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No hace falta tener dinero para viajar

Al momento de soñar con viajar el dinero suele aparecer como un obstáculo. No lo es tal, sin embargo es lógico que lo parezca, porque nuestro día a día está invadido por tener que comprar y comprar. Casi nadie puede pasar un día de su vida sin comprar nada. Y a veces más que una necesidad real de algo, comprar es un consuelo para satisfacer otra necesidad de mentira que nos domina desde afuera.

Para viajar no se necesita dinero. Antes de explicar por qué o cómo, habría que distinguir que viajar es distinto de hacer turismo. Hacer turismo, es por ejemplo contratar una excursión con todo organizado, all inclusive, llegar al aeropuerto y que te esperen con un cartelito con tu nombre, te trasladen a un hotel y te fijen una agenda ajustada según la cual te estarán pasando a buscar a las siete de la mañana dejándote quince minutos para desayunar un variado buffet de un hotel 5 estrellas, luego te pasearán por los 20 lugares que no podés dejar de ver, mientras un guía con micrófono te lo explica todo, y te divierte jugando al loto o al karaoke, te dejan una horita para visitar la playa paradisíaca donde te embardunás a las apuradas el protector y te tomás un margarita una piña colada y te volvés a subir a la combi que ya se va, escupiendo las últimas patitas de la langosta que te acabás de manducar y como colofón te depositan en el centro comercial y te devuelven al hotel advirtiéndote que mañana hay que madrugar y al cabo de 8 días 7 noches te llevan otra vez al aeropuerto y volvés a tu casa y al trabajo habitual.

Clase de francés en universidad palestina

Algo así considero que es hacer turismo y esas excursiones se venden, se pagan, se necesita dinero para contratarlas, incluso hay mucha gente para la que eso es ‘viajar’, y es válido que haya opciones para todos los gustos. Para mí VIAJAR es otra cosa, y para VIAJAR no hace falta dinero.

Si al momento de decidir arrancar ahorraste algo para el pasaje, mejor; aunque sea sólo de ida, ya sea en avión, tren, autobús, pero si no ahorraste nada, no importa, viajamos igual. Podés usar la bicicleta, que no necesita gasolina, hacer dedo, y caminar. Se demora mucho más y lo que se aprende es proporcional a lo que se demora, más tiempo tardás en llegar más pasos das para cubrir una cierta distancia, más vas a aprender de lo viajado, vas a ser más rico porque vas a ser más sabio. Te vas a llenar del mundo y su gente, no los verás al pasar. Vas a saber qué plantan en sus tierras porque vas a respirar el aroma de los campos, vas a saber qué comen en las pulperías de los caseríos, en qué idiomas hablan, aprenderás seguramente a saludar, a dar las gracias, verás cómo envuelven a sus hijos, cómo los cargan, a qué juegan los niños, cómo limpian sus casas, a qué huelen y saben sus almuerzos, qué música escuchan, de qué se ríen, porqué se preocupan, cómo miran. Si vas en bicicleta o a pie, el contacto íntimo con la realidad del paisaje y la gente es inevitable, aunque sólo sea por un vaso de agua, ya entablarás una comunicación. Si hacés dedo, por más que el chofer sea húngaro o laosiano, hablarás con él. De alguna manera.

Viajando a dedo en México

Para conseguir pasajes baratos también hay tips que después de tantos años andando de aquí para allá, manejo bastante, suelo conseguir pasajes a precios irrisorios, pero eso lo voy a escribir y a detallar en otra nota, otro día.

Una vez que germinó el deseo de viajar, el impulso, que no motivamos, que nos ilusionamos, que ya estamos viajando con la imaginación, que ya contamos lo que nos queda abajo del colchón en el bolsillo y en la billetera y sea lo que sea, decidimos si salimos en avión, en tren o en bicicleta, arrancamos, nos vamos de una vez.

Voluntariado: Construyendo una escuela en Palestina

Poner fecha es fundamental, no rígida, porque a veces un pasaje es barato el martes 13 pero sale carísimo el sábado 17, sin ser estrictamente rígido, hay que decidir por ejemplo antes de fin de mes me voy, o entre tal y tal fecha, y no darle chance. Cuando llega el día límite pegar el portazo y partir, aunque no vayamos lejos, aunque sólo sea al pueblo de al lado. Ya estamos en-caminados y ya en el camino irán surgiendo cosas para hacer y sobrevivir aunque no tengamos un centavo.
Se pueden hacer trabajos voluntarios de diferente índole, ya sea en tareas agrícolas como ayudando en la construcción de casas o escuelas, o dando clases de idiomas, puede ser de tu idioma nativo, y si además de tu idioma nativo hablás otros, mucho mejor. Si sabés inglés, además de los voluntariados podrás trabajar en bares, hoteles, restaurantes de cualquier parte del mundo. Los trabajos voluntarios, son voluntarios, y no te pagan en dinero, pero son altamente gratificantes. A cambio te dan casa y comida, siempre con generosidad absoluta, más de lo esperado. En el voluntariado las necesidades básicas están cubiertas, y en un trabajo de hotel o restaurante, también, ya que, además de cobrar un sueldo, comemos, dormimos ahí; a mí me han comprado hasta la yerba mate… Como si todo eso fuera poco, el enorme cariño; y sin querer, como beneficios extras, aprendés de sus costumbres, su idioma, sus tradiciones.

Voluntariado: Clase de inglés en Nicaragua

Tengo varios voluntariados en mi haber. A casi todos los contacté previamente a través de internet. Fui voluntaria varias veces en Palestina, en México, en Nicaragua, en Siria, en Bulgaria, entre otros. A veces acordaba con una organización o fundación a través de la web, pero después, estando en el lugar, encontraba otras que me resultaban más interesantes y cambiaba. También sucede que en estos trabajos voluntarios conocés mucha gente que está haciendo lo mismo y ellos te cuentan de otras organizaciones, otros lugares, y el intercambio es muy enriquecedor. En algunos voluntariados además de casa comida cariño y enseñanza, te dan también alguna remuneración, mínima, pero que igual viene bien.
En mi caso, además de los voluntariados, he podido viajar y trabajar remunerada, gracias a mi afición por los idiomas, eso me ha permitido ejercer ya sea en Institutos de Idiomas, escuelas y jardines de infantes, restaurantes, albergues, y hoteles. Así que buena idea es ponerse las pilas y a estudiar! Saber inglés es importante, abre puertas, y no es tan complicado, prometo un próximo post con algunas pautas para aprender inglés en cuatro o cinco pasos. Saber más idiomas, un plus, hay miles de cursos online, gratuitos, y con disciplina se logra, doy fe.

Voluntariado: Casa de oportunidades en Bulgaria. Asistencia a Jóvenes en situación de vulnerabilidad social

Para buscar por internet las palabras clave son job o volunteer . Si ya tenemos la idea de ir a un área determinada, se puede buscar específicamente, por ejemplo job in Greece o volunteer in Cambodia o donde sea que te gustaría ir. Hay páginas muy populares para esto como workaway, worldpacker, workanywhere, y muchas más. Algunas piden pagar, yo nunca he pagado pero igual siempre encontré algo, me animé, partí y después fui viendo cómo y hacia dónde seguir el rumbo.
Luego también se pueden ir descubriendo páginas de anuncios clasificados de cada país. Con la ayuda del tío Googletranslate podemos ir visitando los anuncios en su idioma, por ejemplo queremos ver cómo pinta trabajar en Francia, buscamos entonces emploie en France, o emprego no Brasil, y así empiezan a aparecer páginas y vamos viendo y mandando mails. Si se tiene una computadora y se sabe trabajar ya sea en programación o traduciendo o escribiendo artículos, también hay páginas de internet donde apuntarse y convertirse así en nómada digital, es otro de mis recursos. La comunidad de nómades digitales está cada vez más extendida y desparramada por todo el mundo y hay casas, departamentos, que se alquilan de manera comunitaria para ir trabajando un poco en una ciudad y otro poco en otra, conviviendo en este caso, con otros nómadas digitales.

Las alternativas para no acomodarnos en la vida sedentaria y suspirar desde la poltrona “ah… cómo me gustaría viajar…” son inagotables. Se pueden vender artesanías, ensaladas de frutas, tocar música, hasta tirar las cartas! Insisto, todos sabemos hacer algo y tenemos algo más de lo que creemos tener para ofrecerle al mundo y hay tanto mundo por ahí dispuesto a abrirnos las puertas con una sonrisa. Y aún más, en caso de que quisiéramos VIAJAR pero sin tener que hacer job ni volunteer, sólo pasear y gastarnos nuestros ahorros, es más barato pasar esos días viajando que en casa. Hay hostales o campings en todo el mundo por menos del valor de 10 dólares, muchos con un buen desayuno incluido y donde tenemos las mismas o más comodidades que en el hogar. Podemos cocinar, hay vajilla, lavandería, wifi, televisión con todas las tecnologías, libros, juegos de mesa, computadoras, y más gente que viaja.

Trabajando en Turquía. Preparando Sigara Börek para el desayuno de un hotel

En conclusión, si queremos VIAJAR y aprehender al mundo en su totalidad, no necesitamos dinero. Decidimos adónde nos gustaría ir, a qué tipo de entorno natural, mar o montaña, urbano o rural, que tipo de cultura, buscamos cómo acercarnos hasta allí y encaramos en esa dirección, a lo mejor tardamos en llegar pero eso es el VIAJE! Y antes, durante, o después, vamos viendo volunteer y jobs. Si tenemos una imagen idílica de por dónde queremos andar, pero no sabemos exactamente cuál es el lugar, podemos tener en cuenta, además de todo los dicho para un presupuesto nulo, qué países tienen un costo de vida más barato. Si buscamos países que son más económicos que nuestro lugar de residencia, obviamente en el día a día gastaremos menos que en casa. Otra cosa que hay que evitar al elegir el destino, son los países que se ponen de moda. Agarrar el mapa y mirar alrededor, seguramente, en los países cercanos, encontraremos el mismo paisaje, una cultura similar, a más bajo precio y con menos invasión de turistas.

Podemos llevar la carpa, suele venir bien, y una lista minimalista de elementos indispensables. Es importante aunque el viaje se convierta en largo, en una vuelta al mundo, en una travesía de meses, años, o de toda la vida, no cargar demás. En las otras partes por dónde pasaremos también hay cosas, y no siempre están a la venta. Suele suceder que lo que necesitás, el camino te lo da. No puedo explicar esto racionalmente, pero así funciona.

Buelta bat! Una vuelta por el País Vasco

El País y el Pueblo Vasco se destacan por muchas cosas que lo convierten en un País y un Pueblo digno de ser visitado. No sólo por sus paisajes tan rocosos como eternamente  verdes, un contraste y una armonía que superan la curiosidad de cualquier viajero, sino por su historia, cuyos orígenes se remontan a un pasado tan antiguo que la mayoría de los estudiosos se rinden ante la evidencia de que, ir más allá en el tiempo, resulta imposible; lo mismo ocurre con su idioma, raro, diferente a todo, con extrañas similitudes a las lenguas caucásicas. Un pueblo de montaraces y marinos, entre la montaña con sus laderas bucólicas de caseríos de piedra y ovejas, y el mar con los pescadores y las traineras. Hay misterios en este pueblo y en esta tierra y, a pesar de haber vivido aquí dos años ya, siento que me falta tanto por descubrir!

Esta vuelta los invito a eso, a una vuelta. Una vuelta para que aprovechen los que llegan con poco tiempo, los que pasan de paso, porque ya que andaban por Francia o España… En esta vuelta que pueden darse en una semana o diez días, propongo cinco excursiones con las que pueden armar un itinerario variado para que, no sólo se lleven un poco de esta tierra tan generosa y buena como auténtica, sino para que no puedan resistir el deseo de volver. Vamos entonces a un paseo adictivo y subliminal por Euskal Herria, ongi etorri, bienvenidos!

Arrancamos desde Bilbao. A Bilbao se puede llegar en avión, el aeropuerto es pequeño pero muy cómodo. Está a unos 10 kilómetros de la ciudad. Hay autobuses de la empresa Bizkaibus, que, desde las 5.15 hasta las 22 hs. cada 15 minutos hacen el trayecto entre el aeropuerto y el centro de la ciudad. El precio del bus varía dependiendo si ya se tiene la tarjeta barik o no, entre 1.45 a 3 euros. La tarjeta barik es una tarjeta plástica, de transporte, que puede adquirirse en las estaciones de metro o en los estancos de Tabacos. La barik sirve para viajar en el Euskotren por todo el País Vasco,  para los buses y metros de Bizkaia, para el transbordador del Puente de Bizkaia, para el funicular de Artxanda, para el tranvía y para Renfe local. Es recomendable ya que, con la barik, los boletos cuestan la mitad, y la barik sólo cuesta 3 euros y pueden utilizarla, a una misma tarjeta, 10 personas!

Hacemos base en Bilbao porque yo vivo aquí y es un buen punto para iniciar los siguientes recorridos, para mí, Bilbao, o Bilbo, es el corazón del País Vasco. La ciudad es linda en sí, y sus alrededores también. Da para mucho, para lo urbano y para lo natural. Si uno se hospeda en Bilbo, es fácil trasladarse en metro o tren o bus para aquí o para allá, no es una ciudad que apabulle, sino que es más bien tranquila, y está repleta de parques y bancas y malecones para caminar por ambas márgenes de la ría, el Nervión, y senderos balizados para, en menos de media hora, desaparecer de la ciudad y estar en el monte. En el País Vasco, cuando hablan en castellano, le dicen «el monte» a «la montaña», en euskera, «mendia».

Hay bastante para recorrer en la ciudad de Bilbao y sus alrededores. La Oficina de Turismo está a pocas cuadras de donde termina el Bizkaibus que nos deja del aeropuerto en Playa Moyua. Allí en Turismo Bulegoa, nos podemos hacer con un mapa de la ciudad y folletería e información de lo que hay y está pasando durante nuestra visita. Bilbo es cultural, hay museos, teatros, centros culturales, eventos, fiestas populares.

En esta vuelta que apenas empieza, recomiendo dedicar dos o tres días a Bilbao. Podríamos considerar el primer día, enseguida de nuestra llegada, y otro, y también los ratos libres entre que vamos y volvemos de las visitas a otros pueblos o regiones.

  • Excursión 1 – 2 a 3 días

-Zumaia o Deba-yacimiento geológico del flysch

-Donostia

-Irún-Hendaye (noche)

-Donibane Lohizune (San Jean de Luz)

-Sare-Zugarramurdi-Ainhoa-Urdax (Pottoka bidea-ruta de las potokas)

-Elizondo-Iruñea (Pamplona)

Antes de arrancar de Bilbao tenemos que decidir si haremos el circuito a pie o en bicicleta. Ambas opciones son posibles. Con mochila o con alforjas y bici, tomamos el Euskotren, utilizando la barik, en dirección Donostia. Este tren se puede tomar en la estación Zazpikaleak-Casco Viejo, como lo indica su nombre, en pleno Casco Viejo de Bilbao. Pueden consultarse previamente lo horarios en https://www.euskotren.eus/en normalmente hay cada hora, pasando por Zazpikaleak-Casco Viejo a las y ’58. El tren es más lento que un Bizkaibus, pero es agradable y cómodo y podemos llevar la bicicleta sin problemas. En poco más de hora  media -hora y 45-  estaremos llegando a Deba.

Podemos bajar en Deba para visitar esta ciudad, estación del Camino de Santiago, y ver el flysch partiendo desde aquí. Desde Deba, además de la excursión propuesta, se podría optar por otros caminos, distintos, hacer otras cosas. Por ejemplo, seguir las marcas del Camino de Santiago hasta Markina Xemein, o en dirección opuesta hacia Zumaia, desviándonos de Santiago para acercarnos de cabeza al acantilado del flysch. Pero si camináramos de Deba a Zumaia para ver el flysch nos demandaría casi toda la jornada, así que en esta vuelta, el consejo de quien escribe es seguir hasta Zumaia que está a los pies de dicho acantilado. Si vamos en bici y decidimos bajar en Deba, tomaríamos la carretera que viene de Mutriku, y, por esta carretera, seguir a Zumaia, y pasar de largo directo a Donostia. O regresar en reversa hacia Ondarroa y Lekeitio.

En nuestro caso nos conformamos con ver Deba desde la ventanilla del Euskotren, seguimos hasta dos paradas más, a Zumaia. Otra opción sería bajarnos, pasear una hora por Deba, y tomar el siguiente tren.

Desde la estación de Zumaia buscamos la dirección a la ermita de San Telmo. Pasaremos por la Oficina de Turismo donde podemos pedir más información si hace falta. Cruzaremos algunas calles típicas del pueblo, en subida, dejaremos la gran iglesia de Zumaia atrás. Hay señalización hasta la ermita y, después, hay varios senderos que bordean el flysch e incluso hay sogas para descender por el acantilado hasta el costillar de la tierra. Importante antes de salir revisar horarios de marea. Es imprescindible para disfrutar el flysch, calcular el tiempo de viaje y estar allí durante la marea baja, sino las olas del mar serán telón de cierre del espectáculo geológico.

Un flysch es una formación geológica de capas alternadas de sedimento de distintos tipos de roca. Este flysch que visitamos es el más relevante del planeta, al verlos estaremos mirando una fotografía de la historia de la corteza terrestre, nos remontaremos al cretácico superior, hace cien millones de años, o al periodo terciario, sesenta y cinco millones de años. Son miles y miles de hojas de rocas de distinto tipo y dureza de sedimentación. Un gráfico tridimensional, tangible, y en vivo y en directo del implacable tiempo.

Volvemos a la estación de Zumaia, entre venida e ida podemos aprovechar y echar un vistazo a este simpático pueblo. Tomamos el tren y seguimos a Donostia, es poco más de media hora más.

Si viajamos en bici podemos hacer el trayecto pedaleando, aunque creo que es mejor guardar energías para después.

En Donostia, desde la estación Amara de Euskotren, podemos caminar en dirección a la costa, perdernos en zigzag por las callejas del Casco Antiguo y por supuesto bordear la emblemática playa de la Concha, o si hace calor darnos un chapuzón en esta playa privilegiada. Hay una costanera por la que da gusto caminar, amplia y luminosa, y luego tenemos la ría por cuyas márgenes también da gusto caminar. Donostia es señorial, las casas son antiguas mansiones de balcones con mucho peso ornamental.

Junto a un tradicional puente de columnas anchas esculpidas, sobre la estación de autobuses que está en un subsuelo, y frente a la de tren Renfe, está la Oficina de Turismo por cualquier necesidad.

En Donostia hay bidegorri, llámase así a las ciclovías o bicisendas. En la Oficina de Turismo están los mapas. Aún no se terminan algunos tramos y es un poco confuso, pero en bicicleta y en buena parte por bidegorri, se puede salir de Donostia hacia Hondarribia. Cuando hicimos este tramo en bicicleta tuvimos que agarrar parte de carretera, es muy transitada y hay que ir con cuidado. Si vamos de a pie, después de darle una merecida vuelta a esta ciudad de alcurnia, nos podemos tomar un autobús a pocos metros de la oficina de turismo, es el autobús que va al aeropuerto de Donostia y este nos dejará en Hondarribia. Para este bus ya no nos vale la barik, pero sí nos seguirá valiendo si tomamos Euskotren.

Al llegar a Hondarribia, el autobús tiene varias paradas sobre la carretera principal, la segunda es una buena opción. Podemos acceder a esta ciudad con encanto por escaleras o por un ascensor que veremos frente a nosotros.

Hondarribia es la ciudad pintoresca por excelencia. Es preciosa, tiene esa plaza con las casas pintadas de colores infantiles, verdes, rojas y celestes azules y amarillas, con sus balcones blancos y sus bares de historieta. Tiene una parte medieval de las mejores conservadas en toda la península ibérica. Da gusto. Hondarribia es un buen lugar para pasar un rato, tomar unos mates, sentarse en un portal o en un bar en el medio de la plaza, o ir hacia la costa, enfrente se ve Hendaye. Hay un par de barquitos que cruzan todo el tiempo la bahía, salvo que haya temporal. De no funcionar los barquitos se puede tomar el bus a Irún y luego quedarnos a dormir en Irún que suele ser más barato, o ir a Hendaye con el Topo, de Euskotren, y también con la barik.

En el barquito y en el Topo, podemos subir las bicicletas.

A esta altura del recorrido de esta primera propuesta de excursión, ya va siendo hora de buscar donde hacer noche. Podemos probar en Hendaya. Allí hay varios campings y hospedajes. La mayoría de los campings sólo funcionan en veranos. Frente a la estación de Hendaya hay un par de hoteles. Un poco más arriba, hacia el centro de la ciudad, hay otro. El centro de la ciudad  esta a 5 minutos andando de la estación. La costa y el viejo casino, y la zona turística, está un poco más adentro, a unos 3 o 4 kilómetros.

Para hacer noche, cuando hicimos esta excursión de a pie, con tren y bus, encontramos «Alquilo habitación Hendaye».  Así la pueden encontrar en booking.com. La dirección de la casa es: 1, Rue du Général Michel Fourquet. Una maravilla. Montse, una mujer española, muy buena onda, nos fue a buscar a la estación y nos llevó a su cálida y confortable casa en un barrio muy tranquilo de Hendaya. Cerca de su casa teníamos la parada del Hegobus para seguir al día siguiente hacia Donibane Lohizune.

En Hendaye también hay bidegorri y en la Oficina de Turismo que se encuentra frente a la Gran Playa, tienen los mapas. El bidegorri de Hendaye es excelente y siguiendo su curso podemos llegar a Urrugne donde hay un camping que funciona todo el año o seguir por Ascain hacia Sare, pasando por la entrada del Petit Train de La Rhune y el Collado de Saint Ignace. La ruta tiene el desnivel normal de una ruta por el Pirineo, pero se puede hacer tranquilamente y el paisaje es fenomenal.

Cuando hicimos este recorrido en bicicleta, luego de pasar el Collado de Saint Ignace y la entrada a Sare, nos dirigimos a un camping, hay varios de ellos. Las instalaciones son muy completas, y el servicio y la cordialidad también. En los camping proveen de la información necesaria para recorrer ya sea a pie por los senderos o en bici por los caminos, el trek de las pottokas, pottoka bidea. El sendero está balizado con el logo de una pottoka color azul.

Una pottoka es un equino bajo y rechoncho típico de la región, Habitan aquí, sin cambios, salvajes y en libertad, desde el paleolítico.

El sendero de las pottokas o pottoka bidea transcurre por los pueblos de Sare, Zugarramurdi, Ainhoa, Urdax. Son pueblos envueltos en un halo de misterio. Pueblos con historias secretas de brujas, akelarres, hechizos, personajes actuales de leyendas que antaño cohabitaron los hogares o grutas con humanos y animales. En los huecos de las montañas, en lo umbrío de los bosques, en el susurro del viento y el arrullo del agua se siente latir la existencia de seres mágicos y únicos, tan exclusivos de lo vasco como de ninguna otra cultura terrena.

Es buena idea iniciar el sendero en Sare. Para llegar a Sare si vamos en bici, como ya se menciona antes por el bidegorri de Hendaye, Urrugne, Ascain, Collado de Saint Ignace, Sare. Si hubiéramos ido sin bici, a pie, y quisiéramos dormir en Hendaye, entonces tomaríamos el Hegobus número 5 hacia Donibane Lohizune, Saint Jean de Luz y desde allí el Hegobus que sale a Sare. Aquí pueden verse las líneas y servicios de Hegobus  https://hegobus.fr/fr/

Hacerlo todo en un solo día a pie es un reto agitado. En bicicleta se puede hacer, aunque no por los senderos del bosque sino por las pequeñas carreteras que circundan el lugar y que no so muy transitadas. Por los senderos de trek suelen encontrarse refugios abiertos, libres, o lugares ideales para acampar donde podría pasarse la noche, hay arroyos y fuentes de agua. También se puede hacer un día. El kilometraje es el siguiente:

Sare-Zugarramurdi: 13

Zugarramurdi-Urdax: 5

Urdax-Ainhoa: 6.5

Ainhoa-Sare: 10.5

Total: 35 km aproximadamente con alguna diferencia si vamos por el sendero o por los caminos vecinales. Es muy hermoso y se puede hacer noche en alguno de los pueblos, acampar, o terminar en Ainhoa sin cerrar el círculo pero visitando todos lo poblados que son imperdibles y, si terminamos en Ainhoa suman en total 25 km y es perfectamente asequible.

Una vez cumplido y disfrutado el Pottoka bidea que nos sumergirá de cuajo en la esencia del pueblo vasco, al punto tal que encuéntrese uno del lado políticamente francés o español, nunca se sentirá en otro país que no sea el Vasco, se respira, se escucha, e incluso me ha pasado -y hay testigos- de que, al dirigirme a pobladores en francés en lo que suponía era Aquitania, me han dicho con gestos y noes y señales que sólo hablaban vasco. Me sorprendió y al mismo tiempo me resultó genial!

Desde aquí, podemos optar por regresar a Donibane Lohizune desde donde con seguridad podemos tomar el tren a Hendaye y desde Hendaye con el Topo y el Euskotren, regresar a nuestra ciudad de base, el corazón Bilbao. Podemos hacer esto en bici ya que podemos subir la bici al tren. Sare-Donibane Lohizune, en bici, se puede hacer en sólo un par de horas o menos aún. Otra opción y es la que adoptamos cuando lo hicimos a pie, fue hacer dedo hacia Elizondo.

Elizondo está en el Valle del Baztán. La ciudad es preciosa y la región bella, entre montañas que empiezan a a querer imponerse. Como casi todos estos pueblos y ciudades, Elizondo está cruzada por un río, en este caso caudaloso.

No es complicado llegar a Elizondo a dedo desde la ruta que pasa por Urdax y Otsondo. Sobre esta ruta hay «bentas» comercios y dicen que cuando cierran entre las 17 y las 19, la mayoría van para Elizondo y se les puede hacer dedo. A nosotros nos llevaron antes de que cerraran las bentas. Un paseíto por Elizondo vale la pena y, además, desde allí, hay buses hacia Donostia o Iruñea para poder regresar a Bilbo.

Los buses desde Elizondo, de la compañía la Bastaneza, salen desde un garage que está en el centro de la ciudad. Los horarios están pegados junto al portón del garage. Aquí pueden consultarse http://www.labaztanesa.com/ Al lado del garage hay un barcito y a 100 o 200 metros una chocolatería con buena fama.

Si vamos a Iruñea (Pamplona), tenemos la oportunidad de conocer esta gran ciudad, la capital legítima de Euskal Herria.

Y desde Iruña no será difícil encontrar un bus para volver a Bilbo, aquí algunos horarios http://laburundesa.com/ mientras hacemos tiempo hasta que salga el próximo, recorremos un poco la ciudad luminosa, de enormes fuentes y plazas y balcones.

De regreso en Bilbo nos tomamos un respiro, hacemos una pausa, reponemos vituallas y energías, y armamos nuevamente las alforjas o la mochila para la próxima excursión.

  • Excursión 2 – 1 día

-Bakio

-San Juan de Gastelugatxe

-Bermeo

-Gernika

Para esta excursión si vamos en bici es conveniente salir otra vez en el Euskotren, en este caso desde la estación de Atxuri, cerca de Bilbao la Vieja, de paso conocemos otro barrio de Bilbao, no está lejos del Casco Viejo y si no queremos caminar podemos llegar cómodamente hasta Atxuri en el tranvía. Tanto para el tranvía como para el tren, usamos la barik.

Los horarios de trenes hacia Gernika, Bermeo, están en https://www.euskotren.eus/en ; normalmente hay cada media hora. Con la bici haríamos el circuito al revés que de a pie, y no iríamos a Bakio, que de todas maneras es solamente un enclave de playa, eso sí, con un mar frecuentemente turquesa.

Con la bici entonces nos tomamos el tren y vamos Gernika. En Gernika ciudad cuya historia cobró fama mundial por la tragedia del bombardeo fascista de hace 80 años, casi toda la construcción tiene la misma edad que el bombardeo ya que fue prácticamente destruida la ciudad completa. No hay tanto en sí para visitar, pero es de rigor por su significado. Allí esta el tronco del árbol donde se reunían a debatir el futuro del pueblo vasco. El árbol sobrevivió al bombardeo como una señal  de que no habrían podido jamás matar la palabra y el derecho a elegir de este pueblo. A pesar de las toneladas de bombas que cayeron sobre él, tantas, que desde Mundaka y Bermeo, a la orilla del mar, la gente se alejaba en barcas de la costa porque viendo el humo de Gernika que está a 15 kilómetros de distancia, no dudaban de que eso era el apocalípsis.

El viejo roble fue envejeciendo pero retoños de él germinaron, brotaron y se agigantaron no sólo en Gernika, los hay por el mundo entero.

Es obligatorio pasar por Gernika y reverenciarla con nuestra visita. Allí iremos a venerar la bóveda de columnas donde aún yace de pie el viejo tronco, y pasaremos a saludar a algunos de sus retoños. Visitaremos la Casa de Juntas donde aún se reúne y discute de manera ceremoniosa la Junta Foral de Bizkaia. Hay paneles donde se explica claramente el asunto de los fueros. Son los documentos de su historia, documentos que no mienten ni dejan lugar a duda acerca de la independencia y la autonomía legítima de este pueblo.

Junto a este predio y Casa de Juntas hay un parque lleno de árboles, por si hay que descansar, esperar hacer tiempo. Sobre la misma calle a pocos metros está el mosaico, réplica de la famosa obra de Picasso, Gernika.

Vale la pena dar una vuelta mas, tratar de llevarnos en la memoria un poco más de esta ciudad y su digna gente.

Volvemos a la estación, volvemos a tomar el Euskotren hacia Bermeo. Bermeo es un pueblo de pescadores. Podemos dar una vuelta por el Casco Viejo, colorido, pintoresco. Antes habremos pasado por Mundaka, y podemos elegir bajar y recorrer allí.

Desde Bermeo, en bicicleta, encaramos la subida hacia Gastelugatxe. Es una subida un poco dura para pedalear, pero la ruta, aunque con bastantes vehículos, es arbolada y agradable. Son 13 km en subida. Ya cuando en algún punto vemos la ermita que se yergue en su islote, emergiendo del mar como una transformación alucinante, respiramos, ya falta poco, ya falta menos.

Si hemos llegad a Gastelugatxe desde Bermeo, entonces veremos una entrada vehicular que está clausurada en algún punto, y nos conviene entrar por allí porque ese camino que está fuera de servicio, se junta con la entada tradicional a Gastelugatxe.

Luego de haber sido escenario de la serie Game of Thrones, el Rocadragón de la Daeneris, Gastelugatxe es un sitio demasiado visitado. Antes era más agreste y no estaba parquizado el camino, ni había una garita, ni que pedir turno para entrar, ni que te cuenten las historia del ecosistema del lugar; ahora hay demasiada gente, sobre todo en verano o en vacaciones y festivos -fuera de temporada no- y es mejor eludir todo eso y se puede entrar por este camino que les comento aquí. Sólo para camaradas y compinches de marialaqueviaja.

Además si hemos llegado en bicicleta desde Bermeo es muchísimo mejor porque la podremos enganchar donde se juntan los dos caminos, el legal y éste, el clandestino. Dejamos la bici ahí, con el candado, y nos vamos a la ermita. Son 241 escalones. En la ermita hay una campana, hay que tocar tres veces, pedir tres deseos, y doy fe, literal, de que dos se cumplen, posta, el tercero estoy esperando…

Frente a la ermita hay un pequeño refugio con parrilla y mesas de piedra, y ahí, si no hay mucho campaneo, será un lugar ideal para hacer una merienda, un hamaiketako. También se puede dormir allí, en medio del mar. Hay que llevar agua, antes de los escalones hay una fuente. También uno se puede llevar unas maderas, leña para el fueguito, unos choriz, no olvidar cargar agua, y pasar un rato en ese refugio. Este lugar, desde Game of Thrones, no es aconsejable en temporada alta.

Si fuimos en bici, bajamos como un rayo de vuelta a Bermeo, en 10 minutos estamos ahí, volando, y podemos tomar el tren de regreso directo a Atxuri Bilbao.

Si hacemos este paseo a pie vamos a hacerlo todo en sentido contrario y empezando desde Bakio que está en la línea costera del mar, pero en dirección opuesta a Bermeo.

En este caso, a pie, salimos de Bilbo en Bizkaibus con la barik. El bus lo tomamos en la Plaza Moyúa pero justo en el lado opuesto de la plaza de donde para el del Aeropuerto. El paseo en este bus también es interesante porque pasa por Mungia y por caseríos o poblados como Meñaka y está bueno verlos aunque sea desde la ventanilla del bus.

Nos bajamos en la última parada de Bakio y hay un cartel marrón que nos señala hacia la derecha Gastelugatxe. Hay un paseo para ir caminando, bordeando la costa, son menos de 3 kilómetros y en unos 45 minutos estaremos llegando a la entrada que pasa frente a las puertas del restaurante Eneperi. Si es temporada alta seguramente tendremos que escuchar la explicación del de la garita. También podemos hacer caso omiso a esa entrada caminar hasta la otra por la que luego recomiendo salir.

Si vamos por la entrada oficial, hacemos una bajada ahora parquizada, los 241 escalones, las campanadas y el hamaiketako en el refugio, y luego, al salir, sí tomamos por el camino de autos clausurado y clandestino que nos acara hasta la ruta que se dirige a Bermeo. En temporada alta hay combis y buses que hacen el trayecto. En temporada baja anda un taxi grande, tipo comunitario, pero también se puede hacer dedo.

Vamos entonces  a Bermeo por esta ruta, no está buena para caminar, es angosta y pasan muchos autos. Hacemos dedo, bus de verano, o taxi comunitario, y paseamos por Bermeo, luego tomamos el tren a Gernika, visitamos Gernika, y volvemos en el Euskotren hacia Atxuri Bilbao.

Una pausita de descanso, sólo hasta mañana!

  • Excursión 3 – 1 día

-Lekeitio

-Ea

Dos pueblos de playa, Lekeitio y Ea. Para hacer este recorrido si vamos en bici podemos ir en el Euskotren hasta Deba, como en la primera Excursión de este relato, y pedalear en dirección a Mutriku y Ondarroa, veríamos el flysch desde arriba, podríamos visitar el pueblo costero de Ondarroa y llegaríamos a Lekeitio (36 km desde Deba, con desniveles) donde hay un albergue, «Aterpetxe».

A Lekeitio de a pie podemos ir en Bizkaibus desde la terminal de San Mamés. Son unos 60 kilómetros y el bus demora apenas poco más de una hora.

Lekeitio es una ciudad marítima, veraniega, pero está muy cerca de las marismas, ecosistema típico y protegido por su riqueza faunística. Desde donde nos deja el bus en Lekeitio podemos caminar por sus calles hasta la costa. Pasaremos por un llamativo huerto comunitario. Luego, en la costa, si desviamos a la izquierda hay un malecón extenso que llega hasta un faro. Es un paseo agradable.

Podemos pasar un par de horas en Lekeitio y luego ir hacia Ea (10 km desde Lekeitio, con desnivel y curvas). Si lo hacemos en bicicleta también. Ea es encantador. Hay que ir a Ea. Es un pueblo con mar, pero sólo una bahía pequeña y, como de costumbre, surcado por un río, angosto y cruzado de puentes de piedra; las casas casi cuelgan sobre ese río, protegidas sus puertas de las probables crecidas. La plaza y los balcones y las infaltables banderas de todos los pueblos vascos, «presoak etxera» y el mapa del Euskal Herria como un corazón enorme atravesado por una flecha. Da gusto caminar por Ea y aunque sólo haya unas pocas callejuelas, uno no se aburre de ir y venir y mirar y volver a mirar como si antes no lo hubiera visto. Se puede pasar un buen rato en la playa o en la taberna cordial del centro del pueblo.

Desde Ea tomamos el bus para regresar a Bilbo y, si tenemos suerte, por las ventanillas del bus, podremos ver a Elantxobe, otro pueblo de casas que cuelgan pero esta vez sobre el mar.

  • Excursión 4 – 2 a 3 días

-Sierra de Urbasa

-Nacedero del Urederra

-Lizarra (Estella) 

-Laguardia

-Labastida

Cuando vimos las fotos del Urederra que significa «agua hermosa», a través de páginas de internet, supusimos que estaban trucadas, que no podía ser real ese color turquesa, verde, azul, fluorescente. Pero ES. Y aún más. Es realmente un Agua Hermosa.

Es complicado lidiar con Renfe para llevar la bicicleta en el tren hasta Altsasua y desde ahí cruzar la sierra de Urbasa que es igual de hermosa, transversalmente hacia el sur, en dirección a Lizarra o Estella. Se puede ir desde Bilbo en autobús hasta Altsasua y bajarse en la ruta donde marca el cartel marrón dirección Urederra. Desde allí hacer dedo.

La sierra de Urbasa además de sus bosques con fama de encantados, está lleno de dólmenes y cromlechs, estructuras funerarias muy antiguas, pre-cristianas, restos ceremoniales de rituales aún desentrañados, espacios cargados de significado místico y potente energía.

En el transcurso de la sierra, con mucho desnivel y curvas para pedalear, se sube y se sube, hasta poder ver lo que se llama el Balcón de Pilatos desde donde se vuelcan las aguas del Urederra.

Para visitar este maravilloso río personalmente, tocar sus aguas además de verlas, e incluso en sectores permitidos bañarse en ellas, vamos a pasar por pueblos típicos y de gente simpática, vamos a ver Zudaire, Baquedano, Artaza donde hay un camping en el que nos quedamos.

Desde el camping de Artaza se puede caminar hasta la entrada del sendero que bordea el Urederra.  A medida que avanzamos por una de sus orillas nos sorprenden piletones que de acuerdo al lecho de piedra o a la vegetación van cambiando el color de las aguas, no sólo en tonalidades azuleas, sino que a veces son liláceas, rosadas, blanco transparente. Se sube por la margen hasta el nacedero. En casi todo el recorrido está prohibido bañarse, pero hay un sector fuera de este paseo cerrado, cerca del camping, donde sí es posible acceder a piletones de las aguas hermosas del Urederra y darse un buen chapuzón.

Desde el lado de Bilbao en la ruta que pasa por Altsasua hacia Pamplona, no hay un servicio oficial de buses que vaya hasta estos pueblos, pero desde Lizarra, sí. Por lo que otra opción es ver la forma de llegar a Lizarra y dese allí tomar el bus que nos podría dejar en el camping de Artaza. Igual a dedo se llega a bien, y en bici con suerte y viento a favor, pedaleando duro, también. Son 26 kilómetros hasta Baquedano, con curvas y desnivel. Artaza está a menos de 2 kilómetros, todos los poblados están muy cerca uno del otro, como si fueran barrios.

Desde Artaza fuimos a dedo a Lizarra, visitamos la ciudad que también es estación del Camino de Santiago. Desde allí podemos tomar autobús a Bilbao y regresar tras haber pasado sólo una noche fuera o seguir de viaje un día más! Estamos junto a la Rioja Alavesa, famosa por sus vinos y viñedos. Podemos visitar   Laguardia y si encontramos la conexión o el dedo, Labastida.

Lo más fácil desde Lizarra es pasar un poquito al lado español, del otro lado del Ebro, hacerle una breve visita a Logroño para desde allí volver a cruzar el Ebro hacia Oion y a menos de 20 kilómetros está Laguardia.

Nosotros hicimos todo este itinerario entre Logroño y los pueblos vitivinícolas, a dedo. No hay muchos autobuses, son esporádicos y hay que buscarlas conexiones de unos con otros, entonce s enre esperar la conexión y hacer dedo, siempre ganaba el dedo porque alguien nos llevaba.

Laguardia es una ciudad pintada, de libro de cuentos, amurallada, con aires de castillo medieval, calles de piedra y en los sótanos las frescas y aromáticas bodegas. Es agradable pasear por sus calles de manera reiterada y en lo posible estar a mediodía frente al espectáculo del cucú.

Si da tiempo y aún hay ánimo y energía podemos hacer una parada más en Labastida, otro pueblo medieval riojano, muy de interior, muy típico.

Para regresar a Bilbao desde La Rioja Alavesa fuimos a un lugar llamado Haro donde existen conexiones de autobuses.

  • Excursión 5 – 1 día

-Portugalete (Puente de Bizkaia)

-Getxo (Puerto Viejo)

La típica e infaltable visita estando en Bilbo es ir a Portugalete y cruzar el Puente de Bizkaia, por arriba, lo que es resueltamente un poco caro, o por el Transbordador que cuelga del puente, usando la barik.

Este puente es Patrimonio de la Humanidad por ser único en su especie. Tiene una historia interesante que se cuenta en los paneles explicativos antes de cruzar desde Portugalete.

Para ir tomamos el metro que va a Kabiezes desde cualquier estación de Bilbao y nos bajamos en Portugalete. Podemos aprovechar y visitar la villa de Portugalete antes de cruzar la desembocadura de la ría haciendo uso de los servicios del Puente de Bizkaia.

Una vez que cruzamos estaremos en el Getxo y es muy agradable caminar por el malecón hasta el Puerto Viejo, una postal de tintes mediterráneos aunque estamos en el Cantábrico, con sus casitas blancas encaramadas en el acantilado de ventanas y verandas y balcones pintados de colores y plagados de macetas con flores.

Desde allí podemos caminar por arriba hacia las estaciones de metro de Bidezabal o Neguri viendo otro estilo arquitectónico que responde al abolengo de las familias ricas que habitaban este barrio. Muchas de las casas, con torres y molduras de castillo ocupan manzanas enteras con amplios y palaciegos jardines.

El metro nos devuelve a la realidad cosmopolita bilbaína.

Hasta aquí estas excursiones que pueden repartirse en el tiempo como al viajero más le plazca. Para hacerlas todas sin dejar de conocer Bilbo, alcanzan y sobran 10 días.

Sería fundamental, además, hacerse un monte, montaña o mendi. Para impregnarse hasta el tuétano del espíritu vasco. Para eso pueden visitar otros post de marialaqueviaja con todos los detalles arrancando también del corazón de Bilbo.

Y si tienen dudas, pueden preguntar por aquí o a marialaqueviaja@gmail.com

Gero arte ta ondo ibili!

Enlace de Quillén a Junín de los Andes y de ahí a Puerto Canoa (2017)

Día 8 – desde Quillén a Junín de los Andes

Viajamos a dedo y no fue sencillo. Primero caminar desde el camping hasta el área de uso diurno y la casa de piedra.

 
A hacer dedo, Lago Quillén

Quienes están a cargo de esta área, información y guardaparques, no supieron brindar la información  ni hicieron ningún esfuerzo por ayudar a solucionar el problema de salir a dedo. Hay opciones como llamar a un taxi y ellos tienen la información pero no nos la dieron.

 
Saliendo de Quillén a pata

Caminamos desde la zona de uso diurno 2 km más hasta donde hay alguna chacrita y más adelante unas viviendas y una señora de la comunidad Currumil fue extremadamente solidaria l subirnos a todos con nuestros bártulos en un auto que aunque no tendría capacidad para tantos ocupantes se hizo lugar y todos y todo entramos. La señora fue tan amable que nos llevó hasta Rahue donde se cruzan las rutas 23 y 46 y donde estuvimos buena parte del día haciendo dedo.

 
Dedo a Junín de los Andes

Sólo tres de nosotros llegamos a Junín: Mercedes, Joel, y yo; Nelson y Fanny, después de varias horas de intentarlo, antes de la caída de la tarde, desistieron y acamparon hasta el día siguiente sobre el río Aluminé. El transporte entre este cruce y Junín de los Andes pasa solamente a las 7 de la mañana y es carísimo. Sería mucho mejor si se arregla con un taxi.

El ripio entre Quillén y Junín de los Andes es una ruta escabrosa y en mal estado. Se tardan un par de horas en llegar.

En Junín de los Andes paramos en el camping Laura Vicuña, lindo pero muy caro. Tiene calefacción en los baños, ducha de agua caliente las 24 hs, un wi-fi que no funciona. Cuesta 265 pesos, carísimo. Lleno de gente pero igual tranquilo. Está bien organizado, hay electricidad, mesitas y bancos, fogones, pero el wi-fi no funciona y el precio es excesivo.

Día 9 – desde Junín de los Andes a Puerto Canoa

Actualmente hay dos autobuses en temporada, 9.45 y 16.25. El precio del bus está en 105 pesos y la entrada de pesos para nacionales es 90, para Mercosur 130 y para extranjeros 150.

A las referencias de este tramo ya escritas en post anterior cabe agregar que actualmente hay una requisa de gendarmería en la que hacen bajar a algunos pasajeros del micro y les revisan sus mochilas, las mochilas que llevan consigo arriba del bondi.

Cruzamos al camping Pichí Cullín como lo hago yo habitualmente, moviendo el banderín.

 
Moviendo el banderín para que venga el bote a buscarnos
Moviendo el banderín para que venga el bote a buscarnos
 
Nico llega a buscarnos en el bote

La familia de Ester y Nico tienen un bote nuevo, más grande. No cobran costo por el camping pero sí el cruce del lago a 35 pesos.

Sigo sosteniendo que es el lugar ideal para acampar porque tiene las mejores vistas del volcán Lanín, a cada hora sus colores cambian de acuerdo a la luz del día, y cambia su reflejo en el lago.

 
Las mejores vistas del Lanín desde el Pichí Cullín
Las mejores vistas del Lanín desde el Pichí Cullín
 
Las mejores vistas del Lanín desde el Pichí Cullín

Tiene las mejores playas, y, además, está del lado que nos corresponderá para salir de una hacia la senda a Aila.

Mi pierna está hecha mierda. Ando con una caña de bastón.

 
Fogón en Pichí Cullín y yo con bastón
 
Fogón en Pichí Cullín y yo con bastón

Etapa 7 -Malalco Chico – Quillén (2017)

Día 7 – desde Malalco Chico a Lago Quillén

 
Bajando al Lago Quillén

El camino a Quillén es en bajada y la bajada, con el peso en la espalda y el dolor, es insoportable. Milagrosamente llega un punto en el que el dolor ha sido tanto que me deja de doler por completo. Eso creo, que es un milagro, y así les cuento a Joel y Mercedes que me esperan tras vadear el río llegando a la comunidad Lefiman, pero el milagro dura poco.

 
Descampado donde pastan ovejas, cerca de la llegada al Malalco Grande

La senda está marcada, hay un par de partes, nada más, donde puede ser confuso, pero dando un par de vueltas en derredor se verán las marcas y se podrá continuar.  Esto sucede por ejemplo al principio, cuando subimos una ladera rocosa, en una parte se enrarece el sendero pero hay una sola opción viable por donde se puede caminar sin grandes obstáculos ni dificultad y bien, es por ahí, después se camina por el bosque, todo en bajada, hay sombra y el suelo es blando; llegando casi al río de Lefimán, pasa también que hay un descampado donde suelen pastar ovejas y no se alcanza  a ver desde un borde del descampado la embocadura de la senda al otro lado, es en diagonal, si caminamos ese descampado en diagonal, estará la marca enseguida en un árbol.
A continuación nos toca sortear un mallín traicionero, imposible no meter la pata, y después se vadea el río Malalco Grande. Hay que mirar bien el lecho, cuidado por donde se camina para vadear ya que hay pozones profundos.

 
Tras vadear el Malalco, momento de un milagro
 
Arroyo Malalco Grande

Durante esta senda las marcas son las banderitas de Huella Andina pero también hay estacas con rayas amarillas o rojas, o circulitos amarillos de lata. A veces en esta última parte pueden confundirnos huellas de animales, pero hay prestar atención y se encontrará la buena senda.

Junto a ese río, Malalco Grande, en la comunidad Lefimán, se puede acampar y está bonito y es libre. Quizás es mejor que llegar hasta Quillén aunque el lago Quillén es maravilloso pero es lejos tener que llegar hasta el camping y de todos modos al día siguiente tendremos que caminar hasta el área de uso diurno del lago para buscar la salida, a dedo, hacia Junín de los Andes donde retomar la Huella.

A 3 kilómetros de esta área de acampe en Lefimán está la cabecera del Lago Quillén, la casa de piedra donde se efectúa el registro de llegada y el área de uso diurno del lago. A 1 km y medio más está el camping.

 
Camino al camping de Quillén
 
Fogón y cena junto al Lago Quillén

El camping cuesta 120 y nos hicieron 100 por caminantes. La ducha caliente fue espectacular. Hay fogones en el piso pero no hay mesas ni bancos.
El lago Quillén es hermoso.

 
Lago Quillén

Este día, a la tardecita, armando la cena al fogón, tuve el placer de encontrarme a Lucrecia, una amiga a quien no conocía personalmente pero con quien había hablado bastante a partir de la Huella Andina 2013.

Etapa 5 – Pampa de Castro – Ruca Choroi (2017)

Día 5 – de Pampa de Castro a Ruca Choroi

Día 5 -15 de enero de 2017 – Desde Pampa de Castro a Ruca Choroi

Una senda sencilla. Hay un camino ancho que nos va marcando el rumbo aunque la senda peatonal no siempre va por este camino ancho. Hay que cruzar varias veces arroyos pero se han construido en casi todas las oportunidades puentes rústicos de palo. Sólo una vez nos quitamos el calzado para vadear.

El camino es prácticamente plano con tendencia a bajada. Hay bastante sol, no hay sombra todo el tiempo porque se van cruzando campos de veranda, descampados. Hay solazo.

 
Lago Ruca Choroi

Tardamos 4 horas desde Pampa de Castro hasta la entrada de Ruca Choroi donde se encuentra el primer camping y continuamos media hora más hasta el Camping Trepain cerca de la casa del guardaparques. En el camping nos recibieron súper amables Carlos y Fabiana. Tienen precio de caminante, 80 pesos y la ducha es híper caliente. Hay además de una proveeduría con precios aceptables, un restaurante.

 
Camping en Ruca Choroi

El guardaparques Adrián vino a darnos la bienvenida y a reiterar la invitación para comer un chivo asado en su casa.

Fue genial. Una velada perfecta y hermosa. No sólo por el chivo que estaba delicioso. Además llegaron Nelson y Fanny desde el Paraguay y la familia completa de Adrián resultó ser una joya. Julia, la esposa, también guardaparques, dinámica, activa, amable, toda energía pura y con unas manos mágicas que amasaron todas cosas tan ricas, tarta de verduras, pan casero, tortas fritas. Tuareg y Aimara, y el tío Toto. Todos tan linda gente de la que después cuesta un lagrimón desprenderse. Dan tanto que es increíble que la vida de cada día les alcance para tanto.

El trabajo que han hecho ellos en toda esta área del parque y de la Huella Andina no lo he visto en ninguna de mis caminatas previas por la Huella en ninguna parte.

 
Adrián Daros, guardaparques, y el chivo asado
 
Julia, guardparques, el tío Toto y el Chivo

Etapa 3 – en busca de Puesto Viejo, regreso a Moquehue – Ñorquinco (2017)

Día 3 – desde el Vivac en busca de Puesto Viejo, regreso a Moquehue y a Ñorquinco

Al tercer día de nuestra caminata, amanecimos descansados en un lugar desconocido. A casi 1950 metros de altura, cerca de un cerro que nunca sabremos pero sospechamos que no, era el Cerro Plomo. Estábamos ahí, cerca de un lindo arroyo de aguas caudalosas y piedras claras, rodeados de montañas y lengas, cerca de una colina de arenisca beige rosada con pequeñas matitas de flores de montaña.
Retomamos la marcha luego de un prudente fogón y un suculento desayuno por el mismo sendero serpenteante a través del lengal achaparrado, luego llegamos al bosque sombrío de hojarasca y más tarde al cauce seco. Desde allí intentamos, lado a lado de dicho cauce, trepar la colina en busca de una senda que nos llevara hacia arriba hacia un verdadero cerro Plomo. Yo subí por la margen derecha del cauce y Joel lo hizo por la izquierda. No encontramos nada tras trepar unos cuantos metros así que regresamos y retomamos la marcha hasta el cruce de los dos caminos anchos. Entonces obsecuentes con nuestra meta intentamos tomar por el otro camino ancho, el que habíamos descartado el día anterior, por ahí encontramos a un brioso caminante que haría la Huella Andina completa de a tres etapas por día. Llevaba un equipo liviano y los track de varios senderos en su GPS. Quedamos en contacto con él. Finalmente. nuestro camino, tras un rodeo amplísimo nos llevó de regresó a Moquehue, cosa que ya sospechábamos por la pendiente en baja y la dirección, y desembocamos exactamente otra vez en la tranquera que decía «Pulamri» prohibido el paso.
Decidimos entonces intentar salir hacia Ñorquinco y retomar desde allí las sendas de la Huella Andina.
Nos llevó un buen rato lograr que el «dedo» surta efecto. Pero surtió y tan bien que los jóvenes super amables que nos trasladaron hicieron dos viajes para buscar al resto de los caminantes.
Ellos estaban acampando en Kimei Mapu, un camping que está en la Lagunita Verde antes del Lago y antes del Ñorquinco. La mayoría de los jóvenes caminantes, o sea todos menos yo, decidió acampar con ellos ahí y comer un asado, divertirse, distenderse, y retomar al día siguiente desde ese lugar. Yo opté por seguir y acercarme al punto desde dónde partiría la senda al día siguiente. Era a 13 km desde donde estaban ellos y no me parecía quedarme a dormir ahí y encarar al día siguiente un ripio duro de tal longitud.

Lago Ñorquinco
Lago Ñorquinco
Camping Las 3 Araucarias

Quedamos de encontrarnos a las 8.30 a 9 de la mañana en la caseta del guardaparques en la otra punta del lago Ñorquinco. Me llevó tres horas caminar por el ripio desde el camping Kimei Mapu hasta Las 3 Araucarias y, después de hacerme unos mates a un regio fogón y ducharme, me percaté de un dolor bastante insoportable e insostenible en mi rodilla derecha. No le di bola porque a mí nunca me pasa nada y me siento fuerte y bien preparada para este tipo de actividad.

Camping Las 3 Araucarias

El camping las 3 Araucarias se encuentra junto al camping Fortín entrando cerca de la escuelita que hace poco se incendió. Hay poca señalización. Sólo un cartel. Primero está el Fortín y un poco más adentro las 3 Araucarias. El Fortín cuesta 100 pesos y las 3 Araucarias 50. Me quedé en este último. Cándido el poblador a cargo es muy amable. El lugar es sumamente tranquilo, junto a un río de aguas mansas y la ducha es de agua bien calentita.

Pantanos de Barakaldo

Barakaldo, cuyo nombre derivaría de ‘baratz’ (huerta) y ‘alde’ (zona), es un municipio vasco del Gran Bilbao, que se extiende sobre la margen izquierda de la ría del Nervión. Cuatro ríos atraviesan la región y numerosos montes que ondulan el terreno con crestas de entre 400 a 600 metros de altura. Los primeros indicios de establecimiento humano por Barakaldo fueron encontrado en la Cueva de los Mosquitos en el barrio de El Regato, y datan de más de diez mil años de antigüedad. Barakaldo se pobló con la actividad industrial siderúrgica, actividad y poblamiento que obligó a la construcción de embalses o presas, llamados aquí ‘pantanos’, aprovechando las aguas de los cuatro ríos que discurren por la región.

Hoy día los distintos barrios de Barakaldo han sido parquizados, arbolados, y es el municipio desde donde arrancan los bidegorris, ciclovías, más largos de los alredores de Bilbao, además de existir senderos de trekking balizados y sin balizar, rincones con curiosidades históricas que merecen la pena, y barrios y caseríos encantadores que sólo a pie o en bici es factible descubrir.

Los caminos del agua de Barakaldo pueden recorrerse en buena parte en bicicleta. Desde donde uno se encuentre, ya sea en Bilbao o cerca, puede dirigirse en metro a Gurutzeta/Cruces y desde allí enfilar al polideportivo de Gorostiza, muy cerca de allí hay paneles informativos y comienza la balización del PR BI-210 con líneas amarilla y blanca.

En ese lugar veremos también el amplio parque Tellaetxea, una pradera verde, enorme, con parte de arboleda, merenderos, y parrillas. El bidegorri y sendero rodea ese espacio verde por ambos lados.

El recorrido es ameno, lindo, arbolado, con robles de formas caprichosas. Iremos bordeando el primer pantano, el de Gorostiza, muy grande y con algunas playas pequeñas donde se puede pescar o simplemente sentarse a contemplar la mansedumbre característica del agua. Llegamos al simpático pueblo del Regato, Errekato, a la izquierda de la iglesia veremos un puente que cruza el pantano de Gorostiza. Vamos a caminar hacia el final del barrio, sin despreciar las nueces caídas de nogales sobre nuestra derecha. Vamos camino a Etxebarria, el segundo pantano.

Pasadas las primeras curvas se llega al barrio de Tellitu y encontramos un sendero a la izquierda perfectamente señalizado con balizas del PR. Continuamos por este sendero profuso de eucaliptos hasta llegar a un cruce donde tomaremos la opción de la izquierda. El senderito es de tierra y con algo de pendiente, vale la pena. El pantano de Etxebarria se asoma tímidamente entre el ramerío. En primer lugar veremos la pared de la presa y poco después diferentes vistas entre preciosos y añejos robles.  Durante el trayecto iremos divisando las laderas del monte Argalario.

Una vez realizado el descenso hasta las orillas del río Castaños, tras haber remontado el pantano, cruzamos un puente por la zona más alta. También está la opción de seguir un estrechísimo sendero por la misma orilla del pantano, que alcanza la zona del muro de contención. Se desciende por las laderas de Arroletza, Sasiburu y Apuko, hasta el barrio de Urkulo, donde existieron varios molinos que aprovechaban la fuerza del agua.

 

Pirenaica 4-Urkiaga-Auritz (Burguete)

A las 6.30 escuché las gotas que caían sobre la tela de la carpa. En breve paró. Asomé la cabeza y el día pintaba nublado denso pero con algo de rosa forzado por febo. Me levanté temprano, hice los mates, acomodé todo y fui a saludar y despedirme de los franceses que no habían dormido tan a gusto como yo. El día sería largo en cuanto a pasos a recorrer y debía aprovechar el buen clima. Me faltaba poco menos de la mitad de la etapa de ayer para alcanzar a Urkiaga y luego toda la etapa 4 desde Urkiaga a Auritz y no sería todo…

El camino está bien señalizado, hay marcas pintadas y postes bajitos, blancos con la línea roja. Dejando atrás la Borda de Kinto y el collado de Azaldegi mientras saludaba durante varios recodos del camino a los franceses, subí  hasta salir del hayedo y llegar muy pronto a otra pequeña chabola.  Y seguí subiendo por la cresta de los Generales, las vistas son fabulosas. En pocos pasos arriba si giramos la vista 360 grados no habrá desperdicio. No alcanzan los ojos para admirar tantas bellezas.  A pesar de haber amanecido tormentoso, las nubes se aglomeraban en otras cumbres del horizonte a medida que el cielo sobre mi cabeza se despejaba. Fuis sorteando las laderas del Iparraldeko Kaskoa, Artsal, Enekorri, ondulando sobre los collados que las unen. Pasé varias palomeras. No hay agua pero só prados muy extensos donde se podría acampar y mucha paz. Por aquí en este día no crucé a nadie.  Hay algunos cruces de caminos con las típicas flechas de madera. Para Urkiaga, a pesar de sentir yo, que ya llevo bastante caminado, siempre falta un poco más. Al final llego.

Es decepcionante Urkiaga. Hay una ruta de asfalto bastante transitada que corta al medio el verde y el bosque. Hay varias palomeras, un búnker y no sería un lugar propicio para pasar una noche bella y en paz con la naturaleza así que me alegro de haber dormido en Kontoko Borda.

Cruzando la ruta hay paneles informativos. Toca volver a remontar más de mil metros que hemos bajado. Primero el ascenso es un por una pista ancha de barro. Por ahí circula algún que otro vehículo con buenas llantas.  Es sombrío y barroso. Hay algunos caseríos o enclaves ganaderos y se ve algo de poblador que anda por ahí. Al cruzar un alambre se entra en una senda más montañera que nos traslada a un circo de colinas verdes  alucinante, es el circo de Adi. Imposible no exclamar en voz alta. Una hermosura.

Seguidamente se entra a un bosque de hayas, también por ahí se interceptan algunos caminos anchos y una casa, pero la senda sigue por el bosque y da gusto. Hay que ir atento a las marcas para no perderse en lo umbrío y uniforme del bosque, la armonía de los árboles y el tapiz de colores más nuestra distracción ante tanta belleza nos puede llevar a cualquier lado si no vamos atentos a la marca entre las sombras. Saliendo luego de un pinar vamos a llegar al barranco de Odia y su arroyo que nos acompañará buena parte del camino.

Este arroyo es ideal para descansar un rato, hacer un hamaiketako, un pic-nic, o también si place quedarse a acampar cerca de sus orillas, es super bonito. Vamos a caminar cerca de él hasta la CASA DE Pablo en Sorogain, un albergue que está abierto. Antes del albergue está la senda que sube para continuar hacia Auritz, hay paneles informativos. También aquí sale una ruta asfaltada que va hacia Espinal.

La senda vuelve a subir en dirección del Collado de Arbilleta, pasaremos un hayedo más y antiguas canteras. Más adelante veremos comederos de ganado y seguiremos un arroyo por su margen izquierda con la baliza del Camino de Santiago en dirección contraria. Pasamos dos arroyos más y una pista con naves vacunas nos dirige fácilmente hasta Auritz-Burguete.

En mi caso, al llegar reculé un par de kilómetros por la ruta hasta el camping Urrobi, cerca de Espinal; un camping organizado, civilizado, adonde pude ducharme y descansar esa noche para regresar a Bilbo desde Iruña. A Iruña se va en un autobús que parte de Roncesvalles todas las mañanas a las 9.20. Se toma en la gasolinera que está a pocos metros de la entrada del camping. Se trata de autobuses Artieda y se pueden verificar los horarios por internet, cuesta 4.50 euros hasta Iruña-Pamplona.

Pirenaica 3-Elizondo-Urkiaga

 

La etapa 3 del GR11 de oeste a este tal como voy es desde Elizondo a Urkiaga. La Alta Ruta Pirenaica va desde Elizondo y cruza hacia los Aldudes. La línea fronteriza, un alambrado y mugas de roca, se extiende por las cumbres que van desde los 900 a los 1300 metros en esta etapa y deja de un lado el Valle del Baztán, y del otro la Vallée des Aldudes.

Como mi salida se efectúa desde Bilbo no me fue posible completar las 6 horas que demanda esta etapa, además, debí procurarme algún cobijo ante posibles tormentas y afortunadamente siempre encontré un techito donde guarecerme.

Arranqué desde Bilbo temprano en la mañana y me dirigí en autobús de Transportes La Unión, La Burundesa, hacia Iruña. Elegí esta opción y no la de arrancar desde Donostia ya que,  el primer bus de la Baztaneza desde Donostia a Elizondo salía a las 16.30 y me rezagaba mucho el inicio de la caminata. En cambio, desde Iruña, tenía un bus a las 13. Calculaba que estaría en media hora en Elizondo pero no fue así ya que este tomó ruta por varios pueblitos muy pintorescos colgados de las laderas de las montañas,  Almandoz, Eugi, Irurita, entre otras paradas. Demoramos como hora y media pero fue bonito y a las 15 hs ya estaba en la iglesia de Santiago de Elizondo desde donde oficialmente arranca la etapa. Pocos metros después están los paneles informativos donde se explica tanto en francés como castellano y por susto euskera las distintas posibilidades. Está el GR11 , pero también el GR12 y un GR5T que es un transversal. Todos arrancan más o menos en la misma dirección y luego alguno se bifurca y apunta para otras cimas, otros collados, y hacia otros destinos. El sendero inicial evita ir por una pista asfaltada aunque se cruza varias veces.

A poco menos de una hora de camino, siempre en ascenso ya durante 11 km en esta etapa, es todo subida, hay un par de fuentes de agua donde es posible hidratarse,  remojarse un poco y abastecer las ánforas. Hay sectores embarrados y bosque de hayas y robles.

Cuando ya hacia casi 3 horas que estaba andando y ya divisaba la Peña de Alba, Albako Harria y el Collado Argibel, se desató una tormenta. Justo llegaba a una cabaña de cazadores que estaba cerrada pero que tiene un alero con unas bancas de piedra debajo donde me refugié del aguacero y me tomé unos mates mientras meditaba qué hacer si continuar o acampar allí mismo. Esta cabaña está en el Collado Urbillo. Hay un depósito de leña, algunas mesas y otra cabañia más pequeña. Escampó en cuarenta minutos así que reacomodé los bártulos, calcé bien la mochila y apreté el paso. Según mis apuntes en una hora quince debía encontrar otra cabaña.

Llegué al collado de Arguibel y fui siguiendo la alambrada y las mugas de piedra. La tormenta amenazaba otra vez y cruzaba el cielo con rayos luminosos de todos colores. Las vistas eran fabulosas, los prados verdes, el collado y de un lado, a mis espaldas, se alejaba Albako Harria y del otro, allí debajo de las colinas, los pueblitos de la Vallée des Aldudes. Ahí hay bifurcaciones indicadas con flechas, todo se perfila tan bonito que uno no sabe para qué lado será más precioso continuar y eso multiplica el deseo de volver a caminar todo de nuevo siguiendo otra flecha. Yo seguí hacia Urkiaga que es el GR11, si uno quisiera tomar la Alta Ruta debe bajar hacia los Aldudes pasando por el Collado de Berdaritz.

Seguí junto al alambre fronterizo, luego desviándome un poco hacia mi derecha, primero por prados y después entrando en un hermoso bosque y, en menos de una hora, jugando carrerilla a la tormenta, ya estaba en la siguiente cabaña de cazadores en Kintoko Borda. Esta tiene una pila con una canilla y agua, también esta cerrada la casa, pero tiene un parque de pasto mullido donde acampar y un par de mesas de piedra. Me prepare los consabidos mates y antes de que comenzara la lluvia armé el campamento.

Una pareja de franceses, Emannuelle y Alain, me sorprendieron. Estaban a un costado de la cabaña de cazadores, cerca del arroyo donde hay otra cabaña muy pequeñita, abierta. Esta cabañita tiene un espacio donde apenas entran dos personas en bolsa de dormir. Conversamos durante horas hasta que cayó la noche y se pasó la tormenta. Fue un encuentro fraternal y muy lindo. Durante la noche se vieron dos estrellas en el cielo y al despunte del alba cayeron algunas gotas. Nada más.

A Urkiaga no llegué en esta jornada que comencé tardíamente después del mediodía y con tormenta, pero allá vamos! Un día más después de una noche impagable en esos prados y cumbres tan bonitos, con el arrullo del agua del arroyo, el tintineo de alguna yegua madrina, y el relincho del semental alterado por las tormentas. Un espectáculo.

Pirenaica-2-Bera de Bidasoa-Elizondo

Mis posibilidades de días laborales y días libres, me permiten, por ahora, ir recorriendo esta travesía por tramos y por semana.

Arranco esta etapa desde Bera de Bidasoa para caminar hacia Lizaieta y desde allí continuar hacia Elizondo atravesando varios collados. Para llegar a Bera desde Bilbo, mi lugar de residencia, voy a Irún, puede hacerse en bus o en tren, yo voy en tren, el Euskotren, porque aunque demoro mucho más, me resulta más cómodo y más ameno, y más bonito que ir hasta San Mamés y lidiar con la falta de información y la mala onda de la gente que anda trabajando en el aparcadero de la Termibús. En Euskotren llego fantásticamente bien y contenta. Desde Irún busco la parada de la Burundesa para ir hasta Bera. Los buses paran en las garitas -aquí les llaman marquesinas- a pocas cuadras de la estación del Euskotren, la Burundesa, actualmente, pasa a las 8, 10.05, 12.02, 14.05, 15.20, 18.39 y el pasaje Irún-Bera  cuesta 1.35. En la misma plazoleta de Bera donde deja el autobús está el panel informativo del GR 11, ruta conveniente para seguir la HRP en este tramo.

Bera, además, merece una vueltita porque es un pueblo pintoresco y agradable. El sendero tiene la marca de GR roja y blanca y está bastante bien señalizado. Siguiendo dichas marcas y para salir de Bera, se pasa por una Ikastola y luego se llega a un par de caseríos. A 1 km hay una fuente de agua, muy visible.  Estos primeros caminos son de piedra y semi asfaltado. Luego se convierten en senderos herbosos y hay varias bifurcaciones quizás hechas por labriegos, ganaderos o animales. Hay que subir una loma, la cima de Santa Bárbara. Se ve un árbol allá arriba, dejar todos los caseríos y Bera a nuestras espaldas y subir por un sendero empinado de hierba que sale abruptamente loma traviesa a nuestra derecha. Arriba de la loma tenemos que encontrar un búnker, banderas budistas de oración de colores, y un pequeño monumento homenaje a montañistas fallecidos. Desde el búnker el sendero bordea la loma por la ladera izquierda, balconeando y llega hasta un alambrado donde hay una banqueta de madera para subir y pasar hacia e otro lado donde hay una casita o corral de madera, abierto. Aquí es campo traviesa y habrá señales que en poco tiempo nos permitirán llegar hasta el collado de Lizarrieta o Lizaieta. Aquí hay carretera, cruce de caminos, todo señalizado. Hay una venta y es un lugar privilegiado para la observación de aves migratorias por su ubicación estratégica.

Toda esta zona se caracteriza por la caza de palomas torcazas. Mimetizadas entre los árboles, pintadas de verde, vamos a ver las torres con los refugios altos desde donde  el cazador se apresta a atrapar palomitas con red, como quien cazara mariposas. Vamos a pasar varios collados con vistas muy lindas y prados siempre verdes. Pasaremos los collados de Xorilepo, Lakain y Nabarlatza donde está la muga o hito fronterizo número 50. Cruzaremos un arroyito, Argarate, y luego se llega a un caserío con una gran nave ganadera y hay fuentes de agua. Poquito más adelante está el merendero Oranbetasora, hay una fuente pero cuando yo pasé no salía agua.

Por aquí están señalizados, además del GR11, varios senderitos para visitar megalitos. El camino es muy bonito, hay bosques de hayas y prados, hay lugares donde se podría acampar pero salvo las fuentes mencionadas, no hay mucha agua. Quizás algún arroyito muy angosto. Llegando al collado de Ursumiats suele haber potokas y un cruce de caminos, y desde la intersección de los caminos hay que seguir a nuestra derecha. Vamos a cruzar el collado de Gaineko Saroia y luego Also. Por aquí hay una marca en un árbol, pintada de un solo lado, y también hay una cruz. Prestar atención, es fácil confundir la desviación. Fue mi caso pero fue providencial ya que, se desataba una amenazante tormenta con rayos y centellas, y me vino muy bien confundir el camino para llegar a unos caseríos en Etxeteko Borda donde pernocté en los prados de don Jesús que me facilitó uno que estaba cerrado para que no pasen animales durante la noche, y su fuente de agua, además de su amabilidad.

La lluvia no traspasó la carpa y los rayos y centellas cayeron lejos por detrás de las montañas. Sólo debía volver atrás un kilómetro para caer sobre la misma carretera en la que estaba pero más atrás, en el collado de Esquisaroi. Me di cuenta de todo llevando mapa y brújula, imprescindibles.

Desde el collado de Esquisaroi ascendí a las partes más emocionantes de esta etapa, por Atxuela, hacia los 900 metros con vistas impresionantemente bellas de todos los alrededores. Se pasan varios búnkers además de los collados Iñaberri, Larrondo, Urruspil, luego se desciende al caserío Maistruzarra donde hay una fuente y desde ahí a Bagordi donde hay merendero y fuente. Ya casi estamos en Elizondo que pocos pasos más adelante se empieza a ver. Es sólo una bajada larga con muchas vueltas pero también atajos que van encontrando la carretera que sube desde Donestebe.

Elizondo es un pueblo agradable con encanto y gente simpática. Cruzaremos el río Baztán y la marca nos va llevando para seguir o bien hasta un garaje desde donde salen los buses de la Baztaneza hacia Donostia y Pamplona y desde ambos lugares  es posible regresar a Bilbo. Los horarios de autobuses están pegados en la pared y oficina del garaje y también pueden verse en internet, yo tomé a Donostia a las 13,45 y tardé una hora y media, luego volví a Bilbo en un bus de Alsa, el precio de cada uno es 6 euros y monedas.