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Vías verdes en el País Vasco: el Ferrocarril Vasco Navarro

Una de las vías verdes en el País Vasco más larga y variada es la vía verde del Ferrocarril Vasco Navarro que recorre el trazado del antiguo «Trenico». Este era un tren de vía estrecha que unía Navarra con Gipuzkoa a través de Álava. Un proyecto que comenzó en 1882 y cuya construcción fue muy laboriosa ya que cruza varias cadenas de montañas.

La ruta discurre entre Lizarra (Estella) y Mekolalde, donde el ferrocarril se enlazaba con la línea Maltzaga-Zumárraga, perteneciente a los Ferrocarriles Vascongados, conectando así con toda la red métrica del Cantábrico. Además del itinerario principal, este ferrocarril sumaba dos ramales más: uno que desde San Prudencio daba acceso a la histórica villa de Oñati y otro al Santuario de Estibaliz desde Andollu,

¿Cómo llegar al inicio de la vía verde?

Hicimos esta ruta con Martín y arrancamos desde mi morada en Errigoiti en el mes de octubre.

Bajamos a Gernika con las bicis ya equipadas para un viaje que planificamos hacer en tres días y tomamos el Euskotren hacia Bilbao para combinar en Lemoa y llegar a Eibar.

En Eibar comenzamos a pedalear hacia Bergara y ya estábamos sobre la vía verde.

Es una gran ventaja que esta vía verde arranque tan cerca de varias estaciones de Euskotren ya que esto nos permite viajar hasta allí sin problemas y con todo listo para sólo bajarnos del tren, montarnos en la bici y comenzar a pedalear.

Si se desea comenzar desde Lizarra, en el sentido inverso, también puede hacerse. Los autobuses de Alava Bus también llevan las bicicletas en sus bodegas. Sólo hay que sacar las alforjas.

Recorrido y etapas de vías verdes en el País Vasco

El recorrido es bastante largo. Nosotros hicimos 150 km ya que salimos desde Errigoiti y nos desviamos al centro de Gasteiz-Vitoria, para dormir en el camping. Lo positivo de esta longitud es que los diversos paisajes del País Vasco rompen la monotonía y van exponiendo su esplendor a lo largo del recorrido.

Hay momentos en los que cruzamos bosques frondosos, otros campos sembrados de cereal , después montañas, ríos, gargantas y ciudades y poblaciones encantadoras e interesantes. Todo ello aderezado con las edificaciones de las antiguas estaciones, viaductos, pasarelas y túneles que componen el patrimonio ferroviario.

Etapa 1, desde Eibar a Gasteiz-Vitoria

Desde la estación del Euskotren de Eibar, por carretera, vamos hacia Soraluze. A nuestra derecha discurre el río Deva que cruzaremos varias veces por puentes acondicionados.

Normalmente las vías verdes en el País Vasco surcan entornos agradables. Esta vez comenzamos por un camino enmarcado de árboles y vamos pasando antiguas estaciones de tren y merenderos donde descansar o parar a hacer un picnic.

Después, al llegar hasta un túnel que no está recuperado como vía ciclística y que esta inundado, debemos tomar la carretera que sube al puerto de Arlabán.

Más adelante atravesamos Arrasate-Mondragón, Aratxabaleta y Eskoriatza, para comenzar a subir el alto de la virgen de Dorleta, donde tenemos un monumento a los ciclistas. Llegamos bajando a Landa y saliéndonos de la vía verde rodeamos el embalse hasta llegar a la presa del mismo.

Como no hay posibilidad de pernocte cerca de la vía verde y no parece seguro acampar sobre las lagunas de, nos dirigimos a la ciudad de Gasteiz y tras cruzar toda la ciudad, ya de noche, vamos al camping.

Etapa 2, desde Gasteiz a Lizarra-Estella

Gasteiz es una ciudad amable con las bicis. Hay mucho bidegorri, camino rojo, pista ciclable. Por estas sendas se puede transitar por todo el espacio urbano, atravesando además enormes espacios verdes y parques y llegar al inicio de la vía verde.

Retomando la vía verde del Ferrocarril Vasco Navarro llegamos, ascendiendo paulatinamente, hasta el túnel de Laminoria. Este túnel, cuando hicimos la ruta, en octubre de 2022, estaba inundado por lo que se debe continuar pedaleando por carretera hacia el puerto de Gereñu.

La pendiente a Gereñu es fuerte aunque asequible. Subimos pedaleando con calma. Una alternativa es cruzar esta ruta por un paso subterráneo y subir por el puerto de Ullibarri cuyas pendientes son más suaves pero con más tráfico. Nosotros subimos por Gereñu y las vistas valen la pena.

Desde el puerto de Guereñu la ruta presenta toboganes, sube y baja constantemente y exige un poco de esfuerzo. Llegamos a una ermita, San Toribio, y desde allí volvemos a tomar la vía verde pasando el túnel de Leortza. Llegamos a Maeztu y hacemos un alto para reponer fuerzas.

Luego comienza la deliciosa bajada. Pasamos por el centro de información del ferrocarril de Antoñana donde se exponen algunos vagones del antiguo tren. Antes de llegar a Acedo pasamos el viaducto y luego cruzamos el túnel de Arquijas. Este túnel tiene más de 1 km y la iluminación es deficiente por lo que, antes de entrar, es importante controlar y encender las lámparas.

Nuevamente tenemos un tramo de subidas y bajadas de 5 km hasta el poblado de Zufia. Desde Zufia, por la pista ciclable del trazado ferroviario llegamos a la antigua estación de Lizararra-Estella. Allí mismo, al día siguiente, tomamos el autobús a Gasteiz y, desde allí a Bilbao culminando una de las vías verdes en el País Vasco más completa y rica.

En Lizarra dormimos en un camping cerca de la ciudad.

Pirenaica 9-Refugio de Belagua-Cabaña de Ansabere

Continuamos una etapa más de la alta ruta pirenaica desde Belagua. Dejamos el refugio caminando por el valle en dirección a la frontera. Como referencia, podemos tomar el pico Arlas con su destacada forma cónica. Los senderos que acceden a él son obvios, vamos subiendo poco a poco de manera considerable.

Una vez alcanzada la base del Arlas, lo faldeamos por el oeste hasta llegar al Collado de Pescamou. A partir de aquí hay un sendero balizado que atraviesa primero una vaguada ancha, pasa por la caseta que ocupan espeólogos durante sus investigaciones y, poco mas adelante, alcanzamos el Collado de Baticotxe. Junto a nosotros se presenta el Pic Murlong.

A medida que avanzamos la roca del macizo reemplaza a las colinas verdes. Una tormenta fría y precoz, ha pintado el final de octubre con algunos manchones de nieve que le aportan entusiasmo a la caminata. El escenario es perfecto. Los muros calizos se elevan verticalmente a más de 300 metros y el macizo de Larra, es tan espectacular como la mayoría de los kársticos.

Atravesamos toda esta amplia incertidumbre kárstica vigilando la dirección para no desviarnos y midiendo nuestros pasos sobre los manchones de nieve que suelen emparchar simas y huecos profundos entra las rocas. Por un lado llegaremos al Collado de Anies y, por el otro, la esbelta postal del valle de Lascun. Vamos a descender por este valle precioso, pero antes, decidimos subir el Pic d’Anie.

El Pic d’Anie es una montaña de 2507 metros de altitud. Está justo en la muga entre el Pirineo francés, País Vasco y Navarra. Se la llama también Auñamendi. En días sin niebla se puede subir sin preocupación desde Lascún, aquí, por el norte, evitando confundirnos con ante la monotonía kárstica de Larra. Otra ruta más fácil de seguir es por el flanco sudoeste por el que accederemos a un desfiladero no muy largo entre las cotas 2234 y 2228 metros.

Para llegar a la cima debemos superar un desnivel empinado de 320 metros. Al final se hace un zig-zag necesario. La cumbre en sí misma y las vistas desde allí son impresionantes.

Una vez saciado el ímpetu y el deseo, con un empacho de cadenas montañosas en la mirada, bajamos hacia Lescún. Vamos girando hacia el sur y atravesamos los farallones del impresionante Billare.

El tramo final de la etapa es ascendente y finaliza en la cabaña de Ansabere bajo las famosas agujas del mismo nombre.

Otras variantes interesantes que se ofrecen para disfrutar esta etapa son los picos de Añelarra, La Mesa de los Tres Reyes y el Pico Petrechema.

La Cabaña de Ansabere es un refugio libre con 10 plazas en literas para dormir, una fuente de agua, y todas las comodidades y calidez para acoger al caminante.

Senderismo en el País Vasco, Bizkargi: a la altura del paisaje y la historia

El Bizkargi es un monte ideal para hacer senderismo en el País Vasco. Se encuentra en la confluencia de varios municipios, Amorebieta, Larrabetzu, Morga y Muxika. Y si a ellos añadimos los municipios colindantes de Arrieta, Ajangiz, Berriz, Dima, Durango, Errigoiti, Fruiz, Galdakao, Gamiz-Fika, Gernika, Igorre, Iurreta, Lemoa, Lezama, Mendata y Munitibar, tenemos un gran abanico de posibilidades para iniciar la caminata.

Como estoy viviendo en Errigoiti, arrancamos desde aquí por el camino que, pasando la Iglesia en Elizalde Auzoa, gira hacia la derecha justo luego de pasar delante del caserío del txoko social.

El camino, asfaltado y angosto, asciende con bonitas vistas del valle coronado por la torre de la iglesia, y no demora en llegar a un desvío. Tomamos por la izquierda, donde un cartel indica: Morga.

La carretera, prácticamente desierta, trasciende varias curvas, bosque bonito que crece sobre empinado desnivel y algunos caseríos. Luego veremos el mojón de intersección con el camino de Santiago y llegaremos al Albergue de Peregrinos de Pozueta.

Continuamos sin desviarnos hasta la carretera principal que debemos cruzar por un túnel. Del otro lado de la carretera, hay dos opciones: Si salimos hacia la izquierda, llegaremos al camino que va hacia Gerekiz, sentido que toman los peregrinos a Santiago. Si salimos a la derecha, subiremos por Igertu, desde la Bodega Tellería. Cualquiera de las dos opciones presentadas, son viables. Nosotros elegimos la segunda, por Igertu y la Bodega, y luego bajaremos por la otra.

Vamos a pasar por el llamativo edificio de la bodega para tomar la pista asfaltada que pasa ante ella y en la primera bifurcación seguimos llaneando por la arteria de la izquierda. Nos adentramos así en el barranco por el que discurre el río Butron que tiene su nacedero en la vertiente norte del Bizkargi.

El itinerario de esta salida de senderismo en el País Vasco, continua por la carretera hasta una curva a la izquierda donde la abandonamos para elegir una pista forestal, frente a nosotros. Nos dejamos llevar por el curso de un río en un agradable paseo. Más adelante, en una zona abierta, nos desviamos por un camino visible que se desprende de la ruta principal y remonta a la derecha por una loma. Atraviesa un pinar donde se respira deliciosamente y, más arriba, desemboca en una amplia pista que recorre la vertiente norte del Bizkargi uniendo los barrios Igertu y Eskerika.

Hacia la derecha nos topamos con un ramal del Camino de Santiago y los seguimos monte arriba. La poplar ruta de senderismo en el País Vasco, se vuelve a menudo más transitada en este tramo. Badea el Butrón, que aquí es tan sólo un arroyo, sale a la pista que recorre el cordal occidental del Bizkargi desde el alto de Aratxebalegana y pasamos a visitar el nacedero de Butrón, señalizado unos metros más arriba, hacia la izquierda. Dicho nacedero es tan sólo un manantial entre las ramas, una pequeña vertiente.

Regresamos hacia el camino principal y enfilamos directo al Bizkargi obviando un par de desvíos. Al final nos tocará un duro repecho que salva más de 200 metros desnivel.

La cumbre de Bizkargi, honor a los gudaris y un Cristo de 500 años

Las panorámicas que ofrece este la cima de 565 metros de altitud son excelsas. Las vistas a 360 grados, no tienen desperdicio. Claramente tenemos enfrente el Anboto, el Gorbea y todo el circo de cadenas y picos del Txorrieri.

En la cumbre amesetada de Bizkargi hay también una ermita: Santikurutze, en la que se conserva un Cristo tallado en el 1500. En la cima también hay un monumento que homenajea a los gudaris abatidos por el franquismo en 1937. Bizkargi es símbolo de resistencia. Fue la útima en caer de la llamada Guerra de las Cumbres cuando Bizkaia se defendía desde las trincheras del Cinturón de Hierro. No fue nada fácil para el invasor fascista hacerse con estas tierras defendida por patriotas vascos. Sólo con el apoyo de los bombarderos italianos y alemanes pudieron abatirlos.

Contemplamos esta postal completa de belleza natural y cargada de historia y bajamos por la trocha que, al norte y balizada como GR-98, (Urdaibaiko Bira, la Vuelta de Urdaibai), desciende vertiginosamente. Si hay barro, podemos patinar, por lo que es conveniente contar con un palo o bastón.

Por la derecha, seguimos perdiendo altura en amplios zizgags hasta salir a una pista de cemento que desemboca en la carretera. Unos metros más adelante volvemos a tomar el Camino de Santiago el cual en el barrio Landotz nos devuelve a la carretera. Bajamos por ella atentos a las hitos del Camino.

Antes de llegar a la siguiente carretera veremos el Albergue de Peregrinos de Gerekiz y la ermita del mismo nombre. El origen de este emplazamiento religioso es uno de los más antiguos de Bizkaia. En las paredes del templo fueron encontradas lápidas del año 300 y pico. Junto a la puerta hay réplicas de estas lápidas. Los originales están en un museo.

El regreso desde Gerekiz y tras cruzar el túnel bajo la carretera, lo hacemos por el mismo camino que hemos venido, por Pozueta y Elizalde.

Por los Montes Bocineros, el Sollube desde Errigoiti

Para subir el Sollube desde Errigoiti, nos encaminamos hacia la subida a Bizkaigane. Si bien el camino de ascenso más atractivo es por Madalen, teniendo en cuenta que la jornada hasta Sollube es larga, elegimos subir a Sallobante y Bizkaigane por la carretera que sale frente a la parada de autobús de Errigoiti.

A buen ritmo podemos tardar dos horas y media desde Errigoiti hasta la cumbre de 684 metros de este monte, el primero de los cinco montes bocineros de donde se convocaba a Juntas Generales y se daban diferentes avisos mediante toque de bocinas y cuernos y el encendido de hogueras en su cumbre.

Geográficamente el Sollube está en la localidad de Bermeo, marca uno de los límites de la Reserva de Urdaibai sobre la orilla izquierda de la ría de Mundaka. La cumbre, queda enmarcada en el distrito de Arrieta.

Empezamos a subir desde Errigoiti por el borde de la ruta asfaltada que se dirige a Bizkaigane. Es agradable y el tránsito es reducido.

A llegar a Sallobante tomamos el desvío a la izquierda hacia Bizkaigane. Una vez allí podemos elegir visitar la ermita si aún no la conocemos y disfrutar de las vistas que valen mucho la pena.

Desde la intersección donde hay un poste que indica Gorbeia, bajaremos y, en breve, dejaremos el edificio amarillo de la quesería a nuestra derecha. Caminaremos por un bosque agradable y tranquilo y un cartel nos anunciará el ingreso a Arrieta.

Continuamos por este camino principal y observamos a nuestra izquierda y a lo lejos los tejados y la iglesia de Arrieta que vamos dejando atrás.

Cuando llegamos a la intersección con una carretera que se va interpone en nuestro paso, transitada y con un espacio de parking enfrente, cruzamos dicha carretera e iniciamos el ascenso a Sollube.

Al principio vamos por hermosos caminos de bosques y, al final, por una ruta en zig-zag que pasa por unos merenderos y termina en las antenas que están en la cima del Sollube.

En la cumbre hay dos vértices geodésicos de primer nivel. En la ladera norte, en el alto de Tribisburu, hay una necrópolis romana de incineración de los siglos I a III.

Desde todas las posiciones, las vistas son inmejorables. Por la izquierda vemos hacia el lado de Gastelugatxe y Bakio y del lado derecho de las antenas vemos Bermeo.

El regreso podemos concretarlo por el mismo lado, o bien, en el cruce del camino de Arrieta y Jainko Oleaga, bajar por este hacia Olabarri y luego, regresar a Errigoiti siguiendo el Madalen Erreka o por el sendero de Bekobaso que pasa por la cascada de las Libélulas.

Caminata por Errigoiti, la Cascada de las Libélulas

En esta caminata por Errigoiti, vamos a llegar hasta el Madalen erreka, el arroyo Madalen y a una cascada que se forma cerca de la intersección de los distritos de Errigoiti, Arrieta y Olabarri. El nombre de la cascada no es el de Las Libélulas, la hemos llamado así por la cantidad de libélulas azules que la habitan sobre todo en verano.

Esta cascada es el resultado de una construcción, presumiblemente, un molino. En el lugar donde cae el agua se forma un pozón que es ideal para darse un baño.

El paisaje que rodea a la cascada y el pozón es muy bonito. El arroyo que surca entre las piedras, la vegetación tupida y cerrada. Todo es muy verde y fresco. Un lugar ideal para hacer la caminata por Errigoiti en verano. Si bien en otoño o invierno, con la abundancia de lluvias, la cascada se convierte en una catarata imponente y también vale la pena visitarla.

Llegar hasta la cascada, caminata por Errigoiti

Para llegar a la cascada, vamos a tomar la calle de Elizalde que pasa frente a la iglesia en dirección Katalina Auzoa, con el Sollube de frente y a la derecha.

Tras pasar el florido barrio Katalina, vamos a adelantarnos hasta Orkondoas y tomar la carretera que baja en curvas hacia Olabarri. Mucho antes de llegar al final de esta carretera sinuosa, apenas dos curvas después de iniciar el descenso, veremos un poste con letreros que señala Bekobaso y Aikaran. Tomaremos este desvío por una pista de tierra.

La pista de tierra solía estar habitada por un acogedor bosque que lamentablemente ha sido talado recientemente (2023). El camino baja y en un momento llega a un nuevo desvío con poste indicador. Tomamos el sendero que sigue hacia la derecha.

En breve llegaremos a una ruta vecinal asfaltada, rústica. Allí giramos a la izquierda y avanzamos en dirección a la carretera principal que va hacia Mungia.

Antes de llegar a la carretera principal, cruzaremos un puente sobre el arroyo Madalén y pasaremos un caserío. Apenas pasar el caserío, entramos a la izquierda bordeando los huertos que hay allí y nos dejamos llevar por el estruendoso ruido del agua que cae, hasta la Cascada de las Libélulas.

En caso de estar cerrado el paso, podemos abrir la tranquera sin temor ya que, el espacio acuático es de uso público inviolable. Si nos intimida abrir la tranquera, podemos avanzar unos metros por la carretera principal -a la izquierda- y entrar desde allí campa traviesa, donde el guard-rail está roto.

Luego, a disfrutar del paisaje, celebrar un pic-nic entre las piedras, darte un chapuzón refrescante tras la caminata por Errigoiti, explorar el arroyo, observar y sentir la naturaleza.

A la cascada en bicicleta

El recorrido también puede hacerse en bicicleta, ya sea por este camino o, con bici de carretera, por la ruta que sale de la villa de Errigoiti en dirección a Munguía.

La cascada estará poco después de pasar el cartel que anuncia el distrito de Arrieta y antes de tomar el desvío a Fruiz, sobre nuestra izquierda. Si la hierba no es está alta, será visible. Si hay mucha hierba, debemos aguzar el oído y así escucharemos el sonido del agua al caer.

Senderismo en Errigoiti, el Portal de los Ángeles

Haciendo senderismo en Errigoiti, de manera espontánea, encontramos este lugar. Sin buscarlo. Se llama el «Portal de los Ángeles» y se encuentra en el diminuto poblado de Meakaur.

Meakaur es apenas un racimo de caseríos con su frontón y su iglesia que brotan sobre el montículo final de una de las laderas de esta región. Al parecer la inmensidad de Meakaur se adentra en las profundidades de la Tierra, donde según estudios con un petrómetro empírico, se determinó que justo allí, la corteza física del planeta es endeble y menos densa y que es por esos espacios del mundo, donde afloran los ángeles que pululan invisibles alrededor nuestro.

Según lo que manifestaron los especialistas:

«Para buscar la zona donde se encuentra «la boca del cielo», ese punto geográfico concreto donde nacen los ángeles, hemos utilizado una maquinaria inventada y construida por Le Patafisic Cabinet, una máquina específica sofisticada y sensible para realizar esta búsqueda. La máquina trabaja escaneando espesores de terreno donde la capa de tierra entre nuestro mundo y el segundo cielo es más delgada. Ésta búsqueda es similar a la técnica empleada por los esquimales para descubrir en punto más débil de la placa de hielo donde practicar un agujero para pescar. El mecanismo está basado en tecnología punta esquimal inuit para encontrar el lugar propicio donde abrir la puerta, adaptándola al terreno sagrado de occidente.  

Después de muchas búsquedas por toda Europa nuestros geosensores pusieron el foco en Urdaibai, encontrando el dato insólito de que en la zona de Meakaur de Morga, las cifras codificadas indicaban un lugar de extrema delgadez empírea. En este lugar de espesor más delgado entre los dos mundos se nos abre la puerta al segundo cielo, el lugar donde nacen los ángeles. Una realidad paralela que en este lugar se percibe con toda intensidad.»

El poblado y la pintura en sí, actualmente, no tiene aditamentos que inviten a la mística, más que el hecho de estar en un lugar tan hermoso como todas las cumbres de por aquí. Sólo una pintura deteriorada, que nos señala el círculo del Portal. Si miramos allí en silencio y tratando de ver al más allá, lograremos presentir las presencias angelicales. Algo pasará.

Normalmente es sencillo concentrarse, porque el poblado parece dormido en una siesta eterna. Sin embargo, otras veces, en vacaciones, se complica. En Meakaur hay un albergue de tipo vacacional que suele ser visitado por contingentes de niños y ellos son un clamor natural de gritos y juegos sobre la única plaza de un terreno en declive y que se encuentra justamente sobre el Portal.

¿Cómo llegar a Meakaur haciendo senderismo en Errigoiti?

Este paseo hasta Meakaur es una ruta sencilla y con maravillosas vistas de senderismo en Errigoiti. Vamos a caminar desde la carretera del barrio Elizalde, la calle que pasa por delante de la iglesia, con la imponente silueta del Sollube de frente hacia nuestra derecha, . Pasaremos Katalina Auzoa y más adelante Orkondoas.

A partir de Orkondoas la ruta desciende hasta Olabarri. Al llegar a la carretera principal doblamos a la izquierda, cruzamos esta carretera y seguimos avanzando por el borde hasta el segundo desvío a la derecho. Antes de esto un cartel nos indicará que hemos entrado al partido de Morga.

En el segundo camino a la derecha subimos y, al final del ascenso, nos encontraremos con la iglesia de Meakaur y frente a ella el famoso Portal de los Ángeles. Varios paneles explicativos colgados en los muros de la iglesia, explican de qué manera se llegó a determinar que allí se encontraba este portal especial.

Subida a Bizkaigane por Maiaga desde Errigoiti

Bizkaigane es una cumbre de poca altura, 387 metros, emblemática en la zona de Errigoiti ya que, sobre ella, hay un peñón coronado con una ermita construida para homenajear a los gudaris caídos en 1943. El lugar ofrece unas vistas privilegiadas hacia todas las direcciones. Se aprecia el Valle del Butrón, el Sollube y un recorte de la reserva de Urdaibai.
Para llegar a Bizkaigana desde Errigoiti, tomamos un camino que arranca a pocos metros del cruce de carretera con el desvío a Elizalde. En la entrada a este camino hay un cartel que señala: Madalen.

Madalen es un pueblo muy simpático que vale la pena conocer. Vamos a avanzar con los caseríos sobre nuestra derecha y amplias campas verdes donde suelen vagar corzos, a la izquierda. En el siguiente desvío, también con poste, giramos a la izquierda.

Luego hay otro desvío por el que podemos optar ascender a la cumbre del monte Maiaga. Es posible subir o bahar más adelante también, por otras entradas en senderos que no están señalizados, a través del bosque.

Cuando hago este camino, elijo primero llegar hasta la fuente de agua, porque es muy bonita con su espaldar de madera y su lauburu y el agua que baja incesante, es sabrosa y necesaria.

Desde un lado de la fuente, asciende un sendero que bordeando un bosque y por huellas angostas, nos lleva hasta la cima de Maiaga.

Maiaga está a 403 metros, hay un vértice geodésico con su buzón y la indicación de puntos cardinales y otras cimas que pueden apreciarse desde allí aunque hay bastante vegetación tupida.
Desde Maiaga podemos ver el Sollube a un lado y, por el otro lado el legendario Ganekogorta.

Desde Maiaga podemos bajar por una pista de pastos, ancha, que nos depositará nuevamente sobre el sendero principal que tomamos a la izquierda. Seguimos adelante y nos dirigimos al barrio de Sallobante. Cerca de allí veremos un caserío abandonado, bonito y con cierta magia a pesar del abandono.

Desde Sallobante donde hay un merendero, un parking y un cruce de carreteras, está la señalización para subir a Bizkaigane. A la derecha durante esta última etapa del camino, veremos el poblado de Metxikas al que también podemos acercarnos y llegar por un angosto sendero antes de Sallobante.

Desde el cruce de carreteras subimos hasta la cima de Lino Bravo, con su amplia campa verde y, pocos pasos más estaremos frente a un caserío y un cartel de señales a cuyos pies hay un enorme jarro de leche escultórico que nos anuncia la fábrica de quesos de oveja del vecino Txiplas. ¡Son una delicia!

Unos metros después se vislumbra la ermita Gurutzeta en homenaje a los gudaris. Hay un cuidado parque exterior, con bancas y una escalera para coronar el lugar.

Para regresar volvemos a Sallobante y, desde allí tomamos la carretera que se dirige a Elizalde Auzoa pero antes de llegar a la iglesia de Elizalde desviamos al ayuntamiento de Errigoiti para tomar el camino a casa.

También es posible y muy saludable subir a Bizkaigane en bicicleta por la carretera.

Revista Biciclub(diciembre 2019)-De los Pirineos a los Apeninos

https://drive.google.com/file/d/184Y0J-XE6jsbrQjBVY_zzu3FQ74XWL1q/view?fbclid=IwAR2QK5-QX0FeVdvyTvLds2FXKdPckKLns88jqPtEogctXv9EhbnvU6wMn1Y

Vivir viajando y que además, te paguen por hacerlo

A veces suena a quimera, pero que se puede vivir viajando, doy fe.

Durante algunas semanas estaré acompañando una Ruta didáctica por la Rioja y el País Vasco. Mi puesto en este equipo de excursionistas lo he conseguido por ser maestra, por saber inglés y sobre todo por tener cultura viajera.

Viajo con grupos de niños de 11 a 13 años, también algunos profesores y monitoras. Todos los gastos durante los viajes, todos, están pagos, y los servicios, hoteles, restaurantes, transportes, son de primera. Además, obtengo un buen salario, tengo contrato y seguro por si acaso, ya que, al poder compartir días enteros con chicos en estas edades no me privo de hacer con ellos carreras de medialunas o seguidillas de pino-puente. tal como le dicen a la vertical, puente. Clases de inglés pero también de murga. campeonatos de preguntas y respuestas, pero también de payana; el intercambio es mutuo, aprendo juegos y canciones de rondas y palmas, aprendo de los idiomas que hablan los estudiantes ya que hay valencianos, españoles, catalanes, pero también hay griegos, búlgaros, ingleses, árabes, rumanos.

Esta ruta, durante una semana, recorre Préjano donde visitamos una quesería artesanal, con consecuente degustación de quesos deliciosos. Fuimos a las aguas termales del río Cidakos, en Arnedillo y tras las huellas de los dinosaurios, llamadas icnitas en Enciso. Visitamos los viñedos y aprendimos muchísimo acerca de las cepas de la zona, y del ecosistema, de los animales que conviven con la viña y hacen posible la biodiversidad, luego recorrimos la bodega con consecuente cata de mosto y vino.

Visitamos los Monasterios de Yuso y Suso, pasamos por Logroño y, en el País Vasco, practicamos deportes rurales en Sopuerta. Recuperamos energías en la escuela de cocineros de Bilbao y para hacer la digestión de estas delicias, caminamos por el Casco Viejo; entramos al Guggenheim y reflexionamos acerca de la cuestión del tiempo, además de aprender un poco lo que significan las representaciones del arte moderno y el nombre de muchos artistas y sus obras. Estuvimos en Gernika conociendo su dolorosa historia y su digna realidad vasca. Visitamos los Museos, hablamos con la gente. debatimos debajo de un roble. Por Zumaia, fuimos  al Flysch,  una radiografía de la dramática historia de nuestro planeta, una caminata por el interior de la corteza terrestre, y por Zarautz, salimos a la playa; luego a Pasaia donde visitamos la construcción del ballenero San Juan que intenta rehacer una travesía tal como hace 500 años hacia Canadá, y después a Donostia y Eureka! el Museo interactivo de ciencias. Subimos al Monte Igeldo y bajamos a la Playa de la Concha hasta el Peine del Viento.

Mucho de  los lugares que visité esta semana con este grupo, ya los conocía, en algunos he estado varias veces, en otros, fue la primera vez. Vivir viajando siempre enriquece de alguna manera, aunque se repitan los escenarios, porque el panorama de la naturaleza alrededor nunca es estático, el entorno cambia según el clima, los vientos, las estaciones, las épocas y sus celebraciones o rituales. Y, más allá de este exterior, cambiante, suma el conocer personas que comparten en mayor o menor medida nuestro camino.