los dos países, así que abundan los tramitadores chupasangre y los camiones esperando el trámite. Ya les avisaré para que prendan velas y se hinquen y recen y hablen con sauces y jacarandaes para que vibren en sintonía con las buenas ondas y pueda pasar sin mucho contratiempo.
Ah! Me avisaron que salió una notita en La Opinión acerca de mi viaje. Qué loco y qué lindo. Hay mucha gente que hace esto. No parece muy común, pero a diario encuentro en los hostales o campings gente que anda, en el camino. La notita está linda. “María Va” la titularon, y sí, voy… y además: “mirar rasgado… patitas chuecas… quiso la siesta ponerle DOS niños a su soledad… y se ve en el sol que huele a duende… La vi por internet, gracias por acompañar…!

San Juan del Sur, 19 de noviembre de 2009

Despedi a Granada y su cielo azul de metileno. El volcan rezongaba esta maniana y el lago que vi desde el camino, no se quedaba atras. Sin embargo en pocos minutos Granada recupero ese cielo implacable que la caracteriza, ni una nube dando tregua al calor que abrasa.
El camino fue breve y tranquilo. Unos 100 km hasta San Juan del Sur, bahia paradisiaca en la costa nicaraguense, ya casi llegando a la frontera con Costa Rica.
Me hospedo en un hostal de 8 dolares, caro para lo que venian sindo 5… pero incluye internet -en computadora sin enies ni acentos- y se puede usar la cocina y hay dispenser de agua caliente para el matecito y MUY IMPORTANTE, esta frente al mar.
Miro el mapa, al de America Central ya lo di vuelta. Esta la mitad de un lado, la otra mitad del otro. Llevo menos de 4000 km hechos, unos 3700… y estoy tan contenta que anoche soniaba que por alguna razon habia tenido que regresar a Mexico y ahi, me veia con la guia de rutas en la mano, y mi tia Ana, desde Mar del Plata, preguntaba, pero… no pensaras empezarlo de nuevo?? Y yo gritaba POR SUPUESTO!!! MAS VALE!!!
Voy al porch y de cara a la bahía me tomare unos mates en nombre de todos ustedes.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Honduras

Laguna de Yojoa, 8 de noviembre de 2009

estoy en la computadora que me presta un gringo, en Honduras, tomando mates con una argentina que se llama Magali que anda trabajando por diferentes lugares, que huyo con su familia durante la dictadura hacia el norte y que estuvo viviendo varios anios en Caracas por lo que me va a dar contactos y me dice que seguro puedo conseguir laburo en Venezuela. Me va a pasar informacion.
Tampoco hay enies, se entiende no
Sali esta maniana de Rio Dulce todo bien. Cruce la frontera. Me pararon, me querian hacer creer que el pemirso ya no servia, a mamita, querido. Carinio, le dije al tipito, ahi dice hasata el 20 de noviembre y es el permiso de este carro asi que sirve o sirve y pim pum pan pase como chifle, migraciones y me fui a Omoa a la costa atlantica pero no me gusto el lugar para quedarme asi que segui y llegue a este Lago a un tal D&D bed and breakfast, el tipo hace cerveza, me estuvo enseniando acerca de las plantas que tiene por aca, sabian que las begonias se comen y tienen vitamina C…. pues ya me comi una y hay unas plantas con la que los indigenas hacen su shampoo y unas orquideas increibles y la flor mas grande del mundo, maniana o pasado pongo fotos.
Como estan encantados con la historia del viaje, el hombre este, que ademas es musico, toca la guitarra, me ensenio lugares bajo techo para que arme la carpa y tengo canilla libre de agua caliente y potable para el mate.
Todo bien.
Pronto sigo mis gentes.
No quiero usar mucho esta compu y esto esta medio aislado de los pueblos, pero no es ripio, jeje, las rutas en Honduras estan buenas.

Laguna de Yojoa, 9 de noviembre de 2009

Anoche probe cerveza de rash berry (no se que es ni como se escribe) y de albaricoque, exquisita!!! El senior Bob me puso un colchon de aire en una habitacion de la casa porque llovia mucho. Hubo guitarreada, bastante blusero el tema, con trompeta, y cantamos algun que otro tradicional chamame ya que esta mujer argentina, Magali, es de Entre Rios.
Todavia estoy aca, sin enies ni acentos. Hay una multitud incalculable de variedad de aves.
Estuve hablando con las chicas que trabajan aca, me dicen que al parecer Zelaya desiste de continuar con el infructuoso dialogo por su restitucion.
En un par de horas saldre hacia La Esperanza o Gracias que era la antigua capital Hondurenia, dos poblados donde quizas pueda integrarme mas a la vida comunitaria, aunque la verdad, la naturaleza en estas latitudes es un lujo, no tiene desperdicio y es muy hermoso el panorama, ademas de sentirme bien tratada por esta gente.

La Esperanza y Comayagua, 9 de noviembre de 2009

Fui hasta La Esperanza pero no me gustó. Es un pueblo dónde según dicen las informaciones se mantienen algunas tradiciones de comunidades aborígenes lencas.
Fue que después de conducir por una carretera que en tramos estaba en reparación y había largaaas colas, entré a un camino bello, de esos de montañas puramente verdes y exhuberantes. Muy lindo. Imaginé que el pueblo me gustaría porque en los carteles versaba… “aquí comienza la ruta colonial y de los volcanes”. Me ilusioné al pedo. Llegando hacía frío y viento. Eso me lo habían anticipado, es una de las sierras más altas de entre las honduras. Sin embargo no fue por eso, ya que llevo mi abrigo de duende y no me acobarda el frío, fue en parte el antipático del hotel, el precio del cuarto que exedía mi presupuesto. Ya he hablado de esto en otras oportunidades y sí el presupuesto es magro, pero se consigue y de buen aspecto. Ya ven. Anoche por ejemplo en D & D todo fue super fenomenal y entre comida y dormida y ducha y excelente compañía y buenos momentos no gasté más de 10 dólares. Fue a lo mejor una exepción, porque sí fue excepcional.Ahora el tipito de La Esperanza me quería cobrar como 350 lempiras que son casi 20 dólares y está en pedo, el hotel ni valía la mitad. Las calles estaban mojadas, encharcadas, pozeadas y rotas. Me fui al carajo.
Eso significó, primero encarar otra ruta, al cabo de pocos kilómetros era de tierra. Así que otra vez, media vuelta, march, pa’tras. Hay que seguir algún consejo del “dolape” que algo de fierros sabe y dice que si ando en terrenos escabrosos no sé qué cazzo se me va a romper.
En fin, me volví 100km y encaré el rumbo a Tegucigalpa con la idea de entrar en Comayagua que tantas veces se escucha gente que llama a Radio Globo.
Acá estoy. Es una ciudad agradable, pero a esta hora, serán las 6 de la tarde ya casi todo está cerrado. Ebncontré un hotelito bastrante como la gente y una covhera, todo suma menos de 10 dólares. Perfecto! Ya anduve caminando por ahí y me compré para hacerme unos sánguches de jamón y queso.
Las chicas que regentean el hotelito parecen copadas y simpáticas. Después charlaré ahí un ratito con ellas.
Acá, no pasa nada.
Siento que cuando hablo con la gente, les pregunto algo, como si hbalara otro idioma, no me entienden. En general no parece haber mucho interés por nada. Como la otra vez… hace dos meses… la misma sensación, una confusión por un lago, un desinterés por otro, y en medio, escucho la radio y cada Pepe, lobizón o goriletti, siguen con su campaña como si nada.
Van abrazos y mañana no sé…
Hay un parque nacional cerca de Tegusigalpa. Si no es complicado me mando un día por ahí y si no… tengo que consultar con el mapa, pero ya ando con ganas de visitar al camarada Dani.
Van algunas fotos con retraso de ayer, de Lago Yojoa y el lugar donde dormí, colchón de aire, colección de piezas precolombina de Bob, fotos de flores exóticas, bromelias, plantas para escurrir shampoo, herbal essence al natural y a la mano y también de la ruta de hoy donde cuando esperábamos unos nenitos vinieron a charlar y de paso tomarse unos matecitos conmigo.

Danlí, 10 de noviembre de 2009

Yo sigo buscando. Hablando con la gente. Anoche me quedé un rato tomando mates con Ana y Dalia, las chicas del hotel de Maru en Comayagua. Dalia es la empleada, la esclava. Ana es la que le grita: -Daliaaaaaaaa, dónde están las calcetas negrassss??? Y ahora planchame la falda azul, Daliaaaaaaaaaaa!!!! Dalia sabe de Mel y Ana solamente habla de su novio y de la novela y del casamiento y de las relaciones cotidianas. Lo fundamental está solucionado, su familia es dueña del hotel. Ana tiene 25 años y Dalia 17. Dalia tiene cara de dalia. Es preciosa, y le gustó tanto el mate que le regalé un poco de yerba para que se haga mate cosido hasta tanto consiga más y una bombilla.
Salí de Comayagua esta mañana, luego de volver al parque central a tomarle una foto al reloj de la catedral ya que resultó ser uno de los más antiguos del mundo. Forjado por los moros hace más de 800 años en La Alhambra y donado después por Felipe III a la capitanía de Comayagua. Si pueden ver, el número 4 en romano está escrito de la manera más antigua: IIII en lugar de IV. Me di una vueltita más, pasé por el barrio de La Merced, también uno de los más antiguos de la ciudad y hablé con los diarieros. Los diareros dicen que si Mel no es restituido, la democracia y las elecciones son una burla y me dieron un diario El Tiempo, dicen que El Heraldo se vende, pero lo escriben según los intereses de los empresarios y los dueños de los medios. Ellos no van a votar. Pero la mayoría seguramente irá y la clase gobernante, ese grupejo seguirá haciendo la suya con total impunidad o barriendo al que moleste. El grupejo se cree dueño de todo, se maneja como tal, y la gente está bastante atontada. Repiten lo que dice la Tv, “a ese revoltoso -refiriéndose a Zelaya- ya lo sacamos”, tal y como lo dicen los canales que repiten a Tinelli y a otros programas de variedades internacionales que les resultan entretenidos y los emboban. Hay dos radios que no se acoplan y resisten, Radio Globo y Radio América y UN SOLO CANAL de TV entre más de OCHENTA! O se que, VIVA LA PEPA!
Engrané y arranqué. La ruta, un suplicio. Desde hace más de dos meses, que estuve acá, y la están reparando siempre, por lo que hay tramos donde hay que estar parado durante una hora para que pasen del otro lado o pasen las máquinas. Igual hay rutas buenas y otras llenas de pozos, yo pienso y desconfío, las hacen así no más, los funcionarios de Michelleti tienen amiguitos en empresas de construcción e ingeniería civil, emparejan el terreno y como llueve mucho en esta zona, cuando la tormenta arrecia, otra vez se rompe todo. Es común que haya zona de fallas, donde de golpe se abre un boquete y la ruta se hundió.
Llegué a Tegucigalpa y me tentó entrar a la embajada de Brasil pero antes hay tantos retenes de milicos que desistí y seguí de largo. Los milicos no me pararon, me paró la policía y me pidieron la licencia, me preguntaron cómo eran los pesos mexicanos, lamentablemente no llevo ninguno cariñito, así que no te los puedo mostrar, mucho menos darte un par… querías uno, no?? Si querés te convido un matecito, le dije al poli… necesitás algo más??
No. Y me fui.
La entrada al Parque Nacional la Tigra que supuestamente está por Tegus, cerca de Jutiapa, no la vi así que seguí. Camino a Danlí. Encaré para entrar en San Antonio Oriente, cuna del pintor primitivista José Velázquez, la carreterita era de tierra y estaba muy pozeada, eran solamente 6 km y medio pero me dije, pobre auta, bancarse esto de ida y vuelta más lo que falta para llegar a Danlí… así que también dejé a Velázquez para cuando haga el viaje en el jeep amarillo petitero. Llegué a Danlí, se acuerdan? Tanta veces nombrada cuando Zellaya llegó a la frontera con Nicaragua. Un poco más adelante de Danlí está el Paraíso y después la frontera que me espera para mañana y de la que no tengo ni idea, estaré hasta Las Manos, se llama Las Manos, a ver cómo son los nicaragüenses en la frontera. Ahora en Danlí estoy en un hotel que se llama La Esperanza, que al final aunque uno le dé vueltas al camino es lo último que se pierde y está lindo. Está limpio, tengo Tv y la dueña mira a Maldonado, el de Radio Globo y me dijo que lo que pasa en Honduras es una vergüenza a los ojos del mundo entero y que en Tegus ya se matan como si nada, porque justamente, llegando acá, habían encontrado asesinado al hermano del ex presidente Callejas. En el diario que me dieron los diarieros, durante un embotellamiento, alcancé a leer que aparecieron varios cadáveres. Gente que se llevan los uniformados, dicen que son policías, después los encuentran por ahí, amarrados y muertos, y la policía dice que ellos no fueron. Horrible, fuera de control, y a casi nadie parece morderle si quiera la curiosidad por saber qué es lo que está pasando. Tengo una cita con el mapa y la Lonely Planet, capítulo Nicaragua.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Guatemala

Uspatán, por la ruta del Quiché y hacia la Alta Verapaz, 4 de noviembre de 2009

Una ruta a-lu-ci-nan-te! A-LU-CI-NAN-TE, la palabra que me ha identificado en las travesías anteriores con el legendario equipo de tres. Todavía no la había pronunciado en soledad, hoy se me salió de la boca en voz alta.

Esta ruta, A-LU-CI-NAN-TE no es la más transitada por el turismo que normalmente va por la zona de Chichicastenando, Lago Atitlán, Panajachel, Antigua… y que es hermoso, pero teniendo en cuenta que hace menos de tres meses estuve en esa ruta y que implica pasar por la capital guatemalteca me mandé más arriba y como ya es costumbre, GuateBonita no deja de sorprenderme ofreciendo siempre un paisaje variado, rico y precioso.

El panorama cambió. Hace frío. No hay plátanos ni palmeras sino coníferas y bosques por lo que los duendes andaban de fiesta queriendo saltar de las ventanas de la burbuja. En un momento paramos a tomar unos mates y a apreciar el murmullo de un río que nos saludaba desde abajo. Ahí fue donde me picaron unas hormigas coloradas. Volví a montar en la nave y me recomendaba tener cuidado, recordar que en América Central suele haber bichos raros. Imposible no salir picado, en este caso no es nada, unas rascadas entre el embrague y el freno. Por suerte mi única alergia comprobada es a la plancha de planchar e intuyo que al casamiento, pero esta segunda alternativa queda fuera de concurso por elección.

Esta mañana me di una vuelta por Comitán. Como ayer se me quedó sin baterías la cámara en el ciber no las pude subir. Lo intentaré ahora. Aquí no puedo titularlas, no sé si puede hacer, de todas formas, Comitán es la ciudad muy colorida y empedrada, el ambiente es diferente al de esta zona guatemalteca, quizás puedan reconocer.
Al cruzar a La Mesilla ya se nota una diferencia escenográfica, más banderines, más jolgorio, sin embargo la gente no cambia, los idiomas tampoco. Tantas lenguas. La radio durante todo el trayecto de la frontera transmite de forma bilngüe, sí, es realmente alucinante y lindo.
Después de la vuelta por Comitán, y los consabidos mates, preparé la salida y largué hacia la frontera de Ciudad Cuahutémoc-La Mesilla. Todo muy bien. Como tenía el permiso de aduana para el vehículo vigente, pasé como chifle y aunque llevo muchos bártulos y mucho circo, lentejuela y colgarejos, no me abrieron ni el baúl. Entré como pedo a GuateBonita y al llegar a Huehuetenango se presentaron las dos rutas, dos flechitas.
Si me voy por abajo, Lago Atitlán, Guate Capital, hay tráfico, tengo que cruzar la urbe, la ruta es buena y concurrida y ya la conozco.
Si me voy por el Quiché, la ruta es de montaña, no la conozco, sé que está pavimentada hasta Uspatán, no la conozco.
Tomo esta segunda opción, corro el riesgo y me voy por arriba. Hasta aquí llegué hoy. San Miguel de Uspatán. Atravesando los pueblos de Aguacatán, Sacapulas, Cunen…
Pensé que no había ciber, San Miguel de Uspatán es un pueblo pequeño. La gente es amable. En la plaza del centro hay unas mesitas que venden llamadas telefónicas, ahí están las muchachas ofreciendo los teléfonos para llamar. También las nenas que le venden a una señora los rellenitos de plátanos, nos hicimos amigas, se llaman Noelia y Brenda y me prsentaron a su primito que lustra zapatos y a toda costa me quería lustrar las alpargatas. Me contaron las chicas que van a la escuela, son inteligentes, sacaron fotos con mi cámara, les encantó y a mí me encantaron ellas.
Estoy en la Pensión de Galindo que recomienda Lonely Planet, me costó 20 quetzales! Calculen lo barato, un dólar son casi 8 quetzales. El cuarto es sencillo pero está limpio, huele bien, el baño está afuera y en el patio está el garrafón comunitario de agua potable. Detrás de mi cuarto, a pocos pasos por un pasillo, está la burbuja en estacionamiento cerrado.
Ya comí algo, un plato de papas fritas y dos buñuelos de plátanos, eso me costó en total 7 quetzales.
No sé cuántos kilómetros hice hoy, debo haber hecho alrededor de 300, lento, tranquila, deteniéndome en la panorama, con el vidrio abierto respirando el olor resinos de los pinos que me encanta.
Ya fui a un ciber pero estaban por cerrar, hay dos solamente así que vine a este, y ya está por cerrar… tuve que hacer cola porque todas las compus estaban ocupadas y acá estoy contándoles.
Mañana agarro el ripio. Oren por la burbuja. Dicen las buenas lenguas de acá que pasa lo más bien. Tengo 30 km más que son de pavimento y después vienen como 60 de ripio. Voy a ir despacio, evitando pozos y piedras. Hoy pensaba, después de todo también nos íbamos en el 4L al campo y mis padres viajaron en el Peugeot 403 hasta Paraguay hace más de 40 años.
No puedo subir más fotos para compartirlas con ustedes, esto está lento y van a cerrar, queda mucho pendiente por compartir, la idea es llegar mañana a Cobán, ya les contaré.
Los abrazo, gracias por estar del otro lado siguiendo los pasos de esta travesía, me gusta tener con quién compartirla, me gusta contarles, estoy muy contenta por todo.
Los surcos se dibujan en los campos en las laderas de las colinas, crucé varias colinas, subir, subir, subir y luego bajar, entre medio los poblados y la gente que al igual que en la región de abajo sigue siendo colorida.

Cobán, 5 de noviembre

Llegamos a Cobán. La burbuja se la re bancó. Un aplauso para la autita, mi autita colorada y femenina, una guerrera.
Anoche llovió toda la noche. Casi no pude dormir escuchando el repiqueteo constante de las gotas en el techo de chapa de la cochera, preguntándome qué va a pasar en el camino, qué va a pasar si se sigue empapando. La gente de la pensión de Galindo ya me había dicho que si seguía lloviendo por el Choro hay derrumbes y se cierra el paso y yo con ese autito que 4 por4 ni minga.
Cuando vi que era de día y el murmullo seguía azotando el techo en forma intermitente me levanté, me tomé unos mates y mientras miraba y miraba el mapa. El mapa no me decía nada. Podía regresar a Huehuetenango, deshacer el camino de ayer, el paisaje patagónico hacia atrás y volver a la zona baja de Chichicastenango, Panajachel, Lago Atitlán. La ruta larga. Miraba ese pedacito, una línea de menos de 4 o 5 cm que separaban Uspatán de Cobán. La ruta vista así, parecía nada. Una línea breve. Una línea hueca, significa sin pavimentar.
El mapa seguía sin pronunciar palabra. Sólo se escuchaba el sorbo largo, pensativo del mate y la música acompasada de la lluvia.
Vista desde afuera no parecía arreciar tanto. El sonido era engañoso. El cielo parecía clarear según mi deseo.
Encaré pa’l pueblo. Ahí están los que saben me dije. Los que manejan microbuses de Uspatán a Cobán tienen que cantarme la justa de cómo están las cosas. Buena onda total, solidaridad del camino. -Pasar, pasa.- me dijeron. -Ahí están las máquinas y la gente trabajando todo el rato. Agregan piedra al lodo para que se pueda pasar y pasar, pasa.
Se pusieron de acuerdo. Ellos están en comunicación entre las combis que salen cada hora u hora y media, cuando llenan, de Uspatán a Cobán.
-Usted no se preocupe. Nosotros nos comunicamos entre nosotros, y si el carrito se le queda, bajamos a toda la gente para que la empujen. Así que cargué y arranqué.
Iba lento. El ripio, al que acá le dicen terracería parecía fuerte, duro, firme y puntiagudo. Charcos y pozos. Yo estiraba el cogote, estudiando el terreno, eligiendo el surco que se presentaba mejor para tratarnos bien, la burbuja y yo. Así anduve por más de dos horas, sin dejar de prestar atención y sin dejar de cantar bajito mientras no dejaba de garuar.
Cuando ya calculaba que debía faltar poco -las combis me habían dicho que eran tres horas, aunque a mi paso yo había calculado que serían al menos cuatro- me topo con un cartel y el camino cerrado por piedras.
«Zona de derrumbes. No hay paso.»
Me quería matar. No había escapatoria. El camino estaba bloqueado.
En eso aparece un tipo en una camioneta blanca.
-Venga, si quiere me sigue, hay una vía de emergencia.
Y lo seguí.
Era un charquerío, un sendero. Gente, hombres y niños arrojaban canto rodado y rastrillaban sin descanso para afirmar una brecha por la pudiéramos pasar y pasamos!
Enlodados pero llegamos.
Acá estoy en Cobán. En la pensión de la Monja Blanca. Cuesta 75 quetzales, tengo una habitación bonita, amplia, da a un corredor con una hamaca y un jardín. Tiene Tv por cable, jarra de agua potable y Estela me dijo de cuál ducha sale más calentita el agua. Está lindo. Yo sigo contenta, agradecida de estar acá, agradecida de haber pasado esa línea breve del camino, la línea corta pero hueca, a pesar de la llovizna y el alud y los barros y de nuestra pequeñez insignificante en el planeta y de nuestra fuerza ínfima ante la naturaleza poderosa.
Cambió el paisaje otra vez. Otra vez se reverdece como esmeralda, se acaban los pinos y las coníferas resinosas y todo acá es de banana.
Ya comí pastel de banana, enpanada de banana y un pastelito de banana.
En el centro hay una señora que dice que vende empanadas argentinas. Tengo que ir a probarlas. Ya la saludé, me dijo que el dueño es un jugador de fútbol argentino que vive por acá.
El nombre de la pensión, la Monja Blanca, no se refiere a una monja en sí, es el nombre de una orquídea del lugar. Hay un viver, ahora voy a ver si me doy una vueltita.
La dueña de la pensión, Estela, estuvo en Argentina, la llevó su hijo. Se emocionó cuando le dije que era de allá y le brillaban los ojos cuando me hablaba del glaciar y las cataratas y del tango.
La burbuja a descansar, yo al ciber a contarles. Sigue lloviendo.
Como iba atrasada con las fotos van algunas de la llegada a GuateBonita. Hay de La Mesilla, la ciudad de la frontera, después hay de cuando crucé Huehuetenango, después de la ruta de ayer de Huehue a Uspatán y después de la ruta de hoy y la llegada a Cobán.
Aquí algunas imágenes de Cobán. La variedad floral es bellísima. Bastante exótica. La ciudad es resumida y sencilla. No es gran cosa pero está en medio de lugares que prometen ser más interesantes que la ciudad en sí. De todas maneras es lo típico, la gente de GuateBonita en las calles vendiendo sus elotes de todos colores desde el amarillo a el rojo como coral, elotes azules y violetas, largos y asaditos a la leña y mucha fruta. Y ahí nomás, pegadito, el puesto de Empanadas Argentinas. Dice la señora que las vende que el dueño es jugador de fútblo, que juega y vive por acá y que él las hace. La masa, buenísima! El relleno es de pollo, está bueno, pero claro,l no es esa carnecita con juguito que chorriiiaaa.
Lo que sigue chorrriiiiando es el cielo. Todavía llovizna. Me garúa finito.
Escuché en las noticias que es un temporal, las tormentas tropicales y ya pasará y todo lo que se moja se tiene que secar aunque después se moje de nuevo. No importa.
Ya me tomé unos mates y vine al ciber. Vine a dejar un mensaje breve.

Biotopo del Quetzal y Río Dulce, 7 de noviembre de 2009

Salí de Cobán por GuateBonita y con la idea de acampar en el Biotopo del Quetzal, zona de reserva ecológica que se conoce como región del bosque nuboso. Es una zona preciosa, verde, serrana, húmeda y con vegetación abundante y exótica, cascadas y mantiales por doquier.
Llegué rápido, en menos de dos horas desde Cobán ya estaba en la reserva. Dejé el coche en el estacionamiento y empecé a caminar por los senderos. Lloviznaba, pero esta vez mi deseo no era engañoso, el cielo se estaba poniendo clarito.
Pensé en quedarme ahí. Estaba bueno. Junto a cada espacio de acampe una mesita con sus bancas de madera, una parrilla y una palapa. Sin embargo, qué sé yo, no me quedé. Pensé en llegar un poco más adelante a otro lugar recomendado también en Lonely Planet, cerca de Salamá, un centro turístico con alberca y palapas y allá fui.
Llegué al centro turístico llamado Las Orquídeas y no me gutó, era una especie de parque de diversiones con toboganes de agua y albercas y un restaurante, nada de playa, parque, o espacio acogedor para acampar.
En ninguno de estos dos lugares había nadie, salvo los boy scouts en el primero y unos chicos jugando en las albercas en el segundo.
Qué hacer? Me pregunté y le pregunté al mapa. Sorbí un mate. El ruidito parece que responde. Adelante. A seguir la ruta. A Río Dulce. Pegué la vuelta de Salamá. Deshice unos kilómetros, no eran muchos, iba mirando si había algún lugar más copado por ahí. Llegué al entronque y encaré la ruta que decía Puerto Barrios.
El paisaje cambió, se fue achaparrando junto con la vegetación que durante un tramo se volvió agreste y espinosa para reverdecer de nuevo una hora y media después de camino.
En totalfueron unos 380km.No puse gasolina. El tanque seguíalleno.La gasolina de GuateBonita es GuateBuena, rinde más que la mexicana.
La carretera conduce derechito al Puerto Barrios donde el Lago Izabal y el río Dulce se encuentran con el Océano Atlántico, en Guatemala, y lindando con Belice, la cola de camiones era interminable. La ruta no es doble así que debía ir despacio y con mucho cuidado al intentar rebasar la hilera de containers.
Llegué a Río Dulce cuando ya había oscurecido, con la ventanilla abierta -trato de no usar el aire acondicionado para no forzar el motorcito de la colorada- calor y sin lluvia. Crucé el puente de lado a lado del río Dulce y empecé a prestar atención a los carteles para llegar al camping Hacienda Tijax que recomendaba Lonely Planet. Según decía estaba a 1 km alejándose de la carretera. Y allá me adentré, en la espesura selvática alimentada sin reticencias por del cauce generoso del río. No se veía ni lo que se hablaba en una especie de sendero campestre rodeado de jungla… y de río.
Al final llegué al parking de la hacienda, pero de la hacienda y del camping ni mu. No se veía nada. En la entrada, un hombrecito me había dicho que ahí debía dejar el carro y subir caminando unos tres minutos por unos puentes.
Encontré el puente, colgante y tembloroso, pero no me animé a seguir, así que pegué la vuelta y decidí buscar un hospedaje más al centro.
Llegué a la entrada de la hacienda, donde estaba el hombrecito otra vez, quien se ofreció a guiarme en bicicleta. Fuimos hasta otra casa, llamada La Finca y desde ahí, alguien, «el patrón» -dijo el hombrecito de la bicicleta- llamó por radio al guardia del camping para que me fuera a esperar a la entrada de los puentes, pasarelas, colgantes y temblorosos.
El lugar resultó ser precioso. No hay camping ya, son cabañitas conectadas por mulles y senderos, en medio de la jungla y sobre las aguas libres de las orillas del río Dulce.
Cuando llegué, la muchacha de la oficina-recepción me dijo que eran 160 quetzales, lo que excede sobremanera mi reducido presupuesto que debo cuidar a rajatabla si es que no quiero ponerme a tirar las cartas en la plaza del pueblo a voluntad y por lo que guste coolaborar. Todavía lo voy haciendo con elahorrito, así que le dije a la muchacha que no, que era muy caro y que buscaría algo en el centro del pueblo. Enseguida me bajó a 60! Eso ya era otra cosa, claro que debo compartir la habitación con una pareja de murciélagos -verán uno en una foto de la pared del cuarto- y el baño con un francés o candiese guapo pero babososo. El baño está lindo, está limpio y amplio y la cama está rodeada de un mosquitero pesado, grueso y consitente con lo que los murciélagos verán burladas sus intenciones de violar mi intimidad y convertirme en vampiresa.
El resto del lugar es un paraíso. El pueblo o centro tiene aires amazónicos, iquiteños, pero con un aire un poco más fresco. Es desorganizado, ruidoso y colorido. Me acabo de comer una ensalada de frutas con sal y algo parecido a polvo de cacahuates. Extraño pero rico. Y ahora de camino a la hacienda compraré algo más de alimento ya que por este lado es más barato.
Vuelvo a la paz de la hacienda. A tomar unos mates con el río. Amo el agua inquieta. Ayer, mientras venía en la ruta trataba de calibrar mi alegría, para no pecar de un exceso, y desée compartirla con alguien más, tener a alguien al lado para poder mostrarle o ver juntos. Quiero ver y quiero dar a ver, quiero aprender de la gente, reflexionar sobre sus modos de vida, sobre sus quehaceres, sus sabores, y sus necesidades. Y quisiera que otros con los mismos intereses pudieran estar conmigo o hacerlo por su lado, pero no dejar de hacerlo.
Quizás mañana me encuentre en una nueva frontera, por el Corinto y rumbo a Honduras. Otra vez Honduras, a ver cómo va la cosa por allá.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) México

Veracruz, 31 de octubre de 2009

Arrancamos. Fue un día de carretera larga. No es que fueran muchos kilómetros pero hubo dos embotellamientos que me demoraron como una hora cada uno. El recorrido fue básicamente, Guanajuato y la autopista que conduce a Querétaro y después San Juan Del Río y Tepejí y de ahí estrenando la autopista México-Puebla. No es gran cosa, está buena, pero nada espectacular, ni tan bonito como el camino a las costas de Michoacán y Guerrero que siempre me gustó. Eso sí, precipicios no faltan y gasolineras le faltan todas, por lo que cuando me di cuenta que iba en reserva, me desvié en la entrada de Texcoco y por la carretera común, regresándome unos kilómetros, cargué un poco el tanque. Hice un par de escalas técnicas, muy breves, efecto mate. Lo bueno de la autopista es que ayuda a evitar pasar por Estado de México y DF, cosas que una que ya se perdió por ahí un par de veces, prefiere evitar. Esta autopista nueva es rrrre cara!!!!!

Después ocurrió el primer embotellamiento causado -finalmente me di cuenta- por un accidente, y el segundo, porque como es fin de semana largo, por el lunes día de los muertos, hay mucha gente haciendo turismo de fin de semana y se atascó en una caseta, o, diríamos en argentino, peaje. Yo aproveché estos atolladeros para prepararme unos matecitos, así que de paso le di estreno al interior del habitáculo con manchas de mate. El pantalón, verán en las fotos, es más oscuro y verdolaga que la yerba con lo que no se notarán las manchas.

En otra parte del camino, por Orizaba, estado de Veracruz, hubo una niebla impresionante que nos obligó a ir a 40 o como mucho 60 por hora. Éramos una cola de lucecitas, no se veía ni lo que se hablaba, tal como dijo Edna, antes de perderme en la niebla…

Al final llegué a Veracruz. No estoy en la playa ni de campamento, está tormentoso y garúa finito.

Después de perderme por la ciudad, populosa, animada, encontré un hotel en el centro histórico, muy barato y con lugar para meter el coche, además me dieron toalla y tiene televisión.

Ya me comí unos tacos veracruzanos y escuché un grupo en la calle tocando son cubano.

Palenque-Chiapas-Tierra Zapatista, 2 de noviembre 2009

Palenque. Estoy en un camping, Maya Bell, muy cerca de las ruinas y a pocos kilómetros del centro donde vine a escribirles y a contarles.
El lugar es precioso, en medio de la selva. Cómodo. Tengo un pilar con enchufes y agua, pilar que además me sirve de mesa. Hay un restaurante con despachador de agua fría o caliente para el mate por lo que me hace hace falta usar la pavita verde.
Esta mañana conocí a Malcom, un inglés de unos 70 años que arrancó en el Cabo de Hornos con una moto y quiere llegar hasta Alaska y el círculo Polar Ártico. Ya ha recorrido los mares en velero y ha estado en todos los continentes del planeta. Un hombre sencillo y por supuesto muy interesante que me estuvo contando de sus caminos por América Latina. También me dijo que en el mismo camping hay un italiano que está viajando en moto hacia el sur, salió desde Canadá, en moto. El italiano esta mañana fue a las ruinas, así que aún no lo he contactado, pero como verán la locura de la travesía no es sólo de esta mujer argentina sino que ya, en pocos días, me encuentro con gente que está haciendo más o menos lo mismo.
Les cuento que la primera etapa, el primer día, desde Guanajuato a Veracruz, fueron 700 y pico de km y ayer desde Veracruz hasta Palenque 600 y pico. Hoy me quedo acá para descansar y creo que mañana arranco hacia Guatemala.
En Veracruz, pasée por el centro y el malecón. En el zócalo, el sábado 31 en la noche, había danzón con orquesta. Al día siguiente, ayer 1 de noviembre, antes de salir hacia Palenque, caminé por el Malecón. Ahí están el puertos, los barcos, los restos del antiguo fuerte baluarte de Santiago.
Arranqué hacia el sureste con tiempo despejado, sol, viento a favor. A mitad de camino llovió un poco y después bastante, pero entrando a Chiapas, la humedad es un vaho que expiran plátanos y palmeras. Sin lluvia y con un calor gratificante. Esto es verde, verdísimo, exhuberante.
Anoche sentía el repiquetear de la lluvia en el techo de la carpa. El cielo es plomizo y denso, tal como debe ser en casi todo el trópico. Nubes benditas y chaparrones sin los cuales la gente se chamuscaría. En el camping hay una pileta, así que esta tarde me daré un chapuzón. Quizás regrese a visitar la lápida de Pakal que ya vimos hace años cuando viajamos con Farid y Martín en 1997 y nos llamó poderosamente la atención, no sólo por su peso en toneladas de piedras, sino más bien por las inscripciones mayas y las ilustraciones que fueron reveladoras para las sentencias proféticas de esta sabia civilización.
En el centro de Palenque, hoy día de muertos, hay un reguero de vendedoras flores, sampasuchis y nardos, tal es en todo México. Mañana veré de partir hacia Guatemala, pasando por Ocosingo, Comitán, Teopisca… Frontera Ciudad Cuahutemoc. Ya pasé por ahí cuando fui a Honduras hace algunos meses, tengo vigente el permiso de aduana. Y quizás duerma cerca de Huehuetenango… pero eso será después, mañana.
Hoy por hoy estoy feliz. Apenas he salido y no puedo dar señas elocuentes de mi experiencia, sólo sé eso, que esta mañana soy feliz, que no cambiaría lo que estoy haciendo en este momento por nada, hoy por hoy, en mi vida, conciente de lo que significa estar vivo, este es mi deseo, el que estoy llevando adelante. Quisiera que todas las personas a las que quiero y a las que deseo transitar la vida con felicidad, pudieran encontrar aquellas cosas que se lo permitieran y tener la valentía de dejar de lado convencionalismos, prejuicios, inseguridades, miedos, porque VALE LA PENA.

Comitán Domínguez-Chiapas-Zona RRE ZAPATISTA- 3 de noviembre

Acá estoy, chocha en Comitán Domínguez. Es un lugar donde no pensaba detenerme, sin embargo, pasé, espié y me ha fascinado.
Partí «tarde» del camping de Palenque. La mañana es un grito en la selva, entre los monos y los pájaros y los frutos que se ofrecen desde los árboles y las gotas que se cuelan después de la lluvia entre las ramas. Me senté en el borde de la carpa, pequeña pero resistente a la tempestad. Anoche llovió mucho y fuerte y mi carpita azul y pequeña se la bancó.
El grito de la mañana, temprano, el cielo plomizo pero quieto y yo en el borde de la carpa, cruzada de piernas y el mate. En eso conocí a Luis. Es biólogo, de Guadalajara, viene bajando de Yucatán con una pareja vienesa con los que anduvo por Europa haciendo temazcal, acupuntura y otras yerbas. Charlamos, tomamos mates y cualquiera diría «se hace tarde». A mí no se me hace tarde. Yo no quiero que se me haga tarde. Quiero conjugarme con el tiempo como se presenta en una especie de simbiosis con el cosmos. El horario del reloj, el de los números, es falso, a veces nos sirve de guía, pero yo estoy en este viaje y mientras dure, quiero que dure en otro tiempo en el que creo es verdadero.
Así voy, tarde según los relojes, y llego a tiempo a esta ciudad bonita a la que no esperaba llegar. El panorama durante el trayecto de no más de 200 km que separa Palenque de Comitán, es tentador, interesante. No se puede ir rápido por ésto, y además, porque es un recorrido de curvas en la selva montañosa. En el trayecto creo recordar solamente tres rectas de no más de 300 metros en los que me saqué las ganas de acelerar a más de 60 km por hora. El resto, con calma, mate, pan, queso, fotos.
Llovizna de a ratos y hay poblados todo el tiempo y familias que se desplazan por el borde de la carretera con sus bebés colgando de los aguayos coloridos y sus trenzas y hay hombres y niños que vienen y van siempre con su machete.
La zona es declarada territorio zapatista, versa en los letreros, «aquí el pueblo es el que manda».
La ruta está buena, hay escuelas bilngües, pero cuánto falta! Por qué hay que seguir al paso del más lento? Hasta cuándo? La diferencia visible y dolorosa de las condiciones de vida de estos pueblos diseminados en este estado rico, exhuberante y bello… cuán difícil para ellos y para quienes de veras deciden luchar por ellos tratar de acercarlos a los avnaces acelaradísimos del mundo, de la tecnología, la comunicación, los descubrimientos.
Siento que habría que prestarles más atención. Mucha más atención. Se necesita más atención.
Entre Palenque y Ocosingo, me dejaron anonadada dos situaciones, mujeres indígenas semidesnudas, no pensé que era común en esta zona, y hombres, tirados a la vera del camino, tirados, durmiendo… borrachos… paré. Estaban vivos, pero tirados, inconscientes, y no todos juntos, porque bien podría pensarse que venían de una farra, todos juntos y ahí se quedaron con su pedo, pero no. Uno por ahí, otros dos, unos kilómetros más adelante y cerca, en el poblado, las mujeres, como si nada o si todo, lavando la ropa en una tina común, todas juntitas.
No quería pasar esta noche en medio de la frontera, en ese pueblo agobiante que es La Mesilla y que ya crucé hace poco. Los guatemaltecos siempre son amables y Guatemala es para mí GuateBONITA, pero no quería dormir en medio de la frontera. Tampoco se me antojaba entrar a San Cristóbal de las Casas, de donde salí decepcionada hace poco ante el giro comercial en que lo tornó la presencia zapatista, quizás como medio para mejorar la calidad de vida, pero que ha llevado a la población, no siempre autóctona, a tener una actitud antipática. Por eso y porque así es la vida y el viaje y el viaje de la vida estoy en Comitán Domínguez.
Encontré un hotel, no es de cinco estrellas pero sí de cinco camas, tengo cinco camas en mi habitación! Un baño privado, una televisión y un lugar a una cuadra para guardar el coche bajo reja y candado.
Hasta el momento la gente me ha resultado de lo más amable, el lugar pintorezco y la comida no sé, aunque tengo un poco de hambre así que les contaré en la próxima. Ah, el hotel con toda ese comfort me cuesta 100 pesos que es menos de 10 dólares y esta mañana puse 150 pesos de gasolina. No hay casetas ni he comprado más comida porque me quedaba de ayer, sólo agua, pa’l mate, vio? Y acá estoy, en el ciber, con el termo y el mate.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Colombia

Cartagena de Indias, 28 de diciembre de 2009

Larga y salvaje odisea para cruzar el Darién, de América Central a América del Sur, de Panamá a Colombia, por tierra, por barro y pasada por agua, mucha agua.

Llegar a Cartagena fue la odisea anteponiendo el adjetivo «larga». En Colombia se pone duro que alguien caliente el agua y la pavita està en el auto y el auto, me avisa Tea, todavìa està en el puerto de Colòn. No lo puedo creer. Esto no puede ser. Me pidieron entregarlo el 21 y al parecer no va a llegar ni para el 31! Espero que pronto haya una respuesta concreta al respecto. No me gusta pensar que la autita yace flotando en el mar, a la intemperie de la sal marina durante tantos dìas y la verdad me revienta que hagan esto. Dijeron que salìa el 23 y hoy es 28 y todavìa ni saliò. Estoy en contacto con Tea al respecto y si tengo que hacer quilombo llamo yo misma la naviera y demando, supongo que debo tener algùn derecho, es mi auto, està en un barco, tengo un papel de la naviera que lo corrobora y otro del puerto y ya paguè.

Volviendo a la larga odisea, el cruce del Darién, leer:    https://marialaqueviaja.com/zona-prohibida/

La lancha sale de un lugar llamado Tubalá donde baja una avioneta que debería llegar a Puerto Obaldía pero no llega, baja ahí nomás, en Tubalá, en la costa. Nada de aeropuerto o pisa de aterrizaje. Una locura! Luego la lancha que tarda dos horas o màs en llegar a Puerto Obaldìa, con la proa en punta hacia el cielo, embistiendo olas de dos a tres metros de altura. La lancha les hace frente y siempre pa’elante, cae como podrido sobre la inmensa masa de agua marina. El casco suena que parece que se parte y yo me consuelo, es un bote y està hecho para esto…

Puerto Obaldìa es un puesto militar, viven cuatro o cinco personas y el resto son militares y son muchos. Ahì se`pasa por migraciones para sellar la salida de Panamà y sale otra lancha hacia Capurgana. Esta fue de oleaje pronunciado tambièn, pero uno se va acostumbrando. Tardò media hora y se sella la entrada a Colombia. Capurgana luce màs encanto, hasta daban ganas de quedarse un poco pero visto y considerando que anunciaron una tercera lancha a Turbo encarè. Esta lancha ya para mì, fue una papa. Iba lo màs bien, con toda la experiencia adquirida, eran màs de las dos de la tarde, el mar estaba calmo o me pareciò a mì. Dos horas màs de lancha para llegar a Turbo. Turbo es feo. Nada que valorar. No habìa internet y no pude comunicarme, detalle nimio, pero ademàs de eso, nadie querìa calentar agua para cargar el termo y eso a mì, como una daga en el pecho, mientras, la pavita verde y la hornalla estàn adentro del auto en algùn lugar del Puerto Manzanillo en Colòn. Los hoteles en Turbo no bajaban de 8 dòlares y eran bastante decadentes, olorosos de humedad y sucios. Tuve que quedarme en uno porque ya a esa hora no habìa buses rumbo a Cartagena.

Esta mañana me levantè apenas amaneciò. No dormì mucho. El tv del hotel estuvo encendido con el volumen al mango hasta la madrugada, despuès hubo gritos. Me levantè como a las 5 y me fui a la terminal, sin mate. Salì hacia Monterìa, son como 4 horas y media de viaje. El camino es mitad de tierra y mitad de pavimento con pozos. Todo muy movidito, nada que envidiar a las lanchitas. En Monterìa, otro autobùs a Cartagena, cinco horas y media màs.

Lleguè y me tomè el metrocar hasta el centro, habìa tràfico y tardò cerca de una hora. Hoteles todos re caros porque dicen que empieza la temporada. Estoy en uno que cuesta màs de 10 dòlares y menos de 20, 25mil colombianos, 1 dòlar es 1900/2000 colombianos.

Supongo que voy a encontrar palabras para relatar las bondades de Cartagena, no las tengo hoy, no he visto casi nada y lo que he visto no me gusta, pero a todo el mundo le ENCANTA Cartagena, asì que a partir de mañana les cuento.

De todas maneras espero irme lo màs pronto posible a Venezuela.

Viaja por la aerolìnea Aires resulta màs econòmico que todo el traqueteo que yo hice, pero no lleguè a tiempo para conseguir pasaje con las fechas festivas de navidad y fin de año. Los que quieran hacerlo, Panamà-Cartagena o viceversa, aconsejo volar directo por esa aerolìnea y no hacer este trajín que no se disfruta mucho, sòlo como una experiencia màs, una aventura, pero es màs tardado, màs cansador y màs caro.

Esta màquina, en el hostal Holiday, tiene un virus, todo el tiempo, mientras escribo baila un cartel por la pantalla anunciando que la computadora serà atacada, ya me està mareando!!! Me voy a tomar unos mates al patio, espero conseguir agua o rompo todo!!!

Cartagena de Indias, 29 de diciembre de 2009

Cartagena es PRECIOSO. Tengo un problemita con la cámara de fotos. Quisiera ya estar metiendo fotos en el blog para que vean. Casona antiguas, coloniales, llenas de balcones con flores. Plazas enormes con calor y palmeras y de frente a todo esto, barrera contundente, amplia, impasible, el Mar Caribe. Es muy lindo. Lo primero que se cruzò en mi camino, de forma totalmente inesperada, fue la Casa de Garcìa Márquez. Ni sabìa que tenìa una casa acà y de pronto miro el mapa y oh! Estaba paradita en la esquina de su propia casa. A él no lo vi, pero pude intuirlo detràs de las ventanas. Estaba ahì.

Cambiè de hotel. Estoy en Casa Viena, cuesta menos de 10 dòlares, tengo internet gratis y cocina donde puedo almacenar mercaderìa en la heladera y calentar el agua para el mate. Me queda poca yerba y por acà no tienen ni idea de lo que es el mate, asì que no creo que haya.

Tea me avisò que probablemente el barco sale hoy, sino mañana, asì que me queda poco y voy racionando la latita de yerba que traje conmigo.

En cuanto pueda subo fotos. Los colombianos no son la amabilidad del otro mundo que me habìan pronosticado. Son simpáticos, normales, no sonrìen como los argentinos, ni tienen el semblante bueno de los guatemaltecos o los nicas, ademàs se ve que tienen un hambre, que donde pueden te sacan un peso màs, pero todo bien, de todo se aprende. Las personas del hostal son simpàticas, en la calle màs o menos. La ciudad es pintoresca, colorida, da para caminar y perderse en los callejones. Està lindo. Recorrerè centro y alrededores hasta que llegue mi autita querida y cuando la tenga, sigo viaje, al timón!

Cartagena de Indias, 30 de diciembre de 2009

Casi todas las personas con las que hablo un rato desde que estoy en Colombia, y si entramos en tema, tiene en su familia uno o más de uno, muerto sin saber quién lo mató. En la mayoría de los casos fueron encontrados amarrados con alambres, muy golpeados, torturados y con un tiro de gracia en el medio de la nuca. Qué pasó, quién fue… no se sabe. Se denuncia en la policía, no se denuncia en los medios. La gente con la que he tenido oportunidad de hablar, un rato, mientras tomo mate, es gente sencilla. No se animan a publicar sus historias, casi no se animan a contarlas, tienen miedo, porque tienen más hermanos, o porque tienen hijos. Por lo visto que esto pase es normal y están convencidos de que nada puede hacerse porque hacer algo resultaría peor.

Hay muchos militares. Están dispersos por todos lados. Me di cuenta hace un rato, que caminando, tomé dos fotos y en las dos, en el fondo hay un militar. No me sorprende.

Hoy fui a las playas cartaginesas, Boca Grande y Laguito. Son playas de ciudad, hay mucha gente. Se puede ir caminando tranquilamente desde el centro histórico, por el muelle de los Pegasos, y después, el largo malecón hasta que aparece la zona costera, moderna, de edificios altos. La playa es angosta, con escolleras de piedra. La brisa una bendición. Me tiré al sol como las iguanas y al mar como las sirenas y volví por los callejones del casco viejo amurallado.

Tomé mates mientras charlaba y charlaba y reflexionaba de qué manera hacer algo, algo que denuncie, multiplique pero no sea peligroso para nadie, es complicado, cualquier referencia, fecha, lugar, nombre, hecho, puede delatar de qué asesinato se trata… Quisiera gritar al mundo que esto está sucediendo, es muy feo, triste y doloroso. Es una mierda. Hay confusión en los colombianos. Los multimedios siempre tienen que ver en favorecer esa confusión y acá se ve que vienen haciéndolo desde hace largo rato. Es difícil refrescarle la memoria al pueblo colombiano, me alegra escuchar, después de una hora de charla la palabra «bogotazo», como un hecho lejano, histórico, pero que al fin y al cabo les pertenece y se oculta en un rincón de la memoria.

Esta noche ceno frutas, como para digerir una tarde demasiado condimentada.

Mañana termina el año 2009, según el calendario gregoriano equivocado y chueco, mañana sigue la VIDA y el VIAJE, los dos para mí son casi lo mismo, mañana, aguarda la Esperanza a la burbuja que viene llegando al puerto de Cartagena. Esa Esperanza me transporta con la mirada en el mapa, Santa Marta… Riohacha… Maicao… VENEZUELA! Falta poco. El corazón me arde, rojo como la estrella.

Cartagena de Indias, 31 de diciembre de 20o9

Venezuela deberá esperar y mi ansiedad ceder al mismo tiempo.

Por feriados y fin de semana en medio no será posible que tramite la salida del auto del puerto antes del lunes.

Hoy casi caigo en estado alterado de desesperación y angustia. Encima no me queda más que un puñado de yerba mate y los paquetes están en el auto. Sería muy feliz si me dejaran trepar al container, meterme adentro, sacar un paquetito de yerba y saludar de paso a la burbuja colorada y revolucionaria.

Entré en pánico porque llamé a la naviera y me dijeron, «tiene que pagar 65 dólares de consignación y 400mil!!!! De depósito.» (Además de que el barco llegó esta mañana y todavía no autorizaban el B.L para que yo pudiera adelantar algo en la aduana). Metieron el auto en un container. Viva la pepa, cada naviera y cada empleado se ve que hace lo que se le antoja en el momento de hacer algo. Yo no pedí container, pero a ellos se les ocurrió que era mejor y sí, seguro es mejor, pero ahora yo tengo depositarles para que vean si el container está en buen estado y lo limpien y después consideren si me devuelven algo, que ya me dijeron que limpiarlo lo tienen que limpiar y si está roto?? Yo qué sé cómo estaba antes de salir?? Además yo no pedí container!!!!!!! Y quién se hace responsable. La Barwil Agencies que fue la que me vendió el paquete??

Reconozco que conseguí un buen precio para lo costos reales de los fletes. Lo reconozco, pero justamente decidí embarcar porque era esa cantidad y no otra superior, sino había pensado regresar a México, vender el auto, comprar una bicicleta y empezar de nuevo.

Me revienta que me pasen por encima.

Hoy me reventaba casi todo. Compro un patacón, plátano frito. Cuesta 700 dice el hombre. Le hecha queso y me lo da y me dice con queso son 1300. Metetelo en el orto. Viste. Abusan. Esto es casi tan caótico al respecto como el Valle del Nilo, con la salvedad que hay un supermercado con precios visibles y yo para estar a resguardo de estas tranzas que me joden voy al super y después me cocino el hostal.

Como si fuera poco, los colombianos, tan amables que se pre-anunciaban, a todos y cada uno de ellos, en la calle, a los que pregunté si sabían dónde estaba la naviera, porque no la encontraba, ni siquiera se molestaron en abrir la boca para responder, simplemente movían la cabeza de izquierda a derecha.

«Hay gente que te invita a su casa a dormir y gente que te deja en la calle morir, hay gente de mierda y gente que no.»

Y hablando de mierda, el tapón de Darién debería llamarse «tapón de mierda». Ese tapón ahí no existe por necesidad de ecosistema o profusión incontrolable de la jungla. Ese verso que se lo hagan a los gringos. El tapón de Darién o de mierda, existe porque encierra un negociado enorme y ese negociado no es el Canal de Panamá, que igual es un negociado pero visible. En el tapón de Darién o de mierda, hay más que gatos encerrados. Y no me digan que no. Estuve cerca de ahí. En la puerta. La vegetación salvaje es fácilmente controlable. La ruta podría existir. Los milicos cuidan qué?? Hay tantos!!! Al italiano que encontré en los primero días se le ocurrió caminar y acampar entre el Darién y la costa y los paramilitares colombianos, lo sacaron con las manos atadas y los ojos vendados -para que no vea qué- y le advirtieron que fuera la última vez que se metía por ahí sin permiso. Qué tal??

El tapón de mierda nos jode la vida a los que aunque pocos, sumamos unos cuantos con el deseo y la oasadía y el atropello de querer surcar las Américas Latinas a pie, en bicicleta, en moto, en auto o con un carrito. Somos pocos, pero SOMOS, y esto nos caga. Para el resto del mundo es indudablemente un MUY BUEN NEGOCIO.

Y acá estoy. En el hostal Casa Viena, haciendo huevo. Leyendo. Ya me conzco la ciudad. Puedo ir a la playa, embadurnarme en Hawain Tropic y quedarme como las iguanas al sol hasta que pasen los feriados y la gente vuelva a trabajar. Con un depósito pendiente de 65 dólares que fui a hacer pero el único banco donde se puede cerró a las 11 porque es 31 y quizás, con suerte, pueda hacer el sábado en la sucursal de Boca Grande. Encontré la naviera preguntándole al pedo a los cartagineses, la encontré pateando. Previo me subí a una moto. Moto taxi, con casco y todo. Ese moto taxi me dejó por ahí, por la aduana, me habían explicado que era por ahí cerquita.

Afortunadamente el barrio no es tan choto como el de donde se hacen los trámites en Panamá. Es un barrio urbanizado, con casas, gente que vive ahí, algunos árboles y no es lejos del centro histórico así que regresé a pie, cruzando el puente de Román y con vistas al Castillo de San Felipe, por la Calle Larga llegué a la PLaza de la Trinidad y por la calle Guerrero hasta la de la Media Luna donde pasé por el hotel que estuve la primera noche ya que la empleada me había prometido un poquito de yerba que tenía en la casa. Es un poquititito pero de GRAN AYUDA!!!

Ahora tengo un B.L original, el sábado puedo ir a la aduana que atenderá desde las 8 para que vayan viendo… los papeles… y asignando un inspector… y a la sucursal del Citibank de Boca Grande, que atenderá desde las 11 de la mañana… un ratito… para adelantar… la naviera no trabaja hasta el lunes y hasta el lunes no pasa nada.

Esperamos. Venezuela espera. Yo espero. Y Argentina tendrá que esperarme un cacho más porque como va la cosa voy a tener que parar a laburar un rato antes de poder llenar el tanque en tierras brasileras. En Venezuela ya sé, que en cuanto a combustible no me tengo que preocupar, porque con un dólar tanque lleno.

Y aprovechemos cada oportunidad de brindar que por ahí se nos cumplen los deseos!!! Yo creo que sí. Ahí vamos.

Cartagena de Indias, 1 de enero de 2010

AÑO NUEVO! 2010!

Anoche brindé con ron con una pareja de argentinos cordobeses, periodistas y poetas.

Toda la noche hubo batifondo. Música muy fuerte. Los ritmos se enfrentaban desde las esquinas. Hubo fuegos artificiales. Inmensos. Los vi desde la terraza del hotel.

Varios de los viajeros que conviven aquí se fueron a una fiesta a la playa, a unos cuantos kilómetros de Cartagena. Volvieron un poco desilucionados. Dicen que fue un relajo de bebidas todo bien, pero había al por mayor y al revoleo LCD, éxtasis, cocaína… y además, les decían que había transporte de regreso y era mentira así que tardaron cuatro horas en regresar desde donde normalmente se tarda una hora y media.

Después de la medianoche me fui a leer, a pensar, a escribir, a seguir pensando, a dormir y en la mañana caminé plácidamente hasta la playa. Encontré un lugar calmo cerca de la orilla pero no tanto como para no ser presa de la embestida de la marea traicionera. Me apropicué panaza arriba y panza abajo. A eso de las 4, la tarde empezó a inquietar el hormiguero. Llegaba más y más gente. Junté mi pañuelo Palestino que hacía de lona y emprendí el regreso. Recién llego.

Hoy, playa.

Mañana, aduana.

Cartagena de Indias, 2 de enero de 2010

No adelanté nada.

La aduana o DIAM, no trabaja los sábados. Anticipo para los que vengan después. En la agencia de Ocean King o King Ocean, que es la naviera que se hace cargo del container en Cartagena, me dijeron, SÍ SÍ, EL SÁBADO TRABAJAN DESDE LAS 8, VAYA CON ESTE PAPEL QUE VA A PODER ADELANTAR UN MONTÓN. Fui. No trabajan hasta el lunes.

También fui a hacer el depósito de los movimientos de puerto al Citibank. Fui a la sucursal de Boca Grande que me dijeron que es la única que abre los sábados. SÍ, SÍ, VAYA AHÍ Y AHÍ HACE EL DEPÓSITO. Fui. No reciben depósitos en esa sucursal. Las otras están cerradas. Por lo tanto el lunes a las 8 de la mañana tengo que ir a hacer el depósito y al mismo tiempo tengo que ir a la aduana o DIAM a hacer el trámite o a ver, al menos, cómo se hace.

Si la ciudad de Panamá se destacó por ser la ciudad de gente más antipática y caracúlica de todas las que he pasado, Cartagena se caracteriza por ser la ciudad de gente más inepta de las que he pasado desde que salí de Guanajuato. Además, me parece una falta total de respeto que los empleados o funcionarios de King Ocean me hayan hecho perder un día pateando para no hacer nada. Al menos la ciudad es bastante bonita. Los barrios, los lugares donde tengo que ir no están tan lejos, puedo ir caminando, de paso mirando, pensando, elucubrando, engranando, puteando, bronceandome, insolandome…

Otra apreciación: en ciudad de Panamá las mujeres sacan a pasear el culo, dignos culos del monumento al bundäo, naturales. En Cartagena las mujeres salen a pasear las tetas, tetas de esas que aunque se acuesten como lagartijas al sol, no se desinflan, quedan como melones estáticos.

Voy caminando y voy sacando conclusiones acerca de la idiosincracia general de esta gente. Ejemplos:

1-El lanchero de Puerto Obaldía a Capurganá, tenía que cobrar 12 dólares. Le pago con 15. Espero el vuelto. Espero. Pido. Insisto. Lanchero acomoda sogas, salvavidas… Insisto, de nuevo. Al final exijo, dame los 5 dólares que voy yo a buscar el cambio.

2-Compro pasaje de Capurgana a Turbo. Previamente averiguo, cuesta 49mil pesos. Pago con 50mil pesos. Espero el vuelto. Nada. El hombre me mira inquiriendo con la mirada, que qué espero… el cambio por favor, me debe mil pesos. Cuesta 50mil me dice. No le retruco, cuesta 49. 50 precio de temporada, me dice. Lo miro, 49. Y me da los mil.

3-Voy a hotel trucho y feucho en Turbo donde nadie quiere darme agua para el mate. Pregunto cuánto cuesta, me dicen 14mil, llega alguien detrás, colombiano, pregunta cuánto cuesta, le dicen 12mil.

4-Tomo autobús de Turbo a Montería. Averiguo previamente, pasaje cuesta 34mil. Voy a sacar pasaje y me dicen 39mil. No, le digo, son 34mil. 39mil precio de temporada, me dicen… No, 34mil. Pago 34mil.

Sigue el camino y siguen los ejemplos horribles de este tipo.

Hoy lo que me molestó, y no tanto, porque a estas alturas me da risa, es la falta de respeto y la ineficiencia, la gente que se supone trabaja en un rubro y que se supone debería saber cómo se manejan las instituciones fuertemente vinculadas a ese rubro, no saben nada. Parece como si fuera la primera vez que reciben un auto embarcado.

PERO ESTOY CONTENTA!!!!

Tengo contacto en Caracas, Henry, hermano de Urania, profesora de español que conocí en Guanajuato. Ya me escribió Henry y ni siquiera lo conozco y por lo que su hermana Urania me contó, será un eslabón fundamental en el tramo del viaje que tan ansiosmanete espero. Creo que él podrá ayudarme a saber dónde ir, a qué puerta golpear para trabajar en Venezuela. Quiero ser parte del proceso bolivariano. Quiero ser parte. Quiero estar ahí, quedarme un poco, hacer algo y algo más todavía.

Es probable que mi llegada a Argentina se atrase, se postergue, pero no es posible que se suspenda, en algún momento, presumiblemente y con buenas perspectivas, en el 2010, voy a llegar. El tiempo vuela y voy a llegar de un momento a otro, pero ahora tengo tanta Venezuela por delante como inversamente proporcional dinero en la bolsa.

Cartagena de Indias, 5 de enero de 2010-Autita nerede?Síííí, ahí estááá!

Al fin. Autita en «parqueadero» a la vuelta del hotel.

Recuperar un auto embarcado en Cartagena es inhumano. Se necesitan dos días. Cada paso es generar un formulario, una base de datos, una colilla, un link. Cada generación requiere dos horas y pasar por varias oficinas o ventanillas para ser selladas. Algunas de estas oficinas están en Manga, a 20 minutos caminando del centro. Otras están en Contacar, barrio Mamonal, a 15 minutos en vehículo de Manga.

En Contacar, todo se paga. Los días de almacenaje son 3, siempre, no importa lo que diga la naviera en cuestión. La gente del puerto me aseguró que son 3 y corridos, si hubo feriados en el medio, mala leche, hay que pagar igual.

Haciendo historia. Tuve que entregar el auto en Puerto Colón el día 21 de diciembre. Dejé la llave pegada en la puerta. El auto sería embarcado fuera de contenedor. LO-LO. Más barato. Para mí accesible, dentro de mis posibilidades. El barco saldría el 23 y yo tendría tiempo porque me habían dicho que había 5 días gratis de almacenaje en Puerto de Cartagena.

El 23 me informan que el barco se atrasó y saldrá el 27. Me parece bien, porque es el mismo día que sale mi vuelo a Tubalá y así no corro riesgos de pagar alamacenaje si las lanchas se demoran.

Llego a Cartagena el 28 y me informan que el barco se rompió y va a haber otro para el día 29. Este barco carga al final mi auto, dentro de contenedor y el barco llega el día 31.

El 31 intento empezar el trámite pero ya se vive el fin de año y no se puede adelanbtar nada. El primero de año, menos. El sábado 2, la DIAM (aduana)en Manga, no trabaja, pero el puerto sí. El domingo 3 no.

Cuando el lunes 4, reclamo los días que se me cobrarán de almacenaje por los feriados, la secretaria me dice que el puerto trabajó el 2. Yo le retruco que la DIAM, que es lo primero que hacer no. Le explico a la chica que así las cosas, está mal coordinado, mal organizado, que hay que cambiarlo para que a los que les toque pasar en otro momento por situaciones similares no pasen por los mismos problemas que yo. No puede ser que se cobre almacenaje cuando hay más de 3 días consecutivos que son feriados, no puede ser que se pretenda trabajr en puerto ingresando mercadería a Cartagena si la aduana va a estar cerrada. Es que no tiene sentido. La secretaria, cándida, me dice «siempre hemos trabajdo así» y a mi me salió del alma decirle «pero… entonces… son todos tarados». Medio con tono de pregunta.

Para esto ya vengo con problemas.

Ayer, lunes, antes de las 8 de la mañana ya estaba en la puerta del Citibank del centro para pagar los 65 dólares a nombre de Caribbean American Shipping. Pago. Voy a la DIAM. Entrego alegremente las primeras copias del B.L, pasaporte primera hoja y hoja del sello de entrada a Colombia, tarjeta de circulación.

En todo momento entregué copias, siempre. En ningún momento, nadie, me solicitó un solo original. Ni uno. Me di cuenta que lo que importa es sacar dinero, mucho dinero. La autenticidad del vehículo, el titular o lo que contiene lo tienen olvidado. Para el caso, mejor. Una cosa menos.

Bien. Continúo.

Con esas copias en la DIAM, van a generar un formulario. Espero 2 horas y media. El lugar es agradable, hay asientos, hay aire acondicionado, está limpio. Me entregan el formulario y me solicitan ir a Contecar -primera vez que escucho el nombre- y buscar a Jesús Martinez para que firme ese documento.

Monto en una moto. Una moto es una moto. No es como el mototaxi o motocar de Cuba o Perú. Es una moto. El pasajero, yo, se sienta atrás del conductor con un casco que el conductor le presta y allá vamos.

En Contecar, pregunto a unas cuantas personas quién será Jesús Martinez, explico por qué lo busco y al final lo ubico. Cuando le doy para que me firme los papeles parece no entender y me dice que tenemos que volver a la DIAM. Volvemos con un amigo de él que nos lleva en coche. Pregunta. Me firma. Me firma el director. Ese papel es la inspección de la aduana. Inspección?? Firmaron sin ver nada.

Con eso tengo que ir a la naviera King Ocean de Caribbean American Shipping, a liberar el B.L. En la naviera me exigen el depósito por posibles daños en el contenedor. Ya había escrito a Evelyn de la naviera Barwil Agencies de Willhem, en Panamá, solicitando me eximan de este depósito y posible pago ya que fue error de ellos poner mi auto en un contenedor cuando debía ir como carga suelta. Me quejo, me enojo, lloro, pero ni siquiera esta receta de las lágrimas Zulema Alarcón funciona. Son inflexibles. Por dos horas esperamos respuesta de Panamá, para saber si van a asumir los gatos que origine el conenedor. Finalmente me prestan el teléfono para llamar a Evelyn y ella me dice que no. Que la decisión de poner el auto en contenedor fue que había temporal, mal tiempo. Y no. No se harán cargo. Le cuelgo mal.

Salgo, corro, vuelo al centro, necesito 200 dólares urgente. Los consigo. Corro y vuelo otra vez a la naviera, en esta oportunidad, en forma rauda, noto cierto respeto por mi tono autoritario al habalr con Evelyn, me facilitan todos los recibos que necesito y liberan el B.L.

Voy rapidísimo a Contecar. Son las 3 de la tarde. Llego con la ilusión de ya tener casi todo el trámite hecho y la secretaria me recibe con la indicación, «muy bien, con todos estos documentos, vamos a INICIAR, le trámite de la base de datos para…»

Ahí, 3 de la tarde, empieza otro largo periplo de recabación de datos, formularios, colillas, sellados, fotocopias, facturación, pagos! Hay que pagar más. 240 dólares por el movimiento en puerto pero al puerto. Ya había pagado 65 a la naviera. Hay que pagar el almacenaje, más 80 dólares de vaciado del contenedor. Me siento agotada, confundida. No me dan los números. Quiero seguir viajando. Yo tenía todo calculado. Yo tenía el presupuesto. Parece que se me acaba el mundo en ese momento, con tantos papeles por llenar, por fotocopiar, por duplicar, generar, pasar por una oficina y por la otra y después esos son para hacer otros y cad vez son dos horas. Estoy tan desesperada y sin saber cómo voy a resolverlo que la miro a la mujer y con lágrimas Zulema Alarcón le digo y pensar que yo estoy cumpliendo el sueño de mi vida, que al fin lo puedo cumplir porque los médicos me dieron tres meses de vida. Ante mi desazón total, la secretaria me da un sermón de lo valioso de estar vivos hoy y de no pensar en la muerte y Dios y la Virgen, pero de omitir un paguito, aunque sea uno solito, ni hablar.

Me dan más formularios, tienen que ser llenados con letra clara, sin enmiendas, ni tachaduras, pero apoyando en la rodilla, porque ahí afuera, aunque está bien el lugar, limpio, fresco, no hay mesas. Hay muchos empleados que miran. No tienen mucho que hacer. Hacen de vez en cuando algo, con una pachorra indiscriptible.

A las 5 de la tarde, me informan que el vaciado de contenedor, siempre, se programa para el día siguiente.

Entre todos los pasos a hacer fui y volví 4 veces de Contecar a la Diam. Regresé al hotel a las 8 de la noche, previo comprar verduras para hacer una ensalada y acompañar el pesacdo sabrosísimo que hiz Norman.

El día de hoy, 5, fue casi igual hasta las 4.10 de la tarde, hora en la que al final pude sacar el auto del puerto. Estoy my feliz por esto. Como una parturienta, cuyo dolor, al ver asomar la cabecita del hijo amado, se termina. Es más, la hija autita vino con un raspón adicional, una manchita de nacimiento, y sin la llave; por suerte tenía un duplicado en la mochila en el hotel, y moto viene, moto va, pudieron sacarla del contenedor. El contenedor tenía el techo roto, así que el temporal funiculí funiculá. Por suerte no me hicieron responsable de los agujeros, solamente de limpiar el contenedor y me devolvieron buena parte del depósito de 200 con lo que pude cancelar parte de los otros pagos del puerto.

Muchas veces, cuando quería tener información de otros viajeros, acerca de qué hay que hacer para embarcar y desembarcar un auto entre Panamá y Colombia, ellos normalmente escriben «son tantos pasos que no es posible y sería aburridísimo contarlos». Nadie es capaz de describir, narrar, todo lo que hay que hacer. Por eso digo que es inhumano. Porque a cada ventanilla que a uno lo mandan, hay que esperar, porque cada espera lleva a otra espera y cada espera lleva a otro pago. Es larguísimo y muy caro. De todas maneras tengo toda la onda para ayudar con las respuestas que estén a mi alcance a los que quieran hacerlo. En Panamá pueden contar con la ayuda de Tea, inavluable, aunque en este caso las navieras no resultaron bien, ella conoce a todas y seguramente esta experiencia mía servirá para que evalúen si les conviene o no utilizar los servicios de las que a mí me tocaron. Yo, mientras no exista una ruta en este tapón de mierda, que no son más de 84 km, volvería a cruzarlo, pero en monopatín, en bicicleta… en auto, así, no. Estuve averiguando los barcos que van desde Manaus a Belem o Porto Velho por el Amazonas, demoran entre 4 y 6 días y cuestan con auto y alimentos para el pasajero, mucho menos de la mitad de todo esto. Esto es vergonzoso. Es un robo a cara descubierta.

Hoy estoy tranquila, demás está decir que una de las primeras cosas que hice fue verificar la presencia de la yerba en la conservadora y sí, ahí está! Tengo yerba.

Voy a darme una buena ducha y unos buenos mates.

Pamplona, 18 de enero de 2010-Nous allons illegaux

Cuando hace un par de años, mis hijos y yo llegamos a Tunez, tras haber cruzado el Mediterráneo desde Sicilia, intentamos jugar a ser fugitivos en el norte de África. Entramos escabullidos por las dársenas de un puerto nocturno y nos perdimos en la oscuridad detrás de nuestras mochilas enormes, con la voz agitada cantábamos, nous allons illegaux, nous allons illegaux… Esa vez, fuimos sorprendidos por un policía disfrazado de civil, fue amable, en general, todala gente en Tunes, fue muy amable, aún cuando nosotros fuéramos fugitivos.

Ahora estoy en Colombia. Ilegal. Ilegal en Colombia.

Vine por una ruta que me fueron explicando en las alcabalas del camino. Salí de Mérida esta mañana, Denyris, la dueña del hotel, venezolana y periodista, no me dejaba ir. Tomamos mates, quería seguir charlando. Me regaló una bufanda tejida al crochet, en la montaña hace fresco, sobre todo cuando desciende la bruma de las tardecitas.

Al final nos despedimos, con besos y abrazos, ella invitándome a su casa y yo prometiendo regresar.

Oficialmente, sigo en Venezuela. Nunca salí según no lo atestigua mi pasaporte.

Salí y tomé la ruta que de pronto dejó de parecerse a los nombres estudiados en el mapa. Yo hago una lista en una hojita, los nombres de pueblos que debo ir cruzando o desvíos a tener en cuenta, un boceto o borrador de lo que será el camino. O el papel mentía, o era de un viaje anterior, o yo estaba soñando -a veces pasa que en los sueños se nos adelantan, se nos confundem las cosas, la ansiedad nos traiciona dentro del insconsciente y es como estar viviendo un viaje más, con otros percances, otros amores, otros paisajes, es maravilloso-. En fin, que los nombres del machete no se correspondían con los carteles de la ruta. Pensé que había agarrado para el lado de los tomates, no es raro, siempre me equivoco varias veces y a lo mejor como antes fui a un supermercado grande a gastar bolívares en víveres, me había perdido. Pero no. Preguntaba a los guardias en las alcabalas y me decían que estaba bien, que llegara hasta Coloncito y ahí doblara en el toro, a la derecha. Yo no había anotado ningún Coloncito, pero la ruta estaba buena, una autopista, así que pregunté algunas veces más y le seguí dando. De pronto, OH! Puente roto. Desvío. Cruzar por el río!! La autita!! Río!! Nooooo. A caeja noooo. No había vuelta, la cola de autos, auto al agua! Cruzamos. Seguimos y al rato, puente caído, río con correntada, un pibe adentro guiando a los autos, agua a las rodillas del pibe. No va a pasar, le digo yo por la ventanilla. Autita es muy bajita. Una liliputiense. Sí pasa, dijo pibe y autita al agua! Se portó y a partir de hoy, no me caben dudas que además de terrestre es anfibia.

Llegué. De Orope, salida de Venezuela a Puerto Santander, Colombia. Nada de migraciones, nada de ventanillas, nada de oficinas, un puente de fierro, un cartel de Chávez saludando Feliz Viaje y una bandera de Colombia. Su ruta. A los 45 km estaba en Cúcuta y al rato en Pamplona. Ilegal.

Espero que esto no me traiga problemas al salir para Ecuador. Tengo menos garantías que posibilidades, pero tengo un pasaporte confuso, con tantos sellos y tengo tantos papeles… que no voy a hacer malos pronósticos, sino, todo lo contrario.

Pamplona es una ciudad colonial, muy vieja, de una edad colonial que se adivina muy temprana en su construcción, el hotel donde encontré lugar, con estacionamiento al lado, económico y gente cordial -agua para mate-, también trae consigo unos cuantos siglos. Me gusta.

Salgo a perderme en los callejones que serpentean las laderas andinas, altas laderas.

Me acostumbro con cierta dificultad al sabor de haber dejado Venezuela -aunque oficialmente sigo allá y si me quieren deportar, no me niego-. Una parte importante de mí permanece allá. Lo que he visto en ese país supera lo que desde antes traía como una ilusión. Las decisiones se toman todo el tiempo, sin titubeos. No se le da mucha vuelta a nada. Algunos acusan «autoritarismo», pero antes seguro hubo una advertencia, una ley, una decisión orgánica comunal; y si alguien o alguienes no cumplen, especulan, mienten… y se actúa en consecuencia, de inmediato, pregunto ¿autoritarismo? Las cosas se hacen, es visible, hasta la gente que medio sin saber por qué, dice que no le gusta el gobierno de Chávez, en la discusión, no puede dejar de reconocer lo que es demasiado evidente como para ser ocultado, callado, malentendido, fui testigo de hechos todo el tiempo. Culpa de las maquinaciones mediáticas, de los comentarios, de que cuesta creer en el ser humano y sus buenas intenciones, de que hay gente que todavía cree y vale la pena, yo llegué a Venezuela con reservas, por guardar una actitud crítica y no ser encegecidamente obsecuente con mis principios e ideología, me propuse observar, escuchar, a ver si era cierto o no era cierto esto o aquello. Doy fe de que la realidad superó mis esperanzas y fraguó cualquier reserva. Si antes era chavista, ahora soy más chavista que antes, y debo agregar, aunque suene abusivo o exagerado, que lo que veo en ese hombre cuando habla con la gente, lo que escucho, es un gran amor, inconcebible en este mundo de cosas, capitalista y ultrajante, es un amor muy grande.

Pero ahora estoy en Colombia, ilegal. Debo resignar algunas consignas, soltarme el pelo para que la estrella roja no me delate, y seguir avanzando hacia un horizonte nada lejano.

San Gil, 19 de enero de 2010

En la ciudad de los giles.

Esta ciudad se llama San Gil, creo que no es el gauchito, porque éste, en lugar de bombachas, andaba de sotana -va foto-; la ciudad está enclavada en el medio de la cordillera. Es una ciudad colonial, con un vasto movimiento puebleril en las calles, de simpáticos giles. Como si fuera poco, me alojo en un dormitorio comunitario en Macondo. Ya compartí unos mates con Úrsula pero aún no he visto ni santo ni seña del coronel Aureliano. El primero de los Buendía sigue atado al árbol y yo abro puertas a hurtadillas por ver a Melquíades.

Esta mañana tomé la carretera de Pamplona a Bucaramanga, la ciudad de Maritza, compañera del camarada Fernando Morón. La ruta que une Pamplona con Bucaramanga y luego Pamplona hasta San Gil, es típico camino serrano. Curvas y más curvas. No hay opciones. Acá ni Mahoma vino a la montaña ni la montaña se fue a Mahoma. La montaña está ahí, firme e inconmovible, dura como su misma piedra. A veces la ruta se vuelve tan angosta, que en algunas curvas, cuando un camión me enfrentaba, yo me agachaba y me hacía chiquitita -más chiquitita- adentro de la burbuja, para que el camión amenazante no me aplaste. Como no hay opción, por esta ruta, pasa todo el tráfico necesario hacia Bogotá de norte a sur y viceversa. Es concurrida y lenta. No se puede ir prácticamente a más de 60 km por hora, por un lado por la secuencia de curvas, por otro, porque uno queda chupado atrás de un camión de carga y no es posible rebasar.

En Bucaramanga, ciudad grande, me extravié entre los bocinazos y las avenidas y volví a encontrarme en la autopista que en breve se resumió otra vez a una angosta senda pavimentada pero irregular.

Y se acabó lo que se daba. Se acabó la gasolina venezolana y hubo que sacrificar una puntada ovárica y cargar 40mil pesos! 20 dólares! Ay! También reaparecieron en escena los peajes, hoy fueron dos de 6000 y uno de 4000; Y…

la policía!

Me pararon, los soldados, para requisar el vehículo. Abrimos el baúl, miraron y toquetearon los bártulos y nos entretuvimos con la charla, el viaje… la travesía… uno de ellos quisiera hacer un viaje de este tipo, así que me preguntaba cosas, acerca de los caminos, las dificultades, el embarque y siga su ruta. Feliz viaje! me dijo con una sonrisa y por suerte, no me pidió papeles.

El paisaje, durante todo el trayecto, es impresionante. La cordillera muda de abrigo según la altura y la humedad. Hay tramos desérticos, de ocres, lilas y caobas, de los que de repente brotan los múltiples verdes. Se viste y se desviste, igual que la gente que bordea el camino con sus ponchos de lana o sus escotes.

Vuelvo al corredor de Macondo, hay una ventana abierta al cielo, impecable para unos mates en la hamaca anaranjada.

Villa de Leyva, 20 de enero de 2010

Llego cantando con Soledad Bravo, a viva voz y lágrimas en los ojos, la era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor, y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir. Hay que acudir. Lo grito.

Valle de Leyva es lo más pintoresco que he visto en Colombia, es un pueblo de mentira con gente de enserio. Un pueblo donde me gustaría sentarme en una mecedora a tejer en lana cruda, detrás de un ventanal con malvones, sin que se me ocurran esas inquietudes constantes, de como sigo cantando con la canción, dejar la casa y el sillón, pero, la madre vive hasta que muera el sol y hay que quemar el cielo si es preciso, por cualquier hombre del mundo. Por eso me niego a quedarme en este pueblo blanco, bajo un cielo que a fuerza de no ver nunca el mar se olvidó de llorar y en cuyas callejas de polvo y piedra por no pasar ni pasó la guerra, sólo el olvido y YO, como ustedes escucharán, larlalalá! sigo cantando y andando mientras canto y así será, hasta la victoria.

Pero volviendo, Villa de Leiva, para hacerle una visita, vale la pena. Para llegar acá hay tres peajes de 6mil pesos cada uno, desde San Gil; la ruta es montañosa pero no tan escarpada como desde Cúcuta a Pamplona y de Pamplona a San Gil, la ruta está bien, es angosta y de montaña pero en bastante buen estado, exige una velocidad máxima de 80km por hora y desde San Gil toma unas tres horas. Por suerte todavía acuño víveres venezolanos, acabo de saborear media lechosa gigante y dulce. Llegué con la idea de acampar, pero visto y considerando que no encontré el camping que aconsejan en la guía de Lonely Planet y que autita empezó a rezongar por las calles empedradas, empedradas al cien por cien, nada de adoquines, piedra sobre piedra irregular, al final me quedé en la posada Colonial que también recomiendan en la guía como barata y buena y me parece buenísima.

Manizales, 21 de enero 2010

Larga la carretera. Más que larga con complicaciones y demoras. Agotadora. Agotadora porque tiene más curvas que Isabel Sarli -y que Raùl Gaido juàjuàjuà y que Maria Rotundo- y ademàs, agotadora porque tiene tantos peajes que en un dìa de viaje se agotò mi fondo planificado para tres o cuatro dìas. Una barbaridad lo que cobran, encima la nafta. No se consigue la «extra» (super) en todas las estaciones de servicio. La extra està costando 8700 pesos y pico el galòn.

De peajes juntè los papelitos, no tengo ganas de hacer la cuenta, pero a grandes rasgos desde Valle de Leyva hasta Manizales hay ONCE PEAJES!! Cada uno cuesta entre 6000 y 7000 pesos y son como 500 o 600 km en total los que hice hoy y que me tomaron DIEZ HORAS!! (Extraño a Venezuela, Venezuela bendita y gratis)

Entré de forma equivocada a Bogotá, perdida durante un rato y pèrdida de tiempo. Lo que aconteció fue que pregunté a un don señor por dónde tomar la ruta a Manizales y me dijo que en el Puente del Común tome a la derecha y después siga recto y después por ahí había una curvita y tenía que pasar por abajo de otro puente… entonces yo iba muy atenta, buscando el Puente del Común, que fue más o menos como decir, en la casa del conejo de Riva y peor porque lo del conejo hasta debe tener letrero, pero bueno, era un santo y seña muy particular el del puente del común, no como para ponerlo con mayúscula, así que yo lo re pasé de largo y cuando quise acordar tenía un cartel adelante que me decía BIENVENIDOS A BOGOTÁ DC. Noooooo!!!!!!! Pero salí. Fue re cómico porque me metì en un peaje que no me tocaba y cuando averigûé y como ya estaba ahì en la caseta, me bajè del auto y le pedì a todos los autos de la cola que por favor dieran marcha atràs y se corrrieran porque yo le habìa errado fiero y ni en DOPE iba a pagar un peaje demais. Asì que armè un kilombo bàrbaro en la ruta, los que venìan llegando que tocaban bocina y yo dirigiendo el trànsito, juàjuàjuà!!!!!!

La ruta entre Bogotà y el cruce que bifurca Manizales o Medellìn, hasta ahì es insoportable, una cola de camiones y colectivos y gente y un caloooorrrrr… despuès se calma un poco, pero le daba y le daba, a 40 y hasta 60 km por hora, màs no se puede, y Manizales no llegaba nunca, y yo me preguntaba la concha de la lora, dònde queda Manizales y una voz conocida que me respondìa, tranquila Marìa, ya estàs por llegar.

Lleguè casi de noche y empecè a buscar el Mountain House. Estacionè y cuando lleguè a la direcciòn que da la Lonely Planet, cerrado. Unos pibes me explicaron que se mudò y còmo llegar y acà estoy. Es en la Calle Larga, a tres cuadras de la Zona Rosa. Un barrio residencial, el Mountain House una masa, re lindo. Tenemos internet, desayuno incluido, cuesta 10 dòlares, y duermo en un dormitorio comunitario con dos muchachos que aùn no tengo el gusto de conocer pero acà estoy rodeada de unas chicas argentinas de Catamarca y Tucumàn, muy divertidas. Mate que da la vuelta.

Afortunada, porque ayer, en el Colonial de Valle de Leyva, estuve haciendo de las mìas, changa, le tirè las cartas a la gente, por lo que guste cooperar, a las gringas les cobrè un fijo en dòlar y bueno vamos zafando viteh.

El camino es alucinante. La montaña cubierta de un verdìn casi todo el tramo, las montañas paren entre sus laderas abiertas màs montañas, el atardecer fue indescriptible, los picos irregulares, naciendo sombreados en la bruma,la bruma que se diluye en la luz, hermoso. Esta es la ruta del cafè y los lugareños son tan simpàticos que hasta parecen venezolanos. Es otra onda, creo que me caen mejor los colombianos de este lado y aunque dicen que Manizales tiene pocas bellezas que ofrecer porque sucesivos terremotos la han destruido, yo hace un rato salì a comerme un maicito y me parece que es una ciudad interesante, asì que mañana, con màs luz, darè mi veredicto particular y acompañarè de algunas imàgenes.

Tengo un amigo saltimbanqui, es argentino, tiene una escuela de circo y acrobacia en La Plata.

Esta mañana, paseo por Manizales, ciudad de medio millòn de habitantes, habitantes simpáticos, gente activa, piola. Ciudad castigada por terremotos, reconstruida una y otra vez. Luce bien. Mucho trabajo artìstico en las calles.

Descanso y tomo mates como si estuviera en casa en el Mountain House. Planeo seguir mañana, de proa al sur.

Ah! Novedad. La gasolina extra aumentò, 8999 el galòn y encima es viernes que no se pueden tirar las cartas… y buè, habrà que salir a bailar a la calle con Matìas.

Popayán, 23 de enero de 2010

Ciudad blanca blanquìsima, erigida en las postrimerìas del siglo XVI. Casa altas y faroles. El paisaje cambia de olores. Se respira azùcar en su estado primigenio. Huele a dulce el camino. Los camiones pasan con cuatro, cinco y hasta seis acoplados cargados de caña. Los ùltimos acoplados se bambolean, ay mamita querida, si se nos cae uno encima…

Arranquè en la mañana desde Manizales, perfectamente, temprano. En las rutas de Colombia hay carteles, buena señalización, no me perdì, pasè por Cali y me entusiasmè en varias rectas, pensè que a ese ritmo llegarìa a Pasto, a dos horas de la frontera con Ecuador, pero lo bueno dura poco. Las montañas volvieron a parir laderas entre sus piernas de riscos y otra vez las curvas. Me detuve en Papoyàn, segùn era el plan.

La ruta fueron màs o menos 700 km. Gasolina, tanque lleno, 70mil pesos, què dolor… y peajes, DIEZ!!! De entre 6500 y 9500 pesos. Una guasada. La ruta està bien, pero voy a tener que empezar a hacer tiradas extras, jijiji.

La cana me parò dos veces. Con el primero casi entro en conflicto. Querìa plata. Me pidiò los papeles y los que le mostrè le parecieron bien… pero me pidiò otro, un seguro SOAC o algo asì. Al final lo convencì, ya me recorrì toda Colombia y nunca me pidieron eso asì que no me joda Don OFICIAL. Zafè. Con el segundo fue màs fàcil, charlamos del viaje. Odio que me paren. Pero buè. Acà estoy. Respirando azùcar y tierra hùmeda porque empieza a llover, en un hostal, dormitorio comunitario, con agua para el mate, y ganas de comer algo sòlido que no sean galletitas. Todavìa tengo galletas venezolanas y mangostinos nutritivos, un manjar.

Mañana, si la estrella y el viento nos acompañan, seguimos cantando a viva a voz en el camino, hacia el sur, quizàs con escala en Pasto, cada vez màs cerca de Ecuador, donde ansìo abrir la sonrisa pura y sincera, atarme el pelo en dos trenzas y estrechar camaradas.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto ) Ecuador

Ibarra-ECUADOR!! 24 de enero de 2010

RReQueteBien TODO. Estoy en Ecuador. Como estaba ilegal en Colombia me hice la boluda y no paré. No me detuve. Miraba la nada y seguí y seguí hasta que vi un cartel que decía BIENVENIDOS A ECUADOR. JOYA!!!

Del lado de Ecuador, yo en el autito, día tranquilo domingo y la poli me dijo pase… pase… pero yo le dije que necesitaba un permiso de aduana para entrar el coche, entonces me indicó dónde era la oficina. Primero fui a la de migraciones, me sellaron entrada a Ecuador, me preguntó el oficial si ya había sellado salida de Colombia, sí, le dije con una sonrisita; entre tantos sellos raros en el pasaporte no se tomó la molestia de buscarlo, ni le incumbre, total ya estábamos en Ecuador y de Colombia ya salí hace raaato, antes de ir Venezuela. Ahora estoy, oficialmente, en Ecuador y sigo estando en Venezuela y todos esos días que estuve en Pamplona, San Gil, Valle de Leyva, Manizales, Popayán, no sé cómo, pero no estaba en Colombia -según consta en actas- aunque dichas ciudades queden en Colombia. Es todo muy cuántico, la física de las infinitas posibilidades.

Aconsejo, a cruzar fronteras y transitar rutas que se dirigen hacia las fronteras los domingos. Yo no pensaba llegar hasta Ecuador hoy, me habían dicho que ponía más de 5 horas hasta Pasto, que es aún Colombia, más dos horas más hasta la frontera, más después llegar a una ciudad de Ecuador, dos horas más a Ibarra. Hoy, pienso que por ser domingo, me llevó mucho menos. Solamente hubo un lugar en la ruta con cola de camiones, el resto ma garuó finito.

En la aduana de Ecuador estaba esperando a los jefes que se habían ido a comer, mientras me degusté unos mates. Como después de los mates seguían comiendo tranquilamente, fui a buscarlos. Me disculpé. Fueron geniales. Hasta nos hicimos amigos. Duval y Carlos, dos tipos muy gauchitos, nada de escalafón, sencillos. Charlamos, me pasé un rato tomando mates con ellos, hablando de otro argentino que se dejó ahí olvidado el pasaporte, así que anoté los datos por si lo encuentro en el camino y el celular de Duval para que en todo caso se lo envíe por paqutería. Gente que me cayó re piola la verdad.

Estoy feliz. Un suspiro salir de Colombia, no porque sea feo, tiene mucho para ver, disfrutar, apreciar y aprender, pero uno se siente amenazado con tanta presencia militar camuflada o semi camuflada en todas partes, o será que una tiene cola de paja, vio? Y estrella roja. Encima andaba sin papeles.

Esta mañana saliendo de Popayán me pararon una sola vez, me pidieron los papeles, le di la mescolanza que cargo desde antes, desde Cartagena, y el tipo estaba re dormido, me dijo en joda, argentinaaa boludaaa, así que desde ahí, en todos los retenes yo no percibí ninguna seña de «deténgase», iba como una boludaaa mirando la nadaaa.

Otro dato a tener en cuenta es que la gasolina -acá hay extra y súper- y la súper cuesta 2.10 dólar el galón, o sea que es mucho más barata que en Colombia que costaba 9000 pesos, 4.5 dólar el galón, digamos que la mitad, no? De este lado pagué un peaje, 1 dólar. Ahora voy a ver el tema morfi, que en todo el día estuve a mate, galletitas venezolanas y mangostinos.

Las fotos que acompañan el presente relato son de ayer, de Popayán y algunas de la ruta de hoy. Aún no hago una salida fotográfica por Ibarra, pero acá estoy, libre como el viento, de brazos abiertos a los Andes, de corazón abierto al pueblo de Ecuador. Ya contaré más.

Otavalo, 25 de enero de 2010

Otavalo. La Plaza de los Ponchos. Los mercados. Los hombres de pelo largo, no porque sean hippies sino porque asì lo llevan desde hace mucho màs que quinientos años. Azabaches melenas lacias, ojos de mirada profunda, inquisidora o intuitiva, esas miradas que saben màs allà de lo que simplemente se ve. Me gusta esta gente. Las mujeres vestidas de falda larga, faldas dobles, claras por debajo, oscuras por arriba. Un hombro cubiero de un paño tejido, o un poncho. Elegantes. Los hombres, los sombreros de franela, muchos usan una trenza larga y delgada. Todos calazan una especie de sandalia semi abierta o semi cerrada que parece ser comodìsima y todos son amables y lindos.

Las montañas rodean la ciudad y la bruma baja con la tarde.

Otavalo està a pocos kilòmetros de Ibarra donde dormì anoche. Allà hablè bastante con Hugo, el chico del hotel. Tomamos mates. Comimos bandeja paisa, arroz, frijoles, plàtano frito, ensalada, huevo frito, carne de chivo, aguacate, todo junto. Abundante. Hoy comì tamales en la calle. Riquìsimos. Baratos tambièn. Un tamal cuesta 35 centavos de dòlar. Facturas, 20 centavos de dòlar. Ecuador es barato. Las artesanìas del mercado son preciosas todas y accesibles. Hay mucho tejido de alpaca, tan suave… La gente aparece tranquila, muy afable, simpática, agradable y hay turismo, pero no parecen alterados por eso, ni cargosos, ni careros, hasta ahora la vida en Ecuador es maravillosa. Veremos què pasa en la capital. Necesito ir a Quito, aunque no me guste detenerme en las grandes urbes, esta vez, Quito, me detengo. Tengo que visitar a Rafael.

En Otavalo paro en un hostal que cuesta 5 dòlares. Tengo cocina arriba, al lado de la terraza, para calentar el agua, està bueno. Hay otros viajeros. Nos vamos cruzando. El otro dìa, en Popayàn encontrè a dos chicos de Australia con los que habìa estado en la hosterìa Wunderbar de Puerto Lindo. Compañeros del camino. Porque nos seguimos moviendo nos seguimos encontrando, y es una experiencia rica, divertida, muy agradable. Feliz.

Quito, 26 de enero de 2010

Nadie deberìa morirse sin conocer Quito y, si alguien en sus cabales y con posibilidades de viajar a Quito no lo hace, entonces deberìa considerarse un pecado. Tanta magnificencia. Estoy soprendida. Me paro en las esquinas, me apoyo en un poste o en una fachada a ver la vereda de enfrente, la cuadra en diagonal, giro sobre mi eje, la otra cuadra, no puedo dejar de fotografiar 360 grados. Anonadad.

Estoy en la mitad del mundo. Hoy traspuse el paralelo 0 e ingresè al hemisferio meridional, ya podrè dejarme guiar por la cuz del sur.

Esta ciudad es bellìsima, al igual que en Caracas florecen los centros culturales, no se puede creer!!! En el Centro Cultural Metropolitano, GRATIS, una exposiciòn de Goya!!! GOYA!! Por otras salas una exposiciòn de fotos de los diferentes estados de Brasil que no recorrerè en este viaje, junto a ls fotos, la historia de los quilombos reductos de libertad. En el mismo centro cultural, al igual que los infocentros venezolanos, bibliotecas, internet gratis, salas de conferencias. La abundancia y gratuidad con que se puede acceder a la informaciòn, ahì està todo!

El entorno, el paquetito -como yo lo llamo- es precioso, pero ademàs està el contenido y està le GENTE. Esta GENTE, debe ser escrita con mayùscula. He entrado en diàlogo con un puñado de quiteños esta mañana, en la calle, hablamos y hay de que hablar. Gente buena y ademàs interesante, gente que sonrìe, gente conversadora.

Creo que mi relaciòn con Quito fue amor a primera vista.

Entrè a la ciudad, la ruta entre Otavalo y Quito tampoco tiene desperdicio. Buena ruta, peaje 1 dòlar, gasolina no he vuelto a cargar, todavìa no baja la agujita, rinde. Lleguè a la metrópoli, ya habìa estudiado el recorrido de entrada y todo bien a no ser por el trànsito embarullado del casco viejo, autos que se entrometen por todos los wines, policías de trànsito tratando de encarrilar la cosa y dos lìneas de trolebus que van de punta a punta sin contaminar el ambiente.

Al final la caguè porque me metì en un estacionamiento para buscar el hostal de a pie y al salir me mandè por unos tùneles y bueno fui a dar quièn sabe adònde, pero me reencontrè tras preguntar a un par de estas personas que se enganchaban a charlar conmigo y entonces paralizàbamos màs el tráfico que venìa atràs, por suerte no son jodidos, tienen paciencia. Pobres… ellos ahì y yo dàndole a la lengua ma sí pichi la mia nana era siciliana…

Estoy en la Posada Colonial, la autita adentro, ocupó el lugar de dos viajeros que venìan de Chile en una trooper que no arrancaba y echaba humo a rolete. En la Posada hay dos argentinos màs, mate que va, y el vidriero de enfrente, Gustavo, me va a tratar de conseguir yerba porque queda poca. En la Posada Colonial hay cocina para calentar el agua, mi habitaciòn es privada, enorme, con una ventana inmensa cubierta con una esterilla, adelante hay una sala comedor que da a otro ventanal bordeado de plantas, cuesta 6 dòlares. Recièn me comí un almuerzo completo por 1.50 dòlar, incluye sopa de arroz con carne, papa y choclo; pechuga de pollo con frijoles y ensalada y plàtano frito y un jugo natural de piña. Espectacular.

Anduve por el centro, quiero dedicar mañana a Guayasamin, sì Guayasamìn y la Capilla del Hombre!! No puedo creer estar viviendo todo esto este dìa con tremenda alegrìa. Faltò que saliera Rafael al balcòn, estuve en el Palacio de Gobierno, charlando con màs gente. Estuve en las iglesias que fueron construidas desde el año 1500 en adelante, destruidas por sucesivos terremotos y reconstruidas una y otra vez. La Compañìa de Jesùs, un espamo por el abuso, SIETE TONELADAS DE ORO fueron usadas en su decoraciòn. Estuve en los teatros, y en las plazas, y en las calles, y me gusta. Me gusta mucho Quito.

Quito, 27 de enero de 2010-Guayasamín a prueba de lágrimas

Cuando entré a la Capilla del Hombre y al primer paso me encontré con los rostros de América, automáticamente, sentí que algo se rompía debajo de la garganta. En un lugar del pecho que puedo precisar porque ahí está, pero con inexactitud podría explicar. Si me toco es por acá, pero es adentro, ahí algo se desencajó. Me quedé muda. y lloré.

Me detuve en cada obra, volví sobre ellas, intenté transportarme al alma de Oswaldo Guayasamín, tratar de llegar a entender la magnitud de su sentimiento de dolor, de su comprensión y su comunión con el dolor de los otros, que termina siendo el de uno mismo, para ser capaz de encontrar la verdad en los contrastes y las formas acuareladas.

Es una obra sublime. Un mensaje eterno. Una misión que concluye en cada uno de los que llegamos ante sus imágenes y quedamos encadenados a la ternura y con esa ternura seguimos caminando pero no somos los mismos, algo cambió ahí adentro y ahora hay algo más por hacer.

De pie ante esas obras que hablaban mientras yo me quedaba muda, pensé en Fernando García Curten, en Jorge López, en ellos, nacidos con almas parecidas a la de Oswaldo Guayasamín, dueños de un secreto que no pueden revelar en voz alta o con palabras concretas pero que nos traen a nuestras almas a través de su trazos, de sus pinceladas, de su locura, en su desesperación tienen algo que decir, pero que no es decir con una explicación, una secuencia de palabras ordenadas en su sano juicio sintáctico, porque también está en nosotros, los que vemos desde el otro lado, la tarea de descifrar ese enigma y entenderlo cabalmente. Dispersos en diferntes lugares físicos del planeta, hay algo que nos mantiene en un mismo lugar, el mensaje, la intención, la misión, cada uno tratando de de ser fiel a sí mismo y al universo, hebras tan delgadas, delgadísimas, invisbles y presentes.

Hoy es un día conmovedor.

Anoche llovió. Llovió desde la tarde, y yo, con esa ventana enorme mirando al Panecillo sacudirse el aguacero desde la loma. Tomando mates. Leyendo. Escribiendo.

Esta mañana temprano, después de los mates y de charlar con Jaime , dueño de la posada, hice un recorrido por sitios de interés histórico, por plazas, por la Alameda con su observatorio astronómico, el Parque del Ejido, por edificios que arquitectónicamente merecen una visita, no dejo de hablar con la gente, ni de comer, todo es tan rico y accesible y la GENTE!

Y como si fuera poco, sucede que no voy a pagar el hospedaje. Cuando llegué, antes de ayer, Jaime estaba apurado y no podía atenderme. Su esposa, médica, lo llamaba para decirle que fuera a recoger a Michael, el niño, en la escuela. Jaime me atendía a mí y a los viajeros que se iban. Yo le ofrecí que si querçia yo iba a la escuela a buscar a Jaime, y él, viendo mi buena disposición o que le inspiré confianza, me dejó ese rato a cargo del hostal miesntras iba a buscar a Michael. Ahora, cuando Jaime sale, yo me quedo a cargo de la Casa Colonial y de Michael que es divino. Esto hace que me dé alojamiento y comida gratos. Igual no es cara en la calle, pero estoy acá, como en mi casa. Y qué casa!

Hoy tomé el trolebús hasta Bellavista y de ahí a caminar, en subida, hasta la Capilla del Hombre. Como broche de oro, pararme debajo de las ramas del árbol acogedor de la vida del jardín de la casa del propio Guayasamín. Cerrar los ojos. El árbol habla, me habla, y yo, que sigo muda, lloro otra vez.

Tengo más fotos. No puedo subirlas, está lento. Tienen que verlo, tienen que verlo ustedes mismos; decirlo, contarles, las fotos, no es lo mismo, es ESTAR AHÍ. IMPRESIONANTE.

El cielo plomizo. Iré a mi casa en la posada Colonial, hay dos chicos argentinos, Pilar y Marco.

Guayasamín, Guayasamín, ay, ay, ay, ser capaz de pintar, qué poder, qué chiquitita soy en esta tardecita ecuatorial.

Baños, 28 de enero de 2010

Me tuve que pellizcar más de una vez y no, definitivamente no estoy soñando.

Estoy en Baños, Baños de Agua Santa, así se llama este lugar. Esta mañana di una vueltita de adiós y hasta pronto por Quito. Después de varios días en que lo cotidiano se me hizo familiar conviviendo con Jaime y Michael a quien cuidé durante unos días, cuesta más soltar amarras. Además, Qué lindo es Quito, qué lindos los quiteños, QUÉ BELLO ES ECUADOR!

En esta ciudad que fue evacuada varias veces por erupciones volcánicas, yo floto, giro sobre mis pies, sigo flotando, rodeada de volcanes que se pierden entre las nubes y las nubes que se mezclan y se funden con el humo, fumatta blanca, fumatta y fuga, cerros, cascadas que se vuelcan por los recovecos de la roca, se escucha el agua, se huele.

Como si fuera poco, no digo más, vean las fotos… cha cha chaaaaaaannnnnn…

No se puede creerrrrrrr Taragüííííííííííííí

Estoy en una posada preciosa, llena de plantas, tan cálida, tan acogedora y cuesta 5.50. Comparto dormitorio comunitario, todos hombres, unos chilenos re simpáticos que se van para Iquitos aunque no saben cómo, me invitaron a comer y yo los invité a tomar mates, lo que abunda no daña. Voy a hacerles una reseña de Iquitos, y a escribir una carta a Olsen, Mecha… Gastón, Jaime… nuestra familia amazónica.

Riobamba, 29 de enero de 2010

Amaneció con llovizna y bruma espesa en el Tungurahua, el volcán tronó varias veces desde la tarde de ayer, gruñía como si tuviera dinamita en las tripas, la tierra se sacudía y las cascadas lloraban de la risa.

Tomé unos mates en la cálida cafetería de la posada mientras escuchaba la discusión de las empleadas acerca de una nueva ley que otorga más días de vacaciones a los trabajadores. Se ve que no estaban acostumbrados a estas medidas porque decían que creían haber escuhado mal, que les parecía muuchoo, ja ja QUÉ BUENO!

Con rumbo al sur me adelanté a Riobamba, acá tengo al Chimborazo, el volcán que por estar de pie en la panza del planeta se eleva en la estratósfera más que ningún otro. Riobamba es una ciudad movida, con casas coloniales que se mezclan con lo moderno, hay un mercado donde venden «horneado» cerdo asado, mmm, estaba para chuparse los dedos, hay varios parques y una fiesta en la plaza de la catedral donde tocaba la banda sinfónica del estado de Pichichincha.

Mucha gente linda. Aires coyas, voces quechuas, gente tranquila, simpática, afable.

Ruta con múltiples ingredientes la de Riobamba hasta aquì, de entrada, en la altura y temprano en el alba, la niebla se acentuaba, no se veìa ni lo que se hablaba. Hacía un frío húmedo y helado. La ruta hasta ahì estaba en buen estado, afotunadamente no se registraban pozos ni superficies rugosos, un billar como le dicen. Después, con el descenso de la montaña, cedió la niebla, pero -siempre hay un pero- empezaron los desvìos. Estàn construyendo rutas nuevas, reconstruyendo caminos dañados y habìa un desvìo a cada rato, para cualquier lado y no siempre indicado, sòlo para entendidos, asì que tuve que preguntar mil y una vez para ir reencontrándome a medida que me tocaba pasar por terrenos sospechosos, de piedra, barro, suelo resbaladizo. Choto. La autita està toda roñosa. Después venìan los tramos buenos de la ruta, los peajes de 1 dòlar y despuèszona de pzos, caì en dos, la puta. Me revienta ir atenta a los huecos para esquivarlos y que se me cuelen esos dos.

Llegamos a Machala, es una ciudad calurosa, ruidosa, caótica, la capital internacional de la banana. Se regalan bananas.

La casa con ruedas (México-Argentina en auto) Perú

Máncora, 31 de enero de 2010
Este lugar me encanta! Recién caminaba por la playa y me reía sola, me reía de alegría, de haber llegado hoy acá, de haber encontrado la posada, de haber podido armar mi carpa entre las palmeras, de que hace calor pero hay brisa y no me duele la cabeza.
Confieso que pasé tres días con un dolor de cabeza imbancable pero que sin embargo no me detuvo. Lo atribuyo a una deshidratación. No tomé suficiente agua en muchas horas de viaje, no sé exactamente en qué ramo fue, pero recuerdo que tenía mucha sed y se me había acabado el agua en el auto, la de la botella y la del mate y por no parar… se suma a eso el hecho de haber estado a más de tres mil metros de altura, pero ya. Tomé abundante agua potable y descansé lo más bien estos días y ahora estoy al nivel del mar. Chocha.
Acabo de comerme un cebiche y una milanesa de pescado, todo es de pescado y en el país de los soles, estos menús fijos, almuerzos, cuestan 7 soles. 1 dólar = 2.8 soles.
Cómo fue cruzar la frontera? No fue jodido como preanunciaba la Lonely Planet. Es domingo, no hay tráfico comercial, pero… je je, cuando me tocó sellar el pasaporte el hombre de migra Perú, detectó que no había pasado por la migra Ecuador a sellar salida. No paré porque no vi ningún desvío ni oficina ni ventanilla. Me hicieron volver. El lugar es fantástico en serio, nunca antes había pasado por una zona migratoria como esta. Está buena. Hay carreteras anchas, enormes puentes con jardines con flores en el medio. Crucé los dos puentes de nuevo y me di unas embarulladas entre los troncales que desvían para un lado y otro de las rotondas hasta que encontré migra Ecuador, por suerte no había mucho tráfico, sellé salida y volví a Perú. Bienvenidos a Perú.
Es más complicado que en otros países, pero zafa. Hay que pasar primero por la oficina de la poli, está ahí nomás. La poli verifica que una no sea un «buscado, se recompensará» y bueno, como todavía no me catalogaron por ahí, me sellaron un papelito, con ese papelito hay que ir a la ventanilla de migra entrada Perú, pero OH! Héte aquí que casi cuando me tocaba a mí y a otra gente que esperaba, el empleado de migra Perú dijo que su turno se había terminado y qué él se iba y que el relevo lamentablemente no había llegado. Bueno, dije yo, será que me tengo que volver a Ecuador… A los otros que esperaban los dejaron pasar para Perú, porque eran ecuatorianos y solamente venían a pasar el día. El poli que me había sellado llamó urgente un relevo y me dijo que en media hora llegaría, me pareció bien, así que me dispuse a conseguir agua para unos matecitos pero el relevo no me dio tiempo. Llegó y me selló. Una vez sellado, pasé por la aduana, otra ventanilla por ahí nomás y otro oficial me hizo el permiso para entrar y circular con la burbuja colorada. Todo genial. Encaré Panamericana al sur, entre una hecatombe de motocars, ver otra vez los motocars… qué emoción… qué simpáticos y qué quilmbo, salen de todos lados y andan por las rutas como pancho por su casa y sí, son pancho peruano por su casa. Me encantan, me recuerdan antiguos viajes, con los chicos y amigos peruanos, tan familiares. Panamericana y desierto, desierto, desierto y mar a mi derecha.
Llegué a Máncora, es un lugar de playa precioso, la construcción de cabañas y paradores es todas de bambú, caña y palma y estoy feliz de que me hayan hecho un lugarcito en el camping porque de entrada me habían dicho que no se podía porque ya había más de 4 carpas, pero la mía es tan pequeña que ahí está y sobra espacio. El camping tiene unas instalaciones muy cómodas, está frente al mar y tiene pileta, cuesta 7 soles y uno más para usar la cocina para calentar el agüita para el mate, 8.
Este es un lugar para tomarse unas vaciones. Pero yo creo que seguiré mi rumbo y disfrutaré este día y las horas que me separan del camino, a pleno, así que os dejo compañeros y camaradas.
Ah, me escribió el papá de Lori Berenson, es posible que pueda visitarla. Me da mucha felicidad. Ojalá.

Playa las Piedras, Pimentel, 1 de febrero de 2010
Hoy es el cumpleaños de mi mamá, lo hago público, cada día más joven la novia de Copello.
Estoy en un páramo, un oasis en el desierto. Playa Las Piedras, es un lugar elegido al sur de la Playa Pimentel que a su vez queda a 12 km de Chiclayo. Chiclayo no da para quedarse, al menos para mí. Es una ciudad caótica de esas en las que los motocars y los taxis y la gente aparece de la nada por todos los recovecos, tocan bocina, se cuelan por un costado y por el otro. Estando tan cerca del mar, a un paso, me vine para acá.
Armé la carpita azul, que aunque de lejos se vea como un tacho de basura, es una casita de campaña donde me siento a gusto, en mi casa. En este camping hay también chozas de palma y bambú, hamacas, lugares para fogón, cocina y es todo lindo ese reducto, pero yo elegí armar la tiendita. Mis vecinos son gringous y el ayudante del dueño, un viejo francés que se encuentra refugiado de la esposa.
Detalles técnicos de la ruta, cargar gasolina antes de encarar la ruta del desierto peruano, casi toco fondo. Desde Piura hasta unos kilómetros antes de Chiclayo no hay ni una sola estación de servicio a lo largo de casi 300 km. Cuando encontré una, solamente había kerosene, diesel y gasolina de 84 y 90 octanos, puse de 90. No había opción y no me iba a quedar en el camino. Hay gente que vende en bidones por ahí, pero no me resulta confiable.
Más detalles, es desierto, desierto por donde se mire, primero de piedra, después de arena. Hay pueblos de caña en medio del desierto, caseríos más que pueblos, todo mimetizado en el mismo color ocre. Cada tanto se ve el vaivén de una persona cruzar la carretera casi recta y abúlica, los espejismos confunden. No anda mucha gente. Recomiendan hacerla de noche, por la fresca, afortunadamente esta mañana salí temprano y no hizo demasiado calor. El aire acondicianado no lo uso para no forzar el motor y gastar menos.
La gasolina barata de Ecuador se acabó. Acá cuesta 11 soles y monedas el galón. 1 dólar = 2.8 soles.
Imposible subir las fotos, se las debo.
Van abrazotes!!!! Desde el Pacífico peruano.

Huanchaco, 2 de febrero de 2010
Huanchaco está a 12 km de la ciudad de Trujillo. Acampo. Me encanta acampar. Mi casa se desarma y se vuelve a armar seguido. Viene muy bien que en esta parte del desierto y la costa peruana haya camping, es más barato y más lindo. Este camping cuesta 10 soles. Un almuerzo, 5 soles. La gasolina en la carretera de hoy la encontré más cara, 14 soles el galón de la 95, pero no había, así que otra vez a poner de la de 90…
Mañana, el plan es ir a Trujillo a hacer un service y mientras tanto, yo, recorrer la ciudad. El contador de kilómetros marcó los 12mil desde que salí de Guanajuato. Vamos bien. El camino es lo mejor, amo estar en el camino, seguir andando.
Este lugar de playa, Huanchaco, es muy lindo, hay bastante turismo porque son vacaciones, hace calor, el mar es amplísimo, tanto mar.
Voy regulando, haciendo un poco de tiempo para llegar a Lima antes del sábado, el sábado son las visitas en la cárcel donde está Lori Berenson. Espero poder pasar esta vez, no me interesaba entrar a Lima. Imagino que manejar ahì debe ser un quilombo groso, ya que conducir en estas ciudades medianas, lo es. Los peruanos son bastante despelotados para conducir, creo que de los países que pasé es el que me obliga a estar más atenta, a cuatro ojos. Estuadiaré el plano y las avenidas que me lleven hasta el barrio Miraflores.
También voy investigando el tema de las rutas bolivianas… pregunto a otros viajeros… las lluvias… la corriente del Niño. Mi idea es desde Perú, Arequipa, Juliaca, Puno, Lago Titicaca, Copacabana ya en Bolivia, La Paz, Oruro, Sucre y de ahí a Paraguay. Si alguno de mis lectores, escucha, ve o sabe alguna noticia acerca de cómo está ese tramo de la ruta en estos tiempos, se agradecerá mucho. No tengo ganas de ir por Chile…
Tengo muchas fotos, pero no las puedo subir, les debo el desierto, la playa, abrazos y mates juntos, pero pronto los tomaremos.
Hay fiesta acá también, al estilo Guanajuato, sacan a pasear a los santos, tiran petardos explosivos y molestos y bailan en la plaza.
Hoy me paró la poli, vieron el papel y meta charla. Yo apago el motor porque cuando entran a hablar del viaje se olvidan por qué me habían parado. Tomamos mates. Menos mal que tengo bastante yerba.
Juájuájuá!! Ahí van fotos, estaba medio nublado más temprano, ahora salió un solazo que raja la tierra, en serio.
Vean, vean, en las fotos, esos que se van a la mar con sus piraguas de totora, van y te pescan los que les pidas, al toque, pescado recién salido del agua.

Trujillo, 3 de febrero de 2010
Hoy le tocó a ella.
Busqué un taller donde hicieran todo el service pero no hay. Me mandaban de acá para allá, en esa ciudad grande, de avenidas y conductores intrépidos. No pueden imaginarse cómo doblan en mitad de una calle, o dan un vire completo en una bocacalle y salen para el otro lado y en las avenidas, entre cuadra y cuadra todos quieren doblar en U, en V, en JOTA, en CUALQUIERA!
Finalmente fui a Goodyear para tema balanceo, alineación, control de frenos, de paso ahí me cambiaron aceite y filto y el muchacho -un amor- inventó una tapita para el hueco donde se había roto el bolilero porque dice que si seguía entrando polvo y mugre se iba a volver a dañar. Así que como fuimos a comprar una pero no la conseguimos, hizo de su ingenio y le metió una tapita tipo de bidón, color azul, con un borde de silicona, dice el muchacho que aguanta hasta Argentina. Juájuájuá, no creo, pero bueno…
Después de todo eso, lavado, engrase no había. Lavado de chasis, remontaron a la burbujita cual globo colorado, lavado de carrocería, encerado e interiores hasta donde los bártulos permitieron. Quedó bien.
Yo esperé, comí, tomé agua porque no había llevado el mate y volví a Huanchaco montada en un simil cero kilómetro. Ya está guardada, detrás del portón y bajo techo.
Me fui un rato a la playa, con el termo, el mate y el hawain tropic, ahí me encontré a Adan, uno de los vecinos del camping, gringou. Los que viven en la carpa de al lado son franceses, hay otros con los que hablé hoy, muy copados, él nació en Canarias, el padre es uruguayo, la madre es argentina, ambos exiliados de ambas dictaduras, tomá mate, la compañera del canario es peruana, el canario tiene una hijita brasileña, bahiana, y la mujer peruana tiene un hijo con un árabe y además viajan con un primito, que ese no terminé de averiguar de dónde lo sacaron, todo muy cosmopolita. Me uní a ellos. Los nenes me hacen acordar a Farid, Martín y Mica cuando eran chicos, me da nostalgia de aquellos tiempos en que hippiábamos juntos.
Estuve investigando rutas. Va a ser muy difícil bajar por Bolivia y Paraguay. Estuve leyendo que la ruta que pasa de Bolivia a Paraguay, la transchaqueña, es intransitable de tantos pozos, a lo mejor es información vieja, tengo que seguir averiguando. Bolivia me dicen la gente que va subiendo que hay muchos tramos sin asaltar. Como viene la mano creo que me quedaré con una llaguita en el corazón, el proceso boliviano, Evo Morales, es algo imperdible, pero mi autita… es tan petisa, tengo que seguir pensando, a lo mejor encuentro un camino, viene medio trabado el tema y si le pongo alas… y sino será un deseo pendiente, pendiente para dentro de poco.

Casma, 4 de febrero de 2010
Perú es polvoso, o mejor dicho, esta parte de la larga longitud peruana es polvosa. La ruta es un solo volar arena, arenisca, piedra, piedrisca, por la naturaleza que rodea y abunda sin compasión y porque los camiones parece que sólo cargan ese tipo de material y cargan así nomás, entre unos palos y envuelto en lonas rudimentarias o plásticos atados con sogas, con hilos, con juncos, con alambre, lo atamo con alambre lo atamo, le ponemo tapita de plástico le ponemo, todavía ahí va la tapita azul en la rolinera o bolillero de la trasera izquierda.
Antes de llegar a Casma entré a Playa Tortugas, una bahía tranquilísima de botes, playa, flamencos y tortugas, por supuesto.
Casma es una urbanización de menos de 25mil habitantes que se sientan a la siesta pasmados, con la boca abierta al calor, como lagartos. Algunos se quedan dormidos, los viejos, debajo de sus sombreros de esparto. Esta ciudad tiene algún parentezco con Macondo. Comí un almuerzo esectacular de 4 soles y paro en un hostal con una onda feng shui, lleno de plantas, jarrones, pasillos y patios altos y blancos por donde el aire circula como un bálsamo, bálsamo igual que el mar, tanta agua tan cerca de tanto desierto.
Volviendo atrás, no podía dejar de mostrar la autita y todo el retoque de ayer. Ayer no lograba subir las fotos. Aquí van. Para algunos curiosos financistas, respondo que, alineación, balanceo, verificación de frenos, cambio de aceite y filtro, más la tapita azul, costó 130 soles. Lavado de chasis, carrocería, interior y encerado costó 18 soles y el tanque de gasolina super de 95 lo llené con 82.5 soles, tenía cuarto antes de llenar.
Ahora, mi turno de preguntar, a los conductores avezados de las rutas argentinas, llámese por ejemplo Eduardo Martorell, si entro por Calama, San Pedro de Atacama, desde Chile a Argentina, entro cerca de San Antonio de los Cobres en Jujuy, qué ruta me aconsejáis desde Salta, la ruta 9 por Santiago del Estero, Córdoba, Rosario, San Pedro? o la ruta que cruza Chaco, creo que es la 16, pasa por Resistencia y luego tomar la 11, y después la 9, está segunda opción sería desde Salta, Resistencia, Santa Fe, Rosario, San Pedro? Toda sugerencia será más que bienvenida.
Todavía mi mente baraja Bolivia, Bolivia, el mapa tartamudea, parece que Bolivia se bancaría hasta cierto punto, hay un problemita entre Bolivia y Paraguay, sobre todo porque faltan tramos de pavimento y es época de lluvias, pero si alguien tiene información de esa región, también la agradeceré.
Compatriotas, de a ratos tengo ganas de llegar a pisar nuestra tierra cuanto antes, de a ratos me quedo en stand by, pasmada como esta gente, detenida, paralizada, shoqueda, en éxtasis, si me pregunto, el viaje se acaba y QUÉ? Me invento mecanismos para disfrutar, entre el deseo de llegar y la melancolía de no estar, entre lo incierto del después y lo prometido del durante, mecanismos para aprender con plenitud lo que el camino me està regalando, tan generosamente y tan vasto, como el desierto y como el mar, como fue el verde de antes y es el grito ahora VERDEEEE POR FAVOR!! VERDE QUE TE QUIERO VERDE!!!
Recomendación, de paso y porque me acabo de acordar, viajeros que van por la ruta del costeña del norte, desde la frontera Ecuador-Perú hasta Trujillo, CUIDADO! Tiran unas chapitas, con clavos, las llaman «aletas de tiburón», las tiran de día más que nada, cuando viaja menos gente y no viajan micros de larga distancia, te revientan la llanta y te asaltan, yo esquivé una sin saber qué era, no estaba enterada de esto, me enteré después. Pero al que le toque viajar por esa ruta larga de espejismos y fantasmas ojo al piojo.

Miraflores, Lima, 5 de febrero de 2010
En Casa del Mochilero.
Me fui por el malecón, atardecer en la flor de la canela, qué MaravillA!!
Agrego fotos del hostal de ayer, de La Casa del Mochilero todavía no saqué.
Las rutas en Perú están muy bien, pero entrar a Lima es un caos! Llegué sana y salva. Repitiendo el mapa aprendido de memoria; desde Panamericana, cruzar el Puente del Ejército sobre el río Rimac, a 200 m cruzar vía ferrocarril -no está más- Plaza 2 de mayo, rotonda de frente, Plaza Bolognesi, diagonal Guzmán unas cinco cuadras, avenida 28 de julio, 2 cuadras a la izquierda hasta Av. Arequipa, unas cuantas cuadras hasta el Ovalo de Miraflores, en el Ovalo derecho 10 cuadras por Pardo hasta la Plaza Morales Barros y por ahí. Claro. Nunca sale tan redondo como uno lo estudió como para sacarse un 10 sin pensar, siempre aparece la parte del desafío, de la incógnita y esa es cuando aparece un cartel que dice «vía en reparación, desvío obligatorio» y te mandan al carajo, en este laberinto, en las encerronas de colectivos, combis, autos, taxis, no hay que otra que el popular bocinazo, todos lo usan y yo también, pi pi piiiiiii, a mí no me toquen el culo, pi pi piiiiii, acá voy yo la concha de tu madre, puteando y transpirada llegué a un lugar fenomenal, La Casa del Mochilero, más fenomenal todavía fue preparar el mate y que aparecieram Roxana, Sandra y Nadia, las tres argentinas re piolas que había conocido en Máncora.
No tengo fotos de este lugar. Adjunto algunas de la ruta que sigue siendo entre el vasto desierto y el ancho mar debo muuuchas, tengo un par del hostal de Casma, muy feng shui, con un árbol VIVO, adentro! la gente en Casma tan linda! Y acá también, no he parado de hablar desde que llegué, con Tola, la encargada del lugar cuyo esposo trabaja en la fiscalía de terrorismo, así que hablamos de Lori Berenson, de la cárcel de mujeres y fui a comprar unos dulces para llevarle mañana en mi visita. Más luego contaré. No habrá fotos, no se permiten electrónicos y AGRADEZCO CON MAYÚSCULAS LAS RESPUESTAS DE NAICO Y MARTOREL, referentes a las posibles rutas de entrada a Argentina.
La ruta de Bolivia, me dicen acá, está en tramos pavimentada y en otros sólo entoscada y estos días tiene agua. Voy a entrar por Chile, por el desierto de Atacama, por Calama, luego será LA PATRIA, Ruta Nacional Nº 9: Salta-Tucumán-Santiago del Estero-Córdoba-Rosario-SAN PEDRO.

Penal de Santa Mónica de Chorrillos, Lima, 6 de febrero de 2010
Hoy fui a visitar por segunda vez a Lori Berenson.
Tres amigas de La Casa del Mochilero a quienes les conté la historia de Lori, compartieron la experiencia, Muriel y Lucía, argentinas, e Ivanna, uruguaya. Con estas chicas es con las que estoy haciendo banderitas en los semáforos para juntar algunas monedas y seguir viaje. Yo no sé hacer nada. Solamente le doy vueltas en círculos o en ochos a los banderines, pero en el conjunto, acompaña. Luego viene la policía, y nos saca.
Partimos al penal tamprano, en la mañana, antes de las 9. El penal está en una zona muy urbana de Lima, barrio Chorrillos, desde Miraflores se pasa por el barrio Barranco y luego está Chorrillos. En diez minutos estábamos ahí. En la cola había puros hombres así que preguntamos y nos dijeron que era en Máxima, en la esquina. Antes esta prisión era de máxima seguridad, por eso la llaman así, Máxima; ahora es una gran casa donde las presas conviven en un ambiente bastante ameno.
Lori está lindísima, se la ve mucho mejor que hace algunos años cuando sufrió el congelamiento en las alturas de Puno. Aquella vez, 1999, los guardias me había tratado a mí como delincuente de Máxima también, y me escoltaron apuntándome en la espalda hasta la salida del penal. Después fui a Arequipa donde Lori había sido trasladada. Ella es pura entereza, una mujer inteligente, lectora, intelectual y en estos tiempos, enamoradísima de su hijo, Salvador, que hoy cumple 9 meses, una preciosura de hijo, un niño tranquilo, que toma la teta todo el tiempo que se acuerda de reclamarla, o sea bastante seguido.
La visita fue formidable. No pudimos sacar más fotos que la de nuestros brazos marcados por el sello de entrada de visita, está prohibido llevar cámara o cualquier aparato electrónico, fue una día rico de conversaciones y acompañamiento, no solamente por Lori sino además por otras mujeres, presas políticas del MRTA, tales como Nancy, cuya sensibilidad le salta por los ojos. Nancy tiene dos hijos exiliados desde pequeños en Nantes, Francia, a su esposo lo asesinaron y ella a pesar de ese brillo que se le escapa de los ojos, es firme como una roca inquebrantable. Milagros, escribe poesía, estudia Ciencias de la Comunicación y todavía carga una condena de 7 años más. No conocemos a fondo su pasado, sin embargo, después de haber compartido con ellas este día, almorzamos juntas en el patio, tomamos mates, nos mostraron sus celdas arregladas como pequeñas casitas con sus cosas personales, sus afectos, aquello por lo que perseveran y aquello que las identifica, y después de charlar y charlar màs de nuestras vidas, nos resulta inconcebible que no puedan ser útiles a la sociedad, hoy sabemos de sus pensamientos, de sus deseos para el mundo, de su capacidad de desear lo mejor y llevarlo a cabo, y por eso las encierran, para que no hagan lo que muchos pensamos que HAY QUE HACER y que es CAMBIAR EL MUNDO, por un MUNDO MEJOR.

Nazca, 8 de febrero
Las líneas de Nazca es imposible descifrarlas de cerca. Ocupan una superficie de 500 km cuadrados y son cientos de formas geométricas, flores, animales, tallados en el desierto de piedra. Todavía nadie se atreve a explicar cómo y por quién fueron realizadas. Humanamente y hasta donde la teconologìa ha avanzado hoy dìa, es casi imposible establecer, a no ser desde una altura considerable de la tierra, las proporciones para dibujar de manera tan perfecta, recta, simétrica y equilibrada esas enormes figuras. Pueden verse desde el aire. Los vuelos son caros -60 dòlares- y la mayorìa de la gente que va, regresa descompuesta por el vértigo, de mirar hacia abajo y porque las avionteas se inclinan acrobàticamente. No cabe duda que debe ser impresionante ser testigo visual de este enigma entrañable. Un misterio, sobre todo para los que todavía no creen en la física de las posibilidades.
El marcador de km ya supera los 13 mil. Esta es una parada para recuperar el sueño, aunque mi hermana Moroca me enseñó que es ficticio, el sueño no se recupera, digamos para tomar mates, recobrar energías y seguir en la pesquiza de un paisaje diferente. Hoy desierto de arena, desierto de mar, algunas playas casi deshabitadas y después màs desierto, desierto de piedras, al final, casi llegando a Nazca se abrió un oasis de verde y palmeras, ahí saqué una foto y un poli me paró, para saludarme…
La gasolina sigue siendo cara, varìa según la marca desde 12 a màs de 15 soles el galòn. El otro día le puse la de 97 octanos, era un cohete la nave. Hoy 95. Las gasolineras, muchas de ellas, aceptan dólares, se me van que se me van volando, de a 30, y bueno… gases del oficio -Chirola dixit,.
Las rutas peruanas siguen estando bien. Aparecen algunos peajes de 5 a 11 soles, dicen que si vas para el norte te cobran a partir de Lima para arriba y si venís para el sur, cobran de Lima para abajo, o sea, que ahora me toca pagar.
Hoy me metí a una ruta que todavía no inauguraron. Me equivoqué. Fantasmgórico, no andaba nadie, parecía una escena de Pedro Páramo, apareciò un pibe en una carreta cargada de vegetales y le preguntè y me dijo que siguiera normal -yo? normal?-y seguì, normal como soy, pero por algo nadie tenìa la idea normal de ir por esa ruta impecable, no llega a ninguna parte, de pronto, pum se acaba. Tuve que volver, deshacer el camino y encarar la ruta vieja. Fue un tramito nomás y estuve de estreno así que necesito pedir tres deseos.
Ahora regreso de comer el almuerzo, 6 soles, cerdo adobado, sopa, jugo de alfalfa, ensalada de aguacate.
Estoy en otra casa de mochileros, internet incluido, cocina, 15 soles, gente piola.
Anoche trasnoché entre argentinas y uruguayas, charla y mate, mate y charla.
Mañana sigo bajando al sur.
La ruta hasta Puno es transitable, hay una parte nada màs que hay lodo, no sè còmo està a partir de Puno hacia Bolivia en estos días. Creo que mi auto pasaría, ya pasó por tanta variopinta topografía, orografía, hidrografía! Pero no tengo ganas de correr este riesgo ahora, a pesar de Bolivia, suena tonto a lo mejor, hice todos estos kilómetros, casi siempre sin preguntar nada de los caminos ni anticiparme al pronóstico del tiempo, dejàndome llevar por el mapa y el deseo.

Moquegua, 9 de febrero
Ruta brava. Lo de hoy no tiene recedentes en mi experiencia personal. Tampoco me esperba algo así. Tormenta de arena. Un viento infernal. La autita que se sacudìa. La ruta que desaparecìa debajo de pequeños médanos. Màquinas topadoras que trataban de destapar la ruta. La ruta està bien, salvo un tramo lleno de putos pozos. El paisaje cambiaba segùn el capricho del viento, era una ronda de mèdanos enloquecidos. Recordè un cuento de Silvia Iparrguirre que habla al respecto. LO VIVÍ! Pero en el auto y no de vacaciones. El mar estaba de luto, sobre las aguas se pintaba a lo largo del horizonte un brazalete negro, huracanado, era ese viento enardecido, enojado o feliz y gritón. Tengo fotos, pero no puedo descargarlas. No se veía nada, era un revuelo, de a ratos se calmaba, abría un poquito la ventanilla y enseguida tenìa que volver a cerrar. Cuando se acababa la arenada, se venìa la niebla, cuando se acababa la niebla habìa derrumbes, despuès se me vino la noche encima, con niebla, curvas y derrumbes invisibles y una luz roja en el tablero GASOLINAAAAA!!!! No hay gasolineras en la larga ruta del desierto costeño peruano. Hay muy pocas y venden cualquier verdura màs que vender gasolina.
Algunas gasolineras en las ciudades aceptan dòlares y tarjetas de crèditos. Estas de la ruta, ademàs de muy esporàdicas, no tienen nada que aceptar y casi nada que ofrecer, casi no hay mercaditos en las estaciones de servicio, ni cafè ni nada. A aprontarlas vituallas compañeros, todas las vituallas.
Llegué regulando, de noche, y pretando el que-te-jedi, pero llegué, sana, salva, medio áspera… estoy en el Hostal de Los Limoneros, que huele a jazmines y azahares por supuesto, es una casona grandísima, pintada de azul, llena de jardines, el auto adentro, al lado del jardìn. Tòdavía me queda arena hasta en las orejas, juájuájuá, pero esta no es producto de le algarabía y explosión inmobiliaria de San Pedro. Arena de este desierto que no tiene nada que envidiarle al Sahara ni al Wadi Rum, esto no se acaba?? Es inmenso, kilómetros y kilómetros, una superficie incalculable y menos calculable hoy que se desparramò todo.
Además de esta tarea de conductora que asì y todo como la cuento y no la puedo mostrar, me permitió cebarme yo solita un par de par de mates, hoy salì màs tarde. Al hostal de Nazca llegron dos chicas argentina, mìsticas y artistas, una de ellas es maestra de danzas africanas en el Centro Cultural Rojas y conoce a Rosaura Garcìa, la otra es es alumna de danzas, nos tomamos dos termos de mates con la charla desde las 6 de la mañana y hasta las 9 en que partí màs al sur`, ellas irán al norte, en micros, a dedo… hasta Mèxico quieren llegar.
Esta ciudad, Moquegua, està a 160 kilòmetros de Tacna, Tacna frontera con Arica, Chile.
Ya estuve husmeando, el centro es colonial y pintoreco y en el husmear olí algo que me està llamando el apetito engañado hoy con galletitas, asì que hasta pronto compañeros de utopías y de otras cosas también, bon apetit!

La casa con ruedas, viaje completo

https://marialaqueviaja.com/4321-2/