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María Taurizano premiada en Bilbao

http://www.notisanpedro.info/2020/01/maria-taurizano-premiada-en-bilbao.html?fbclid=IwAR1T-EDrriKt_k7n3ZPxZ13JvhPUYIu8Ucp6NNOgPmfqa1sf0XQElNqaX_w

La sampedrina María Silvina Taurizano recibió el Primer Premio del certamen literario en homenaje a Osmundo Bilbao, en Muskiz, País Vasco.
El encuentro tiene lugar desde hace 13 años, como recuerdo del misionero y escritor nacido en esa ciudad bizkaina y asesinado en Uganda.
«Participé por primera vez y con una mezcla de sorpresa, emoción, alegría y mucho agradecimiento, me han honrado con el Primer Premio» explicó Taurizano en sus redes sociales.
«Estuve en la Biblioteca de la Casa de la Cultura de Muskiz donde se hizo el acto de lectura, entrega de premios, una reunión de camaradería entre escritores, vecinos, familiares incluidos los de Osmundo Bilbao, y un ágape de convivencia y celebración».  En el video puede verse la presentación y lectura del relato «Por la rabia y por el amor». En el mismo se cuentan hechos históricos ocurridos en México tales como la migración de braceros y los sucesos de Atenco, acompañados de una historia entrañable entre una argentina y un mexicano.

Revista Biciclub(diciembre 2019)-De los Pirineos a los Apeninos

https://drive.google.com/file/d/184Y0J-XE6jsbrQjBVY_zzu3FQ74XWL1q/view?fbclid=IwAR2QK5-QX0FeVdvyTvLds2FXKdPckKLns88jqPtEogctXv9EhbnvU6wMn1Y

Año Nuevo en el Nevado de Toluca

El Nevado de Toluca o Xinantécatl, que significa «Señor Des­nudo»en náhuatl, se encuentra a 43 kilómetros al suroeste de Toluca y a unas dos horas de la Ciudad de México, es un volcán activo y la cuarta montaña más alta de México. En su cráter hay dos lagunas, la del Sol y la de la Luna.

Este volcán está contiguo al Parque Nacional de los Venados,  entre los municipios de Calimaya, Zinacantepec, Tenango del Valle y Villa Guerrero.

Para llegar al Nevado hay distintas maneras, dependiendo del lugar donde uno se encuentre. Como nos movilizamos normalmente en transporte público, y en nuestro caso, arrancamos del DF, fuimos en dirección Toluca y luego tomamos un bus, Toluca-Sultepec, hasta el desvío hacia Zinacantepec, desde allí teníamos que ir hasta el poblado Raíces, hicimos dedo y nos cargó una camioneta para llegar hasta el Parque de los Venados y comenzar a caminar.

Atravesamos algunos bosques y luego fue todo camino de roca  con abundante presencia de nieve.

Aquí, video de la travesía:

https://www.youtube.com/watch?v=oVNeeYknNQc

Este sendero lo realizamos entre el 31 de diciembre de 2014 y el 1 de enero de 2015. Acampamos en la base del Volcán para rodearlo al día siguiente y hacer un circuito con el que pudiéramos de manera metafórica, abrazar al volcán con nuestras huellas impresas en la nieve.

Desde la cumbre se puede ver el legendario Popocatepetl.

En la base hay dos construcciones que estaban cerradas a cal y canto. Los tinacos de agua estaban vacíos, pero afortunadamente pudimos descongelar nieve para tomar mates y cocinar, quemando todo lo combustible que encontramos a nuestro paso, ramas secas, palos de trapeadores y escobas viejas que había allí abandonadas en un galponcito, y algunas maderas.

Cuando no hay nieve, un camino ancho de autos permite acercarse en vehículo hasta  pocos metros antes del campo base, sin embargo, la experiencia de subir todo a pie, atravesando el bosque y las laderas, es maravillosa y muy recomendable.

Mochila de travesía, qué llevar y cómo armarla??

Vamos a salir de travesía quizás por muchos días, semanas o meses, y quizás durante ese tiempo vamos a tener pocas oportunidades de re-abastecer provisiones o de dormir en un albergue, refugio o cabaña, equipado. Ante tal situación adversa a la civilización cotidiana, tenemos que pensar desde un inicio que debemos llevar como equipaje una mochila que, además, cumpla ciertos requisitos fundamentales. Para mí son esencialmente tres cosas: amarres, bolsillos al alcance de la mano, y aireación del contacto con la espalda.

Lo fundamental es poder caminar muchas horas llevando el peso sobre nosotros de manera confortable, sin que nada nos duela, y saciando además nuestras necesidades básicas sin necesidad de quitarnos la mochila cada vez que queremos tomar agua o masticar algo.

-La mochila sí o sí debe contar con un buen amarre ajustable en la cintura que permita que vaya flotando sobre los hombros y no colgando de ellos. Nunca la mochila debe colgar de los hombros. Tenemos que poder meter los dedos entre nuestros hombros y los tirantes de la mochila con holgura. Debe quedar allí un hueco. La mochila se ajusta sobre la cadera con el cinturón de amarre. Es importante también para que no se bambolee desde nuestro cuerpo de un lado a otro, que tenga un amarre frontal en el pecho, este no debe ir tan apretado, no nos tiene que presionar el pecho pero sí mantener la mochila sin bailongo.

-Otro detalle fundamental de la mochila es que tenga bolsillos laterales donde quepa nuestra botella de agua y que podamos maniobrar tal botella con la mochila puesta. No será una maniobra tan elástica ya que no somos pulpos ni tenemos tentáculos, pero debe ser posible estirar el brazo hacia atrás y aprender a sacar y volver a colocar mecánicamente la botella de agua en el bolsillo lateral. En uno de esos bolsillos laterales podemos meter, haciendo fondo, el trapotrapo que usamos para secarnos los pies tras los vados.

Es muy recomendable, además, que el cinturón de agarre de la mochila tenga bolsillos que usaremos a modo de riñonera donde pondremos la cámara de fotos o celular, y los snacks para el camino.

-El otro detalle importante a tener en cuenta es que el espaldar de la mochila no vaya directamente pegado a nuestra espalda, sino que exista una rejilla o espacio de ventilación en medio.

La mochila va a sumar peso aunque pensemos que cada cosa que queremos meter es livianita, no pesa nada… Hay que volverse un poco obsesivo si uno prefiere no arrepentirse después y elegir lo que es realmente necesario. Entender además, desde el inicio, que cada uno debe llevar su propio peso, que nadie tiene por qué cargar con algún capricho ajeno innecesario.

Antes de armar la mochila reunimos los elementos que vamos a llevar. La siguiente, por ejemplo, es una lista de elementos propuestos para una travesía de una semana o un mes también, dependiendo de si el clima del lugar adonde vamos tiende a ser seco o húmedo. Si es seco, la cantidad de ropa propuesta estará por demás de bien. Si nos dirigimos a un lugar húmedo habrá que agregar una prenda de cada, en el caso de ir por un mes. Si es por una semana con lo que a continuación se detalla será suficiente para cualquier clima. Lo que llevaremos puesto también está en la siguiente lista. O sea, es una lista completa y total.

Campamento:

Carpa (travesías largas: varilla y estacas extras, elástico)

Bolsa de dormir

Aislante o goma Eva

Plástico auxiliar del sobretecho (para carpas muy elementales)

Cobertor impermeable para la mochila

Linterna frontal

Ropa:

Botas para caminar FrontLimit

Alpargatas para vadear y áreas de acampe y descanso

Ojotas (opcional, pueden usarse las alpargatas)

4 pares de medias (pocos días y zona seca, sólo 3)

2 bombachas

1 corpiño

1 bikini

3 remeras transpirables 100% polyester de mangas cortas (pocos días y zona seca, sólo 2)

1 remera transpirable 100% polyester de mangas largas

1 pantalón apto para trek, cómodo, versátil, de tela que seque rapidísimo

1 calza

1 vestidos fresco y cómodo o short/bermudas y remera para relax en área de acampe

1 buzo micropolar

1 campera rompeviento impermeable

1 gorra

1 buff

Cocina:

1 olla cacharro donde comer, puede ser la misma olla

1 juego de cubiertos: cuchara, tenedor, cuchillo (livianos)

Mate y 2 bombillas (1 de repuesto)

Trapotrapo multiusos (también para secar los pieses post vados)

Fósforos/encendedor

Calentador

Garrafa de butano

Higiene:

1 trozo de jabón blanco

3 o 4 sobres de shampoo/crema

1 toalla mínima ultra liviana

Papel higiénico

Dentífrico

Cepillo de dientes

Peine

Gomitas para el pelo

Kit ínfimo con espejito, tijerita, pincita de depilar

Crema para la piel

Primeros auxilios:

Venda elástica

Curitas

Antiséptico/desinfectante

Medicamentos que consumen normalmente

Otros:

1 bastón de trek

1 botella de plástico para llevar el agua

Cinta multipropósito

Sogas

Hilo y aguja

Pilas para la linterna

Pastillas o gotas potabilizadoras (según zona)

Papel para escribir, lapiceras

Mapas

Guías

Brújula

Tablet

Cargador

Documentos

dinero efectivo

Opcionales:

Anteojos de sol

Crema para dolores musculares

Protector solar

Repelente

A modo de dato alegórico doy fé de que, lo mismo que menciona esta lista llevé a los Himalayas que a Lycia y a los Pirineos que a la Patagonia o a la Puna.

En lugares muy propicios para travesías como es la Patagonia, donde el clima de verano tiende a ser seco, es posible, y prácticamente se exige, llevar poca ropa e ir lavando día a día en cada lugar donde vamos a acampar, en lugar de 3 remeras de mangas cortas, sólo 2 son suficientes. La ropa se seca muy pronto allí. Casi no necesitaremos el recambio. En cambio en Himalayas el agua es demasiado helada como para lavar o bañarse, necesitaremos el recambio. En la Puna, o en Bolivia las tormentas y chaparrones son intensos y a menudo con granizo, necesitaremos el recambio, pero luego cuando pegue el sol todo se secará a punto de disecarse.

A la lista habría que agregarle aún la comida, por ejemplo:

Comida para una semana sin proveedurías en el camino:

½ kg de fideos

¼ kg de arroz (de entrada cargaré ½)

¼ kg de polenta (de entrada cargaré ½)

¼ kg de lentejas (de entrada cargaré ½)

1 sopa crema

2 salsas de tomate

Saborizantes, varios sobres

2 sobres de queso rallado

Condimentos: sal, ajo deshidratado, orégano, chile picante, pimienta, pimentón…

½ kg de yerba

½ kg azúcar

1 bolsita de leche en polvo

1 bolsita de cacao

6 paquetes de galletitas saladas

6 paquetes de galletitas dulces

Mantecol

Chocolate

Garrapiñada

Chupetines.

Separamos todo lo que vamos a llevar, lo ponemos junto en un mismo lugar, arriba de la cama, arriba de una mesa, en un rincón, en el piso donde sea. Juntamos todo ahí y repasamos con la lista sin dejar “eso” para después. La ropa y todo lo que es flexible y blando lo enrollamos. A veces no lo hacemos porque pensamos, si total ocupa igual. No, no ocupa igual, ocupa menos si lo enrollamos. Definitivamente.

Si la mochila tiene una división interna que algunos sugieren que es para separar la ropa húmeda de la seca, o sucia de limpia, recomiendo no usarla para eso. Abajo, meter la bolsa de dormir y el chubasquero cortavientos impermeables y un abrigo tipo el buzo de micropolar. Por qué? porque si nos agarra la tormenta o en la altura refresca cuando hacemos un parate, bastará con abrir sólo allí abajo para abrigarnos y luego será fácil volver cada cosa a su lugar. La comida para el camino cotidiano, barras de cereales, chocolates, caramelos, la tenemos en los bolsillos que la mochila tienen en el cinturón de ajuste, así no tenemos que abrir todo el compartimento principal de la mochila. De no contar con estos bolsillos, utilizaremos el bolsillo superior externo de la mochila. Allí podemos llevar también el mapa, croquis, la brújula, libro guía en caso de que utilicemos alguno, y algún rollito de papel higiénico que también podemos meter en nuestros bolsillos para tener siempre a mano.

En el bolsillo interno de la parte superior vamos a meter cosas como la pincita de depilar, el espejito, las llaves de la casa donde no vamos a estar durante el tiempo que andemos de travesía, las pilas, baterías, cargadores si no son muy pesados, cables. Los documentos se pueden llevar allí también si eso se mantiene impermeable, algún dinero que no necesitaremos enseguida. Hay mochilas que tienen un bolsillo pegado a la espalda que es especial para documentos. Cada mochila ofrece sus exclusivas particularidades, algunas son más funcionales que otras, pensadas al detalle y hay que aprender y saber aprovecharlas.

La carpa, si tenemos una mochila lo suficientemente grande, la metemos adentro, paradita en el centro de la mochila, como si fuera un tutor de nuestra columna vertebral. Es mejor llevar todo lo que se pueda dentro de la mochila y no cosas colgando afuera. Salvo que no tengamos capacidad. Luego de poner la carpa paradita en el centro de la mochila, vamos a poner a un lado la olla con la garrafa adentro amortiguada por otras cosas que rellenen la olla y la garrafa, como el calentador plegable, sobres de sopa, cafés; cerramos la olla con cosas adentro y la colocamos a un lado de la mochila. Para hacer contrapeso, del otro lado, colocaremos un paquete de algo, yerba, arroz, lentejas… Luego seguimos apilando a ambos lados de la carpa, la bolsita botiquín a un lado y al otro la toalla, que debe ser de microtela tipo ballerina y la bolsita con el jabón shampoo y desodorante, paquetes de comida y vamos rellenando los huecos con rollos de ropa, pares de medias, la malla, la ropa interior.

Iremos buscando que el peso, a un lado y a otro de la carpa central vaya balanceado, que no queden huecos, que nuestra mochila armada resulte un embalaje macizo y compacto, que se mantenga de pie y en equilibrio

Obviamente cada cual, con la experiencia va encontrando sus propios modos, y no para todos lo necesario coincide con lo imprescindible. Nada mejor que la experiencia propia. Lo que nunca debemos hacer, es limitarnos a encarar una fascinante travesía de montaña hacia el más allá, donde no existirá más que el paisaje y nosotros, por el temor de no poder acarrearnos hasta allí con lo necesario. Seguramente así como yo lo hecho, hago y disfruto, todos pueden hacerlo.

Entrevista en la Revista «Viajes y Lugares»

https://www.viajesylugares.com/texto-diario/mostrar/1631790/vida-da-camino-viaje-satisface-espiritu-explorador-ansias-aprender?fbclid=IwAR0Dlzo8_sOd26udekpUXzsNDQJB8TwgpMgdZzxZe9dGmOIhuwMMrWqHQuI

“Mi vida es lo que me da el camino. El viaje satisface mi espíritu explorador y mis ansias de aprender”

El espíritu libre y nómada de María Taurizano la ha llevado a hacer del viaje su forma de vida

María, natural de la localidad argentina de San Pedro, confiesa que viaja desde que tiene uso de razón, en ocasiones en buena compañía y la mayor parte de las veces en solitario. Su espíritu libre y viajero la ha llevado a ser pionera en Huella Andina, convirtiéndose en la primera persona que recorrió caminando los 570 kilómetros de esta ruta que transcurre por la Patagonia argentina. También completó la Ruta Licia, 500 apasionantes kilómetros que discurren por la península de Teke, en Turquía. Actualmente planea viajar desde Bilbao hasta Kamtachka en bicicleta y a pie.

El planeta no tiene secretos para María Taurizano, aventurera que ha hecho del viaje su forma de vida. Conversamos con ella para que nos cuente algunas de sus experiencias, porque todas no cabrían en una sola entrevista.

MARÍA 7 VIAJES Y LUGARES

Afirmas que viajas desde que tienes uso de razón. ¿Recuerdas tu primer viaje y qué te impulsó a llevarlo a cabo? 

Si bien de pequeña viajaba con mi familia en vacaciones convencionales a la sierra o al mar, el viaje que me abrió las puertas y despertó la pasión de andar por el mundo fue irme a París antes de terminar la escuela secundaria. Yo estudiaba francés en la escuela y cierta mañana alguien colgó en la cartelera del patio un afiche que convocaba a un concurso. Se llamaba ‘Cherchez le chanteur’, dirigido a estudiantes secundarios que tuvieran el francés como segunda lengua escolar. Consistía en representar una obra musical y el premio era un viaje a París. No dudé en inscribirme a pesar de que mis compañeros se mofaran un poco de mí, apostando de antemano que seguramente ganaría alguien de una gran ciudad y no alguien de un pueblo que en ese entonces no tendría ni treinta mil habitantes. A pesar de estos pronósticos, lo conseguí. Tenía 16 años y me iba sola a París donde me esperaría un tutor. Todavía me emociona recordarme en aquella escalera mecánica de Ezeiza desde la que saludaba con la mano a mis padres, abrazados al final de la escalera, cada vez más pequeños. Todo lo que vino después fue como nacer de nuevo, sin desmerecer lo anterior, ya que fue gracias al aprendizaje recibido durante la infancia, en mi casa, en la escuela pública argentina… Todo ese bagaje y mi espíritu aventurero se conjugaron para lograr dar este primer y definitivo paso.

¿Cuándo decides que quieres llenar tu vida de experiencias viajeras y dedicarte de lleno a ese objetivo? ¿Fue una decisión o las circunstancias te movieron a esta forma de vida?

El viaje a Francia duró un poco más de lo estipulado. Mi beca financiada por la embajada terminó, sin embargo yo sentía profundamente que aún quería ver más, aprender más, seguir andando. Lo estiré todo lo que pude, pero ante la insistencia de mis padres regresé a Argentina. Me inscribí en la universidad que no prosperó mucho aunque me encanta estudiar. Me había mudado a Buenos Aires y estaba obnubilada por la posibilidad de hacer muchas cosas allí. Me apuntaba a todo y los días no me alcanzaban. Entre mis actividades artísticas y estudios, seguía patinando sobre hielo y esto nuevamente me arrastró a viajar por el mundo, ya que di una prueba para entrar en la compañía Holiday on Ice y me fui de gira con ellos. Luego de la gira volví a Argentina. Aún no se había instalado en mí la idea de vivir como nómada. Sin embargo llegaron mis hijos, quienes sí podrán decir de manera literal que viajaron desde tener uso de razón. Primero fueron a campamentos por la Patagonia. Largos recorridos por los Parques Nacionales en una época en que no existían más que picadas, senderitos sin marcas, o solo seguir el curso de un río durante unos cuantos días, pasando lagos y collados. Nos tomábamos meses de vacaciones, posibilitado esto porque yo trabajaba en un canal de TV de San Pedro. Cada vez que volvía de un viaje hacíamos un programa nuevo. En este período nos fuimos a la Amazonia y convivimos varios días con una comunidad internada en lo más recóndito de la selva. Cuando regresamos a Iquitos, para volver a Lima y luego a Argentina, Farid, el mayor, sugirió que ya no podíamos irnos de allí, porque “ahora tenemos amigos acá”, así que ese fue el primer momento de mi vida en que yo me pregunté: ¿por qué no quedarnos? Y nos quedamos.

Un día los chicos propusieron que era hora de volver y volvimos a San Pedro. En el vuelo de regreso, Farid me dijo: “a mí alguna vez me gustaría ir a Egipto”. Y así siguieron muchos años de vida, yendo hacia donde a mis hijos les nacía el deseo y yo seguía el impulso irreflexivo. Ellos fueron la circunstancia original para vivir como nómada. Ahorrábamos para viajar, poco o mucho según se pudiera, pero lo hacíamos siempre. De alguna manera, fui yo, la madre, la que siguió sus pasos.

MARÍA 4 VIAJES Y LUGARES

Tienes una compañera de viaje infatigable: tu bicicleta. ¿Viajar sobre dos ruedas es tu forma favorita de recorrer el mundo? ¿Qué te aporta esta manera de moverte por el planeta? 

Hasta ahora, viajar en bicicleta ha resultado mi forma favorita, sí. Antes lo que más hacía, disfrutaba, y aún disfruto, era la caminata a pie, el trekking, largas travesías paso a paso. Cuando en 2014, Martín y yo coincidimos en México y él me invitó a cruzar América Latina en bicicleta no lo dudé, aunque no tenía ni bicicleta y hacía muchos años que no pedaleaba. Trabajaba como profesora de idiomas en un instituto, cobré la quincena y me compré la más barata que encontré. Con esa bici viajé de México a Argentina. Descubrí que viajar en bicicleta es el ritmo ideal. Que el pedaleo no interfiere con el medioambiente, ni asusta a los animales, que puedes ir viendo la naturaleza en su estado salvaje. Que no puedes perderte nada, todo lo respiras, escuchas y sientes por todos los poros. La bicicleta te permite cubrir más distancia que a pie en un día, pero sin apresurarse demasiado. El mundo se vive de verdad, a flor de piel, y también la gente que encuentras durante la ruta, sus quehaceres, sus historias y modos de vivir la vida. Se aprende mucho de uno mismo al mismo tiempo, de nuestras capacidades, fuerzas y limitaciones, del respeto que nos merece la naturaleza. De nuestros temores, humores, de los sentires propios que se revelan sinceramente al enfrentarnos cara a cara con el mundo y afrontarlo solo con nuestro propio esfuerzo y la ayuda de las ruedas y los pedales de la bici. Viajar en bici, hasta ahora, para mí, es lo máximo y no lo cambio por nada.

MARÍA 2 VIAJES Y LUGARES

Háblanos de la aventura junto a tu hijo Martín y un amigo de éste en vuestro viaje de ocho meses recorriendo Latinoamérica, una aventura que ha quedado plasmada en el libro ‘América Latina en bicicleta’. Cuéntanos detalles sobre este trabajo.

La idea primigenia del viaje en bici desde México a Argentina fue de Martín. Él vivió más de la mitad de su vida en México, tiene muchos amigos por allá, invitó a varios pero sólo uno de ellos, Álex, viajó con nosotros. Cuando Martín me preguntó y empezamos a elucubrar planes, nos preocupaba cómo íbamos a sobrevivir, después te das cuenta de que la cuestión del dinero, que aparentemente es tan necesario, es bastante fútil cuando viajas en bici. Siempre se sobrevive, con muchos menos recursos que los supuestos y mucho más recibido desde el camino mismo que lo esperado.

Pero bueno, culpa del mundo mercantilista en que vivimos, nos preocupaba pensar cómo íbamos a sobrevivir tanto tiempo que demandaría el viaje sin ingresos. Así que se nos ocurrió la idea del libro. Escribir un libro contando la historia del viaje y venderlo por adelantado, a través de una cuenta de crowdfunding, a las personas que quisieran más adelante, después de que llegáramos y lográramos escribirlo y editarlo, leer nuestra historia. Muchas personas confiaron en nosotros, en que cumpliríamos el cometido, se arriesgaron, apostaron por nuestro viaje. Por eso escribimos el libro. Fue muy duro, más duro que pedalear tantos kilómetros, tarea que rápidamente se convierte en un placer. Recopilar 235 días con muchas emociones y hechos y datos técnicos en esas páginas. Siempre pienso que deberíamos escribir otro, hablando más de las emociones que vivimos durante el camino, porque a la hora de escribir yo, que fui quien llevaba el hilo conductor del relato, me volqué más a la actualidad social y a la historia y geografía de los lugares por los que pasábamos. Es un libro rico en historias, descripciones, detalles de servicios al viajero, pero le falta más de lo emocional, de lo que nos pasaba a nosotros por dentro. Pero bueno, puede escribirse otro libro con ese tipo de vivencias interiores, contando otras historias del camino y su gente que no pudimos incluir en acotadas 464 páginas.

¿Qué te proporciona y que te quita tener un espíritu nómada? ¿Viajar siempre compensa?

Viajar me proporciona descubrir y aprender. Mi vida es eso. No tengo casi nada material. Nada. Vivo con tan poco que a muchas personas que se cruzan en mi camino les resulta difícil de creer. No se concibe el prescindir de tanto innecesario. A mí no me falta nada. Siento que poseo y vivo con todo lo que necesito. Mi vida es lo que me da el camino. El viaje satisface mi espíritu explorador y mis ansias de aprender. Más idiomas, más de las montañas, más de la naturaleza, más de la cultura y las historias y las leyendas de cada pueblo. Más de la gente que vive en esos pueblos, de sus alegrías, fiestas, y de su sufrir y sus luchas que siempre me motivan a participar activamente, porque no puedo soportar la injusticia ni dejar de intentar cambiar el mundo por un lugar mejor. Cuando viajo y me quedo un tiempo en algún lugar quiero hacerme parte del lugar y su gente. Eso me da viajar, aprehender al mundo y a la humanidad. Conocer qué crece en cada latitud de la tierra, cómo vive la gente según las temporadas, según sus tradiciones, según sus deseos. Cuáles son sus ritos, sus creencias. Qué pasó allí antes. Es el aprendizaje, y aprender, saber más, es lo que infunde fuerza y deseo a mi vida.

Lo que me quita vivir viajando es sentir, muy de vez en cuando, una nostalgia anticipada por lo que nunca voy a tener. Nunca voy a tener algo antiguo en un rincón como una reliquia de la que hablar de un recuerdo. Nunca voy a ver crecer un árbol que planté aunque amo a los árboles; hago huertas y siembro en cada lugar en que vivo, en campos extensos o en macetas, pero casi nunca llego a probar los frutos.  Y lo que más quita es que muchas veces, durante tiempos que a veces me pesan más largos, estoy lejos de mis hijos, porque ellos ya son grandes y cada uno de nosotros sigue ahora su propio viaje, aunque por fortuna nos vemos, cada vez que podemos hacerlo, en otro lugar del mundo. Hasta ahora vivir viajando, compensa. Y aunque a veces hay dificultades, piedras en el camino, consecuencias de haber vivido una vida asistémica y no encajar fácilmente en las sociedades estructuradas, reflexiono y me doy cuenta de que, de tener que volver a empezar, lo haría todo de nuevo sin cambiar nada respecto del espíritu andariego.

MARÍA 6 VIAJES Y LUGARES

¿Ser mujer y viajera te ha creado algunas fronteras con las que un hombre no se toparía? 

No. Creo que no, y si alguna vez ha sucedido la verdad es que no me acuerdo. Pero he viajado toda América Latina sola, en coche, por ejemplo. Caminando sola en diferentes países del mundo, muchísimas veces. En bici casi siempre he ido acompañada, no siempre, pero en el tiempo en que he ido acompañada como de México a Argentina, cada cual iba a su ritmo y yo, al principio, muy rezagada, así que era lo mismo que ir sola, y nunca tuve ningún problema. He viajado sola también como mamá de dos hijos desde que nacieron y tampoco eso me ha significado ningún problema o limitación y, cuando por cuestiones legales hemos necesitado la firma del papá, hemos contado siempre con su beneplácito. He recorrido sola medio oriente, trabajado en Palestina. Viví sola en Turquía. Nunca sentí que mi condición de mujer fuera limitante o frontera para algo.

MARÍA 5 VIAJES Y LUGARES

Confiesas que nunca te ha financiado ninguna marca. ¿Cómo se consigue vivir viajando? 

Si vieras mi currículum vitae real quizás no lo preguntarías. Mi curiosidad de aprender me lleva a ser capaz de hacer múltiples cosas. Voy trabajando, sin importar el status del trabajo que se consiga. Como aprendo muchos idiomas, enseño idiomas si consigo trabajo de esto. Este conocimiento me ha facilitado también poder trabajar en hoteles, restaurantes, establecimientos o trabajos que tienen que ver con el viajero o el turismo. Pero como también me arreglo bien con las plantas, he trabajado en huertas orgánicas. Como por motivación e impulso propio he recorrido algunas travesías de montaña no muy tradicionales, he terminado haciendo de guía en algunos lugares, en distintos idiomas también. Como estudié teatro, danzas, música, puedo a veces ser monitora o narradora de conciertos, trabajo esporádico que tengo actualmente. Tengo título de magisterio lo que me da puntos al momento de tener que elegir un maestro, y de soporte de PC que garantiza que puedo instalar una red, un software o arreglar una computadora -lo que no es a ciencia cierta verdad- pero a veces hay situaciones o países muy estructurados donde estos títulos ayudan, mientras que, si saco mi currículum desencaja y no cuadra de ninguna forma. Cuando no consigo trabajo asalariado suelo ofrecerme como voluntaria y así consigo dónde vivir y qué comer y de paso seguro aprendo algo nuevo. A veces, como en estos días, me pagan para viajar acompañando a grupos de estudiantes en programas de inmersión regional bilingüe.

¿Es cierto que hablas 14 idiomas? 

Hablar bien como para poder traducir un libro literario o trabajar en la ONU hablo sólo castellano, francés e inglés. En ese orden con diferencias sutiles de nivel, pero prácticamente me da igual hablar en uno u otro, aunque el inglés, de todos los que sé, es el que menos me gusta, pero el más útil a la hora de viajar por el mundo y conseguir trabajo. Puedo explicarme muy bien y mantener conversaciones prolongadas en ruso, portugués, griego, italiano, turco y búlgaro. En un nivel menor, pero como para poder llegar a un país y manejarme cotidianamente en su idioma, hablo árabe, siciliano que aprendí de mi abuela y pude hablar en Sicilia con los más viejos y euskera que de estos es en el que más errores cometo. Aprendí rumano antes de ir a los Cárpatos, y catalán cuando viví en Barcelona. En Bolivia estuve estudiando quechua y aymara, y cuando fui al Himalaya, antes estudié nepalí. Es difícil mantener todo esto cuando no lo practicas a menudo por eso trato de seguir estando al tanto, leyendo libros, escuchando música, viendo películas, o regresando a algunos lugares para volver a practicar.

MARÍA 3 VIAJES Y LUGARES

¿Qué lugares de los que has visitado a lo largo de tu vida te han marcado más?

México es uno de los países donde decidí quedarme más tiempo, por su riqueza cultural inabarcable, por todo lo que aún falta por descubrir y aprender de su pasado, por su comida única e irreproducible en ningún lugar del planeta. Bulgaria por su sociedad sana, por la buena energía que se siente entre su gente. El País Vasco, donde vivo actualmente y del que aún no quiero irme, por su autenticidad, sus misteriosos orígenes, por sentir en su tierra a algunos ancestros, por sus colinas verdes, porque llueve bastante y la lluvia me inspira. Rusia por ser tan enorme, tan organizado, por su historia, su ciencia y su arte y por su idioma que aún estoy estudiando y me encanta. La Patagonia argentina por sus senderos entre lagos, bosques y montañas. Licia en Turquía, ruta a la que siempre volvería, por sus vestigios arqueológicos en medio de los montes Tauros sobre el Mediterráneo, bello e interesante.

MARÍA 8 VIAJES Y LUGARES

Ahora tienes un bonito proyecto: viajar desde Bilbao hasta Kamchatka en bicicleta y a pie. Cuéntanos los detalles de esta aventura. 

Decir Kamchatka es como decir Ítaca. Quiero que el camino sea largo, Kamchatka lo pongo como meta, el lugar adonde llegar. Lo que deseo es vivir un camino entre Bilbao y Kamchatka lleno de zigzags que me lleven por montañas, muchas por las que aún no anduve y otras a las que deseo volver. Pedalear las distancias que me separan de mi destino hacia el este, pero desviándome cuando me inspire el camino para pasar por otros sitios aunque no estén -y no lo estarán- sobre la línea recta que me separa de Kamchatka. Quiero atravesar montañas a pie, lo que me obligará a cambiar las alforjas por la mochila por unos días, luego regresar y volver a armar alforjas para seguir pedaleando. Sé que habrá meses en que deberé esperar a que baje la nieve, y luego esperar a que deshielen los ríos, y que solo tendré tiempos breves para cruzar la gran Siberia a pedal y a pie. Sé que encontraré en el camino los lugares adecuados para permanecer en la espera y seguir aprendiendo. Me gustaría en mi andar poder registrar lo que vea, lo que viva, filmar, sacar fotos, escribir. Por mi forma de vida carezco de equipos, de todo tipo. No uso móvil, no tengo ni nunca tuve ni usé un GPS. Trabajo con una netbook generosa y fiel que viene soportando los golpes y zangoloteos del camino desde hace una pila de años. Demora diez minutos en encenderse tras algunas maniobras. El teclado ya no funciona, uso uno extra que me han prestado, la pantalla tiene manchas negras. Tengo una cámara pocket antigüita que tampoco tiene mucha calidad.

Sé que de no encontrar suficientes empleos, de no poder comprar elementos que me encantaría llevar durante el viaje, o de no conseguir recursos suficientes para renovar el equipo, saldré igual. Pero me encantaría poder compartirlo, hacerlo también para otros que por diferentes motivos no estarán allí, por eso he abierto una nueva solicitud en gofundme y ojalá alguien, alguna marca, se entusiasmara con mi proyecto. Puede darse fe fehacientemente de que en general siempre he llevado adelante lo planeado. Pero de no existir financiamiento ni equipo para registrar, editar, compartir el día a día, eso no significará  desistir de este nuevo sueño, de este nuevo camino hacia Kamchatka. Lo intentaré y lo haré, porque me nace así, por mi necesidad imperiosa de seguir andando y aprehendiendo el mundo. Porque yo soy esa que va, así me veo y así me quiero, María la que viaja, de no hacerlo, no sería yo la que está viviendo mi vida.

MARÍA 1 VIAJES Y LUGARES

¿Nunca has pensado en echar raíces en algún lugar? 

Hasta ahora no. La idea de echar raíces la veo siempre en un futuro lejano, casi ajeno, que nunca termina de llegar. Alguna vez he tenido la idea de un lugar donde permanecer, me ha atraído mucho algún rincón de las montañas Rila en Bulgaria. Pero no. En general, cuando me pienso mudándome otra vez, cuando me mudo de hecho, hasta ahora ha sido siempre por un tiempo, a veces es más, a veces es menos. Por más que intento imaginarme llegar a un lugar que será mi casa para siempre, no logro imaginar esa casa, ese lugar, ni esa situación. Creo que no me haría feliz saber que llegaré a un lugar donde voy a quedarme para siempre, así que prefiero seguir pensando hacia dónde iré la próxima vez. Hacer un plan, delinear un mapa, tener una ilusión. Es esa ilusión la que me mantiene viva.

Viajes y Lugares

Vivir viajando y que además, te paguen por hacerlo

A veces suena a quimera, pero que se puede vivir viajando, doy fe.

Durante algunas semanas estaré acompañando una Ruta didáctica por la Rioja y el País Vasco. Mi puesto en este equipo de excursionistas lo he conseguido por ser maestra, por saber inglés y sobre todo por tener cultura viajera.

Viajo con grupos de niños de 11 a 13 años, también algunos profesores y monitoras. Todos los gastos durante los viajes, todos, están pagos, y los servicios, hoteles, restaurantes, transportes, son de primera. Además, obtengo un buen salario, tengo contrato y seguro por si acaso, ya que, al poder compartir días enteros con chicos en estas edades no me privo de hacer con ellos carreras de medialunas o seguidillas de pino-puente. tal como le dicen a la vertical, puente. Clases de inglés pero también de murga. campeonatos de preguntas y respuestas, pero también de payana; el intercambio es mutuo, aprendo juegos y canciones de rondas y palmas, aprendo de los idiomas que hablan los estudiantes ya que hay valencianos, españoles, catalanes, pero también hay griegos, búlgaros, ingleses, árabes, rumanos.

Esta ruta, durante una semana, recorre Préjano donde visitamos una quesería artesanal, con consecuente degustación de quesos deliciosos. Fuimos a las aguas termales del río Cidakos, en Arnedillo y tras las huellas de los dinosaurios, llamadas icnitas en Enciso. Visitamos los viñedos y aprendimos muchísimo acerca de las cepas de la zona, y del ecosistema, de los animales que conviven con la viña y hacen posible la biodiversidad, luego recorrimos la bodega con consecuente cata de mosto y vino.

Visitamos los Monasterios de Yuso y Suso, pasamos por Logroño y, en el País Vasco, practicamos deportes rurales en Sopuerta. Recuperamos energías en la escuela de cocineros de Bilbao y para hacer la digestión de estas delicias, caminamos por el Casco Viejo; entramos al Guggenheim y reflexionamos acerca de la cuestión del tiempo, además de aprender un poco lo que significan las representaciones del arte moderno y el nombre de muchos artistas y sus obras. Estuvimos en Gernika conociendo su dolorosa historia y su digna realidad vasca. Visitamos los Museos, hablamos con la gente. debatimos debajo de un roble. Por Zumaia, fuimos  al Flysch,  una radiografía de la dramática historia de nuestro planeta, una caminata por el interior de la corteza terrestre, y por Zarautz, salimos a la playa; luego a Pasaia donde visitamos la construcción del ballenero San Juan que intenta rehacer una travesía tal como hace 500 años hacia Canadá, y después a Donostia y Eureka! el Museo interactivo de ciencias. Subimos al Monte Igeldo y bajamos a la Playa de la Concha hasta el Peine del Viento.

Mucho de  los lugares que visité esta semana con este grupo, ya los conocía, en algunos he estado varias veces, en otros, fue la primera vez. Vivir viajando siempre enriquece de alguna manera, aunque se repitan los escenarios, porque el panorama de la naturaleza alrededor nunca es estático, el entorno cambia según el clima, los vientos, las estaciones, las épocas y sus celebraciones o rituales. Y, más allá de este exterior, cambiante, suma el conocer personas que comparten en mayor o menor medida nuestro camino.

Picos de Europa, Macizo Central (2 a 3 días)

Los Picos de Europa están divididos en tres macizos: el macizo Occidental o Cornión, el macizo Central o de los Urrieles, y el macizo Oriental o de Ándara. Las mayores alturas se encuentran en el macizo de los Urrieles, el más agreste de los tres, pues catorce de sus cimas superan los 2600 m de altitud, con la Torre Cerredo de 2650 m​ como techo de estas montañas y tercer máximo de toda la península ibérica. Otra montaña que forma parte de este macizo es el Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu, emblemática en la historia del alpinismo.

Llegar hasta Picos desde Bilbao sin tener coche no es tarea sencilla. Hay salir rumbo a Santander, luego a Potes, luego a Espinama y allí tomar el funicular hasta Fuente Dé para iniciar las caminatas. Los transportes no son fluidos, hay que averiguar bien las conexiones, horarios, y saber si hay corrida ese día ya que, por ejemplo, de Potes a Espinama sólo funciona cuando hay clases.

Salí tempranísimo desde Bilbao a Santander, esperé una hora, hora y media el autobús a Potes, Potes y Espinama y toda esa zona es muy linda para andar, recorrer; son Pueblos de montaña, con mucho encanto.

Llegué después de mediodía a Espinama y me largué a caminar con al esperanza de llegar sólo a Cabaña Verónica, un duomo de metal, construido con la carcaza de un avión y que sirve para pernoctar, pero cuando llegué hasta allí era muy temprano así que continué mi camino.

Bajé Horcados Rojos, con cable, y sumo cuidado, mientras una pareja de franceses, cuyo masculino me aconsejaba no agarrarme del cable sino usarlo como guía, desbarrancó como 10 metros hacia abajo y no pudo seguir andando, debió ser rescatado por un helicóptero. Yo con mi armatoste mochila colorada segui agarrandome del cable, bajé y caminé a Urriellu. Avisé en el Refugio que iba acampar fuera. Fueron muy amables y no había ningún problema para acampar allá.

Ya era la tardecita, caían las sombras de la noche. Fue hermoso. Preparé mi comida con el calentador, mates. Y pasé una noche estupenda. El amanecer fue inmejorable.

Al día siguiente retome el rumbo haciendo un rodeo para ascender ala cumbre de  Luego bajé a Bulnes, otro pueblo de cuentos, hermosos, instalado en un rincón mágico de la montaña; y bajé a Poncebos. La bajada esta es fatal.

Quería dormir en Poncebos, pero por allí no hay prácticamente donde quedarse fuera de temporada. Hay dos hoteles con muy mala onda y cerrados fuera de temporada. Mejor es quedarse en Bulnes, aunque no pregunté pero tiene pinta de ser bastante exclusivo. Yo hice dedo y me fui hasta Arena de Cabrales, dormí en una pensión, de paso visité este pueblo, y al día siguiente retomé la caminata para hacer el circuito turístico y muy visitado del la Garganta del Cares. Justo encontré caminantes de Bilbao que habían ido en coche, así que me vino super para regresar con ellos a casa.

 

 

Moscú – Día 10

Rematamos nuestro viaje en la Plaza Roja.

Vamos primero a despedirnos de Lenin, gracias por tanto. Imprescindible y permanente su presencia en la grandilocuencia que hemos encontrado a nuestro paso.

El Mausoleo de Lenin está junto al Kremlin. Entrada gratis. Hay cola y está controlado por jóvenes oficiales, amables y respetuosos. Vamos entrando por grupos. Lenin está embalsamado en una cripta de vidrio iluminada. El recinto es oscuro, una penumbra, sólo él brilla en el centro. Le doy la vuelta, hago una pausa para hacerle el saludo del puño en alto. Cómo no emocionarse! estar tan cerca de alguien tan grande para la historia de la humanidad. Impresiona. Haber leído, escuchado, hablado de él tantas veces y verlo ahí, de cuerpo presente, vivo siempre Vladimir Illich.

Es un pasaje breve pero impactante. Saliendo del recinto pasamos por las tumbas de otros seres que hicieron posible la grandeza y la utopía de la URSS, Koroliov, Kruzhov, Gagarin, Belayev, Stalin.

Luego visitaremos los interiores de San Basilio. San Basilio no es la Catedral Central de Moscú Es tan bonita que circula la leyenda de que Iván el Terrible cegó a sus arquitectos para que no pudieran volver a crear nada similar, la leyenda es falsa ya que, los maestros Barma y Postnik, siguieron construyendo catedrales por le territorio ruso. San Basilio no es una catedral de un solo cuerpo sino nueve espacios de varias capillas diferentes a las que se accede por angostos pasillos y escalinatas a través de dos niveles.

Una vuelta más por los amplios jardines que rodean la Plaza Roja y tomamos el metro a Richnoy Ploshchad desde cuya salida, junto a un centro comercial de color verde donde es posible comprar comida antes de partir, justo ahí cerca de la puerta del centro comercial, tomamos el 851 para ir al aeropuerto Sheremetyevo.

Los autobuses se desplazan tranquilamente, no van a la velocidad del metro. Es una buena manera de retirarse, poco a poco, de esta gran ciudad y este gran país, volviendo la mirada a los carteles en cirílico que ya resulta familiar, leyendo por casualidad, como un estandarte, como una promesa o como un designio, la frase «вернёмся осенью», volveremos en otoño. вернёмся… volveremos.

Moscú-Día 9

El tren Arktika es lento, pero queríamos dormir y no llegar tan de madrugada a Moscú ya que siempre los check-in en los apartamentos es después de mediodía. Llegamos a las estación Kurskaya, echamos un vistazo y vamos hasta Kievskaya, cerca de donde está el nuevo apartamento en Moscú. Ubicamos el lugar y caminamos por las estaciones de Metro Arbatskaya y el barrio de altas torres modernas de Moscú, qué contraste. Son edificio de arquitectura psicodélica, casi de otro planeta. Brillan de día y luego lo veremos, también de noche.

El departamento está cerca dela estación Studiancheskaya, es un apartamento lujoso, enorme, con ventanas de vidrios biselados, lleno de decoración, máscaras venecianas, jarrones de oriente, baño como para bailar con ducha y bañera. Hay montones de luminarias que cuelgan del techo, con cristales y piedras y spots. Parece el piso de un jeque. Tenemos dos habitaciones grandísimas.

Este día dedicamos a la visita del barrio Izmailovo donde se pueden comprar souvenirs a mejor precio que los del centro de Moscú.

Vamos en el metro a Izmailovo y nos metemos en un mercado local. Hay cosas baratas, bombones, cremas, comida local, pero no es el que buscamos. El que buscamos está en la estación de metro Partisan así que allá vamos, es la misma línea una estacion  más. El Mercado de Izmailovo de Partisan, conocido como Vernissage, es para turistas, es barato, venden todo lo que solemos buscar los amantes de la historia rusa y soviética, escudos de la URSS, pins, gorros, pañuelos típicos, matrioshkas, piedras de los Urales, remeras de la CCCP. Pasamos un buen rato eligiendo y volvemos al centro.

Antes de la noche volvemos a salir por Novi Arbat. Los edificios de la calle están iluminados de todos colores. Por cuadras hay puestos de venta de libros usados, allí también se encuentra la librería Dom Knigi, casa del libro, que está abierta hasta las 23 horas. Compro varios libros de autores rusos, clásicos,  en la sección adolescente.